Medio tiempo [SukuItaSato] [UA]

Summary

Incluso si compartían un lazo de sangre, Sukuna y Yūji no se detenían, en una relación amorosa ambos se complementaban mutuamente. No necesitaban de nadie más en el mundo, no obstante, la constante intromisión de Gojō Satoru les obligó a cambiar todos sus planes. Estando a su merced, no tuvieron más opción que abrirle las puertas, recibiendo al peli blanco en su relación. ¿Era lo correcto? • BL. • UA. • Incesto.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

~ Un enfermizo.


La última voluntad de su padre antes de morir fue que siempre estuvieran juntos.

Sin embargo, no se refería a dormir en la misma cama, abrazados cálidamente mientras Sukuna metía su vrga en el agujero de Yūji.


— Vamos, dame un beso antes de irte.— le dijo al menor, sujetando la capucha de su sudadera y aprisionandolo contra la pared para evitar que huyera.


— Esta bien.— como casi todos los días, Yūji iba tarde a su primera clase, culpando a Sukuna por no dejar que saliera de la cama a tiempo.— Pero sólo uno.— advirtió, dándole un beso fugaz antes de intentar escapar nuevamente.


— ¿Me estás bromeando?— frunció el ceño, tomando sus ropas otra vez.— Despidete bien.— susurró, acercando su rostro de forma peligrosa al del más bajo.— No te veré en todo el día, así que hazlo correctamente.— ordenó.


Maldiciendo en ese momento acudir a diferentes instituciones.


Algo que no se pudo evitar ya que su querido hermano menor deseaba acudir a una universidad que tuviera una licenciatura en derecho, mientras que, él había obtenido una beca completa en una academia deportiva, misma que no podía darse el lujo de rechazar.


— De acuerdo, de acuerdo.— sus mejillas mostraron un rubor muy notorio al tenerlo tan cerca.


Y sin perder un sólo segundos, unió sus labios con los ajenos en un beso húmedo, cerrando los ojos para disfrutar más del momento.

No obstante, grande fue su sorpresa al sentir la enorme lengua de su hermano haciendo acto de presencia, buscando enredarse con la suya.


Lo cual permitió.


— ¿Qué tal si te doy algo para llevar?— separándose un poco para tomar aire, el peli rosa mayor propuso con una sonrisa burlona.


Tomando ambas piernas del menor para levantarlo en el aire.


— No, Sukuna... bajame en este instante.— lo sabía, nunca era suficiente para su hermano y temiendo caer, paso sus brazos por detrás del cuello ajeno.


— ¿Puedes sentirlo?— aun si tenían la ropa puesta, Sukuna comenzó a darle pequeñas embestidas, asegurándose de que Yūji sintiera la gran erección que escondía bajo la ropa interior.— Esta así por ti.— dijo, antes de repartir diminutas mordidas por su cuello.


— Basta.— golpeo en repetidas ocasiones.


— Bien, te dejaré escapar por ahora.— de mala gana obedeció, bajandolo lentamente hasta que sus zapatos volvieron a tocar el suelo.— Pero vas a pagar por esto en la noche.— le robó un último beso, antes de volver a lo suyo.


Tragando saliva, el menor de los Itadori sabía que le esperaba lo más difícil.


Aun así se fue, corriendo a toda prisa por las calles para llegar a su clase.


Si recibía otra sanción, Higuruma llamaría a su abuelo para preguntarle cuales eran los motivos por los que siempre llegaba tarde.

Lo que traería un problema para ellos, poniendo en riesgo aquella relación prohibida que mantenían desde hacía años.


Apenas terminaron su educación secundaria, los hermanos Itadori decidieron mudarse a Tokio para entrar a las mejores escuelas.

Les tomó un par de meses convencer al abuelo de quedarse en Sendai, asegurando que estarían bien, siempre y cuando permanecieran juntos.


Es por ello que alquilaron un pequeño apartamento, antes de iniciar su nuevo curso.

Ahora con veintidós años, mostrarse esa forma de cariño era lo más normal para ambos, sintiéndose completos.


— Ngh, ngh, Sukuna.— gemía su nombre.— Ahh, ahh, no hagas eso.— pedía inútilmente.


Abajo, el mayor ya se había deshecho de sus ropas, abriéndose paso hacía su entrada, la cual comenzó a lamer sin vergüenza alguna.

Apenas su hermano menor cruzó la puerta de su hogar, Sukuna lo atacó ahí mismo.


— ¡Ahh, ahh, no, ngh, espera.— sus ojos se abrieron ampliamente al sentir dos de sus dedos entrando.


— Esta un poco apretado a pesar de haberlo hecho esta mañana.— sonreía, divirtiéndose con las expresión que ponía el contrario.


— Ya, ngh, ya no sigas.— aquello le provocaba una sensación extraña en el interior.


— ¿Quieres que me detenga?— se detuvo abruptamente.


— Quiero algo más.— muchas veces se dejaba influenciar por el calor del momento.


— ¿Ah si?— le gustaba jugar.— ¿Qué es lo que deseas?— interrogó, sacando sus dedos para meterlos en la boca de Yūji, quien no dudó en lamerlos de una forma lasciva.


— Tu pēnë...— susurró.— lo necesito dentro de mí.— sus manos bajaron hasta su trasero, donde él mismo se encargó de abrir sus nalgas, exhibiendo su entrada.


— Maldito mocoso.— se relamió los labios, sintiendo su vrga a punto de explotar.


Había convertido a su hermano menor en un pervertido.



~ Rody. ☬