Crónicas SADAH: El misterio de los hermanos Moser

Summary

Tony Stark, genio, millonario, playboy, filántropo... Y un padre amoroso, rostro que obviamente solo conoce su hija o más bien sus hijas, por que si, Tony no tiene una, si no dos hijas, que por motivos lógicos y de seguridad (según él) una de ellas debe estar oculta y solo algunos deben saber de su existencia. Aunque todos sabemos que los secretos mejor guardados son los que no se cuentan, cosa que Tony aprende tarde, ya que la vida de su hija, la que oculto por años, corre riesgo. Por otro lado, Richard y Natalia Moser, junto a su tutora emprenden un viaje hacia España, buscando venganza por la muerte de su hermana, sin embargo en el camino, se topan con Stark, el cual, al igual que todos queda atrapado e intrigado por el "Misterio de los hermanos Moser"

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

El aire entraba con dificultad a sus pulmones, sus pies ya no podían correr más, tanto por el frio como por el cansancio, pero ella seguía corriendo, su instinto de supervivencia como la promesa que le hizo a ella la mantenían aun luchando, tenía que salir de ese bosque, tenía que llegar donde Tony, donde su hermano, donde sus tutores...


El sonido de ramas y hojas siendo pisadas la alertaron, volvió a ver hacia atrás y se dio cuenta que le pisaban los talones, no tenía escapatoria.


—¡Ayuda!— Gritó desesperada con todas sus fuerzas y con dificultad gracias al frio aire de invierno que le congelaba los pulmones, sus manos temblaban —¡Que alguien me ayude!— sus piernas frágiles por el frio que calaba sus huesos se enredaron en una raíz y cayó al suelo de forma brusca, sin embargo volvió a levantarse —¡Auxilio!¡Ayúdenme!


Alguien debía escucharla, alguien tenía que estar ahí, los inmensos árboles cubiertos por una capa gruesa de nieve parecían extenderse más y más, y a pesar de cada esfuerzo que ponía por estar de pie, siempre volvía al suelo, sus manos temblaban al igual que sus piernas y de vez en cuando tosía al punto de sentir la garganta seca, se sorprendió cuando sintió un líquido metálico en su boca y al comprobar que era sangre su corazón palpito con fuerza.


“No te rindas, ya casi llegas”


Le dijo una vocecita en su cabeza y sin detenerse más intento seguir corriendo a todo lo que su fuerza le daba, pero no era suficiente.


—¿Creíste que te escaparías?— le pregunto él con ironía mientras le apuntaba con la pistola.


Ella elevo ligeramente la cabeza, hizo sus manos puños y rogó internamente por un milagro, era su fin, ya estaba técnicamente muerta.


—Lástima— movió la cabeza de forma divertida —No eres fea, pero el jefe dio órdenes explicitas de asesinarte, según el eres una amenaza.


Ella le vio con cautela. Él soltó un suspiro, bajo el arma para guardarla y se acercó a ella lentamente, al ver esto rápidamente ella se deslizo hasta pegar la espalda con el tronco de un árbol, llevo una de sus manos a su espalda buscando alguna piedra entre las raíces de este.


Estaba empezando a ver borroso y su respiración se estaba volviendo más irregular y dificultosa, produciendo un leve silbido cuando ella respiraba, el tipo la vio y estando cerco de ella, le jalo el cabello con fuerza, haciendo que Natalia torciera una mueca y cuando las manos de él la tomaron por el cuello sus sentidos se alertaron.


—¿Pero sabes que veo yo?— pregunto con desdén mientras apretaba el cuello de la chica, Natalia abrió la boca, buscando con desespero aire, sin embargo  fue una tarea muy difícil considerando que hasta el aire le cortaba la garganta —Veo una niña asustada que quiso jugar como una adulta…


De un rápido movimiento que el no vio venir, Natalia logro herirlo en la mejilla con una pequeña navaja que antes, había olvidado que cargaba, navaja que había sacado de aquella cabaña.


Él soltó un grito y la dejo caer otra vez en la nieve, mientras tomaba su mejilla con ambas manos y se retorcía.


—¡Maldita!— bufo con ira, para después reír como un loco —El jefe no se equivocó, estas más muerta que viva y aun sigues luchando.


Su tono era de burla total y tanto la sangre como la siniestra sonrisa lo hacían ver macabro y eso removió el estómago de Natalia a nivel alarmante. Él saco la pistola y le apunto.


—Pero vamos a terminar con esto rápido ¿Te parece?— le quito el seguro y vio con seriedad a la muchacha —Muñoz y García se arrepentirán de haber creído que podías comportarte como una adulta y tú y tu hermano desearan estar con sus padres, lástima que ellos van a perder a otra de sus hijas— hizo un gesto y ella le lanzó una mirada fría.


La ira comenzó a subirle a las venas ¿Como se atrevía a hablarle así? Estaba loco, ella era capaz, ¡Había resuelto un caso que durante casi un año no habían resuelto “los mejores policías y comisarios”! ¡Y ella y su hermano lo resolvieron en tres semanas!

No supo cómo o de donde, saco la suficiente fuerza para lanzar con fuerza aquella pequeña navaja hasta su oponente, su puntería era magnifica y a pesar de las pocas fuerzas que ella poseía, dio sin titubear en las manos del hombre, a él no le dio tiempo de reaccionar, ya que Natalia, aún en el suelo y aprovechando la pequeña distracción, logro de alguna manera enredar sus piernas con las de su agresor y lo lanzo al suelo.


Como puesta por Dios, la cabeza del hombre pego en una piedra dejándolo inconsciente al instante. Las plegarias habían sido escuchadas o al menos eso sintió Natalia junto al gran peso de alivio.


A como pudo, ella se levantó del suelo, agitada, agotada y con el corazón palpitando a mil por hora, le quito el abrigo a su oponente, se lo puso, dio unos pasos, pero su cuerpo el cual exigía descanso se desplomo en la blanca nieve. Empezó a toser, una toz seca que advertida sobre sus pulmones congelados y de su boca empezó a salir una fina línea roja, la cual fue tiñendo la nieve…


Justo cuando su mente caía en la inconsciencia unas cuantas lagrimas que calentaron sus mejillas heladas salieron de sus ojos y una pequeña sonrisa se formó en sus labios al recordar a su querida familia, que a pesar de estar agrietada tenía un cálido amor, un amor que funcionaba algo diferente, pero lo hacia.


Con sus últimas fuerzas, se acurrucó en la nieve, abrazando con fuerza la chaqueta que segundos antes le había quitado a su secuestrador, iba a sobrevivir, lo iba hacer. Lo iba a hacer por Charlotte, por Richard, por Clarisa, por Max, por sus padres, por Alex y por…. Talia…


Unos segundos después sintió un pelaje suave y cálido que la despertó, abrió un poco los ojos y sonrió


—Si me escuchaste— susurró con voz entrecortada, rio un poco y acaricio el pelaje del gran felino —Ahora debo pensar que decir por tu llegada, tengo...— tosió secamente —tengo que encontrar una buena excusa.


Los grandes y penetrantes ojos del animal, la vieron con atención e hizo un ligero y suave movimiento que ella entendió al instante, al igual que el pequeño gruñido que soltó después.


—Muchas gracias muchacho ¿Que me hubiera pasado sin ti?— los ojos de ella empezaron a cerrarse y el animal al ver que su palpitar era más lento y sus manos dejaron de acariciarle soltó un aullido.


La acurruco más contra su cuerpo y empezó a pedir ayuda por su ama...

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