Yoga • boypussy

Summary

KookGi— Jungkook se enamora del instructor de yoga de su esposa.

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Complete
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1
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n/a
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18+

호기심

Jeon Jungkook llevaba una vida aparentemente perfecta, estaba casado con una hermosa mujer y tenía una carrera exitosa como vocalista en una banda de Rock. Sin embargo, algo faltaba en su vida, un vacío que no podía llenar con nada ni con nadie.


El interés que alguna vez tuvo en su esposa se iba disipando poco a poco, ya que nunca estaba en casa y si lo estaba Jungkook estaba de gira, ambos no tenían el tiempo suficiente para aquel matrimonio. Recientemente la mujer estaba en casa, llendo de un lugar a otro, decorando y limpiando, como una buena esposa, quería que su esposo reconociera su esfuerzo, pero el peli-negro no le prestaba atención.


Apesar de eso la peli-rosa no se daba por vencida, preparo el desayuno para ambos, el hombre solo comió en silencio sin tener algún contacto visual con ella. Esto hizo que Suhyun se sintiera triste, de igual manera comió sin decir algo, solo el sonido de los cubiertos resonaba en aquel comedor.


Al terminar, la mujer se alistó para ir a sus clases de yoga, sin más salió de la casa dejando a Jungkook solo. Dos horas pasaron y una llamada se hizo presente, era Suhyun, así que con flojera contesto


—¿Que necesitas?— Jungkook contesto con su habitual desinterés.


La mujer suspiro y hablo—Querido ¿Podrías venir a dejarme mi bolsa que deje en la habitación? Será rápido, me urge demaciado, te mandaré la dirección del lugar.


Jeon se levantó del sofá con un propósito definido, buscó las llaves de su auto con rapidez y dirigió sus pasos hacia la habitación que compartía con su esposa. Entró y tomo la bolsa que necesitaba, colocándola sobre su hombro. Con todo listo, salió de la casa dirigiéndose hacia su auto, encendió el motor y se integró al tráfico denso de la ciudad, las calles estaban repletas de carros, y el tráfico parecía no tener fin.


Golpeó el volante con frustración, el retraso no era lo que necesitaba en ese momento, el tiempo parecía pasar con lentitud mientras el peli-negro avanzaba a pasos de tortuga.


Finalmente, después de casi cuarenta minutos de lento avance, llegó al lugar donde marcaba la ubicación, Jungkook llegó al estudio de yoga, esperando encontrar a su esposa para entregarle la bolsa que había olvidado.


Sin embargo, al entrar, su mirada se desvió hacia el instructor de yoga, Yoongi, quien se encontraba en medio de una pose de flexibilidad, se quedó sin aliento al ver la gracia y la belleza con la que se movía. Su esposa, ajena a la distracción de Jeon, se acercó a él, tomando la bolsa.


—Gracias, cariño— Le dijo con una sonrisa, pero su esposo apenas la escuchó, su atención seguía fija en aquel rubio.


A partir de ese día, Jungkook comenzó a encontrar excusas para ir al estudio de yoga todos los días, supuestamente para acompañar a su esposa. Pero en realidad, era para ver a Yoongi, para observar sus movimientos, su sonrisa y sobre todo su cuerpo, no podía evitar tener erecciónes solo con mirar aquel cuerpo hacer movimientos algo extraños para su parecer, pero aquella flexibilidad que tenía lo volvía loco, la curiosidad de saber que tanto lo era, lo carcomia por dentro.


Jungkook se sentaba en la parte posterior de la sala, tratando de pasar desapercibido, pero no podía evitar mirar al pálido. Se sintió atraído por la serenidad y la confianza que irradiaba.


Con el tiempo, el hombre comenzó a acercarse a Yoongi después de las clases, pretextando hacerle preguntas sobre la práctica de yoga, pero en realidad, solo quería estar cerca de él. El rubio, por su parte, notó la presencia constante de Jungkook, pero no pensó mucho en ello.


En cambio, comenzó a sentir cierto interés por el esposo de su alumna, además tenía que admitir que aquel hombre era demaciado guapo, con ese cabello negro alborotado, con sus tatuajes decorando todo su cuerpo y ni hablar del físico que poseía. Suhyun tenía un esposo tan atractivo que le daba cierta envidia.


La mujer estaba contenta, ella tenía en mente que su esposo estaba ahí solo para mirarla, pero no era así, al terminar la clase su esposa salió rápidamente, sin antes despedirse de su esposo, tenía una cita en el salón de belleza por lo que tenía que apresurarse y llegar antes de la hora.


Todas las mujeres que estaban en el lugar salieron después de que tomarán sus pertenencias, dejando al peli-negro y al instructor a solas.


—Jeon Jungkook ¿Verdad?— El rubio se acercó hacia el más alto, mostrándole una sonrisa radiante.


—Así es, es un gusto. No nos habíamos presentado como se debe— Le devolvió la sonrisa.


El pálido se sonrojo ante el gesto del hombre y rápidamente sacudió su cabeza.


—Gracias, me llamo Min YoonGi— Jugueteo con la sudadera del peli-negro, delineado con su dedo aquella decoración en la prenda, jugando hábilmente con la paciencia de Jungkook.


Los oscuros ojos del mayor, solo miraban lo que el pálido hacía. No podía aguantarse más las ganas de besarlo, pero el más bajito tomo la iniciativa, lo sujeto de los hombros y con sumo cuidado lo beso, sus labios eran tan suaves ante su tacto. 


Que rápidamente le siguió el beso, suspiros salían de la boca de Yoongi, por lo que adentro su lengua dentro de la boquita del instructor, probando la dulce y pequeña lengua ante su merced.


—¡Mhm! Jungkook ¿Qué diría tu esposa si nos viera?—Jungkook gruño ante la pregunta de Yoongi, siguió besando los labios del muchacho, mordiendo su labio inferior hasta hacerlo sangrar.


—Al carajo lo que piense esa perra, ahora lo que me importa eres tú— Hablo serio, para después continuar besando al palido.


Se separaron por falta de aire, Yoongi tomo la mano del mayor para dirigirse hacia un cuarto donde el rubio tomaba su descanso. Había un pequeño sofá y una cama para una sola persona, así que se puso frente al hombre.


—Jungkook, se que estás casado, pero me vuelves tan loco. No sabes cuánto te deseo— Acaricio los cabellos obscuros del hombre tirando de ellos lentamente.


—Que bien me hace escuchar eso. Serías una buena esposa para mi. ¿No es así?— Susurró lo último en el oído del rubio.


Yoongi asintió mordiendo su labio, y nuevamente unieron sus labios en un ardiente beso, Yoongi a duras penas le seguía el paso, pero Jungkook se separó para dejarlo recostado sobre la cama.


Con rapidez quitó la ropa del chico, admirando el cuerpo que tenía bajo suyo, era tan blanco y suave, su mente estaba perdida en aquel momento que no espero más para bajar la ropa interior, dejando a la vista un bonito coño rosado, el cual rebosaba de jugos. Sus labios vaginales eran gorditos, cosa que hizo que su polla se endureciera debajo de sus pantalones.


—Que coño tan lindo tienes Yoongi, déjame follarte— Dijo el hombre, para quitar su estorbosa ropa.


Jungkook termino de quitar su ropa hasta bajar su boxer, el cual estaba húmedo por el líquido preseminal, su polla rebotó en su abdomen, la sujeto para acercar la punta en el exquisito coño del rubio.


Froto hábilmente su polla por toda la vagina de Yoongi, lubricando la punta, hasta porfin adentrarse poco a poco en ese apretado agujero, el pálido gimió ante la estocaba que Jungkook le dio, había metido toda su longitud.


Dio un vistazo para mirar como su polla era tragada por el chico, este comenzó a mover sus caderas en busca de más contactó, Jungkook no espero demaciado para salir y volver a entrar, causando que el rubio arqueara su cuerpo.


Sujeto las delgadas piernas de Yoongi, doblandolas hasta su pecho, la flexibilidad del chico era muy evidente asi que no dejo de moverse. Sus embestidas pasaron de ser dulces a rudas, sus golpes solo se dirigían a ese dulce punto que volvía loco a Yoongi, le encanto ver como se deshacía en gemidos chillones y lágrimas, cuándo embestía ese lugar.


Sus labios se dirigieron a los necesitados pezones del rubio, dándole atención a estos, pero quedó maravillado, con solo pocas succiones la piel se volvía de un rojo intenso, y sus pezones también tomaban ese color.


Bajo su pulgar al hinchado y olvidado clítoris del instructor, masajeando sutilmente, haciendo que Yoongi temblará.


—T-tocame más Jungkook ¡Ah, Mmgh!— Su mirada estaba perdida en el placer, volviendo a gemir fuerte cuando el hombre seguía tocando aquella bolita de nervios sin dejar de follarlo.


Yoongi estaba a punto de correrse, su interior estaba sintiéndose tan bien.


—¡Ah, si! Me voy a v-venir ¡Mmgh♡!— Abrazo a Jungkook fuertemente.


Su cuerpo se retorció y su vientre ardía, una estocada más bastó para que se viniera sobre la polla del hombre. Sollozo cuando sintió como seguía embistiendolo duramente sin importarle su reciente orgasmo.


—Solo un poco más, ¡Mierda! Tu coño me encanta, tan apretado— Gruño ante el oído del rubio, sus embestidas erráticas daba a entender que buscaba su propio placer.


Apretó fuertemente la cadera de Yoongi, su miembro seguía enterrandose cada vez más, causándole dolor pero no quería que saliera de su interior. Las manos del hombre lo apretaba tanto que su piel comenzó a ponerse rojiza.


—Eres tan bello, me voy a venir dentro, tómalo todo ¡Mhm!— Dijo sin dejar de embestirlo, unas cuantas embestida más y se corrió dentro de Yoongi.


Gimió ahogado al obtener el esperma de Jungkook inundando su interior, sintiendo lo cálido y espeso que era, escurrió cuando salió de su interior.


Mordió su labio al observar como su esencia escurría por todo el coño de Yoongi el cual palpitaba y estaba deceoso por más, así que lo coloco boca abajo dejando su trasero al aire, dio unas cuantas nalgadas sobre sus glúteos y entro nuevamente.


Yoongi grito al sentir la fuerte arremetida. Solo pudo sujetarse de la almohada que había en la cama, mordiendola para no dejar escapar sus gemidos.


Jungkook frunció los labios, mostrando su descontento, por lo que sujeto los cabellos rubios de Yoongi empujando su rostro hacia la almohada, asfixiandolo mientras lo follaba. El rubio se movio con desespero, el aire era lo que le faltaba, pero se sentía tan bien que podía sentir como su vagina se apretaba y rebosaba de sus fluidos.


El peli-negro dejo de ejercer fuerza, dejándolo respirar para después mirar la cara sonrojada y sudorosa del chico.


—¡Mmh, ah! Sigue, no pares. S-se siente tan rico— Suplico Yoongi, cosa que fue aceptada sin rechistar por parte del mayor.


Esta vez lo sujeto por el cuello, apretandolo con sus manos, Yoongi tosía ante la falta de aire, se sentía tan bien que inesperadamente se corrió, en un fuerte squirt. Jeon dio un golpe en su inchado clítoris, el pequeño instructor era un maldito necesitado, que siguió repitiendo aquellos golpes, dejando aquella bolita roja, Yoongi se quejaba pero no podía evitar sentirse increíble ante los maltratos de Jungkook.


—Carajo bebé, tanto te gusta ¿No?— Dijo mientras se alejaba, terminando en medio de sus piernas, quedando frente al coño de Yoongi.


Este solo movió su cabezita de arriba hacia abajo, Jeon sonrio, dejando un pequeño beso en aquel agujero goteante. Sus labios se mojaron por los jugos de su coño, deslizó su lengua por toda su abertura vaginal, la cual lamia y penetraba a la vez.


Inconscientemente movió sus caderas, contra el sin hueso del mayor, quería sentir más, sentía su vientre cosquillear. Así que Jungkook siguió chupando y lamiendo su coñito, pero un sonoro gemido escapó de sus labios, dos dedos entraron en su usado interior. Lo embestía tan bien.


Arqueó su espalda al sentir como tocaba su punto sensible, su respiración de volvió agitada y pesada, aquellos dígitos se movían con tanta experiencia que no podía pensar con claridad.


—D-detente, kookie ¡Mgh! M-me corro— Advirtió, pero Jeon no hizo caso, sólo se concentro en chupar y lamer toda la vulva del chico, sin dejar de mover sus falanges.


Los agitó rápidamente estimulandolo aún más, inesperadamente termino corriendose. Jungkook lamió todos los fluidos del rubio, probando el sabor tan exquisito, eran tan deliciosos.


Descansaron algunos minutos, apenas podían mantenerse en pie, Jungkook se sentó en el sofá, pero ambos se quedaron en su lugar, inmóviles cuando la puerta de la habitación fue abierta. Suhyun observo aquella escena, su esposo estaba desnudo junto a su instructor.


Jungkook tomo rápidamente su ropa para vestirse y salir en busca de la mujer que salió corriendo del lugar. Se apresuró al salir, acercándose y tomar la muñeca de su esposa, la cual tenía los ojos llorosos.


—Espera Suhyun, se que no puedo dar alguna excusa pero, Yoongi me atrae. No debí hacer esto, lo siento— Hablo el peli-negro sin dejar de mirar el rostro de su esposa.


—Bien, no diré nada más. Solo no quiero verte más, luego veremos lo del divorcio, adiós— Nuevamente salió corriendo hasta llegar a su auto, arrancando y perdiéndose de la vista de Jungkook.


Entro nuevamente al estudio de yoga, donde lo esperaba el rubio, abrazo a Yoongi fuertemente. Se sentía como un completo imbecil, pero no podía hacer nada más, lo echo ya estaba, así que tenía que afrontar lo que acababa de suceder


Los meses pasaron y ambos comenzaron a salir formalmente, su culpa se había esfumado, tarde o temprano iba a suceder así que le daba igual como se sentía Suhyun, estaba feliz al tener la compañía de su pareja.


YoonGi por su parte estaba contento por estar a lado del mayor, tenía todo lo que necesitaba, amor y sobre todo lujos que no todos los días podía darse.


Amaba a jungkook y este lo amaba a el.