Esposa guardaespaldas ( Spencer Reid )

Summary

Una chica que al verlo a primera vista prometió protegerlo cumpliendo su promesa hasta la fecha un chico que siente que la a amarrado a un destino que nunca se lo haría a una chica, pero no podía engañarse estaba igual de loco que el de ella

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
4.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1



En medio del patio de la escuela hacia un sol abrasador, era normal en aquella ciudad, la ciudad que nunca duerme…aunque quien estaba a punto de dormirse, o más bien, quedarse inconsciente era el joven Spencer Reid, que sentía en su mejilla como el cemento del suelo le estaba dejando la piel enrojecida.

Siempre era lo mismo y no importaba cuantas veces se repitiera el ciclo, el pequeño Spencer Reid siempre terminaba siendo golpeado por unos niños y siempre llegaba una de sus compañeras a defenderlo, aquella chica lograba hacer retroceder a los bravucones a golpes era Sasha Fiore, quien destacablemente era bastante alta para su edad…

- ¡Ey Spencer! ¡Debes aprender a defenderte de esos tontos! – Le regañó la chica mientras lo ayudaba a levantarse.

-Eso trato, pero son más grandes que yo… - Murmuró mientras se sobaba algunas partes del cuerpo donde lo habían golpeado.

-Entonces estaré a tu lado siempre! ¡Yo te protegeré de esos idiotas! – Sonrió mientras lo tomaba de los hombros.

-Pero te van a odiar a ti también… – Comentó bajo algo confundido viéndola emocionada.

-Ay a quién le importa lo que ellos piensen, yo quiero estar contigo, pero necesito que tú me ayudes también…a estudiar– Sonrió mientras lo jalaba hacia la biblioteca – ¡Mis calificaciones son buenas, pero si tú me ayudas puedo sacar calificaciones aún mejores! -Dijo ella, intentando ocultar sus ganas de simplemente estar con el

-Sasha me estás jalando muy fuerte…– Le dijo estando un poco avergonzado por la propuesta que le hacía.

-Uy lo siento… -Ella también se avergonzó al mismo tiempo que lo soltaba, a veces olvidaba medir su fuerza.

Lo que ambos no terminaron de prever fue que terminaron siendo un gran dúo, en la primaria siendo Spencer ayuda en los exámenes y Sasha lo cubría en actividades física o lo protegía.


Los años de aquellos dos fueron pasando con ciertas dificultades como le pasa a cualquier persona y las promesas que se habían hecho fueron quedando como recuerdos borrosos, Entre más iban creciendo, más se daban cuenta que quedarse juntos no era algo tan posible… Siendo que ahora Spencer a sus 18 años ya con alguna carrera junto a Sasha que se convirtió en una mujer hecha y derecha de 20 años que permaneció a su lado como había prometido hace tiempo.

-Entonces la enviaras a esa ciclina? – Murmuro Sasha mientras estaba sentada en el césped frente a la vieja casa donde pasaban el rato, recordando los días de antaño cuando ella lo acompañaba para que llegara bien a casa y no lo golpeara alguno de esos niños de aquella época.

-Si… conseguí un trabajo en la universidad – La vio un poco mientras su cabeza estaba apoyada en el hombro de ella – Tu también te irás no? – La vio un poco esperando su reacción, ambos habían crecido a su manera y aunque se ayudaron mutuamente Spencer seguía sin creer como aquella niña se había convertido en esta mujer que sigue a su lado apoyándolo a pesar de todo.

-Si – Dio un suspiro y acaricio el cabello de él – Dicen que me quieren colocar a prueba en la marina por tener buen rendimiento en la milicia de aquí – Se giro un poco viéndolo – Sabes que si no quieres que valla puedo negarme – Dijo en un hilo de voz, a pesar de ser una chica alta y de contextura delgada era muy sensible cuando se trataba de alejarse de Spencer, aun recordando cuando los últimos 3 veranos la paso en un internado militar.

-Podemos seguir juntos aun separados Sasha – Sonrió – Me puedes escribir cartas oh, Gmail -Sugirió mientras se veían.

-podría ser – Ambos se veían mutuamente, pero ninguno era capaz de decir alguna palabra, siempre habían sido ellos dos contra el mundo y ahora debían tomar caminos separados – ¿Podemos hacer algo antes de irme?...

-Lo que sea solo pídemelo – Reid acaricio su mejilla y luego subió al cabello, ya sabía cómo le gustaban que acariciaran su cabello negro.

-Casémonos – Sentenció mientras Reid habría sus ojos.

-Segura?

-Si – Levanto la mirada para verlo – En la Marina si ven que estas casado te dan “vacaciones” además de que eres mi única familia ahora – Bajo la mirada recordando cómo sus padres habían muerto en un accidente a sus 17 años, agradecía que había saltado grados y haber logrado sacar un título universitario para valerse por sí misma, pero aun así era difícil la pérdida de los seres que la apoyaban en todo.

-No quisiera amarrarte a mi Sasha puedes encontrar otro hombre mejor que si pueda protegerte -Hablo inseguro, pero pensando la posibilidad.

-Para que me proteja? Reid no necesito que me protejan… – Sonrió – Además de que tu mama puede tener una mejor salud – Lo vio – Si en mi registro sale que estamos casados a Diana le darán los mejores tratamientos contra el Alzheimer que haya – Apretó la mano de Reid.

-Está bien – Suspiro algo sonrojado – Supongo que tendré que comprar los anillos no? – Sonrió un poco divertido por la situación nunca pensó casarse tan joven, pero se alegraba que fuera junto a alguien que si amaba.

-Tengo los de mis padres si no nos quedan los podemos usar como colgantes – Sonrió viéndolo – No necesitamos comprar nada – Beso su mejilla mirando y Sasha empezaba a sonrojarse – Esto deberíamos mantenerlo en secreto creo – Murmuró.

-Si – Estuvo de acuerdo, ambos chicos sabían que estaban haciendo algo imprudente por una causa mayor.

A pesar de que sólo firmaron los papeles y los anillos fueron adornos en un par de collares no impidió que intentarán hacer el momento romántico a su manera.


Así como habían empezado al inicio por la idea ahora era hora de ejecutarla, mirándose ambos en aquella parada de autobús.

-Estaré 6 meses en un submarino – Apretó las correas de su bolso, no era de su agrado, pero si quería tener una buena jubilación debía ser de las mejores en un área que si podía.

-Tengo que viajar a cuántico – Ambos se vieron un momento – Trataré de escribir verdad – A pesar de Reid no ser muy bueno hablando era un romántico de la escritura cuando se trataba de Sasha.

-Siempre Reid – Se inclinó un poco mientras juntaba sus frentes – Créeme subiré de rango hasta que las estrellas taparan mi cuerpo – Ambos rieron por la broma mientras se daban un pequeño beso, lento y tranquilo sabiendo que no podrían volverse a ver en mucho tiempo.

-Te voy a extrañar

-Yo igual – Murmuró Sasha mientras escuchaba el motor del bus prenderse – Esa es mi señal – Suspiro y lo abrazo – Cuídate Reid por favor… no sabría que hacer sin ti – Susurro en el oído de él.

-Tú también las posibilidades de morir en un submarino son altas, pero – Se interrumpió para no tratar de pensar en aquellas posibilidades – Cuídate por favor y si algún hombre se pasa de listo solo golpéalo como golpeaban a los bravucones de la primera – Rieron juntos al recordarlo.

Ambos con un último abrazo se despidieron, girando por caminos contrarios luchando contra sus propios caminos, y aunque las cartas eran pocas o las llamadas casi en código, seguían con aquel amor desde la niñez.

Los años fueron pasando para este dúo, donde las dificultades fueron pasando y a pesar de que en muchos momentos ellos flaquearon con su relación siguieron juntos velando por el bien del otro, agradeciendo los pequeños momentos que han podido verse, pero actualmente ambos en silencio se guardaban su dolor al no tener tiempo para verse o explicar mejor las cosas.


En otra parte del país dos agentes se miraban fijamente sin saber bien que planeaba el otro.

-Es algo inesperado que quieras meter a alguien que no ha tenido práctica en crímenes – Comentó Aaron mientras la veía, no entendía por qué metería a alguien de la marina a sus filas tan fácilmente.

-El equipo ha estado en muchos peligros y en sus casos la mayoría de ignotos han sido asesinados sin una justa sentencia – Junto sus manos – No digo que haya que dejarlos vivos pero mis superiores me lo están pidiendo – Se recargo en la silla viéndolo – Créeme no estoy más feliz que tú en este momento fueron órdenes de arriba no mías

-Es algo precipitado – Frunció un poco su ceño mientras pensaba las posibilidades de tener a alguien de una armada, tenían a Derek, pero sabía que su carácter solía hacer que no pudiera ocupar otra cosa que no fuera su arma – ¿Cuándo llegara?

-Se unirá el mismo día que el agente Rossi – Dijo lo último con algo de desinterés Strauss.

- ¿Está bien al menos el nombre de quien se unirá? – Le estaba resultando raro que no le dijera ni siquiera el nombre.

-Ellos dijeron que ella se presentaría

- ¿Ella?

-Si, es un subjefe naval, si no es que jefe naval solamente porque ella es mas de estar en el campo que de oficina parece ser– Comentó la mayor mientras veía el papel, que solo se veían el rango y edad – Es algo joven, pero ha logrado llegar a ese nivel por su alto capacidad al completar sus misiones entró a sus 17 años y actualmente tiene 23 años ya tiene incluso un batallón bajo su mando – Termino de leer mientras le pasaba el papel.

-Se ve una chica talentosa – Comentó – Entonces esperemos a aquel día – Ambos asintieron sin nada más que decir mientras se despedían.

Aunque el equipo fue informado sobre la llegada de dos nuevos integrantes estaban intrigados por no saber nada de uno y aunque Penélope trato de buscar algo solo le salía clasificado mientras el equipo le pedía que mejor no rebuscada.


Al mismo tiempo que eso pasaba la joven jefa naval en el submarino veía a sus reclusas descansar de todos los ejercicios o limpieza que había hecho, siempre estar atento a que ningún animal marino dañe o se acerque demasiado, así como siempre revisar las fronteras como protocolo.

-¡Jefa! ¿Cuándo volveremos a la superficie? - La chica miró quien de los soldados le habló.

-En algunas semanas - Miró uno de los calendarios - Pasado octubre…. - Dio un suspiro mientras recordaba que otra vez se perdería el cumpleaños de Spencer y pasar el Halloween juntos, cuando niños siempre había sido su época favorita, donde podían disfrazarse a gusto y salir por dulces.

-Demonios otra vez no estaré para Halloween mi hermanita se decepcionará - Suspiro uno de los soldados y Sasha lo vio curiosa.

-Nunca creí que el soldado Ramírez se dejara disfrazar - Comento con burla Sasha mientras los demás le siguen el juego.

-Lo encuentro estúpido pero mi hermana insistió, pero parece que le fallare otra vez - Dio un largo suspiro mientras miraba el techo.

-Ya somos dos soldados - Comentó al aire la mayor, pero antes que alguien pudiera preguntar y decir algo entró apresurada una reclusa de las nuevas que estaba encargada de la telecomunicación entre tierra y mar.

- ¡jefa! ¡Llegó un mensaje del mayor! - En posición firme anunció mientras esperaba la orden para continuar.

- ¿Qué dice? - Se levantó de donde estaba mientras se cruzaba de brazos viéndola.

- ¡Dijo y cito! la jefa Sasha deberá volver a la superficie con su personal al mando! Serán transportados a tierra en menos de una semana el motivo no me fue notificado, ¡pero dijo que estuvieran tranquilos que nadie será desplegado o degradado! - Tomó aire mientras la miraba y sonreía era una joven entusiasta.

-Eso es inesperado - Ladeo un poco su cabeza mientras veía a su escuadrón - ¡Bien ya oyeron a la cadete menor! ¡todos a empacar! ordenar! ¡y que no haya nada en mal estado para el siguiente escuadrón que se quedara! ¡¿entendido?! - Dio las órdenes mientras los veía a cada uno.

- ¡Sí jefe! - Gritaron al unísono mientras todos empezaban a hacer lo ordenado.

Sasha se preguntaba porque aquel cambio tan repentino, pero aceptaba aquella decisión, tal vez, solo tal vez ella alcanzaría a menos a pasar Halloween con Spencer.