Parte 1
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Cellophane era uno de los juegos mås conocidos y populares en el arcade de la zona norte de Musutafu, un juego en el cual el héroe Sero Hanta, conocido como Cellophane era el valiente protagonista que con sus poderes de cinta adhesiva reparaba cualquier cosa.
Por su parte el villano que siempre intentaba destruir la ciudad, Katsuki Bakugou mejor conocido como Dynamight era, con sus efectivas explosiones, el dolor de cabeza de todo niño que quisiera superar ese juego.
Pero al final se llenaban de satisfacción cuando lograban vencer el nivel y ver cómo los ciudadanos lanzaban al cenizo desde la cima del edificio para que Celophane logré subir.
Lo que dichos niños no sabĂan era la realidad que escondĂan aquellos juegos.
DetrĂĄs del arcade viejo y desgastado, de sus mĂĄquinas de botones corroĂdos producto del uso prolongado y de aquel ambiente nostĂĄlgico que embargaba el lugar, se esconde una gran historia.
Y era que cuando el arcade finalizaba su dĂa y las consolas al fin podĂan tener un momento de descanso; todos aquellos personajes que iban y venĂan dentro de los juegos se detenĂan, dejaban de realizar sus comunes movimientos para tomar vida y cada uno movilizarse hacia la zona quĂ© mĂĄs le apeteciera.
Entre esos Katsuki que aĂșn siendo el villano de aquella historia realmente se sentĂa mal con su papel.
Mismo que lleva 20 años haciendo.
Si bien ese era su trabajo, Dynamight no era el personaje mås popular, ni el mås querido. Al menos no entre la comunidad y los niños.
A veces el podia escuchar los comentarios molestos de los niños quienes siempre parecĂan odiarlo con su mirada, sin mencionar a los mini ciudadanos que en mundo de Cellophane eran los afectados por sus ataques explosivos cuĂĄndo el juego comenzaba.
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âRealmente estoy jodidamente cansado de hacer lo mismo cada dĂa. Todos los dĂas. âMascullo entre dientes Katsuki frente a un grupo de otros personajes que compartĂan sus mismas caracterĂsticas; grandes, destructivos fuertes y sobre todo; villanos de otros juegos.
âDebes entenderlo. âComentĂł un chico de aspecto reptiliano que carga una gran espada a sus espaldas. âEse es nuestro deber, para lo que fuimos creados, es nuestro cĂłdigo y debes aceptarlo, Katsuki.
âYa no quiero seguir mi cĂłdigo, yo quiero reconocimiento, quisiera por alguna vez en toda mi jodida vida ser reconocido como alguien diferente, como un hĂ©roe. âHablo con firmeza el cenizo quitĂĄndose su mĂĄscara mostrando una expresiĂłn de tristeza.
Los villanos de otros juegos lo miraron horrorizado pues afirmar eso era decir de forma clara que ya no querĂa seguir en su juego.
âNo planearĂĄs volverte un AFO ÂżVerdad? âComentĂł otro villano que parecĂa tener la cara llena de parches de color morado con un brillante cabello blanco. âJajaja este idiota realmente planea hacerse AFO. âHablo de forma burlona el villano Dabi.
âNo creo que sea asĂ. -Hablo el reptil nuevamente. âSino ÂżPorque despuĂ©s de 20 años Katsuki vendrĂa a nuestra reuniĂłn de villanos anĂłnimos? âEl chico que podĂa notar la mirada de tristeza en el cenizo colocĂł una mano en su hombro en señal de apoyo y viendo que no cambiaba su expresiĂłn, entendiĂł que debĂa darle espacio. âÂĄBien! âHablo con fuerza el reptil para llamar la atenciĂłn de todos. âHemos dado por finalizada la reuniĂłn semanal de villanos anĂłnimos.
Al decir esto todos se levantaron de sus asientos y tomĂĄndose de las manos, de forma casi ceremonial, al unĂsono y en perfecta sincronĂa; todos repitieron una oraciĂłn.
'Soy malo y eso es bueno, jamås seré bueno y eso no es malo, no hay nadie quien quiera ser. Aparte de mi.'
Pero Katsuki no lo dice de corazĂłn simplemente repetĂa estas palabras porque es algo que he aprendido a decir.
Algo que todos los villanos estĂĄn acostumbrados a decir, una manera de hacerse entender a sĂ mismos de que no estĂĄn haciendo nada malo, que ese es su cĂłdigo, para eso fueron programados y de esa manera deben actuar.
Aunque él no esté satisfecho con esto.
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En un bar mĂĄs alejado de aquella zona en donde se realizaban las reuniones junto con una chica de largas orejas de conejo, Katsuki tomaba una copa.
âTe ves del asco pequeño bravucĂłn. âHablĂł con sorna una gal de cabello plateado mientras bebĂa un trago junto a Ă©l.
âMe siento del asco. âRespondiĂł Katsuki. âJamĂĄs pensĂ© que podrĂa sentirme tan mal haciendo algo para lo que fui creado. âVe la bebida pixeleada que generalmente toma y que le gusta pero esa noche siente que no estĂĄ para nada comodo con lo que hace.
âNo puedes cambiar tu programaciĂłn, mĂĄs bien deberĂas aprovechar los años que aĂșn tendrĂĄn vigentes. Recuerda lo que nos pasĂł a nosotros. âComenta la mujer acabando su bebida casi gratuita. âLos olvidados solo podemos hacer pequeños trabajos para otros grupos y vivir nuestra vida el tiempo que nos quede.
Dicho esto y sabiendo el terrible destino que tuvieron aquellos que no pudieron huir antes de que su consola fuera desconectada hace recordar a Katsuki que seguir tu programaciĂłn, a veces no es lo peor de todo.
MĂĄs decaĂdo que de costumbre y con el terrible sentimiento de vacĂo e inconformidad en su corazĂłn el gran hombre toma su tren de vuelta a su estaciĂłn.
Al llegar a la villa Celofån todos celebran en el gran edificio el bigesimo año de la consola activa dónde Sero sigue siendo el héroe.
Los pequeños ciudadanos rĂen, saltan, aplauden y bailan juntos a Sero quien con su divertida sonrisa los alegra a todos mientras se celebraciĂłn entre mĂșsica colores y mucha diversiĂłn.
Katsuki mira esto con irritaciĂłn pues no puede simplemente dejar pasar el hecho de que Ă©l tambiĂ©n es parte del juego. Vivir a la sombra de ellos en el fondo de un basurero donde lo Ășnico que quedan son escombros de las innumerables cosas que estallĂł con sus poderes hace a Katsuki, si es posible, mĂĄs miserable.
Harto de la incĂłmoda sensaciĂłn que tenĂa en el pecho; subiĂł hasta lo mĂĄs alto del edificio donde se llevaba a cabo la celebraciĂłn, allĂ interrumpiĂł con una explosiĂłn restĂĄndole una vida a Sero quien amablemente iba a abrir la puerta. Por suerte solo reviviĂł como normalmente sucede en el juego.
âParece que le estĂĄn pasando jodidamente bien. âMascullĂł entre dientes dejando ver la molestia que esto le causaba.
âObviamente. âContestĂł Nezu el presidente del edificio. âEstamos celebrando los 20 años de una trayectoria impecable de nuestro querido Celophane.
âEs cierto. âComentĂł Uraraka. âHice este pastel con muchas capas representando cada capa un apartamento. Agregue el sabor favorito de cada uno para hacerlo mĂĄs divertido. âEl orgullo en la vos de la chica se podĂa notar con claridad.
Al ver en la parte baja del pastel Katsuki notĂł como su figura estaba llena de barro alejada de todos.
âA mi no me gusta el chocolate. âComentĂł en un tono pasivo agresivo el cenizo.
âNo pensĂĄbamos que vendrĂas asĂ que simplemente no preguntamos. âAfirmĂł la castaña sin prestarle mucha atenciĂłn.
âPues ÂżSabes que? Mi figura estĂĄ muy sola allĂ abajo, y creo que si no fuera por mĂ este juego no existirĂa, asĂ que deberĂan ser un poco mĂĄs jodidamente amables conmigo. âKatsuki tomĂł la figura suya subiendola a la cima mientras sus manos chispeantes avisaban sobre el humor del gran villano. Por Ășltimo enterrĂł de cabeza la figura de Sero en el barro de chocolate, en la misma posiciĂłn en la que el por los Ășltimos 20 años a caĂdo el cenizo.
âNo tienes derecho a hacer eso. âHablo Nezu nuevamente. âEsta fiesta es para celebrar las medallas que a obtenido Sero en los Ășltimos 20 años.
âÂżOsea que si yo consigo una medalla asĂ podrĂa quedarme aquĂ a celebrar con ustedes? âHablo ya mĂĄs alterado el cenizo.
âPor supuesto. Es mĂĄs. âReto Nezu. âTe darĂ© el Penthouse si lo consigues. Pero, como sabes. âLa palabras del director son como dagas en el pecho del cenizo. âLas medallas son para hĂ©roes.
âBien. âHablĂł ya exaltado el villano. âConseguirĂ© la jodidamente mĂĄs brillante medalla que jamĂĄs verĂĄs en tu vida. âDicho esto Katsuki ya presa de la ira explotĂł el pastel, manchando a todos los presentes con los restos del mismo para luego irse azotando la puerta, destruyendola en el proceso.
Katsuki volviĂł al viejo bar molesto y desilusionado.
ÂżComo obtendrĂa una medalla si en su propio juego es un villano?
Mientras bebĂa y pensaba en su situaciĂłn notĂł a un chico aunque grande y musculoso, temblando.
âÂżY a ti que te pasa? âKatsuki no preguntaba por cortesĂa, simplemente querĂa distraerse.
âN-no quiero volver a ese maldito sitio, es un infierno, cada dĂa, todos los dĂas. âEl hombre parecĂa en un shock bastante fuerte mientras se veĂa que su armadura tenĂa muchos golpes y abolladura. âÂżTodo para que? ÂżPara ganar una maldita medalla?
Aquellas palabras llamaron la atenciĂłn de Katsuki, pero, cuando quiso preguntar mĂĄs aquella pobre alma cayĂł desmayada producto del alcohol.
El cenizo, notando que la armadura parecĂa de su talla no dudĂł en actuar.
Y allĂ estaba, protegido con aquel traje mecĂĄnico mientras caminaba a El deber del soldado. Un videojuego de disparos que en los Ășltimos meses habĂa tomado una gran popularidad entre los adolescentes.
El arcade abrió y los niños comenzaron a entrar entre risas y diversión.
Fue entonces cuando el infierno de Katsuki comenzĂł, portando un arma que no sabĂa utilizar y bajo las Ăłrdenes del comandante Todoroki Shoto el juego comenzaba en un mundo post apocalĂptico donde debĂan enfrentarse a monstruos con forma de insectos que al comerse a otros podĂan adoptar la forma de estos, el niño guiado por Shoto disparaba y avanzaba pero Katsuki sin ningĂșn tipo de habilidad para eso y consiente de que si morĂa aunque fuera una vez allĂ que moneda su juego original, morirĂa, termino causando que el niño perdiera y este molesto abandono el juego.
Shoto molesto regaño al cenizo. Este pensó en discutirle pero entonces vio como los insectos se detuvieron cuando de una torre un rayo de luz los atrajo, cada insecto en el mapa emprendió el vuelo de regreso a la torre acabando con su vida al entrar en contacto con la luz.
Katsuki observĂł esto y aprovechando que Shoto estaba distraĂdo llamando a todos para reiniciar otro juego aprovecho para huir.
El cenizo subiĂł por el circuito interno del juego, y al llegar al centro se acercĂł a la meta y al cruzarla una ovaciĂłn lo recibiĂł.
Entre aplausos una medalla de oro con la inscripción 'Héroe' se colgó de su cuello y por primera vez, aunque sea una farsa, Katsuki se sintió bien.
Pero fue entonces que entre su emociĂłn piso un huevo de larva madre, el insecto con el cual los soldados luchaban y al obligar al huevo a eclosionar este despertĂł de forma agresiva atacando a Katsuki quien cayĂł en una cĂĄpsula sin querer, siendo enviado a otra zona.
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Unas horas antes justo cuando el arcade abrĂa, Sero se preparĂł para comenzar otro dĂa de trabajo.
Fue entonces cuando se colocó en su posición de inicio pero al comenzar la partida notó la expresión de molestia en el niño. Al levantar su mirada lo entendió todo.
Katsuki. El villano que por 20 años tuvo que derrotar. No estaba.
Como pudo Sero intento hacer algo pero el niño molesto se quejó con el supervisor. Haciendo, en cuestión de minutos que le colocarån un cartel de 'fuera de servicio' el terror de todo juego.
âBueno, si para mañana no podemos repararlo, no podremos hacer mĂĄs que desconectar el equipo. âComentĂł el anciano dueño del lugar mientras encendĂa un cigarrillo.
Sero estaba al borde de un colapso, los Celopaners no cambian en su preocupaciĂłn y fue entonces cuando Mirko, la conejita amiga del cenizo, llegĂł.
Les explicĂł lo que Katsuki querĂa hacer y entonces todos se aterraron con la idea de que Katsuki se volviera un AFO. Fue entonces cuando Sero, acostumbrado a solucionar todo, decidiĂł emprender su camino para traer de vuelta a Katsuki.
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Sabiendo el camino que habĂa tomado su compañero, Sero se fue a El deber del hĂ©roe para pedir informaciĂłn.
Los colores vibrantes de su traje amarillo blanco y verde eran muy contrastantes con aquel lugar entre negro y verde, lĂșgubre y desolado, ahogado por el metal y el concreto.
âÂżQue demonios haces tĂș aquĂ? âLa voz sonaba molesta e irritada.
Cuando Sero quiso girarse para conseguir encontrar aquella voz un montĂłn de armas se mostraron frente a el, apuntĂĄndole. Los soldados parecĂan ansiosos y algo asustados.
âY-yo estoy buscando a mi amigo. âSero levantaba las manos en señal de paz. Hasta que de entre los soldados apareciĂł uno que distinguĂa entre ellos, por su porte parecĂa ser el lĂder. Causando mas miedo en Sero de lo que podĂan hacerle.
Pero en eso, el lĂder se quitĂł su casco mostrando el rostro delicado de un joven de cabello bicolor y piel blanca, con una cicatriz en el rostro.
Esto dejĂł sin palabras a Sero, pues jamĂĄs habĂa visto a un chico tan atractivo.
âÂżTu amigo? El idiota que se metiĂł en nuestro territorio y que de paso se llevĂł consigo un insecto parĂĄsito. ÂżEse es tu amigo? âLa rudeza y molestia con la que el bicolor lo decĂa le hizo plantearse al azabache si confirmar que era su 'amigo' o no.
âLo estoy buscando para traerlo conmigo. No estoy implicado en nada de lo que haya hecho. Solo quiero que vuelva a nuestro juego. âSero, nervioso, no sabe si por el miedo o por lo que los hermosos ojos del bicolor le causaban. Solo pudo pensar en una cosa. âSi me permites acompañarte lo convencere para que regrese y no moleste mĂĄs. ÂżE-estas de acuerdo?
Shoto no contesto. Pero Sero sintiĂł como el bicolor lo levantaba con una mano de la camisa lanzandolo dentro de una nave para luego subirse con el.
âPrimero le partirĂ© la cara a tu amigo y despuĂ©s podrĂĄs llevĂĄrtelo. âCon esto dicho Shoto encendiĂł la nave y se dirigieron al lugar donde el sensor mostraba que estaba el insecto.
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Katsuki se dio de golpes contra las paredes mientras peleaba contra ese insecto. Se estrellaron contra un ĂĄrbol y luego cayeron a un suelo de color rosa brillante, fue en ese momento cuando Katsuki uso sus explosiones para lanzar al insecto muy lejos haciendo que este cayera en un espeso rĂo rosa hasta desaparecer.
Luego de verse a salvo, Katsuki comenzĂł a buscar su medalla, encontrĂĄndose con que estaba en la copa de aquel ĂĄrbol.
âMierda ÂżAhora como lo bajo sin que caiga en el esqueroso lago rosa? âKatsuki estaba consiente que sus explosiones eran destructivas pero no le permitĂan elevarse o desplazarse, solo romper. Y con su tamaño y peso era imposible subir al ĂĄrbol.
âÂżBuscas esa medalla? âLa voz dulce y alegre de un chico llamĂł la atenciĂłn del cenizo. âYo podrĂa bajarla. Si quieres.
Katsuki busco de donde provenĂa la voz hasta que sus ojos encontraron a su dueño.
El chico era delgado, no flaco, solo esbelto. Con una chaqueta verde brillantes con una lĂneas blancas. Unos pantalones negros cortos y brillantes zapatos rojos. En sus rodillas llevaba curitas de color rosa.
Los ojos del chico eran de un hermoso color verde brillante, sus mejillas sonrojadas estaban espolvoreadas de preciosas pecas y su rizado cabello verde decorado de dulces y galletas lucia tan suave como algodĂłn de azĂșcar.
âNo te metas. Enano. âKatsuki estaba irritado y por muy lindo que fuera el chico no estaba interesado en explicarle nada.
âUmmmm supongo que no necesitas ayuda entonces. âAl decir esto algo parecido al glich de una falla se hizo presente en el cuerpo del chico haciendo que este se pudiera mover rĂĄpidamente por el ĂĄrbol hasta tomar la medalla y al tenerla en las manos miro al cenizo con burla. âSupongo que tampoco necesitas esto.
Luego de lo dicho el chico saliĂł corriendo dejando a Katsuki furioso mientras comenzaba una carrera para atraparlo sin saber todo lo que sucediera a partir de ese momento.
ContinuarĂĄ.
Bueno ÂżLo continuamos? ÂżQue dicen?
Espero les guste. A veces me cuesta adaptar pelis, pero adoro esta y espero que, como a mĂ, la disfruten un montĂłn.
-Kumađ»