Chapter 1
La tensión se sentÃa, mi cuerpo temblaba ligeramente con la idea del enfrentamiento qué tendrÃamos en menos de una hora.
Las cosas con mi novia no estaban bien desde que la empresa decidió hacer de un chiste la relación que tenÃamos en la realidad. Nadie sabÃa que éramos pareja, los fans nos veÃan cómo el potencial de compañeras que no se traicionarÃan nunca y estarÃan fieles una a la otra.
Ella tenÃa un campeonato bien ganado y yo tenÃa un comodÃn que podrÃa intercambiar a mi favor.
Y la idea estúpida de atraer más gente no me agradó para nada.
Mi manager me citó hace un par de semanas para explicarme cómo estarÃa la situación de las entrevistas previas al dÃa estelar, las tomas pregabadas que se harÃan donde me veré a escondidas con otro compañero para dar a entender que habÃa secretos entre nosotros pero con énfasis de actuar cómo si nada pasara con ella estando presente, mostrarÃa que la seguirÃa aludiendo cómo siempre y verme como la amiga orgullosa pero... Esté dÃa, hoy, viernes 25 de agosto, en menos de 30 minutos, entrarÃa a mitad de la lucha de mà compañera para complotear.
Esta noche yo no la acompañaba en el ring, se encontraba Dom con ella alentandole. La situación se estaba poniendo picante, la gente estaba emocionada y gritaban ansiosos por el final de la lucha. Liv estaba cansada, se notaba que ya no podÃa más, su contrincante cantaba victoria a pesar de la lesión de su hombro qué sabÃa perfectamente era su talón de aquiles; desde que Liv la habÃa lesionado esto no fue igual, insistà que se pusiera en pausa, que se tratara como deberÃa pero no querÃa. Ella insistió en comportarse como profesional y ahora le estaba cobrando factura.
Se hizo la señal, Dom levantó dos dedos al aire y mi canción de entrada sonó. Mis pies se activaron en automático y salÃ. Sentà las miradas en mÃ, cómo la gente me miraba confundida, otros con enojo y unos de qué sabÃan que esto sucederÃa.
Mi chica me miró a lo lejos y mantuvo su papel, sabÃa que era la pausa qué no querÃa tomar y cedió.
Todo fue rápido, corrà por todo el pasillo, entregué mi maletÃn al referà y entré al ring. Mi ataque fue directo a tlaquearla hasta que se golpeara en una de las esquinas dónde se encontraba la silla qué Dom habÃa puesto en el momento que la gente estaba mirando en mi dirección cuándo salà al escenario hace unos minutos. Escuché su gritó de dolor, ese grito que sabÃa con perfección que no era parte de esta actuación, le habÃa lastimado y mi estómago se contrajo por la preocupación.
Fueron segundos que me quedé ida y solo pude escuchar a Dom gritarme que continuara, y asà lo hice. Dos patadas más que no permitirÃan levantarse, estire su cuerpo en el suelo y sin pensarlo me subà a las cuerdas hasta llegar a la cima, el rostro de mi novia era de dolor pero su mirada de orgullo se hizo presente, sonrió burlona y se mantuvo en su postura.
La gente estaba vuelta loca cuando salté encima y con ello, la victoria fue mÃa al tercer conteo.
La adrenalina que recorrÃa mi cuerpo fue tanta que no pude controlarla con un grito de emoción. Le arrebate el cinturón brillante al referà y con prisa bajé del ring. Lo siguiente del plan era que Mami me darÃa una paliza pero tenÃa que huir antes de ello. Ella con todo el dolor y con esa preciosa actuación de derrota, se sentó para recargarse en las cuerdas viendo en mi dirección y lo siguiente que surgió no estaba en los planes, o eso fue lo que ella no sabÃa.
Dom me levantó del suelo después de haber tropezado, yo actúe sorprendida por el tacto, me rodeo de la cintura con uno de sus brazos, con la mano libre la paso entre mi cuello y nuca, y me besó. Un beso apasionado qué la multitud quedó anonadada.
Este era el comienzo de una traición, algo imperdonable entre compañeros que se juraban lealtad.
Rhea estaba molesta, su rostro de dolor e ira la hicieron reÃr cómo loca mientras sus ojos se llenaban en lágrimas. La gente estaba encantada con este show y yo lo único que podÃa sentir era alivio, alivio porque aunque esto último no lo sabÃa, ella estaba enterada de todo lo demás y pudo actuar como nuestro jefe querÃa.
No podÃa ocultarle lo que me habÃa dicho mi manager. Aunque ambas sabÃamos que esta industria es con fines de entretenimiento, show y morbo, no podÃa arrebatarle algo que ella consiguió con sus propios méritos escalando desde abajo, construyendo el personaje imponente y el grupo que nos unÃa siendo los más destacados entre cada programa siendo los estelares.
Dom y yo salÃmos del escenario, el restante del show continuó y las cámaras ya no nos enfocarÃan. Nuestros personajes quedaron pausados y todo el team nos felicitamos. Todo habÃa salido increÃble, las redes estaban que rompÃan tendencia con tendencia hablando de la traición y lucha que se tuvo.
Rhea aun tenÃa que hacer una tomas más demostrando lo vulnerable que habÃa quedado por la derrota, por lo cuál me fui a mà camerino por mis cosas.
—¡Estuviste fantástica! — dijo con entusiasmo mi pequeña Liv al encontrarme en el camino.
—Gracias linda, igualmente estuviste increÃble, ¿No te lastimaste mucho hoy?
—Un poco pero no fue tanto, he mejorado mucho en actuar y Rhea fue muy sutil la mayorÃa del tiempo. Realmente la admiro, sus consejos fueron tan buenos que he recibido comentarios muy agradables hacÃa mÃ. Espero nos sigan dando estelares después de esto.
Reà por la simpatÃa y entusiasmo con la que expresaba sus comentarios.
—¿Cómo están las cosas entre tú y ella? ¿Crees que haya un problema entre ustedes por ese beso que se dieron Dom y tú?
—No lo sé, las cosas estaban un poco tensas, ella sabÃa el plan que la empresa tenÃa y todo esto se orilló porque es demasiado terca pero, era justo, esa lesión en su hombro debe tratarse antes de que empeore y pueda perder su trabajo por una necedad y berrinche.
Liv asintió en comprensión a mis palabras. Estuvo por comentar algo pero su mirada se posó detrás de mi persona y su sonrisa desapareció.
La presencia y vibra de mi preciosa Rhea era pesada que sentà mi espalda quemar por la penetrante mirada. Liv me deseo suerte con unas palmaditas en mi hombro y se alejó de nosotras, no sin antes felicitar a Rhea por su trabajo y decirle que la llamemos más tarde para salir a comer juntas.
Mi respiración se aceleró cuando Rhea no me dirigió la palabra, solo tomó su bolso que estaba junto al mÃo y con su mirada me dio a entender que ya era tiempo de irnos.
Tomé mis cosas y la seguà detrás hasta llegar a nuestra camioneta. En silencio y poca comodidad nos dirigimos al hotel donde nos estábamos hospedando, quise hablar pero las palabras no salÃan de mi boca. Ella estaba molesta, lo podÃa notar por su mandÃbula tensa y el agarre en el volante.
Llegamos a nuestro destino y aun en silencio nos dirigimos a nuestra suite. Al cerrar la puerta las cosas estallaron.
–¿Qué carajos? — preguntó en voz alta en mi dirección, mis pasos torpes dieron hasta una de las cajoneras y aventé a un costado mis bolsos.
—¿Qué carajos qué? — comencé a desvestirme para tomar una ducha.
—¿Porqué mierda lo besaste? Eso no era parte del trato — me apuntó con el dedo.
—Realmente sà lo era — me quité los anillos qué adorbanan mis manos.
Rhea se tragó la groserÃa y respiró profundo. Yo sabÃa que se comportarÃa de esta manera pero era parte de nuestro trabajo y algo que he aprendido de ella es, que no puedo ponerme a la defensiva o gritona para que escuche mi versión de las cosas, porque eso hará que ella se exalte más y terminará en silencio sin expresar su sentir.
—¿Y por qué no me lo dijiste? — se acercó lentamente a mÃ.
—Mami .. — paré lo que estaba haciendo y frote mis manos en sus brazos lastimados, una queja salió de sus labios pero no quitó su mirada de la mÃa. —Tú y yo sabemos que no estarÃas dispuesta a aceptar dicha escena pero tenÃa que hacerlo, no tenias por qué saberlo todo. Hay cosas que no se deben de contar y ¡mierda! Lo hiciste excelente, estoy tan orgullosa de lo que haces y el talento que tienes.
—No es justo, eso no me sirve de nada si ya sabes lo egoista que soy cuando se trata de ti — me tomó de la cintura y me acercó a ella haciendo nuestros cuerpos chocar. Mi corazón golpeo con fuerza contra mi pecho.
Su mano libre cubrió mi mejilla y ladee mi cabeza en busca de su tacto cálido, Rhea sonrió, acarició mi piel hasta llegar a la parte detrás de mi nuca y el agarre de la cintura se hizo mas fuerte, un quejido salio de mi boca seguido de un gemido agudo al tomar un puñado de mi cabello y tirar de ellos.
—Eres mÃa — tiró nuevamente para levantar mi rostro ante ella y mirarla a los ojos. Yo asentÃ, asentà cómo la sumisa que soy y sonreà coqueta al sentir cómo la mano habia dejado mà cintura y se posó en una de mis nalgas con un fuerte apretón, el cuál no me fue permitido expresar porque su boca ya habÃa tomado la mÃa y nos fundimos en un beso lascivo, tosco y posesivo.
En minutos la ropa habÃa estorbado y cada prenda fue deshecha al suelo, Rhea me recostó sobre la cama y abrió mis piernas, beso la parte interna de mis muslos y dejaba mordiscos que me hacÃan temblar. Ella sabÃa lo que hacÃa y no por mi placer, lo hacÃa por dejarme marcas en ellos para hacerme recordar cada que las viera que le pertenecÃa, que era suya y que nadie me harÃa sentir lo mismo.
Sus besos escalaron más allá de mi sexo, tentando. Su risita burlona y un poco ronca la odiaba pero también me excitaba demasiado, sisee al sentir como besaba alrededor sin querer bajar, me estaba molestando y un mordisco en mi cadera me hizo rogar por darme placer.
—Rhea, por favor — mis manos acariciaron las suaves hebras de su cabello oscuro y esta solo hecho un vistazo ignorando mi petición.
—Justo aquà — besó nuevamente junto al hueco de mi cadera y trazó con sus dedos sus inicales —DeberÃa de haber un tatuaje.
Yo ebria de ella y con dicha idea vaga, asentÃ, aceptando ser marcada, porque no importara que pasara entre nosotras, ella serÃa mi amor más leal e intenso que es lo mÃnimo que podrÃa hacer para demostrarle que la quiero.
Rhea regordeando lo que provocaba en mà y lo fácil que cedia ante ella, posó sus labios en mi sexo y me perdÃ.
Su lengua acariciba mi clitoris lentamente, haciendo circulos alrededor de él y chupando para hacerme cerrar mis piernas contra su cabeza, esto se volvio tan repetivo que Rhea sostuvo con uno de sus brazos mi pierna derecha y quedé inmovil, su lengua se volvió inquieta y no podÃa retener todo el placer que recorrÃa por mi cuerpo; chupó dos de sus dedos y los introdujo en mi cavidad vaginal, los cuales fueron bien recibidos por la excitación que cubria mis paredes haciendola tan resbaliza. Mami sabÃa lo que hacÃa, mis gritos de frustracion por el exceso de placer que sentÃa le insitaban a hacerlo más rápido, sus dedos entraban y salÃan hasta un punto en que los dejó dentro y comenzó a mover con fulgor mientras su boca chupaba y su lengua tenia apriosionado mi clitoris.
—Mierda, mierda — era lo unico que salÃa de mi boca, los balbuceos de lo rico que sentÃa eran tantos que sus dedos tocaron justo donde mis oidos se sintieron sordos, el agarre que tenÃa en su cabello se deshizo y me entregue al orgasmo más extasiado que me pudo haber hecho sentir.
Lo siguiente que recuerdo, es tener un vacÃo cuando retiró sus dedos de mà y recorrió con sus labios por todo mi torso hasta llegar a mà cuello, sentà el calor de su cuerpo encima de mà e inevitablemente mis manos la ayudaron a acomodarse para entrelazar una de mis piernas e incitarla a frotarse en mi piel. PodÃa sentir como mi cuello ardÃa por los chupetes que su boca y dientes estaban dejando pero no importaba, se sentÃa delicioso que la dejé hacer de mà lo que quisiera. Mi brazo rodeo su espalda baja para sentirla más cerca, sus pechos se pegaron a los mÃos y mi mano libre apretaba una de sus gordas nalgas moldeandola a mi morbosidad.
Sus gemidos eran más roncos que los mÃos y más desordenados, su piel chocaba con la mÃa y se movÃa cada vez más rapido buscando estallar su orgasmo. En cambio yo, nos hice girar sobre la cama para quedar encima de ella. Eleve su pierna y me acomodé lo más cercano a rosar nuestros sexos y comencé a moverme con Ãmpetu.
Mi chica gemÃa, era el sonido más precioso que mis oÃdos podÃan escuchar, adoraba como balbuceba mi nombre y lo bien que se sentÃa, el cómo sus uñas se clavaban en en mi pierna y cintura sin importar dañarme y hacerme senti dolor pues, con ello expresaba que estaba a nada de llegar a su clÃmax; segundos bastaron cuando una sonrisa adornó su rostro y sin parar mis movimientos me acerqué a besarla lascivamente que nuestras bocas hambrientas capturaron el gemido que anunciaba nuestro orgasmo.
Mis movimientos cesaron, mis labios se separon de los suyos y me dedique a besar su rostro con cariño, ella rodeo su brazos alrededor mÃo mantuviendome cerca de ella.
—Eres mÃa, ¿Lo sabÃas? — la miré con mis ojos destellantes de amor y admiración, adoraba a Rhea como nadie más lo hacÃa. Era y es mi todo que no me podrÃa imaginar un futuro juntas, sin ser nosotras. Ella llegó a mi vida en un momento dificil de la vida que gracias a ello pude lograr ser lo que soy hoy en dÃa.
—Yo no te pertenezco — acomodó un mechón cabello desordenado detrás de mi oreja—; pero en cambio tú, tú si eres mÃa.
Su risa burlona escapó de sus labios después de ver mi puchero pero no podÃa enojarme con ella por dichas palabras, sus labios besaron mis mejillas retractandose y con eso era más que suficiente para entender que no era verdad.
Solo duramos unos minutos más cerca una de la otra, liv ya habÃa llamado y dijo que estaba a veinte minutos de llegar con la cena por lo cuál no nos dio más tiempo y tuvimos que levantar a ducharnos y ordenar el desastre de la cama destendida junto con nuestras prendas regadas en el suelo.
La puerta sonó con un tono burlón de una mentada y solo reà al abrirla, Dom se encontraba detrás de la puerta con las bolsas en mano y Liv sosteniendo un par de six de cervezas.
—Dime que Rhea no está molesta — susurro Dom al pasar a un costado mÃo para ingresar al cuarto.
—¿Porqué le preguntas eso? — burlona —Claramente hasta yo estarÃa molesta si alguien besa a mi pareja sin mi consentimiento.
Reà al escuchar las palabras de Liv.
—No te preocupes Dom, ya me encargué de eso — le di un par de palmaditas en la espalda para calmarlo pero si se tensó un poco al ver a Rhea entrar a la habitación.
Sé que no le dirá nada ni le reclamará, es parte de nuestro trabajo y el show debe de continuar pero si es gracioso que Dom crea que mi preciosa le dará una golpiza tarde que temprano. Rhea es egoÃsta cuando se trata de lo que más le importa en el mundo pero no es grosera, es comprensible y solo Dom recibirá un castigo en el ring.
—¿Tienes algo para decir, enano? — Rhea se sentó a la orilla de la cama mientras Dom y Liv sacaban la comida de las bolsas y acomodaban los platos de alitas sobre la mesa. Yo me senté en una de las sillas quedando enfrente de ellos y Dom solo se rió.
—Me gustaria decir que lo siento pero hasta este punto, sinceramente no es cierto — comentó burlesco. —Asà que Mami, con tu permiso, crearé mi contenido.
Dom acomodó las platos frente a él, sacó el celular de su bolsillo y me lo pasó despues de haber abierto la aplicación de la cámara. Reà bastante, Rhea no tanto, la foto fue tomada y lo siguiente fueron risas de Liv y mÃas al ver como Dom era zapeado y sangoloteado por mi novia.
Era un idiota, pero es nuestro idiota.
Y ella era mÃa. Tan solo mÃa.









hace más de estos!