Embarazado De Un Millonario ||HunHan||

Summary

Una noche le había cambiado la vida para siempre... Aquella noche de pasión le había afectado tanto que Xiao Luhan había huido para escapar del irresistible desconocido que le había hecho el amor, pero había cosas de las que nadie podía huir. ¿Cómo había pasado? No lo sabía bien, ¿Acaso eso podía suceder en un hombre? Pero ahora decidió volver para decirle a aquel hombre que estaban a punto de ser padres... Luhan no sabía que esperar de Oh Sehun pero desde luego no imaginaba que el millonario le pidiera que se quedará en su increíble mansión hasta que naciera el bebé. Y mucho menos que desearía que aquella noche inolvidable durará toda la vida.

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18
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01


En sus veinticuatro años de vida de Xiao Luhan había cometido unos cuantos errores pero aquel superaba los anteriores con creces. Quizás fuera su destino o simplemente mala suerte. 

Levantó la vista hacía la fachada de mármol y granito del enorme caserón que se alzaba frente a él, respiró profundamente antes de subir los escalones de la entrada. "Vamos Luhan has venido hasta aquí, no puedes echar para atrás " se dijo a si mismo obligándose a tocar el timbre. 

Sin embargo los segundos pasaron y estaba a punto de girarse sobre los talones y marcharse, cuando la puerta se abrió. 

Había esperado que fuera una criada o un mayordomo quien le abriera, pero fue el propio Sehun al que encontró frente a él. 

Tenía el mismo aire misterioso y fascinante que le noche que se habían conocido en aquel bar. Había sentido una mirada fija en él, y al alzar la vista sus ojos se habían encontrado. Entonces Sehun se había levantado, había ido hasta la barra, donde él estaba sentado y sin decir una palabra le había tendido la mano en una muda invitación. 

Luhan no perdía nada con tomarla, entonces Sehun lo condujo hasta la pista de baile, donde lo había atraído hacía sí, rodeándole la cintura con los brazos, había inclinado la cabeza y lo había besado. 

Claro que había besos... y besos. Aquel beso lo había hecho sentirse como si fueran dos piezas que encajaban a la perfección. Se le habían puestos las piernas temblorosas y hasta había olvidado por un instante como respirar. 

En ese instante había sabido que pasaría la noche con él si se lo pidiera. Ni siquiera había sido una decisión consciente, algo en su interior le había dicho que aquello era algo casi predestinado a ocurrir. 

Y desde el principio había sabido que aquello sería solo algo de una noche. Él se lo había dejado en claro con él "No busco una relación" que había murmurado entre el beso en el ascensor, camino de su habitación de hecho no había esperado volver a verlo. Y a juzgar por la expresión en su rostro, parecía que él tampoco. 

Sabía que debería decirle algo pero era como si sus labios se negase a cooperar, y simplemente se quedó mirando allí como si fuera un tonto, preguntándose si sabría quién era, si lo recordaría siquiera. 

Si lo recordaba quizá estuviera preguntándose cómo había logrado averiguar donde vivía. 

Nunca había leído la prensa, así que habían pasado varias semanas después de aquella noche antes de que se enterara por unas chicas de su trabajo de quien era él. 

Sehun se cruzó de brazos, apoyó su hombro en el marco de la puerta y lo miro de arriba a abajo. 

–Y yo que creía que te habían abducido los extraterrestres... – murmuró finalmente con esa voz aterciopelada. 

Parecía que después de todo si se acordaba de él, aunque el tono que había empleado le hizo gracia. ¿No iría a fingir que estaba molesto que se hubiera marchado cuando él estaba dormido? Quedarse a pasar la noche con él únicamente había retrasado lo inevitable. Que a la mañana siguiente lo despidiera con la típica frase "Me ha encantado conocerte espero que todo te vaya bien" que reservarán para ocasiones. 

–Tú me dijiste que no estabas interesado en iniciar una relación –le recordó. 

–Y sigo sin estarlo. Solo he venido para que hablemos, ¿Puedo pasar? 

Él pareció vacilar un instante, pero luego se hizo a un lado y sostuvo la puerta para que entrara. 

Los zapatos de Luhan pisaron el suelo de mármol del amplio vestíbulo, y su visión tardó un momento en hacerse visión en la penumbra que reinaba en el interior de la vivienda. 

El ruido de la puerta cerrarse tras él resonó en la sala, haciéndole dar un respingo, y cuando se giró vio a Sehun allí de pie, los brazos cruzados de nuevo. 

Sabía que los hombres callados y misteriosos solo traerían problemas, pero no había podido resistirse ante él. 

Además en el bar se había mostrado reservado y algo brusco, pero bajos las sábanas había resultado ser el hombre más excitante, atento e imaginativo que Luhan había conocido jamás. Era la única persona que lo había hecho sentirse vivo... 

Lo que Sehun no sabía era que le había hecho un regalo aquella noche. Algo que la primera vez que se enteró, no lo podía creer. Él nunca había escuchado algo sobre eso. Incluso muchas maneras para acabar con ese "problema" pasaron por su mente. Pero ahora se daba cuenta que por primera vez había un propósito y ya nunca más estaría solo. El momento no podía haber sido peor y por supuesto estaba asustado porque aquello lo cambiaría todo, pero se sentía feliz. 

En un primer momento había considerado la posibilidad de no decirle nada. Al fin y al cabo sería difícil que se enterara por que los círculos en los que se movían eran muy distintos. Además después de enterarse de la tragedia que había sufrido en un año anterior había pensado que sería mejor ocultárselo, pero finalmente se había rendido a la evidencia de que no podía hacerlo frente a aquello solo. 

Necesitaba su ayuda y puesto que no había una forma suave de darle la noticia decidió que lo mejor sería no andarse con rodeos. 

–Creía que deberías de saber que estoy embarazado y que seremos padres. 

Aquellas palabras dejaron a Sehun sin aliento, para después comenzar a reírse esperando que le dijera que era una broma pero al ver que eso no pasaba y que Luhan estaba serio, sintió como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago. Durante meses había considerado volverlo a encontrar allí, porque esa noche con aquel pelirubio había hecho que cambiara dentro de él. Se había sentido vivo de nuevo. 

Aquello sin embargo no se lo esperaba, ¿Cómo era posible? Esa noche él había actuado como si no supiera quien era, ¿Acaso ese chico ya sabía que esto podría pasar con él? ¿Y si le tendió una trampa y él había caído en ella? Como podía haber sido tan idiota. 

Lo cierto es que sabía muy bien cuál era la razón por la cual se había dejado engañar tan fácilmente. Había sido la primera persona con la que había sentido que había conectado después del fatídico accidente. El único que le había hecho olvidar el dolor durante unas horas. Hasta ese momento había estado convencido de que su capacidad de sentir había muerto con su esposa y su hijo, pero esa noche aquel pelirubio le había hecho pensar que quizá no fuera así. 

¡Y pensar que aquel joven le había parecido dulce e inocente...! ¡Qué ironía! 

No debería haber salido esa noche, pero la idea de pasar navidad solo le había empujado a reservar una habitación en aquel hotel. 

Se preguntó a cuántas personas había engatusado en aquel bar, a cuantos más había utilizado, y porque lo había escogido a él. ¿Porque era vulnerable... O talvez por su dinero? 

–No me dijiste que trabajabas en el hotel –le dijo. 

La verdad era que apenas le había contado nada acerca de él, aunque tampoco Sehun le había preguntado. Esa noche no había buscado conversación sino solo un cuerpo cálido que lo ayudará a olvidarse de todo por unas horas. Había sido para él algo así como un regalo de navidad que se había hecho así mismo, pero no había esperado encontrarse de pronto deseando algo más que una noche de pasión...del mismo modo que no había esperado encontrarse solo al despertar. 

–Bueno, no pasamos junto tanto tiempo como para conocernos a ese nivel –le contestó el pelirubio. 

–Pues yo diría que nos conocimos a un nivel... Intimo. 

Las mejillas del joven se sonrojaron ligeramente, y Sehun se dijo que le había parecido encantador, si no estuviera seguro de que eso era fingido. 

–¿Cómo es posible esto? 

–Créeme a mí también me sorprendió tanto como a ti, desde luego no es algo que hubiera planeado. 

–Está bien. Digamos que eso fuera verdad y que ese bebé fuera mío – contestó Sehun – ¿Qué quieres de mí? 

Como si lo supiera. Probablemente tenía una larga lista de exigencias. ¿Esperaría que se casara con él, para convertirse en el señor Oh y vivir en una gran casa? ¿O quizá iba a querer otra cosa? No sería el primero. 

El joven bajo la vista al suelo, con aire de humildad que lo dejo pasmado. Desde luego se merecía un Oscar. 

–Necesito que me ayudes. Creía que podía con esto yo solo, pero entre los gastos médicos y todas las cosas que el bebé necesitara... 

Justo lo que había imaginado. 

–Quiero una prueba de paternidad –lo interrumpió –Antes de darte un solo centavo necesito saber si ese bebé es mío. 

–Lo suponía, así que ya he hablado con el doctor de ello. Me ha dicho que puede hacerla la semana que viene, cuando vaya a hacerme la primera ecografía. 

–Bien, entonces te pondré en contacto con mi abogado. 

–Si quieres puedes venir –le dijo Luhan, pensando en ofrecerle la posibilidad, era lo menos que podía hacer. 

Al fin y al cabo el bebé era tan suyo como de él. Quizá incluso pudieran ser amigos, y que el fuera a ver al bebé de vez en cuando. 

–¿Ir a dónde? –inquirió él. 

–Pues a mí cita con el doctor... ya sabes para ver al bebé en la ecografía. 

El rostro de Sehun se ensombreció de repente, y antes de que Luhan pudiera reaccionar, dio un paso hacia él con los ojos llenos de irá. 

–Vamos a dejar algo claro... –le dijo –si esto resultara ser cierto y ese bebé es mío, me ocuparé de que no le falte nada, pero no voy a formar parte de su vida. 

Luhan dio un paso atrás y su espalda dio contra la puerta al tiempo que Sehun daba otro paso hacía él, acorralándolo. Si estaba tratando de intimidarlo, estaba funcionando. Y era obvio que él lo sabía. 

–¿Porque estas tan nervioso? –Le preguntó apoyando las manos en la madera a ambos lados de su cabeza – Aquella noche no pareció que mi proximidad te incomodara en la cama de hecho me dio la impresión de que disfrutaste bastante. 

Luhan lo miro con enojo, decidió no dejarse. Aún así no pudo evitar mirar lo atractivas que eran sus facciones al tener su rostro tan cerca. 

Claro que no podía de ser de otro modo siendo como eran sus padres, dos doctores guapísimos. 

Y para el colmo un físico increíble y olía de maravilla. No había olvidado el olor de su perfume, ni ese calor que parecí irradiar. 

Dios ¿Estaba excitándose con esas tonterías? Debería de ser culpa del embarazo. 

Después de aquella noche se había jurado así mismo que nunca volvería a estar con otra persona, como Sehun en lo que quedara de su vida. Se buscaría a una persona tranquila y aburrida nada de misteriosos y excitantes. 

–Debes de tener un concepto muy elevado de ti mismo si crees que quiero tener una relación contigo –lo empujo fuertemente alejándole de él –Échame la culpa si eso te hace sentir mejor, pero esto es tanta responsabilidad tuya como mía. No he concebido yo solo a este bebé, y si no recuerdo mal yo diría que tú también lo disfrutaste bastante. Por no mencionar que fuiste tú quien se puso los condones ¿Cómo sé que no rompiste uno a propósito? Tal vez e incluso tienes un montón de hijos ilegítimos por ahí. 

La expresión irritada de Sehun se transformó de pronto como si sus palabras lo hubieran... Herido. 

¿Sera posible que después de todo tuviera sentimientos? Se preguntó. 

Sehun parecía tan triste que Luhan sentía culpabilidad por haber sido tan brusco. 

–Será mejor que te quites la chaqueta y te pongas cómodo –le dijo – tenemos que hablar.