1. Un nuevo estudiante
Un nuevo dia comenzaba, el despertador no dejaba de sonar y su cabeza trataba de orientarse .
-¡Jimin, ven a tomar tu desayuno! Llegaras tarde.
Grito su madre desde la cocina del pequeño, pero acogedor apartamento.
El joven se levantó de su comoda cama sin dejar de sentir esos nervios en su estómago.
Se dió una ducha para quitar lo que quedaba de sueño y se puso su nuevo uniforme. Al verse por milésima vez en el espejo, acomodo su cabello naranja como podia, estilizando y tratando de darle un peinado acorde a su edad, vio si su corbata estaba bien puesta y tomo su bolso para largarse del departamento para luego despedirse de su madre y robarse una galleta de chocolate que tango le gusta.
El y su madre se habian mudado de Busan a seul, ya que su padre habia falleció hace unos años y el trabajo de su madre no alcanzaba para mantenerlos en esa casa frente a la playa, Entonces decidió trabajar para una de las empresas mas importantes del país, pero se encontraba en Seúl.
Jimin no estaba muy de acuerdo con la decisión, ya que hiba a dejar a todos sus amigos, familiares y sus recuerdos, pero siempre ayudaba a su madre y si ella tomaba esa decisión... Era la mejor.
La vida de jimin en Busán era como la que cualquier adolescente quisiera tener, Era muy popular, las mujeres se derretian al ver los ojos de este, los hombres lo idolatraban por el echo de que era el mejor en los deportes.
Tenia a cualquier persona en su mano por el simplemente echo de que era un hermoso chico, ya sea por dentro y por fuera.
Jimin era gay y no muchos lo sabian, solo los de su círculo personal, pero apesar de que le gustan los hombres las mujeres lo seguian persiguiendo y probablemente se debía a qué era demasiado guapo.
Los profesores lo querian ya que siempre los ayudaba con cualquier cosa de la escuela , aparte de tener buenas calificaciones.
Todos sabian que jimin se preocupo mucho por las calificaciones después de la muerte de su padre puesto que no queria que su madre se preocupara por el.
Apesar de que ella no se preocupara mucho por el...
La madre de jimin se hundio en una depresión profunda después de la muerte de su marido, Por eso cada vez que el pelinaranja llegaba a casa despues del colegio su madre se encontraba con una botella en la mano y su rostro en el inodoro.
Jimin tenia que tomar la responsabilidad de cuidarla en ese momento, la ayudaba a acostarse, el a un alado de ella y le cantaba canciones de cuna que su padre siempre le animaba a cantar. Pero eso habia sido tiempo atras y ahora su madre estaba preparada para salir al mundo laboral sin tapujos.
Gracias a su empleo en la nueva empresa, este le dio a jimin por sus buenas calificaciones una beca en la escuela de seul, uno de los mas grandes establecimientos escolares del país, era una oferta que ninguno de los dos podia rechazar.
-Bueno, aqui es- dijo al encontrarse enfrente de las puertas de uno de los mas grandes y exelentes colegios que se encontraban en Corea.
Mientras caminaba por el pasillo se vio pequeño , nunca penso en tener ese sentimiento en un establecimiento educacional, ya que siempre habia sido popular, el jamas se presentaba primero sino que la gente se presentaba a el.
Se dirigió a la secretaria en dónde le entregaron un horario, un papel con la clave de su casillero y una carpeta de la escuela, "Para que guardes toda tu información, lindo" le dijo la señora con una voz totalmente aguda.
-¿Te puedo ayudar en algo?- pregunto chico.
Que alparecer tenia la misma edad de jimin " unos 17" pensó, era bastante alto y atractivo.
-Ehm...bu-bueno- tartamudeo, ¿Por que se encontraba nervioso?
-No tengo ni la menor idea de donde queda esta sala.
-Dejame ver- Tomo el horario de las manos del joven y sonrió.
-Esta sala queda al final del colegio, todas las clases Artísticas son en esa parte de la institución, no te juzgo por no encontrar la sala- dijo calmado- seguramente jamás la hubieses encontrado- rio con blancos dientes.
Es un chico guapo, penso jimin
-Eh, si... Gracias - dijo jimin estaba a punto de irse pero el otro lo detuvo.
-Espera, aun no me dices tu nombre.
-Me llamo Park jimin.
-¡Ho! Park jimin, mi nombre es Kim jeong-in - Dijo en castaño- pero puedes llamarme Kai- con una sonrisa picara despidio y se alejó.
¿Que mierda fue eso?
Al llegar al salón, que estaba alejada de las otras salas noto que estaba atrasado.
,
"Perfecto, que manera de llamar la atención Park jimin" se dijo.
Podia notar como su mano sudaba al hacer un puño con esta cuando tocaba la puerta, no sabia por qué se encontraba nervioso.
-Adelante.
Al entrar se encontro con una sala bastante amplia en comparación con las pequeñas de busan.
Sentia sobre el las miradas de muchos pero las ignoro completamente. Sentia sus mejillas sonrojarse asi que trato de poner su atención en la profesora.
La profesora tenia tal vez unos 30 años, llevaba una blusa no muy correspondiente para enseñar y un vestido señido a su torso que contorneaba sus caderas y terminaba en sus rodillas. Era bastante bonita.
-Ah, tu debes ser...ehm, espera - La profesora saco un papel de su escritorio y lo leyo - Park jimin, ¿Cierto?- jimin asintio- bueno Park jimin yo soy la profesora de actuación o de artes corporales, como quieras llamarlo- se acerco y paso una mano por su brazo y se inclino para susurrarle- No creas lo que la gente dice de mi, eso de que dicen que estoy loca, no lo estoy, deverdad que no- y con eso le sonrio.
jimin le sonrio de vuelta, pero solo por educación, ya que queria salir corriendo y enterrase bajo tierra.
Al pasar sus ojos por toda la multitud que lo estaba mirando expectante de que dijera algo, no pudo contener las ganas de sonrojarse.
-¡Vamos!, presentate - agarro a jimin por los hombros y lo dejo alfrente de toda la clase.
-Ehm, yo...ehm - ¿Que deberia decir para no sonar como un completo idiota?
-Ahg - Suspiro- solo di tu nombre y lo que esperas para este año y terminara tu tortura- dijo con una sonrisa encantadora.
-Eh... - Asintio- Mi nombre es Park jiminy espero salir de esta escuela con buenas calificaciones para dedicarme lo que deseo.
-De acuerdo, puedes sentarte.
Por primera vez en su vida se sintió obdervado. Se dedico a ver a cada alumno para encontrar un asiento, y se encontraba con cada una de las miradas que apuntaba hacia el.
-Ahi- apunto un banco muy atras por el bien de las calificaciones de jimin.
El pelinaranja nunca se sentaba atrás, todos sabían que los desordenados estaban ahi y jimin no queria pertenecer a ellos, el era un chico de bien.
Se dirigio a la mesa redido por las ordenes de su profesora y se sento en el banco.
Mientras la clase avanzava lenta y cruelmente, se sentia por alguna razon inexplicable observado, como si estuvieran quemando su perfil con su mirada, una sensación extraña y apesar de que mucha gente lo miraba en Busan jamas habia sentido eso ... Una sensación completamente distinta, queria saber de donde venia, nesecitaba saber de donde venia.
Con las mejillas ardiendo miro alrededor de la sala hasta encontrar esa mirada.
Era en la columna contraria a dos asientos de distancia.
Era de un pelirubio que se encontraba con su espalda apoyada a la pared de la sala. Sus labios eran finos pero atractivos, la línea de su mandíbula algo marcada y unos ojos oscuros que no dejaban de observarlo.
Era una mirada lujuriosa, llena de petición mental, era como si lo llamara hacia él.
Era extraño y altamente peligroso, se notaba en su presencia, en su esencia.
El cabello rubio de aquel chico bajaba hasta las pestañas de sus felinos ojos creando un aspecto atractivo y malvado.
El pelinaranja notó que el tiempo no estaba en pausa sino más bien, no paraba de mirar al chico de al lado, así que, sonrojado por quedarse embobado mirando a su compañero, volteó rápidamente mirando la pizarra y aún sintiendo esa mirada quemando todo su cuerpo. ¿Cómo era posible?
Al acabar la clase, todos se comenzaron a mover de sus nuevas lecciones, pero Jimin aún seguía bastante confundido por lo grande del colegio.
Al tomar todas sus cosas en su bolso y prepararse para irse de la sala, aún sentía la mirada penetrante del pelirubio.
¿Quería intimidarlo? ¿Quería que se incomodara? ¿Que quería?
Estaba a segundos de ir a preguntarle, pero al momento de voltear... El pelirubio ya se había ido.