Entre la Razón y el Corazón [BingQiu]

Summary

Luo Binghe es un joven de 25 años que se preocupa por su salud y asiste a su psicoterapeuta desde hace un año. Shen Yuan es un psicoterapeuta que amablemente ayuda a su paciente a superar sus malestares desde hace un año. Después de varios meses sin hablar, Luo Binghe decide visitar de nuevo a Shen Yuan para conversar acerca de un problema que lo está volviendo loco. Porque cupido lo flechó hacia la persona menos correspondida, y no sabe decidir entre la razón o el corazón.

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1
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n/a
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13+

Capítulo único

Un dulce aroma a sándalo perfuma el sofisticado consultorio del psicoterapeuta al que asiste.

Adentro reluce sus sofisticados libros de neurociencias apilados en una secuencia ordenada entre un estante de madera sólida blanca, dos sillones acolchados de color verde frente al otro y una mesa blanca con papeles rayados. Ilustraciones que mostraban garabatos en sus superficies.

-- Es solo que...

Fue lo único que logró articular antes de que su mente quedara en blanco. Vacilante si compartir su inquietud actual con aquella persona.

A un metro de distancia se halla el tranquilo especialista que lo ha estado acompañando desde hace un año para aliviar sus malestares con sus estrategias especializadas, pero también, aquella persona que lo ha escuchado y comprendido íntimamente, empleando un rol de confidente el cuál ha buscado toda su vida.

El terapeuta luce con su aspecto diplomático tan calmado como las otras veces, vistiendo su traje elegante de color negro y corbata aguacate. Sus labios soltando la típica frase que lo cautivaba siempre.

-- Solo dilo como quieras. Yo te escucho.

Luo Binghe siente un nudo en la garganta y traga inconscientemente. Luchando por articular una palabra.

¿Cómo debe decirle?

Es que... Es complicado decirle. A cierto punto que su lengua se trabará si se atreve. Su juicio quizás se volvera idiota, y su corazón en su contra.

Las flechas de cupido lo habían alcanzado después de haber perdido las esperanzas en el amor, pero lo flechó de una forma que no esperaba. Lo ataron hacía una persona no correspondida.

¿Por qué carajos le hizo eso? Solo para jode*** y peor cuando amenazaba con romper los lazos que ha desarrollado desde hace un año con este maravilloso hombre.

Lo mira, pensativo si era apropiado. Sus manos transpiran ante la posible respuesta temida del otro. Solo se cruzó de brazos.

Seguro sonará absurdo, tonto, tal vez obseno como imagina.

¿Cómo puede explicárselo, sin que sonará taaan... Perdidamente enamorado?

En ese momento, su psicólogo conecta sus orbes gentiles con los suyos, dispuesto a esperar el intervalo de tiempo necesario que su joven paciente disponga para compartir su agravio.

Solo emplea el mismo dichoso papel que estremecía el ser del otro, una sonrisa ligera se formó en su labios para recordarle que lo apoyaba, y que entre ellos solo existía pura confianza.

Ese gesto complicó aún más la valentía de Luo Binghe. Mece inquieto sus piernas y toquetea nervioso el brazo del sillón verde con los dedos. Algo constante sin darse cuenta.

Los segundos pasan, un extenso silencio surge en el cubículo. Uno muy evidente el cuál ambos se dan cuenta, y Luo Binghe se le dificulta irrumpirlo, casi olvidándose de las palabras que debe utilizar.

Que cobarde. Acepta que el miedo gane la batalla.

"Es imposible“. Piensa. Ese atuendo elegante descontrola toda su capacidad de concentración en él.

¿Es mejor qué el que utilizó en su último encuentro? Por supuesto. Es el único pensamiento que ronda incesantemente su cabeza en ese momento.

Su psicólogo no se percata de esto, y anota en su libreta en silencio. Los minutos pasan, ambos se miran mutuamente. Su silencio se vuelve incómodo, y patético. Luo Binghe lo sabe. Más cuando este hermoso hombre frente a sus ojos espera que suelte una palabra para ayudarlo; sea bueno o malo, no importa, perdió la cuenta de cuántas veces su psicoterapeuta le comunicó diversa variedad de historias locas en consulta.

Esto es mucho, su ansiedad lo invade y no puede más. Su postura cambia y entorna la mirada con el propósito de evitar el contacto visual del mismo psicoterapeuta que ha conocido la mayoría de sus temores.

-- No se como decirlo -- solo añade, con un toque de tristeza en su voz -- Sonará horrible.

Su especialista eleva una ceja. Curioso por lo oído.

-- ¿Tanto así?

Los labios de Luo Binghe se forma una mueca.

-- Así es.

-- ¿Qué tanto?

Un suspiro se manifiesta.

-- Lo suficiente para echarme de la sala.

No se puede esperar más de la inmensa declaración de amor que quiere expresar.

Esa respuesta llama la atención de Shen Yuan, expande secretamente sus ojos. Solamente asiente. Esa respuesta le parece exagerada, claramente nunca ha sido capaz de echar un paciente en consulta. Su mirada transmite ese brillo analítico que suele gestuar cuando algo le suena.

Un año y medio es suficiente para conocer a una persona. Este psicoterapeuta conoce la personalidad de Luo Binghe, la timidez actúa ante ciertos temas que le incomodan.

Con respecto a sus experiencias, al instante entiende que la carga emocional de Luo Binghe es intensa. Hasta ahora logra entender la urgencia de volver a verse luego de 3 meses. Anotandolo en su historia clínica.

Shen Yuan comprende, estos casos de perturbación verbal suele ser muy común en los pacientes como él, por esa razón le facilitó otra alternativa para ayudarlo.

-- Entonces, si no puedes decirlo, expresalo.

El corazón de Luo Binghe da un vuelco.

Desde la primera vez que percibió una inexplicable, pero linda sensación al escuchar su voz, al contemplar su linda sonrisa, al admirar su intelecto y compañía; desde que concientizo sus deseos por él, quiere arrodillarse y exteriorizar todo su amor y adoración para siempre.

¿Pero cómo puede?

Luo Binghe jura que solo escucha las palpitaciones de su corazón en sus oídos, mientras el silencio prolonga de nuevo su aparición. De nuevo la inseguridad lo invade, y la vergüenza entra con más fuerza, una leve coloración invade su mejillas y cuello.

Carraspea, siente el supuesto entorno amenazante y se levanta, queriendo salir del consultorio.

-- Disculpe... Necesito tomar aire.

Pero, una mano lo detiene cariñosamente.

La presencia de su amor platónico también decide levantarse con él, ese psicoterapeuta que lo ha flechado como nunca nadie lo ha hecho, menciona con su típico aura serena:

-- Tranquilo, Binghe. Recuerda, solo estamos tú y yo. Escucha a tu corazón.

El ligero contacto inesperado de su muñeca lo paralizó, junto a esa particular frase ”solo tú y yo“. Lo anterior fue suficiente para que Luo Binghe se estremeciera de temor. Cada célula de su cuerpo se erizó y algo más... debajo de su cintura. Titubea como un niño pequeño, queriendo rectificar lo acabado de oír:

-- ¿Q-quiere... que lo exprese?

Shen Yuan se dió la libertad de asentir.

Permitiéndole de manera indirecta un "sí".

La mente de Luo Binghe se disfama entre la angustia y el deseo de atracción. De momento se dispone a barrer su vista idiotizada por la figura masculina responsable de activar su oxitocina, la hormona del amor.

Los labios de Shen Yuan emiten palabras que no les presta la debida atención. Se pierde atraído en la forma como se mueven, qué color y forma poseen. La emoción de escuchar su tono de voz en una mezcla de gravedad y dulzura, es fascinante. Ni él mismo sabe cuánto tiempo ha fantaseado con ella desde la primera vez que la escuchó. Y quiere seguir escuchándolo para siempre.

Este calor abrasador ante el minimo contacto, anhela sentirlo todos los días, todas las noches, en el consultorio, en su casa, en su cama...

De momento se atreve a adelantar un paso hacia la imagen de aquel hombre que todavía espera su respuesta. Shen Yuan lo mira paciente, ascendiendo un poco la cabeza para conectar sus ojos con los suyos debido a los pocos centímetros de altura.

Sonríe, las mejillas de Luo Binghe se sonrojan. Con nervios en la punta de su lengua, posa sus manos alrededor de los antebrazos mayores. Este especialista evalua su conducta curioso, con un levantamiento de cejas.

-- ¿Quieres decirme algo?

El corazón de Luo Binghe sube hacia su garganta. Sus manos transpirando al restar su distancia.

-- S-sí...

En ese momento Shen Yuan descubre que la tensión entre los dos cambia su naturaleza.

-- Te amo.

Finalmente lo hizo. Desconoce cómo lo hizo, pero disfruta el brote de placer emergerle en su pecho cuando logra besar apasionadamente los labios pálidos del amor de su vida.

Lo atrapa, lo besa, y lo envuelve entre sus brazos como amante.

Shen Yuan sufre un respingo de sorpresa.

Ambos sumergen sus bocas entre la apasionada muestra de afecto que rompe por completo la ética profesional de psicólogo-paciente.

Unidos por los brazos resistentes de este joven paciente, las mejillas de Luo Binghe se sonrojan, precisamente, cuando su psicoterapeuta murmura suave y coquetamente sobre ellos.

-- Veo que te me adelantaste en la confesión, cariño.

The end