PRÓLOGO
En medio de un bosque a las afueras de Magnolia, se encontraban tres individuos, un gigantesco dragón que tomó forma humana de piel morena, cabello blanco y larga, ojos azulados, al lado se encontraba un hombre de ojos negros, azabache y piel pálida
Frente a ellos un adolescente rubio de unos quinces años, que los veía con una sonrisa burlona
–¿Por qué esas caras? – preguntó El joven riendo por el tenso ambiente
El hombre de cabello blanco bufo, mientras que el azabache sólo bajo la mirada
–Vamos.... Solo serán cinco años – comentó el menor forzando su sonrisa, al ver el desánimo – volveré – prometió
Lo sabemos, aun así… te extrañaremos – admitió el peliblanco sin mirarlo, las nubes del cielo son más interesantes, era más fácil así…
El menor se acercó hasta el hombre pelinegro, lo abrazó con fuerza, lo iba a extrañar cada segundo que estuviera lejos. Debía ser fuerte porque hasta el pensamiento dolía
–No te preocupes.... ¡volveré! ¡definitivamente volveré! Después de todo tenemos que hacer de este caótico mundo, un mundo Pacífico – sonrió conciliador, sabía del temor del mago oscuro
Zeref, un ser inmortal, el mago más temido del mundo; también podía tener miedo, porque en su esencia básica, aun es humano
–Alvarez esperará por ti – articulo finalmente el azabache sonriendo un poco y acunándolo en sus brazos
¡Vamos! – pidió divertido el menor – dime que al menos me extrañarás – sonrío coqueto
El azabache sólo se giró hacia otro lado, para después abrazarlo más fuerte
– ¡Te extrañaré! – admitió Zeref con tristeza, sin esforzarse en ocultarlo – no sabes cuánto, ¡Te extrañaré en demasía! ¡regresa pronto! – susurró. Estuvo solo por siglos, esperar por cinco años no sería nada comparado con su larga soledad
–A ti también te extrañaré, padre – abrazo al peliblanco con mucho amor
Anda vete, antes que me arrepienta y despedace esa cosa – advirtió el mayor señalando el colgante que traía en el cuello
–Ustedes esperarán por mí – sonrió divertido el rubio; extrañaría sin duda a ese par – ¡trataré de tardar siete años! – río socarró
–¡Ni se te ocurra! – advirtió al azabache mientras sus ojos cambiaban a un color escarlata, muestra de su enojo
–Sólo era broma – respondió tranquilo, le causaba ternura – ¡Volveré en cinco años! – le sonrío
Zeref prometió no matar a nadie en ese lapso de tiempo; volvería a Álvarez para continuar con la perfección de su demonio más poderoso
–Vete... – ordenó el moreno, viendo renuencia en los ojos negros
–Hasta pronto – se despidió con una pequeña sonrisa a la vez estaba triste, ¡no quería dejarlos! Pero también tenía asuntos que resolver, asuntos que no podía seguir alargando
¿Cuánto tiempo había desaparecido? ¡no lo sabía! ¿diez años? Quizás más
Concentró su magia en el colgante que traía y desapareció en el cielo
–Nos veremos cuando regrese.... no soporto tu asquerosa presencia – dijo el hombre moreno tomando su forma Draconiana, alzando vuelo lejos del azabache
–Tampoco te soporto – murmuro Zeref, mirando hacia el cielo, ya habían desaparecido
Ahora se encontraba solo de nuevo, después de tanto tiempo; el sentimiento es, ¡extraño! ¡casi desconocido!
–Cinco años no son nada en mi larga vida, pero no tardes mucho – murmuró al vacío antes de adentrarse en el bosque y desaparecer