Una confesión en medio de una explosión
«Me gustas»
Las palabras estaban en su mente, en la punta de su lengua, el aire entraba a sus pulmones y luego atravesaba su tráquea para dejar a esas palabras salir mas nunca llegaba a pronunciarlas.
—¡Kacchan yo...! — El brazo de Kirishima rodeaba el cuello de su amigo, le hacía una broma o decía algo que lo molestaba, Kacchan se marchaba y las palabras “te amo” se quedaban atoradas en su garganta.
Algunas veces había demasiada gente, en otras no era el momento indicado, en esos instantes en los que, creía, eran la oportunidad perfecta de confesarse alguien más llegaba para hablarles o simplemente las palabras no salían de su boca. Al final, lo único que lo detenía era su propia inseguridad y falta de confianza.
Mil cosas podían salir mal, ser rechazado, humillado, alejarse aún más de su amigo de la infancia cuando la relación entre ellos apenas estaba mejorando. Después de varios intentos fallidos comenzó a considerar la opción de rendirse, entonces una oportunidad se le presentó.
Hanabi.
Flores de fuego, o en otras palabras, fuegos artificiales. Habrá una excursión escolar para contemplar los tradicionales fuegos artificiales durante el último sábado del mes de julio. La noticia es dicha por el profesor Aizawa y la emoción se expande en todo el salón, chicas diciendo lo romántico que es el evento, chicos alegres por finalmente tener un día de descanso, Iida recordando al grupo la importancia de preservar las tradiciones mientras Izuku ve ahí una oportunidad.
Se hace una apuesta a sí mismo.
Gritara, lo diría fuerte y claro, aprovechará ese momento exacto en el que el ruido de las explosiones cubren todo sonido para confesar su amor y gritarlo a todo pulmón.
Existen dos posibles resultados. El primero; que lo escuche, si lo hace se enfrentará a la respuesta, aún si lo rechaza estará dispuesto a insistir, a luchar por su amor y si definitivamente no es posible por su amistad. El segundo; que no lo haga, de ser así lo tomara como una señal de que aquello que busca es imposible, se rendirá y tratará de olvidarse de los sentimientos que guarda por su amigo de la infancia, no más esperanza de ser correspondido, no más fantasías románticas, no más intentos fallidos de confesión.
Con esa idea en mente el día de los fuegos artificiales llega sin que se de cuenta. El salón entero se encontraba congregado en el puente de un rio y utilizaban el barandal de este como mirador. Por cuestiones del azar había terminado por estar justo a un lado de Kacchan, no sabía si eso se podría considerar como buena o mala suerte, las probabilidades de que lo escuchará aumentaban y, aún así, la posibilidad de confesarle sus sentimientos lo aterraba casi de la misma manera que tener que olvidarse de sus sentimientos para siempre.
¡Boom! Un estallido, pero apenas es el inicio de los fuegos pirotécnicos así que aún no es el momento. ¡Booom! Otro estallido más y poco a poco el sonido aumenta. Toda contemplaban maravillados las luces en el cielo mientras él solo trataba de regular su respiración y concentrarse para gritar en el momento indicado. Tomó aire llenando por completo sus pulmones y justo en el momento en el que el cielo se iluminó de verde y naranja grito a todo pulmón.
—¡Kacchan! ¡Te amo!
o ⁰ ✿ ⁰ o
—¡Te amo! — Las palabras llegan a sus oídos a través de la explosión tomándolo desprevenido.
Las escuchó. ¡Por supuesto que las escucho! Su quirk era explosivo y ruidoso, había tenido que obligar a su oído ser más perceptivo y escuchar a través de las explosiones. Escucho con claridad y no había duda de que las palabras eran dirigidas a él puesto que había usado ese apodo característico antes de la declaración.
Las luces se desvanecieron del cielo, para que segundos después diferentes colores volvieran a brillar, el festival continúo como si nada hubiera pasado y nadie más en el salón pareció escuchar esa declaración. Katsuki se quedó estático sin saber qué hacer. Deku que hasta el momento tenía los ojos cerrados los abrió lentamente giró su rostro para verlo, Katsuki no hizo nada, solo lo miró con un rostro serio fingiendo que no había escuchado nada.
El rostro de Deku, que antes tenía una expresión de ilusión y timidez, formó una mueca triste, sus ojos perdieron su brillo, apretó sus labios fuertemente, bajo la mirada y dio media vuelta para salir corriendo. Katsuki casi pudo jurar que había lágrimas en sus ojos.
El festival terminó y todo regresó a la normalidad, no faltó quien le preguntó a Deku respecto a su huída, él se excusó diciendo que se sintió mal y prefirió regresar.
Katsuki espero.
¿Qué cosa?
Quizá que las cosas cambiarán, que Deku se volviera a acercar con la intención de hablar, un nuevo intento de confesión en la que él estaría mentalmente preparando para responder afirmativamente.
Pero no ocurrió.