El Conejo Agente

Summary

➛Sinopsis: *Las personas, lugares, organizaciones, acontecimientos, etc. que aparecen en el libro son ficticios y no guardan relación con la realidad. *Este libro contiene descripciones estimulantes de comportamientos sexuales coercitivos, violencia, confinamiento, tríos y aventuras de una noche. El agente del Servicio Nacional de Inteligencia (NIS) Kwon Taek-ju es enviado a Moscú para descubrir la identidad de ‘Anastasia’, un arma mortal en la que colaboran en secreto Rusia y Corea del Norte. El NIS le asigna un compañero, un confidente ruso llamado Jenya, que es nuevo en Rusia. Jenya, que parece tener una fuerte conexión tanto con la clase alta rusa como con la mafia del bajo mundo, finge ser relajado y alegre, pero su naturaleza feroz se revela repentinamente, manteniendo al equipo en alerta. Mientras tanto, Jenya empieza a interesarse especialmente por Kwon Taek-ju, un hombre inquebrantable al que no puede doblegar ningún viento y marea. ➛ EXTRA INFORMACIÓN DEL PAR ♡ ✰Jenya: Un autoproclamado traficante de armas ruso. Es un ser humano movido únicamente por sus propios intereses que posee un físico arrollador, es dominante y tiene una vena destructiva. ✰Kwon Taek-ju: Agente in situ del Servicio Nacional de Inteligencia (SNI). Fuerte física y mentalmente, tiene una fuerte personalidad y es adicto al individualismo.

Genre
Action/Romance
Author
Rex
Status
Ongoing
Chapters
36
Rating
4.8 36 reviews
Age Rating
16+

Prólogo 1.1

➛Sinopsis:



El agente del Servicio Nacional de Inteligencia (NIS) Kwon Taek-ju es enviado a Moscú para descubrir la identidad de ‘Anastasia’, un arma mortal en la que colaboran en secreto Rusia y Corea del Norte.


El NIS le asigna un compañero, un confidente ruso llamado Jenya, que es nuevo en Rusia. Jenya, que parece tener una fuerte conexión tanto con la clase alta rusa como con la mafia del bajo mundo, finge ser relajado y alegre, pero su naturaleza feroz se revela repentinamente, manteniendo al equipo en alerta.


Mientras tanto, Jenya empieza a interesarse especialmente por Kwon Taek-ju, un hombre inquebrantable al que no puede doblegar ningún viento y marea.




7:49 p.m. Puerto Internacional de Busan.


Los preparativos para zarpar están en pleno apogeo en el muelle en donde caía la noche. Un transbordador auxiliar de 5.000 toneladas revela su majestuosidad a la luz parpadeante de las calles. Ese transatlántico, que navega una vez al día, llegaría a Shimonoseki, Japón, mañana por la mañana.


La puerta de entrada se cerró al cumplirse el plazo de embarque previsto. Una vez completados los envíos de última hora, la grúa también se retiró en silencio. Como si esperaran la señal, se apagaron todas las luces de la terminal y toda actividad quedó sepultada en el silencio de la noche. Sólo el gran transbordador flotaba en el ondulante mar negro.


Pero en el interior, el ambiente era totalmente distinto. Los que se habían quedado en sus habitaciones, sin salir en toda la noche, se merecían un premio, pues la mayoría de los pasajeros estaban ocupados recorriendo el barco con caras llenas de emoción, reuniéndose en los pasillos o en grandes mesas para beber alcohol o capturar cada momento con una cámara. Dondequiera que se reuniera la gente, rebosaban los ruidos de las risas y se veían las caras felices. La cubierta fría y ventosa parecía tener su propia belleza. La expectación y el entusiasmo por el viaje que estaba a punto de comenzar no dejaban de causar alboroto por todas partes.


En aquel lugar se encontraba Kwon Taek-ju. Su aspecto, con un traje informal y el pelo desordenado, parecía muy alejado del ambiente de opulencia de quienes le rodeaban. Sin embargo, su expresión extremadamente aburrida no difería de la de ellos. Desde luego, no era la cara de la persona que ocupaba la suite más cara del lugar.


De vez en cuando, se levantaba las mangas de la camisa para comprobar la hora. Algo extraño se percibía en sus ojos mientras seguían los segundos del reloj. Eran las ocho. Una larga pausa para anunciar la partida del barco rompió el mar, y Kwon Taek-ju salió al balcón en consecuencia.


De pie en un balcón aislado, la cubierta inferior era visible desde arriba, donde los turistas seguían ocupados sacando fotos. Sería difícil conseguir una sola foto bien cuando todo estaba tan oscuro, pero él apretó el disparador con firmeza igualmente mientras observaba el constante movimiento con indiferencia. De repente, se oyó un pequeño sonido mecánico en su oído izquierdo. La voz de alguien empezó a oírse con claridad.


【- ¿Qué piensas?, ¿Cómo te sientes disfrutando de esta romántica noche en el mar?】


"No está nada mal. Es ruidoso, caótico y aburrido, todo al mismo tiempo".


Una suave risita brotó de la persona que estaba detrás del intercomunicador en su oído. Mientras tanto, los ojos de Kwon Taek-ju estaban fijos en la cubierta del barco, observando atentamente a cada persona que pasaba. Nadie era particularmente destacable.


"Reporte."


【-Comunicando. Agente de Enlace Kim Young-hee y oficial del Departamento de Seguridad Lee Cheol-jin, ambos han sido confirmados como pasajeros a bordo. Lee Cheol-jin está encubierto como ciudadano chino. Nuestros informantes dicen que lo más probable es que parta hacia China tan pronto como llegue a Japón. Kim Young-hee ha reservado un transbordador para salir mañana por la noche desde Shimonoseki.】


"Entonces se pondrán en contacto antes de llegar". Murmuró para sí mismo y salió al balcón.


【- ¿Vas a moverte del otro lado ahora?】


Kwon Taek-ju salió de la habitación y respondió mientras caminaba por un pasillo vacío.


"Aquellos que son buenos jugando a las escondidas nunca son lo suficientemente valientes."


Si los objetivos se pusieran en contacto, ese sería el momento adecuado. Se notará más cuando haya menos gente.


Subiendo un par de escaleras de caracol, vió a un grupo de personas reunidas frente al restaurante de la segunda planta. Comprobó cada lado mientras pasaba junto a ellos, pero, una vez más, nadie destacaba. Kwon Taek-ju dió una breve instrucción mientras bajaba las escaleras que conducían al vestíbulo del segundo piso.


"Llámame".


Su teléfono sonó enseguida, pero no contestó durante unos instantes sólo para que el sonido vibrante siguiera repitiéndose un par de veces más. No fue hasta la mitad de las escaleras que cogió el teléfono y contestó a la llamada.


"Hola".


Tras unos saludos, continuó la conversación imaginaria con su silencioso compañero. Nadie le miró con recelo o curiosidad. Un hombre sin rumbo hablando por teléfono no resultaba sospechoso para nadie.


Algún tiempo después, una mujer pasó detrás de él. El cuello de su rígido abrigo parecía incómodo incluso a la vista. Al ver a su presa, los penetrantes ojos de Kwon Taek-ju la siguieron en silencio.


La mujer pasó junto al mostrador de información y se acercó a la máquina expendedora que había junto al ascensor y se quedó de pie frente a ella durante un buen rato mientras, al parecer, elegía algo de beber. Cuando alguien pasó por su lado, la mujer dejó lo que estaba haciendo en ese momento y se quedó completamente quieta.


La mujer sacó un billete de mil yenes sólo cuando se hizo de nuevo el silencio. A pesar de su prolongada agonía, lo único que eligió fue un té verde. El cambio salió y la bebida cayó con un sonido sordo, y la mujer se lo tomó con toda naturalidad. Luego, recogió su pequeño cambio y regresó al segundo piso. Kwon Taek-ju fingió no ver a la mujer y ésta tampoco se percató de su presencia.


【-Objetivo, acercándose.】


Después de que la mujer desapareciera sin dejar rastro, la voz por el intercomunicador llamó su atención.


"Bueno, hasta luego".


Tras los saludos pertinentes, la breve llamada terminó. En ese momento, un hombre salió de la habitación compartida detrás del vestíbulo, y poniéndose una gorra azul marino, se dirigió a la máquina expendedora.


Mientras comprobaba sus bolsillos en busca de algunas monedas, miraba a su alrededor con cautela una y otra vez, como si su objetivo no fuera una bebida, sino otra cosa. Algo que, para una persona sin segundas intenciones, era una actitud excesivamente precavida.


No pasó mucho tiempo antes de que el hombre llevara una moneda de cien yenes a la ranura.


En ese momento, un brazo pasó de repente por encima del hombro del hombre y se escuchó un "clic". Era un ruido familiar, el mismo que hace una moneda al pasar por una ranura estrecha. Sin embargo, la mano del hombre de la gorra azul marino aún sostenía una moneda de cien yenes. De repente, la mano, tras adelantarse al hombre, seleccionó y pulsó el botón para obtener una bebida.


"...Qué".


Fue después de que una pesada lata de bebida sonó y cayó, que el hombre de la gorra azul marino por fin reconoció la situación. El hombre agarró apresuradamente la mano de Kwon Taek-ju, cuando se suponía que se dirigía en dirección a la ranura de la que salía el producto. Ante la inesperada situación, surgió en su rostro una gran vergüenza, acompañada de un grito.


"¿Qué crees que estás haciendo, bastardo?".


"Parece que el hombre indeciso no es capaz de tomar una decisión. Si tuviera que esperar más tiempo, me volvería loco".


Respondió con descaro mientras le sujetaba la mano. Había una profunda sensación de incongruencia en su tono suspicaz, así como no había señal de remordimiento en ninguna parte de su sonriente rostro. Tanto que parecía estar buscando pelea.


Algo... no va bien. Tuvo una sensación muy reticente. Los instintos suelen percibir el peligro un paso por delante de nosotros, y en esta situación, parecían estar alertándolo.


Las cejas del hombre se crisparon. La expresión de enfado se alejó de su rígido rostro, una señal de impaciencia. Su respiración se hizo aún más violenta, un sudor frío se formó en su frente.


"¡Hey!"


En el instante siguiente, el hombre de la gorra azul marino se acercó primero a la máquina expendedora, intentando asegurarse de las cosas. En un segundo, agarró la tapa de la lata que se había salido, pero ésta cayó al suelo y Kwon Taek-ju pisó el mismo sin dudarlo.


"¡Argh!"


Un fuerte grito salió del hombre con la mano en el suelo. Kwon Taek-ju todavía tenía una expresión tranquila, como si no hubiera ningún problema.


"¡Maldito bastardo!"


Tras esa serie de provocaciones, el hombre agarró a Kwon Taek-ju por el cuello. Sus ojos brillaban de ira, sin embargo, Kwon Taek-ju ni siquiera levantó la vista. Se limitó a mirar alternativamente la ropa y la cara del hombre de vez en cuando.


La actitud extrañamente relajada hizo que el hombre frunciera el ceño.


Agarró con fuerza la muñeca del hombre que sujetaba su pierna, el movimiento relajado parecía imprimir cada acción de su oponente. El cuerpo bajo la mirada del hombre se torció y los dos ojos que estaban dirigidos a Kwon Taek-ju miraban ahora su muñeca. Aunque al principio intentó ignorarlo, sintió una fuerza tan despiadada que no pudo evitar retorcerse. Al mismo tiempo, estaba convencido de ello. Estaba indefenso.


Kwon Taek-ju miró a la multitud de espectadores recién reunida y murmuró sarcásticamente.


"Dios mío, odio llamar la atención, ¿comprende, señor Lee Cheol-jin? Todos en este negocio somos así".


En cuanto lo llamaron por su verdadero nombre, el rostro del hombre, antes teñido de irritación, palideció notablemente. En ese momento, logró identificar a Kwon Taek-ju.


Los pasajeros siguieron acudiendo en masa y rodearon a los dos antes de que se dieran cuenta. Los mejores espectáculos siempre han sido las peleas, así que la gente que se agolpaba mostraba una extraña expectación en sus rostros, quizá por esperar a ver cómo continuaba aquel alboroto. Tardar más de lo necesario no era la mejor de las jugadas, ya que la rata acorralada que ya había caído en la trampa aún era capaz de morder al gato. Si ejercía más presión, no sabía qué tipo de reacción inesperada tendría Lee Cheol-jin.


Si se producían daños civiles, era poco probable que simplemente lo dejaran estar. Ese tipo de daño no se cubriría con una o dos páginas de disculpas escritas.


Kwon Taek-ju tiró de él con fuerza. En ese momento, Lee Cheol-jin soltó una carcajada.


"...Cuánto tiempo sin vernos, agente".


Al parecer, ya no había necesidad de seguir fingiendo esa identidad.


Cuando se revelan sus identidades, los agentes sólo tienen dos opciones: suicidarse ingiriendo drogas venenosas preparadas de antemano o escapar incluso usando la fuerza. No podía tirar así lo que tanto le había costado ganar, así que esta vez tuvo que elegir la segunda opción.


Lee Cheol-jin metió la mano en su abrigo y en un abrir y cerrar de ojos, levantó el brazo y agarró a Kwon Taek-ju por el hueco del cuello, dejándole la nuca contra la máquina expendedora, pero también tropezó, incapaz de superar el impacto. En ese momento, balanceó el brazo y sacó una pistola.


Debido a la repentina aparición del arma de fuego, la multitud de curiosos retrocedió con un grito. Kwon Taek-ju le dió una patada en la cadera con todas sus fuerzas y el cuerpo de Lee Cheol-jin cayó de bruces al suelo por sí solo, apoyando una mano en la cabeza, sin poder mantenerla erguida debido a la conmoción.


Mientras tanto, Kwon Taek-ju abrió la tapa de la máquina expendedora y sacó el USB que había dejado la mujer anteriormente. Según los servicios de inteligencia, habría contenido información avanzada equivalente a secretos de Estado.


"¡Un momento, por favor!"


En ese momento, un miembro de la tripulación se acercó a ellos mientras forcejeaban. Parecía haber recibido un informe de la situación. Kwon Taek-ju le miró sin querer y de repente escuchó una voz sombría.


"Que yo sepa, no hay ninguna ley que me impida pasar".


En ese momento, giró la cabeza sintiendo un ominoso presentimiento. Inmediatamente, su mirada se encontró con la de Lee Cheol-jin, cuyos ojos brillaban extrañamente. Esto le sobresaltó e inmediatamente se encontró con un miembro de la tripulación preguntando qué estaba pasando.


"¡Argh!"


Ocurrió en un instante. Lee Cheol-jin envolvió su brazo alrededor del cuello del miembro de la tripulación y tiró de él. Sosteniendo un arma en la mano opuesta.


"¡Ahhhh!"


"¡Ahhhh!"


Los pasajeros se dispersaron, desconcertados ante la visión de la punta centelleante. Kwon Taek-ju fue el único que se quedó quieto.


Kwon Taek-ju se mordió el labio inferior, un viejo hábito. Cuando las cosas iban demasiado  bien, a menudo se sentía incómodo. Había muchos casos en los que el regusto de las victorias fáciles no lo satisfacía y la desagradable sensación que dejaban tras de sí le molestaba. Esta vez no fue una excepción.


Lee Cheol-jin agarró la pistola con la mano que tenía alrededor del cuello del rehén.


Justo después, un grito desgarrador salió del tripulante. Kwon Taek-ju se rascó la cabeza, pensando que estaba en problemas.


"Adelante".


Extendió la mano y exigió, con el arma cada vez más cerca del cuello del rehén.


Kwon Taek-ju se limitó a mirar y no reaccionó en absoluto, lo que hizo que Lee Cheol-jin agitara la mano extendida con expresión impaciente. Incluso quiso gritar: "¡Deprisa!", pues estaba harto de los movimientos y las expresiones de la cara del rehén. Su respiración entrecortada entre sollozos lo inquietaba.


Kwon Taek-ju miró el USB que tenía en la mano y lo lanzó sin remordimientos. Cayó al suelo tras golpear el cuerpo del rehén. Lee Cheol-jin, que por reflejo intentó inclinarse para cogerlo, cambió rápidamente de idea. En su lugar, hizo que el rehén recogiera el objeto que se había caído.


El rehén agarró el USB con la mano temblorosa y los pantalones mojados, todo resultado de la crisis de desesperación que sufría. Incapaz de levantarse bien, Lee Cheol-jin le levantó a la fuerza, agarró el objeto y empezó a retroceder lentamente.


Entonces, Kwon Taek-ju también empezó a moverse lentamente. Cada vez que su objetivo daba un paso, él se acercaba la misma cantidad de pasos, estrechando la distancia entre él y Lee Cheol-jin. Sus movimientos eran decididos, como si la seguridad del rehén no le importara en absoluto. Cuando el otro retrocedió un paso, volvió a acercarse. La voz de Lee Cheol-jin tembló visiblemente por el desconcierto.


"¡No me sigas!"


Pero la amenaza no funcionó en absoluto. Cada vez que daba un paso, le seguía sin falta. Aunque había cierta distancia entre ambos, el nerviosismo del perseguido era indescriptible.


"¡Detente ahora!"


"¡Sa- sálvame!"


El rehén ahora se frotaba las manos y suplicaba. La orina que había estado mojando sus pantalones ahora goteaba al suelo. Como si el tiempo se hubiera detenido por un momento, el movimiento y el ruido cesaron.


Lee Cheol-jin dió un paso atrás como para confirmarlo, pero Kwon Taek-ju seguía tras él. Sus acciones le estaban volviendo loco. La sangre del rehén parecía invisible a sus ojos.


"Pequeño bastardo, ¿no me oyes?, ¡he dicho que pares!".


Aunque gritó enfadado, fue en vano. El rostro de Kwon Taek-ju no mostraba signos de ceder. Aunque la vida del rehén estuviera en peligro, no mostraba signos de echarse atrás. Lo que estaba claro era que en el momento en que se acabara con la vida del rehén, Lee Cheol-jin tampoco saldría ileso. Todas esas implicaciones estaban contenidas en la mirada que silenciosamente se clavaba en él.


"¡Hey...!"


Lee Cheol-jin abandonó rápidamente el enfrentamiento y empujó al rehén a un lado. Luego, subió las escaleras a sus espaldas. Kwon Taek-ju dejó al rehén caído y le persiguió.


Cuando subió al segundo piso, una multitud de gente se amontonaba desordenadamente junto a la puerta de acceso a la cubierta, así que dió media vuelta y se dirigió directamente hacia allá. Pronto, Lee Cheol-jin, que huía rápidamente, apareció justo delante de él. Kwon Taek-ju no corrió, simplemente alargó las zancadas y aceleró un poco el paso. No había motivo para apresurarse. De todos modos, el barco navegaba por el vasto océano y Lee Cheol-jin era como un ratón atrapado en una trampa.


Mientras seguía a toda prisa al hombre que huía, su cabello ondeando con la fuerte brisa marina, unido a su aspecto, creaba una extraña sensación de intimidación.


【-Sunbae, acabo de recibir un informe del teniente de ferry de la guardia costera, diciendo que hay un hombre armado a bordo. ¿Qué está pasando ahí? 】


De repente, escuchó una voz que provenía del intercomunicador en su oído.


【Hablemos de eso más tarde. Voy a estar un poco ocupado.】


Kwon Taek-ju finalmente miró fijamente a Lee Cheol-jin cuando llegaron a la barandilla. Pronto, escuchó una voz reprobatoria en el intercomunicador, pero apagó el aparato sin dudarlo. Ahora sólo quedaban Lee Cheol-jin y Kwon Taek-ju en la agitada cubierta, azotados por el viento helado que procedía del mar.


Lee Cheol-jin miraba al oscuro océano con desesperación. Sus manos se agarraban con fuerza a la barandilla. Mientras lo hacía, Kwon Taek-ju reducía constantemente la distancia que los separaba. Mientras la multitud se arremolinaba a su alrededor, Lee Cheol-jin agitaba su arma en el aire sin sentido, sintiéndose al límite. Eran las acciones desesperadas de alguien que quería escapar, pero carecían de sentido. En el momento en que muestras tu miedo a tu oponente, cualquier amenaza pierde su poder.


"¡No lo hagas!"