Prefacio
“—Me habría atrevido a eso y a más...— Suspiró él dejando la toalla en el suelo, mientras ella volvía a sumergirse en sus brazos protectores y él le apartaba los cabellos de la cara con ternura.
—Yo te amo, Candy.—Añadió mirándola con intensidad.
Ella contuvo la respiración, incapaz de creer lo que le estaba diciendo mientras sentía un estremecimiento de placer recorrerle la espina dorsal”








