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Mientras la noche se asomaba por el oeste en la simbólica calle de Baker Street, dos buenos amigos se encontraban inmersos en una acalorada discusión. John Watson sabía que el tema que había salió a flote ese mismo día, gracias a la inminente boda que él tendría con Mary su prometida, la discusión empezó por la asistencia de la hermana de John a su boda. Aunque habían pasado cinco años desde el último encuentro entre Sherlock Holmes y ella, John temía que el detective reaccionara a la defensiva, y lo estaba corroborando en ese mismo instante por cómo se mostraba a la defensiva de volver a verla.
Con un tono de voz casi desesperado, John trató de razonar con su amigo. Sherlock, por su parte, se mostraba en desacuerdo, caminando de un lado a otro en la sala, claramente afectado por el tema.
-No, no y no -respondió Sherlock, con frustración evidente en su voz, mientras pasaba una mano por su cabello rizado con gesto de desesperación-. Si ella va a tu boda, no cuentes conmigo.
John, firme en su elección, le recordó que la presencia de su hermana no era negociable. Ella había sido invitada como dama de honor por Mary, quien estaba deseosa de conocerla. Además, Sherlock era el padrino de la boda, y su asistencia es fundamental.
John observaba con atención a Sherlock, quién seguía caminando por la habitación tratando de pensar en algo, quizás para liberarse de este inconveniente, ya que todavía se mantenía a la defensiva, a pesar de ser el padrino de la boda de su mejor amigo. John, decidió forzar aún más las cosas con su mejor amigo y su hermana con la intento de que pudieran arreglar su relación, señalo a Sherlock con el dedo declarando que él sería quien recogería a su hermana al día siguiente en el aeropuerto, añadiendo que se quedaría en su departamento hasta que la boda se celebrará.
Esas palabras hicieron que el enojo visible de Sherlock se incrementará, ya que, abandonando la sala con paso firme, dejando a John solo. Sherlock se dirigió a su habitación y se encerró como un niño pequeño cuando hacia algo malo o se resistía a hacer algo, en este caso sería a enfrentar aquel pasado que habían tenido ambos.
John soltó un suspiro pesado, recordando cómo habían cambiado las cosas entre su hermana y Sherlock. En el pasado, se llevaban bien, e incluso llegaron a trabajar juntos como detectives privados. Sin embargo, de la noche a la mañana, todo cambió. Las peleas comenzaron a surgir y, eventualmente, las peleas los llevaron a separarse. John no podía evitar preguntarse qué había pasado realmente entre ellos. Aunque quizás suponía que detrás de puerta cerrada de Baker Street se habían acumulado malos entendidos y resentimientos por ambas partes.
Se levantó del sofá en el que estaba sentado y comenzó a caminar por la habitación, recorriendo el desorden habitual que siempre rodeaba a Sherlock. Había libros esparcidos por ahí, cartas de nuevos casos, e incluso un tablero de ajedrez con las piezas aún en él. Al examinar la habitación, se dio cuenta de que nada había cambiado desde que él se mudó. Al menos, John mantenía el departamento de Sherlock en un estado ordenado, pero ahora todo estaba como siempre lo recordaba. Con otro suspiro pesado, se dirigió hacia la puerta de la habitación de Sherlock y tocó esperando poder entrar, pero no obtuvo respuesta alguna, así que decidió hablar.
-Mira, Sherlock, no sé qué pasó entre ustedes, pero deberías dejar el pasado atrás. Quizás lo de ustedes fueron simples malentendidos, o tal vez ambos querían tener la razón en todo. En cualquier caso, son muy similares en varios aspectos. Deberías dejar el pasado atrás y enfocarte en el presente. Ambos han madurado, ya tienen otras edades y mentalidades. Podrían convivir nuevamente sin ningún problema -dijo John, con voz más tranquila que la anterior, mientras se daba por vencido alejándose de la puerta de Sherlock, pasando por la sala del departamento, saliendo de ese mismo.
Aunque Sherlock hubiera querido ignorar las palabras de John, no pudo hacerlo. Soltó un suspiro pesado mientras comenzaba a caminar por su habitación, atrapado en sus pensamientos sobre aquel pasado. El problema era que no estaba listo para enfrentar sus acciones anteriores. Creía que Hanna se había ido de su vida definitivamente después de aquella última discusión que lo había arruinado todo, pero ahora ella estaba por volver, complicando aún más las cosas. Sherlock sabía que, si alguien tenía la culpa de su separación, era él mismo.
Nota
Pienso actualizar la novela cada semana o al menos hare el intento de hacerlo y espero que disfruten demasiado esta novela que ha estado rondando mi cabeza desde hace meses.
Tambien Hanna no es hermana de sangre de John, fue adoptada cuando era pequeña por la familia Watson, pero a pesar de eso la familia la considera como una hija de sangre sin importar nada e incluso Hanna considera a los Watson su familia a menos que las cosas cambien en un futuro, pero considera a los Watson su familia.








