Sacrificio - dkbk

Summary

WonderDuo | +18 | Angst Deku fue atacado por un Quirk afrodisíaco durante una pelea. No fue el único afectado de su grupo, pero sí el único que no tenía una forma rápida de desaparecer el efecto. ... 💥 Shipp principal: Katsuki x Izuku. (Katsuki pasivo) 🔞 Contenido explícito. Consentimiento dudoso. Amor no correspondido. 💥 La actitud de Izuku es afectada por un Quirk por lo que puede ser un poco ooc. 💥 Cualquier comentario de odio o insultos hacia algún personaje o situación será censurado. Mas no teman comentar opiniones, reacciones o críticas. Publicado: 8 de mayo 2020

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Sacrificio

—Mierda, mierda mierda... —murmuraba Izuku, detrás de un callejón que lucía lo suficientemente solo como para calmarse un poco.


Estaban en una persecusión, dos de sus compañeros de agencia estaban yendo por otro de los ladrones. Izuku, al ser el joven recientemente ingresado, le dejaron ir solo a por el que se supone era el ladrón más débil.


Claro, era pan comido, si no fuera porque respiró un polvo extrañamente fragante que le aventó a la cara. Con todo si cuerpo acelerado y lleno de adrenalina, los efectos del Quirk aparecieron como una patada en la entrepierna. De pronto se había sentido pesado, acalorado, con la vista nublada y cuando menos se dio cuenta tenía una dura y dolorosa erección entre sus piernas.


Se sentía como un toro drogado de testosterona.


Había perdido de vista al ladrón, se sentía enojado consigo mismo y humillado. La alteración física era una de las cosas más complicadas de lidiar cuando se trataba de pelear con villanos de Quirk desconocido.


Escondido detrás de ese edificio, sintió sus piernas rendirse y cayó de rodillas al piso. Su respiración era trabajosa, por lo que daba bocanadas de aire. Volteó para sus pantalones, estaban ajustados al rededor de su miembro, comenzaba a oscurecerse la tela presuntamente por lo mojado que estaba.


Maldijo para sus adentros, jamás en su vida se había sentido tan excitado como en ese momento, para colmo, en contra de su voluntad.


Lentamente se retiró los guantes, abrió la cremallera delantera de su traje y se sacó la parte de arriba, quedando con una simple camisa blanca de manga corta que traía debajo. Sintió un fresco significativo, pero no era suficiente, seguía sudando.


Con toda la pena del mundo, se atrevió a hacerlo. Era mejor calmarse y seguir adelante que seguir adelante sin haberse calmado.


Con cautela se quitó el cinturón y metió su mano debajo del traje de héroe, las contundentes caricias dieron un alivio, pero no era ni remotamente suficiente. Sacó su miembro fuera de la ropa que lo cubría, y deseando terminar lo más rápido posible, comenzó a jalar la carne con rapidez y presionando su puño con fuerza.


—Ahh... —comenzó a jadear, su cuerpo se estremecía de golpe, escalofríos lo recorrieron y se dobló a la mitad, sosteniendo su cuerpo con el antebrazo.


Siguió masturbándose con fuerza, y se sentía bien, pero no subía de ahí, comenzaba a creer que no podría venirse o algo por el estilo, que tal vez de eso de trataba el Quirk del ladrón.


—Mierda... —gimió, lagrimeando de frustración. Después de varios minutos, casi un cuarto de hora, prefirió rendirse. Por más fuerte y rápido que lo hiciera, ni siquiera lograba sentir que se acercaba al orgasmo.


Acomodó su pene lo mejor posible entre su húmeda ropa para que no se notara tanto la erección, no podía quejarse por la incomodidad. Se colocó el traje de héroe con propiedad e intentó levantarse, sentía sus piernas muy débiles, pero con algo de voluntad lo logró.


Su rastreador tenía varias señales que habían dejado sus compañeros de trabajo. Le habían enviado su ubicación con una nota que decía que ya habían atrapado a todos, que dónde rayos se había metido.


Sería difícil de explicar.


O eso creyó, porque cuando llegó con sus compañeros se dio cuenta que no era el único. Private, su igual respecto a edad y rango, estaba avergonzado en el piso con sus piernas pegadas a su pecho con tal de esconderse, y Misfortune, la líder del grupo, se veía agitada y acalorada, suerte que ella puede ocultar su entrepierna entre la falda.


Los policías estaban llevándose a los ladrones, no eran villanos ya que en realidad no podían hacer un mal mayor, solo habían robado una pequeña tienda de conveniencia, pero igualmente los esposaron y los estaban metiendo a las patrullas. 


—¡Deku! ¿Estás bien? Nos preocupaste, estábamos a punto de irte a buscar —dijo ella, acercándose. Izuku estaba parado con las manos cubriendo su entrepierna y realmente rojo de la cara.


No es que le gustara su compañera, solo es culpa del Quirk, está realmente cachondo y se encendió más cuando ella se acercó.


Solo asintió con la cabeza, incapaz de hablar. Ella rápidamente se dio cuenta de que Izuku también había sido afectado.


—¡Oh! Sobre eso, Deku. Hemos atrapado al ladrón cuando intentó buscar a su colega en un punto de reunión que establecieron, afortunadamente atrapamos al otro para que nos dijera su plan. Y pues, como verás, nos atacó con su inofensivo Quirk, así que lo interrogamos. Durará a lo mucho una semana... pero si tienes alguien que te ayude a salir, entonces solo necesitas una mano —ella le sonrió tímidamente, dándole la información necesaria para salir del afrodisíaco.


Ellos no se preocupaban porque tenían novios, lo sabía, los había conocido, solo era cuestión de llegar a casa y pedirles ayuda.


Pero Izuku era soltero y virgen, no tenía realmente a nadie, y no haría una locura como pagarle a una persona por sus servicios, joder, que el simple hecho de pedirlo como favor a algún amigo era mejor idea y definitivamente no lo haría.


Él era fuerte, así que probablemente podría superar la semana con ese problema, tal vez masturbándose antes y después de dormir ayude a controlar la necesidad. Lo malo es que tendría que arreglárselas para que no viesen sus erecciones incontrolables.


Eso creía, pero no, no pudo. Y sabe que no pudo porque seguía siendo el mismo día del incidente y en su habitación, desnudo, con lubricante y varios juguetes no pudo correrse, solo se provocó dolor y llanto.


Era horrible, su cuerpo le pedía irremediablemente a alguien, necesitaba contacto ajeno para tranquilizarse, pero joder, si en toda su vida no había conseguido ni siquiera una confesión, mucho menos en una semana conseguiría sexo.


Igualmente decidió esperar. Se levantó la mañana siguiente, se bañó con agua fría, se puso su ropa más holgada y salió al trabajo.


Todo el día fue incómodo, sus compañeros ya no tenían aquel problema, y fue evidente para ellos que Izuku sí, se abstuvieron de hacer algún comentario al respecto para evitar incomodarlo, aunque no era necesario, con su silencio lastímero mortificaban a Izuku. Hasta evitaron mandarlo a patrullar, le dejaron el la oficina con el papeleo, y lo dejaron salir antes del trabajo, como su estuviera enfermo. Para colmo, Izuku agradeció ese gesto, se estaba muriendo físicamente.


Siguió delirando un par de días más, cada día que pasaba estaba más débil, sus compañeros le contaron de su situación al jefe de la agencia y el hombre consideró darle el resto de días libres a Izuku hasta que de recuperara, pero Izuku se negó.


—Si fuera sumamente necesario... —murmuró para sí mismo en su habitación, buscando una solución a la hipotética idea de que ese estado físico ya no fuera soportable. Si tuviera que pedirle a alguien porque ya no puede más...


Tenía muchas buenas opciones, Uraraka estaba en otra agencia, pero si la llamara ella iría para ver si todo estaba bien. Pero no, no podía tener sexo con ella, arruinaría por completo su amistad porque hubo una época en que realmente se sintieron atraídos el uno por el otro y sería lo peor del mundo acostarse juntos ahora, después de superarse mutuamente. Iida era su otro mejor amigo, Iida probablemente aceptaría ayudarlo porque si ética de héroe lo obligaría y después de ello podrían fingir que no paso nada y seguir como siempre, ¿pero sería realmente consensuado? Iida diría que sí, pero obviamente por dentro en realidad no querría hacerlo. De Todoroki no va ni a pensarlo porque tiene novia y sería horrible. Tsuyu, bueno, ella es muy sincera, no lo haría porque sus sentimientos no se lo permitirían, pediría disculpas y probablemente lloraría un poco, pero joder, no, Izuku no quiere hacer llorar a nadie.


Aoyama estaba comenzando a sonar como una buena opción... Era lo suficientemente su amigo como para confiar en él, y lo suficientemente lejano como para saber que tener sexo con él no arruinaría su amistad.


Todo sucumbió cuando al cuarto día Izuku no se levantó de su cama y faltó al trabajo. Era duro darse cuenta de que realmente estaba herido, ya cuatro días sin poder correrse y una erección que nunca desapareció, su pene dolía como si le hubieran dado una tremenda patada, por un rato deliró palabras inentendibles teniendo pena de sí mismo, de su vergonzosa situación.


Fuera de sí, tomó su teléfono y marcó un número que tenía fijo en emergencias. No, no era a los médicos, era a Kacchan.


—¿Qué quieres nerd? —contestó el mayor rápidamente, hasta parecía que había estado esperando la llamada.


—Kacchan... —dijo gimiendo y soltando todo el aire de sus pulmones lascivamente. No fue intencional, en realidad se le salió sin querer pero no pudo evitarlo cuando escuchó la voz del otro lado.


Izuku no quería admitirlo, sus opciones de amigos a llamar si fuera sumamente necesario eran otros, pero muy en el fondo sabía que llamó a Kacchan porque quería que Kacchan fuera quien estuviera con él. No lo había pensado antes porque realmente tenía miedo de arruinar todo lo que tenía con Kacchan, pero en su estado actual ni siquiera considero lo que Kacchan fuese a pensar, se lo rogaría.


—¿Deku?... —Katsuki bajó la voz considerablemente, después de un silencio—. ¿Qué estás haciendo?...


Sonaba cauteloso, como si tuviera miedo de que la respuesta fuera lo que estaba pensando que era. No, Izuku no se estaba masturbando, no era una llamada sexual, pero tenía mucho que ver con eso.


—Estoy enfermo... Llevo cuatro días así, hoy no pude levantarme de la cama... —respondió, mintiendo un poco, después de todo parecía un enfermo de verdad, por ello de habían ofrecido días libres.


—Maldita sea contigo Deku, eso te pasa por sobre esforzarte sin pensar antes en tu salud, idiota —Katsuki regresó a la normalidad con su habitual enojo, Izuku estaba feliz de escucharlo preocuparse.


Habían tenido tiempos difíciles, pero ahora eran mejores amigos, ahora Izuku podía confiar en él. Aunque no sabía si confiar en él en esta situación...


—Te necesito, Kacchan... —gimió de nuevo, rodando sobre sí en la cama para recostarse de lado y frotas sus dos piernas ante el estremecimiento de su miembro.


—Estoy en el almuerzo, pediré una salida por hoy e iré a tu departamento, más te vale que no hagas nada estúpido en lo que llego.


Colgó, sin esperar una respuesta. Izuku, acalorado, y realmente excitado por la voz de Katsuki, comenzó a tocarse por debajo de los pantalones, sufriendo porque aquel alivio era igual de insuficiente que todos estos días.


No supo cuánto tiempo pasó, pero escuchó la puerta de la entrada abrirse. Sabía que era Kacchan, tenía una copia de las llaves que le dio cuando consiguió el sitio. Su cuerpo en anticipación se llenó de hormonas y comenzó a sudar fuerte, nublando aún más si vista.


Katsuki hizo nulo ruido hasta que encontró a Izuku en su habitación. Exasperado, rodó los ojos al ver a Izuku mal, se veía realmente enfermó. Le parecía un fastidio ir y cuidar de Izuku cuando el tonto pudo hacerlo por sí mismo desde el inicio, pero a pesar de eso estaba ahí, sacando de una bolsita unas pastillas que compró para el resfriado. Dejó al pecoso para buscar un poco de agua en la cocina y regresó, poniendo el vaso en la mesita de noche.


—Deku, haz un esfuerzo y levántate para que te tomes esto —le mostró la pastilla, pero Deku ni siquiera abrió los ojos. Katsuki esperó un poco, pero no recibió respuesta.


Se acercó para tocar la frente del menor, a parte de sudor, estaba muy caliente. Katsuki susurró un par de groserías, y se decidió a ayudar a Izuku a tomarse la pastilla. Se sentó en la cama, y con cuidado arrastró al otro hasta subirlo a su regazo, con algo más de esfuerzo lo sentó arriba de él como un niño pequeño. Con un brazo sostenía a Izuku y el otro buscó el vaso de agua.


—Escucha, te pondré la pastilla en la boca y tú tomarás el agua. Ahora, saca la lengua.


Izuku abrió la boca, su cuerpo estaba lleno de éxtasis ante el abrazo de Katsuki, sentía la electricidad correr por cada fibra, y cada una de esas sensaciones iba a parar a su miembro, miembro el cual Katsuki no se había dado cuenta estaba erecto.


Izuku hizo lo que Katsuki le pidió, se tomó la pastilla y tomó agua del vaso que sostenía el rubio contra sus labios. Ni siquiera fue un toque directo, Izuku sintió el cosquilleo del material rozar sus labios.


Katsuki dejó el vaso e hizo el amago de dejarlo recostado de nuevo en la cama, pero Izuku se tensó y sostuvo al otro de las solapas de su camisa.


—Kacchan... —murmuró en suplica. El mayor lo miró intrigado, Izuku se veía bastante raro—. Te mentí, Kacchan... No estoy enfermo —admitió, abriendo los ojos para enfrentar la mirada atónita de Katsuki.


—¿Mentiste? Pero si te vez como la mierda ¿Qué tienes entonces?


Izuku creyó que Katsuki se enojaría más, pero su estado físico era tal que hacía dudar al rubio de si estaba mintiendo o si decía la verdad.


—No es fiebre... es un Quirk. Me quedé atrapado en uno hace cuatro días en el patrullaje, no he podido salir de él...


—Joder, Deku ¿Qué se supone te hace? —era genuina preocupación, quería saber antes qué sucedía con Izuku antes de regañarlo.


—E-es... Es un afrodisíaco... Yo... —hablaba entre jadeos, intentando concentrarse y no soltar gemidos por el placer que le provocaba el agarre de Katsuki—. Yo creí que podría soportarlo hasta el final. Me dieron días de enfermedad en el trabajo, se supone que dura una semana, pero ya no resisto... —eso último lo susurró con sus ojos cerrados nuevamente, acurrucándose en el pecho de Katsuki.


El mayor meditó un poco, manteniendo la posición.


—Entonces, me llamaste por mi ayuda...


Izuku asintió con un gemido, frotando su rostro contra Katsuki.


—Por favor, Kacchan, ya no lo resisto, duele. Te necesito, Kacchan... Por favor —rogaba Izuku casi en silencio, sosteniendo fuerte a Katsuki contra sí.


Katsuki lo pensó, realmente lo hizo, no porque no quisiera, sino porque era una situación atípica. Le estaba pidiendo ayuda para salir de un Quirk, no podía negarse porque le causaba dolor a Izuku, pero Katsuki tenía sentimientos, no sabría si él podría salir ileso emocionalmente de eso.


Era bastante obvio que a Katsuki le gustaba Izuku, a su manera. Porque, quién más en el mundo, con su carácter de mierda, pediría tiempo libre en su trabajo de héroe solo para ir a la farmacia y darle agua a un chico que pudo cuidarse solo. En otro tiempo, probablemente le habría gritado que se joda, pero en estos tiempos no, Katsuki ahora quería dar lo mejor de sí para Izuku.


Pero aquella petición de ayuda lo superaba. Si ser héroe significaba ayudar a los otros necesitados indiscriminadamente, no era quien para negarle su ayuda a Deku. Ser héroe significaba sacrificarse, Katsuki podía superar eso.


—Está bien, te ayudaré... —aceptó, no realmente muy convencido de que vaya a terminar bien.


Izuku no estaba pensando claramente. Cuando escuchó a Katsuki ceder, no le importó nada más.


Trepó el cuerpo de Katsuki hasta tumbarlo en la cama y lo besó ferozmente, hambriento y desesperado. Katsuki se tensó, cerró los ojos con fuerza y sostuvo a Izuku con ambas manos para intentar alejarlo, pero no con la suficiente fuerza como para separarse de verdad. Izuku lamió, mordió y sorbió la boca de Katsuki, eran besos pésimos pero intensos. Con que Izuku respiraba, exhalaba ese aire con un gemido de genuino placer.


El rubio fue víctima del cuerpo desesperado de Izuku, quien se acomodó encima de él con las piernas abiertas para comenzar a mover sus caderas, así frotando su vestido miembro en su abdomen sin cuidado. Las manos lastimadas paseaban por el pronunciado pecho, consiguiendo colarse por debajo de la camisa para sentir la piel cálida de Katsuki. Era especialmente sensible ahí, solo atinó a dejar de forcejear y relajar su cuerpo, a ser meneable.


Izuku se separó un par de segundos cuando notó a Katsuki rendido bajo de él. Rápidamente se sacó los pantalones, quedando completamente expuesto, Katsuki parecía realmente desinteresado en Izuku por lo que ni siquiera abrió los ojos para observar lo que estaba haciendo. Izuku no se detuvo a preguntar nada al respecto, continuó bajando los pantalones de Katsuki e intentar bajar la ropa interior con trabajo, al ser a medias, solo abultó la tela arriba de las rodillas.


Tenía prisa, con trabajos se había quitado sus propios pantalones, no tenía tiempo para pensar en desenredar el lío, así que solo levantó las piernas de Katsuki y las colgó en su hombro. Sin pensarlo dos veces, llevó su mano libre al trasero de Katsuki e intentó tocar con sus dedos la entrada de Katsuki. Ante el movimiento, Katsuki se sintió agredido, por lo que intentó bajar las piernas confundido. Izuku lo miró con sorpresa, Katsuki lo estaba mirando con un rostro de enojo.


—S-solo... Será rápido...


—Ni de broma... —no dijo nada más, solo volteó la mirada para ya no ver a Izuku. El menor gimió de frustración, intentando levantar de nuevo las piernas de Katsuki.


Se armó un pequeño forcejeo, Katsuki intentaba alejar a Izuku e Izuku intentaba atraer a Katsuki. Izuku terminó empujando a Katsuki con algo de fuerza en un intento de dominación, dejando al mayor boca abajo.


—¡Mierda! Deku, solo usa mis muslos, maldición —gritó, ocultando su cabeza en la almohada.


Izuku se apuró, colocándose arriba de Katsuki y manoseando su trasero, apretando la carne. Bajó, mirando con adoración la piel blanquecina que se ofrecía para él, fuertes muslos bien formados que ocultaban entre ellos la virilidad de Katsuki.



Metió su pene entre las piernas de Katsuki y se recostó en su espalda.


Katsuki sintió a Izuku deslizarse por sus piernas hasta que rozó sus testículos. No quería admitirlo pero estaba comenzando a ponerse duro también, y quería sentir el pene de Izuku golpeando sus partes en cada envestida solo para poder correrse. Lo gracioso es que al mismo tiempo aborrecía la idea, no quería que su primer encuentro sexual con Izuku fuera así, en esa deplorable situación. 


Izuku tomó con una mano el cabello de la nuca del rubio y presionó, intentando levantar el rostro del mayor. Katsuki solo atinó a girar la cabeza hacia el lado contrario de donde el rostro pecoso.


—Kacchan, haz presión con tus piernas... —pidió, comenzando a embestir despacio.


Katsuki cruzó las piernas e hizo fuerza para atrapar el miembro entre sus músculos, en cuanto lo hizo Izuku comenzó a golpear con fuerza sus caderas. El choque de la piel húmeda por el calor entre el abdomen de Izuku y el trasero de Katsuki era lascivo.


Se sentía bien, Izuku por fin sintió que estaba teniendo liberación de esa tortura. La adrenalina corría por su cuerpo, comenzaba a liberar endorfina, su corazón latía más rápido que nunca, y tenía a Kacchan para él.


Levantó su cabeza intentando alcanzar el cuello de Katsuki, solo logró regalarle algunas lamidas mientras acariciaba su cabello. Susurraba algunas cosas inentendibles sobre lo bien que se sentía.


Katsuki lo sentía también, no al mismo nivel de placer que Deku, pero sentía su cuerpo estremecerse con cada golpe que recibía. Estaba resistiendo en silencio lo más que podía, no quería soltar el sollozo que estaba reteniendo, no quería que Deku pensara que aquello lo estaba afectando, ya sea para bien o para mal. Él solo estaba ayudando en ese momento, después de todo, nada más allá de eso.


Pronto Katsuki dejó de hacer presión con sus piernas, algo agotado.


—Kacchan... —se quejó Deku, mordiendo el hombro del más alto.


—Te estás tardando mucho, ya córrete de una maldita vez —exigió, acomodándose un poco en la cama para volver a comenzar.



Izuku se levantó de su espalda, tomó sus caderas y lo levantó repentinamente hasta dejar su trasero al descubierto. Katsuki protestó con una grosería, Deku estaba sordo a voluntad, mirando solo un par de segundos el perfecto ángulo, la entrada aparentemente prohibida de Katsuki y su erección colgando. Tomó con ambas manos el trasero del mayor, acercando su cadera a la parte media y rozando su miembro en esta, frotándose en un recientemente silencioso Katsuki.


El rubio solo atinó a esconder su rostro entre las almohadas, ahogado sus quejas.


Izuku terminó de jugar para volver a ponerse entre los muslos de Katsuki, quien rápidamente volvió a cruzar sus piernas para hacer presión y acabar con eso de una vez. Izuku, en esa posición "de perrito", tuvo más facilidad para embestir de forma contundente las caderas de Katsuki.


Cerró los ojos con fuerza y se concentró en la sensación, solo en eso, yendo lo más rápido y lo más fuerte que podía, gimiendo desvergonzádamente mientras sus manos aprovechaban para tocar y nalguear.


—Kacchan... Kacchan —decía una y otra vez, cada vez más cerca.


Con un pronunciado gemido, dio por finalizada por fin su tortura, eyaculando bastante y manchando su cama, la ropa y los muslos de Katsuki.


Respiró profundamente, sintiendo su cuerpo después del éxtasis, realmente ligero y como nuevo. Cayó sobre Katsuki, quien en la posición que estaba terminó rodando hacía un lado y ambos quedaron en una especie de posición de cucharita. Katsuki esperó unos segundos antes de hacer o decir algo, solo fue capaz de sentir la tranquila respiración de Izuku en su nuca.


Se levantó de la cama con cuidado, estaba asqueado por su estado actual. Él no había podido correrse, después de todo Izuku ni siquiera lo tocó. Se rindió, no tenía ánimos para masturbarse, mucho menos de aprovecharse de Izuku dormido.


Se limpio con la ropa de Izuku que robó de un cajón, no le importaba mucho que digamos. Se acomodó la ropa y descansó unos breves momentos antes de dedicarse a mirar a Izuku.


Se veía tan tranquilo, seguramente estuvo sufriendo esos cuatro días de frustración. Katsuki no se arrepentía de haber ayudado a Izuku, de hecho haría lo que sea por su bienestar, hasta mudarse en el mismo edificio de departamentos solo para asegurarse que está comiendo bien, y lo hacía porque él quería, no esperaba nada a cambio (ni merecía nada a cambio, estaba compensando años de acoso escolar).


Era egoísta sentirse mal por sí mismo en esa situación.


Arregló a Izuku y lo dejó acomodado en su cama junto a un vaso de agua en la mesa de noche.


Se dispuso a retirarse, ya no tenía nada para hacer ahí. Se fue a su casa porque su plan de quedarse cuidando la fiebre de Izuku nunca se ejecutó, tenía ahora la tarde libre.


No hizo nada hasta la mañana siguiente, encasillado en sus pensamientos y en su auto lástima. Tenía que actuar con normalidad, él no tenía por qué salir afectado de lo que pasó.


Fue al trabajo a tiempo, patrulló con normalidad hasta la hora del almuerzo, donde revisó el teléfono. Ni una llamada, ni un mensaje ¿Izuku seguirá dormido? No le dio mucha importancia, conocía a Izuku, en algún momento iba a disculparse y a dar gracias.


—¡Bro! —de pronto apareció Kirishima, sentándose en la misma mesa que él.


Katsuki no le dedicó ni una mirada, enfrascado en su comida. Kirishima notó la mirada perdida del rubio, sabía que algo malo había pasado.


—¿Estás bien? —se aventuró a preguntar, inclinando la cabeza en un intento de encontrar la mirada del otro.


—Sí —corto y escueto. Kirishima no aceptaría eso como respuesta, empujó levemente el hombro de Katsuki.


—Sabes que si tienes problemas puedes decirme. No me burlaré ni le quitaré importancia, eso no es varonil.


Katsuki por fin levantó la cabeza, analizando si hablar con otra persona era buena idea. El rubio era bien conocido por ser una persona muy introvertida cuando se trataba de sentimientos, claro, gritaba y se enojaba mucho, pero era solo su máscara exterior, la que protegía sus verdaderos sentimientos.


En ese preciso momento sus sentimientos eran de represión y confusión. Hizo lo que hizo, sí, pero no se sintió mejor que antes, ahora se sentía como si hubiera arruinado todo, aunque no tuviera pruebas ni motivos.


Tragó el trozo de carne que tenía en la boca y se preparó. Iría directo al grano, siempre había sido así ¿Para qué darle rodeos?


—Ayer Deku estaba bajo el efecto de un Quirk afrodisíaco, me pidió ayuda. Tuvimos intimidad, pero... solo fue un poco de masturbación.


Kirishima se sonrojó levemente, jamás imaginó que sería una cuestión inclinada a ese tipo de cosas.


—Ah. Y... ¿Cuál es el problema?


—No estoy seguro. Solo... siento que arruiné lo que tenía con Deku, por fin éramos amigos.


—Bueno, él fue quien te pidió la ayuda, yo diría que haberle ayudado solo reforzaría la amistad. ¿No has hablado con él? —preguntó, porque era muy usual que Katsuki no dijera nada cuando tenía un problema con algo de verdad, no solo una efímera molestia, sino un problema interno que le afectara emocionalmente —. Es decir, tú y él son famosos por no decir lo que sienten y causar muchos malentendidos. Si no le preguntas, entonces sí se arruinará su amistad.


Katsuki no respondió, era acosado con la intrigadora mirada de su amigo, pero no le respondería. Asintió levemente con la cabeza y continuó comiendo. Kirishima comprendió que ya se había cerrado la charla, comenzando a comer. Más tarde se les unieron un par de héroes más, y comieron entre todas y chistes, a excepción del rubio.


Definitivamente hablaría con Deku, le dejaría en claro que las cosas serían igual que antes, que eso era lo que él esperaba. Solo debían fingir que nada había ocurrido, todo lo contrario al consejo de su amigo.


Luego de salir del trabajo, compró algunas cosas en el supermercado y se encaminó al departamento de Izuku. Respiró hondo, intentando calmar sus nervios. Cuando dio tres golpes a la casa del pecoso, solo esperó un par de segundos antes de que abriera.


—Oh, Kacchan —Izuku parecía honestamente sorprendido, un poco rojo de la cara—. No pensé que fueras a venir...


—Hm. Supuse que habrías dormido todo el día, vine a hacer la cena —elevó la bolsa de plástico que cargaba. Izuku dudó unos momentos mirándola, para luego apartarse de la puerta. Katsuki entró, directamente caminó a la cocina y comenzó a tomar algunos recipientes.


—Es muy amable de tu parte, Kacchan... —a pesar del pésimo humor y la evidente vergüenza de Izuku, no se negó. Era irónico, por muy mal que se sienta, no rechazará la comida de Katsuki.


—Cállate y ayúdame —le dio un par de instrucciones a Izuku, quien las siguió al pie de la letra.


Cocinando los dos juntos, minuto a minuto el ambiente dejó de ser tan tenso, era como sus días antes, como siempre había sido. Al menos ese fue un alivio para Izuku, quien estaba todo confundido sobre la situación.


Cuando terminaron, sirvieron dos grandes porciones y se sentaron uno frente al otro en la pequeña mesa de Izuku.


Comieron los primeros minutos en silencio, toda esa tranquilidad de hace unos minutos comenzó a desaparecer, pues nadie decía nada. Izuku sintió la presión en el ambiente, sabía que debía disculparse al respecto.


Estuvo toda la tarde pensando en cómo afrontar a Katsuki, cuando despertó ya no estaba con el (lo que sería obvio porque despertó muy tarde) pero notó que Katsuki lo había vestido y acostado correctamente, un gesto muy amable de su parte, y no podía ignorarlo solo así sin agradecer.


Katsuki, después de todo, aceptó ayudarlo aunque no quería.


—B-bueno... Kacchan —comenzó llamando su atención, dejando la cuchara en la mesa. Katsuki levantó su mirada —. Sobre lo que pasó ayer, yo... quisiera disculparme...


—¿Mh? —preguntó con la boca llena de comida.


—Sí, es decir. Te hice hacer algo esas cosas desagradables... te forcé a...—bajó la cabeza avergonzado, jugando con su bebida.


—Deku, yo dije que estaba bien desde el inicio —su voz monótona e intentando sonar desinteresada. Después de que Izuku le diera las gracias, le diría que no importaba, que solo había que olvidarlo. Era su plan.


—P-pero, no está bien, Kacchan... Yo te...


—¿Me qué? —preguntó retador, obligando a Izuku a levantar la mirada con determinación.


—Y-yo... Abusé de ti, Kacchan... —pronunció fuerte y claro, consciente de lo que había hecho. Puede que en el momento se haya dejado llevar por el instinto, pero se había dado cuenta de lo que le estaba haciendo a Katsuki a pesar de su estado.


—¿Me violaste? —preguntó con una sonrisa sarcástica. No había pensado que la charla se fuera a inclinar hacia esa parte. Cerró los ojos impresionado. Él mismo sabía que no había querido hacer lo del día pasado, pero jamás asumió que había sido una violación. Él no quería hacerlo porque Izuku no quería hacerlo tampoco, Izuku estaba bajo el control de un Quirk.


—Lo hice, Kacchan... —sus ojos comenzaban a aguarse. Ya había llorado un poco cuando despertó, pero esto era mucho más difícil de sobre llevar, estaba asumiendo lo que hizo en voz alta y a la persona a la que se lo hizo.


—No me violaste, idiota, dije que estaba bien, desde el inicio... —repitió, haciendo énfasis en las últimas palabras. Izuku mordió su labio inferior, no quería solo dejarlo así y arruinar su amistad con Katsuki, tenía que afrontar las consecuencias de sus actos.


—Katsuki, era demasiado obvio que no querías hacerlo, aunque me hayas dicho que estaba bien, no querías hacerlo y yo te sometí.


—Deja de subestimarme. —dictó con tensión en la mandíbula, reprimiendo su repentina irá. Izuku hablaba de lo que pasó como si Katsuki no hubiese sido capaz de evitarlo. Él lo permitió, dejó que sucediera.


—No, Kacchan. Esto es.


—¡Cállate! —gritó el rubio repentinamente, golpeando con su puño la mesa—. ¡No quería hacerlo, pero lo hice! Eso es lo que un héroe hace ¿No? All Might sonreía aún cuando no quería hacerlo, es parte de ayudar a los demás. ¡Sacrificarse por un bien mayor es lo que un héroe hace!


Izuku lo miró sorprendido, en silencio, derramando algunas lágrimas salvajes. Katsuki suspiró más tranquilo. Al final admitió lo que Izuku quería escuchar, no había querido hacerlo. Se justificó, o mejor dicho, justificó los actos de Izuku.


El menor limpió superficialmente sus lágrimas con el dorso de su mano. Sorbiendo por la nariz, recargó sus codos en la mesa y sostuvo su cabeza en exasperación.


—Lo sé, yo también soy un héroe, Kacchan... Y te hice daño a pesar de ser un héroe...


Katsuki no respondió en seguida. No había sido feliz cuando pasó, ni después, ni ahora mismo, definitivamente no le gustó, pero ¿hacerle daño? Katsuki había peleado toda su vida por demostrar que nadie podría derrotarlo, su orgullo no le permitiría admitir que Izuku le hizo daño, que realmente le afectó emocionalmente.


No quería perder a Izuku, no quería que su relación cambiara y perdiera todo el progreso que logró con estos últimos años. No quería que Izuku lo viera diferente, pero sucedió, Izuku lo veía frágil e inútil, lo veía como a una víctima. Katsuki no permitiría que Izuku pensara que lo obligó a hacer algo que no quiso, Katsuki se obligó a sí mismo a hacerlo y no se arrepentía.


—¿Crees que me rompiste, Deku? —preguntó despectivamente, dejando un par de segundos de silencio antes de continuar—. Deku... Yo daría lo que sea por ti. Me sacrificaría por ti. No estoy hablando de un deber del héroe, estoy hablando de tú y yo. Esto no fue nada.


Katsuki decidió sincerarse, después de todo, ya había admitido lo que sentía respecto a la intimidad que tuvieron, después de eso solo quedaba arriesgarse aún más.


—¿Qué? —Izuku se aventuró a levantar la mirada, inquisitivo. No creía lo que estaba escuchando. Izuku ya se había sacrificado anteriormente por Katsuki, rompió sus brazos, desobedeció las leyes, le dio el One for All... Pero jamás esperó recibir lo mismo de Katsuki.


—Lo que oíste. Te lo debo...


—No... —sonó lastímero, como una suplica para retractarse—. ¿Por qué?


—Soy un héroe, pero te he hecho más daño a ti que tú a mí. 


—Yo te perdone hace mucho... —agregó Izuku—. No me debes nada, yo no quiero nada de eso, solo quiero estar a tu lado, Kacchan.


—Entonces solo olvida lo que pasó y sigamos como siempre, Deku —terminó Katsuki, no habiéndose retractado de nada de lo que dijo, pero condicionando a Izuku.


El menor aceptó con un asentamiento de cabeza, limpiando sus lágrimas. Continuaron comiendo en silencio, ambos metidos en sus propios pensamientos.


Katsuki teniendo que enfrascar todos sus sentimientos románticos por Izuku, agradecido de que al menos tenía la esperanza de seguir como había estado hasta entonces. Izuku, por su parte, meditó sobre lo que Katsuki le dijo, aquello de deberle algo por su pasado y cómo quitarle esa idea de la cabeza, pues él quería estar con Katsuki por libertad y no por compromiso.


No habían arreglado nada de lo que querían arreglar, Katsuki no pudo decir el motivo del por qué daría su vida por Izuku más allá de solo debérselo, e Izuku no pudo remediar sus actos ni hacerse responsables por ellos porque Katsuki no lo aceptó.


Ninguno de los dos terminó feliz con el resultado de esa plática, pero quedaron conformes, y esperaban poder aceptarlo con el pasar del tiempo, poder aceptar que jamás podrían obtener lo que quieren.