Capítulo 0 - Iván
Mis pensamientos acelerados junto con mi corazón no me dejan estar tranquilo siento que todo lo que he vivido ha sido una maldita pesadilla, no he dejado de pensar en ese día, sigo sintiendo lo mismo, pero ya no soy el ya estoy recuperado no. No él sigue en mí, más bien ya lo comprendo él nunca existió, todo lo que hice lo hice yo no él, solo me queda saber cómo remediar el daño que he hecho, yo no soy otro más que un cúmulo de situaciones, creo que no merezco seguir dándole vueltas a la forma en cómo acabar si ya sé la respuesta. Todo en mí tiene miedo, por ello sé que lo mejor es acabar con esto de una vez…
-Iván es la policía deja de esconderte te tenemos rodeado no puedes huir… - decía el oficial.
Es cierto la policía sabe todo sobre mi ¿No es así prima Elena? Si pudiera cambiar en algo sería el principio, el hecho de no haber nacido, el dolor del mundo para mí es que soy un mártir o algo parecido mi vida apaga, creo que lo que hice nunca se apegó a una fe verdadera sino a la ilusión de tenerla.
-Iván detente ahora estás en el bosque de la luna detente es peligroso adentrarse más adentro, el detective Diaz tiene todas las pruebas en tu contra
Gritando con ese altavoz los oigo, pero sus palabras para mí son vacías sé que lo saben se todo lo que hice, pero no sé cómo remediarlo, no si se la manera más justa de hacerla, pero ellos no me dejarían, por ello debo de ignorar lo que me digan, en la lluvia en medio de la entrada del bosque no puedo más que escuchar mis latidos y la tormenta que presagia un desenlace que es evidente si mis plegarias fueron escuchadas una vez pido que esta también sea tomada en cuenta…
-Central aquí el oficial Zaragoza pido hablar con el detective Diaz…- decía el oficial por la radio.
-Zaragoza te comunico con Díaz- decía una operadora.
-Diaz, si no hace falta que me lo digas se metió al bosque, no se arriesguen tanto por ir a buscarlo y menos en una tormenta como esta, si se les escapa de manera que no puedan verlo o escucharlo más, regresen a la central y solo patrullen las salidas y alrededores del bosque…- decía el detective Diaz
-Entendido regresare si es así- respondía el oficial.
-Puedes créelo las marcas de mi cara lo dicen todo, el tiempo en mí ya se nota mi cabello se está tiñendo de blanco, pero lo jure por mi hijo que atraparía a todos los criminales que pudiera y los llevaría a la justicia, no tan solo por mí y por mi hijo, si no por el pueblo, el sagrario, me entiendes ¿no? Elena…- preguntaba reflexionando el detective
-Lo que sea solo por favor haga que mi primo pare, ya sea por la justicia o por el pueblo solo quiero que pare lo que está haciendo, lo veo lo hace sufrir, y es demasiado ingenuo como para saber qué es lo que siente alguien que creció de esa manera no me sorprende que sea frio… Solo deténgase por favor- decía sollozando Elena
-Si, este será mi último trabajo… el último trabajo del detective Diaz y el último de tu primo, Dios concede que el desenlace de todo esto no se alargue más pues la penas y penumbras recae en el pueblo.
Con esto estaba sentenciado por todos, no tenía a nadie solo quedaba el juicio, mi juicio, por ello te pido una última cosa… ser una familia feliz y unida por primera y última vez.








