Pasión En La Hoguera Namjin by Xio Castillo at Inkitt
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PASIÓN EN LA HOGUERA - NAMJIN

Summary

"Algún día vendrás a mí de rodillas, rogándome que te acepte.... y te destrozaré".

Status
Ongoing
Chapters
11
Rating
4.5 2 reviews
Age Rating
18+

Capítulo 1

Pelo negro como el ébano contra una almohada de lino, piel morena contra una sábana intensamente blanca, ojos atigrados mirando con descarado gesto de crueldad y triunfo los suyos...


Seokjin se estremeció con violencia, rechazando la imagen que había surgido en su mente.

El insistente sonido del teléfono lo sacó con brusquedad del torbellino de sus pensamientos. Contestó a la llamada de mala gana, tras cerrar a sus espaldas las puertas del cuarto de estar para no molestar a su padre.


- ¿Jin...?

Seokjin se quedó petrificado, y su bello rostro, enmarcado por una sedosa melena oscura palideció intensamente.


Aquella voz... aquella inolvidable voz, profunda, oscura y densa como la miel. Decía su nombre como nadie lo había dicho nunca.

Hacía seis años que no la oía, pero la reconoció al instante, sin poder sustraerse al horror que le produjo. Notó que la garganta se le cerraba.


–"Esperó no haberte sobresaltado" – susurró Kim Namjoon, mintiendo entre dientes.


Seokjin apretó los suyos. Deseó introducir la mano por el cable del teléfono y abofetearlo. Y el sentir aquello de nuevo, aquel arrebato de violento odio que sólo él lograba despertar en él, le produjo un intenso pavor. Notó que la boca se le secaba.


- "¿Qué quieres?"


- "Estoy de un humor muy generoso" - dijo él con lentitud. –"Me siento predispuesto a ofrecerte un encuentro..."


Los dedos de Seokjin se cerraron con fuerza en torno al auricular.


- "¿Un encuentro? ¿Por qué?"


- "¿Es posible que aún no hayas visto a tu padre?" – murmuró él.


- "Lo he visto" - susurró Seokjin sin molestarse en añadir que Kim Jisub seguía en la habitación contigua.


- "La malversación de fondos es un delito grave".


-" Tenía deudas de juego" – protestó Seokjin en voz baja. -"Se asustó... ¡no pretendía robarle el dinero a la empresa! Sólo lo estaba tomando prestado..."


- "Hablando eufemístamente, claro' - dijo Namjoon en tono burlón.


- "La empresa KIM era suya" - le recordó Seokjin con impotente amargura.


-"Pero ya no lo es" - replicó Namjoon con suavidad. -"Ahora es mía".


Seokjin sintió una intensa, punzada de culpabilidad. Si no hubiera sido por él, Kim Namjoon nunca habría entrado en sus vidas. Si no hubiera sido por él, la empresa seguiría perteneciendo a su padre. Si no hubiera sido por él, Kim Jisub no se habría visto enfrentado a una acusación por malversación de fondos.


- "Papá tenía intención de devolver el dinero" - dijo, sintiendo que el estómago se le encogía. -"¡Si no hubiera sido por la auditoría, nunca lo habrías averiguado!" - añadió, desesperado.


- "¿Por qué crees que hago ocasionales auditorías por sorpresa en mis empresas?" – preguntó Namjoon. -"Los empleados como tu padre se vuelven codiciosos y a veces son atrapados con las manos en la masa".


Seokjin tembló, oyendo el ensordecedor latido de su corazón en sus oídos.


- "¡Mi padre no es codicioso! Sólo estaba desesperado..."


- "Estoy deseando verte esta noche. Me alojo en el Deangate Hall. Estoy seguro de que no necesito decirte cuál será mi suite. A las ocho" - especificó Namjoon. -"Esperaré un minuto, pasada la hora. Si no apareces, no habrá una segunda oportunidad, príncipe".


- "¡Será mejor que no pierdas el tiempo!" - exclamó Seokjin, enfurecido por el sadismo de Namjoon. -"¡Prefiero verte en el infierno antes que volver a poner un pie en ese hotel!"


- "Debió ser todo un espectáculo verte salir de allí con un sólo zapato esa tarde" - murmuró Namjoon provocativamente. -"La doncella encontró el otro bajo la cama. El zapato del Cinderello..."


- "¿Cómo te atreves?" - murmuró Seokjin entre dientes.


- "Y, por lo que recuerdo, estuviste a punto de dejarte algo mucho más íntimo detrás" - dijo Namjoon reflexivamente.


Ruborizado hasta la raíz del pelo, Seokjin colgó el teléfono antes de que Namjoon pudiera recordarle más detalles sobre la inexcusable debilidad que mostró aquel día. Lo último que quería en aquellos momentos era pensar en lo que sucedió en el Deangate seis años atrás.


«¡No!», quiso gritar, «¡No!». Pero no lo hizo, por supuesto. Seokjin no gritaba. Seokjin odiaba perder el control. Había crecido sollozando silenciosamente tras puertas cerradas, tapándose los oídos para no oír los gritos de su madre a su pobre padre. Y juró que él sería diferente y que controlaría su temperamento por todos los medios. Sería fuerte sin pasión. Y si permanecía alejado de la pasión, nada lograría dañarlo.


Lo peor de todo era tener que mirar atrás, ver cómo había roto sus propias reglas y cómo había sufrido a causa de ello.


Tratando de huir de aquellos atemorizantes ecos del pasado, Seokjin volvió junto a su padre.

Con el rostro grisáceo, por la tensión, Kim Jisub alzó la mirada y siguió hablando nada más verlo, tan centrado en sus propios problemas que ni siquiera quiso saber quién había llamado.


- "Tuve que entregar todas mis llaves... incluso las de mi coche. No me permitieron volver a entrar en mi despacho" - dijo con evidente dolor. -"Luego fui escoltado al exterior del edificio por dos vigilantes de seguridad... ¡Fue una pesadilla!"


Esas debieron ser las instrucciones de Namjoon. ¿Acaso no merecía su padre un poco más de consideración?, se preguntó Seokjin. ¿No podía haberle permitido mantener al menos un poco de dignidad?


- "Papá..." – a punto de llorar, Seokjin se acercó a su padre para consolarlo, pero él se apartó.


- "Yo habría tratado de la misma manera a un ladrón" - dijo secamente.


- "¡Pero tú no eres un ladrón!"


Kim Jisub no respondió.

Seokjin no pudo evitar sentirse responsable. Debió haberse dado cuenta de que su padre tenía problemas. Una semana después de que Namjoon comprara la empresa KIM, la madre de Jin abandonó a su marido y solicitó el divorcio. La fuerte cantidad de la venta fue una tentación irresistible para Shin Minah.


A pesar de que su matrimonio nunca fue bien, Kim Jisub se quedó desolado. Adoraba a su mujer. Siempre le fue leal y le perdonó todas sus aventuras. Habría hecho cualquier cosa por conservarla a su lado. La única persona que se sintió aliviada con la marcha de Minah fue su hijo.


Pero Seokjin debió haberse dado cuenta del inmenso vacío que se abrió en la vida de su padre. Vio cómo se convertía en un adicto al trabajo, porque eso fué todo lo que le quedó. Y mientras la empresa florecía., obteniendo todos los beneficios que tan feliz habrían hecho a su madre, Seokjin no pensó en la amargura que debía sentir su padre al pensar que la empresa ya no era suya y que todos aquellos beneficios llegaban demasiado tarde para salvar su matrimonio.

Pero apostar...


- "Era un lugar al que ir, algo que hacer "– explicó Jisub mientras su hijo lo miraba, estupefacto. -"Entonces empecé a perder y pensé que no podía seguir perdiendo siempre..."


El silencio se prolongó unos momentos y entonces Kim Jisub se levantó pesadamente del asiento y se encaminó con paso cansino hacia la puerta.


- "¿A dónde vas?" - preguntó Seokjin, con sus ojos café casi rojos por la angustia.


- "A casa... Necesito estar a solas, Jinnie... Compréndelo por favor".


Desesperado, Seokjin corrió tras él por el pasillo.


- "¡Podemos enfrentarnos mejor a esto juntos, papá! Quédate, por favor" - rogó.


- "Lo siento. Ahora no, Jinnie" – dijo Jisub sintiéndose incapaz de mirar a su hijo a la cara.


¿Enfrentarse a la vergüenza, a la publicidad, al juicio? ¿A la pérdida de su casa, de su trabajo, de su autoestima? Seokjin no sabía si su padre sería capaz de soportar todo aquello. Iba a ser muy duro, sobre todo para un hombre de su edad. ¿Pero qué alternativa había? La única manera de sobrevivir era enfrentándose a los problemas.


Si Seokjin había aprendido algo en aquellos años, era esa verdad.

Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos no logró mantener la mente centrada en los problemas de su padre. El pasado volvía a perseguirlo, el pasado que había enterrado hacía seis años...


El día que conoció a Kim Namjoon, estaba en Londres haciendo algunas compras para su ajuar en compañía de una amiga. Faltaban menos de dos meses para su boda con Chris. No llevaba el anillo de compromiso. Una de las piedras se había soltado y lo había llevado al joyero para que lo reparara.


Estaba hablando con Jisoo en un cruce de calles, esperando a que la luz del semáforo cambiara para poder cruzar. Alguien lo empujó involuntariamente, haciéndole caer al asfalto, prácticamente bajo las ruedas de la limusina de Namjoon, conducida por su chófer.


Seokjin no recordaba la caída, pues perdió el conocimiento. Lo que sí recordaba era su confusa recuperación de la conciencia antes de que llegara la ambulancia y la visión de unos extraordinarios ojos dorados ante los suyos.

De pequeño había tenido un libro de cuentos sobre un tigre con los ojos coma estanques de brillante oro. Naturalmente, se quedó mirándolos, asombrado. Nunca había visto unos ojos de aquella tonalidad.


- "No lo muevan... no hables..." - Namjoon no paraba de dar instrucciones en todas direcciones.


- "Estoy bien..."


- "No hables".


- "Quiero levantarme..." – Seokjin trató de moverse.


Una mano, morena y enorme se lo impidió.


- "Quiero levantarme..." - insistió él, mirando con creciente vergüenza el grupo de curiosos que se estaba formando a su alrededor.


- "No vas a levantarte. Podrías haberte dañado la columna vertebral".


- "Mi columna está perfectamente" - dijo Seokjin, empezando a enfadarse. -"Yo estoy perfectamente..."


- "Eso lo decidirá el médico" - Namjoon siguió mirándolo con increíble intensidad. Entonces alargó una mano y le acarició con un dedo la mandíbula. -"Nunca me perdonaré haber hecho daño a algo tan increíblemente hermoso..."


Jisoo resultó totalmente inútil en aquella circunstancia. Se puso histérica y alguien tuvo que calmarla. Seokjin se encontró de pronto en una ambulancia privada, acompañado por Namjoon en lugar de por su amiga.


- "Ella nos seguirá en mi coche" - aseguró Namjoon, interponiéndose en el camino de los enfermeros a la vez que les decía lo que debían hacer.


Seokjin no se encontraba con fuerzas para quitarse a Namjoon de encima. La cabeza le dolía mucho y sentía náuseas. Cerró lo ojos para escapar de él, diciéndose que aquel dominante desconocido sólo tratada de calmar su conciencia por un accidente del que en realidad no había sido responsable.


Seokjin fue conducido a una clínica, en la que fue sometido a un minucioso examen antes de que lo llevaran a una elegante habitación individual.


-" Quiero irme a casa" - protestó, dirigiéndose a la enfermera. -"Esto no es necesario".


Namjoon entró en aquel momento, desprendiendo ondas de vibrante energía física que parecieron cargar de electricidad la atmósfera de la habitación.


- "¿Dónde está Jisoo?" - Susurró Seokjin, asombrado al comprobar que el desconocido seguía por allí.


- "He hecho que la lleven a casa. Estaba demasiado alterada como para servir de ayuda. Tengo entendido que tus padres están de viaje y no volverán hasta mañana. ¿Quieres que me ponga en contacto con ellos?"


- "Ni siquiera sé tu nombre" - dijo Seokjin entre dientes.


- "Kim Namjoon" - murmuró él con una brillante sonrisa. -"¿Cómo te sientes?"


- "Sólo quiero irme a casa... ¿Nunca escuchas lo que te dice la gente?"


- "No, si no quiero oírlo" - contestó Namjoon.


- "No era necesario todo esto" - Seokjin señaló a su alrededor, avergonzado. -"Me he caído. - Tu coche no me ha tocado. No pienso demandarte ni nada parecido. No tenías por qué..."


- "He querido hacerlo - lo interrumpió él deslizando una descarada mirada por la esbelta figura de Seokjin, que resaltaba bajo las sábanas. -"No puedo apartar la mirada de ti" - añadió, elevando la vista hacia su ruborizado rostro. -"Supongo que te habrás dado cuenta de ello. Pero también supongo que estarás muy acostumbrado a que los hombres te presten toda su atención".


- "No desde que me he comprometido" - murmuró Seokjin con rigidez, enfadado por la forma en que lo miraba aquel hombre. Parecía que estuviera contemplando un escaparate.


Él entrecerró los ojos al oírlo.


- "¿Perteneces a otro hombre?"


- "¡No pertenezco a ningún hombre!" - espetó Seokjin.


- "A mí sí me pertenecerás" - murmuró él con convicción.


Seokjin pensó seriamente que estaba loco. Nadie le había hablado nunca así. Un verano estuvo en Grecia y notó que el trato a los donceles aún no parecía haber hecho demasiada mella en aquel país, pero la primitiva actitud de aquel hombre de aspecto tan sofisticado y aparentemente cultivado le dejó asombrado.


- "Voy a casarme dentro de seis semanas" - le informó escuetamente, observando de forma involuntaria sus varoniles rasgos y apartando con rapidez la mirada al darse cuenta de que lo estaba haciendo.


- "Ya veremos..." - dijo Namjoon, y a continuación rió indulgentemente, como si se dirigiera a un crío que hubiera dicho algo inocentemente divertido.


###################


Seokjin volvió al presente y notó que estaba temblando. Su primer pensamiento fue para su padre. Dijera lo que dijera, no debía quedarse solo. Tomó su abrigo, salió del pequeño chalet que tenía alquilado y subió a su coche.


-" Pero su padre está en el trabajo, señor Martín. ¿Qué iba a estar haciendo en casa a esta hora del día?" - Preguntó la asistenta de su padre, frunciendo el ceño.


Seokjin tragó con esfuerzo, tratando de mantener una expresión despreocupada.


- "Pensaba que hoy terminaba antes".


- "A mí no me ha dicho nada, desde luego".


- "Entonces lo veré más tarde" - dijo Seokjin, y volvió a su coche.


¿Dónde estaría su padre? - se preguntó, angustiado. ¡No debería haber permitido que se fuera en el estado en que se encontraba!. Pero su padre había insistido en que necesitaba estar a solas. Él no era su guardián. ¿No debía respetar sus deseos? Pero aquellos pensamientos no bastaron para calmar su inquietud.


Reacio, volvió a su casa.

Namjoon... no podía apartar a Namjoon de su mente. ¿Acudiría al hotel para arrastrarse ante él y rogarle, como una vez hizo su padre con su madre? El estómago le dio un vuelco al pensarlo. ¿Qué sentido tendría hacerlo? Conocía a Kim Namjoon. No habría forma de que perdonara a su padre.

Namjoon quería venganza. No podía tocar a Seokjin, pero sabía lo unida que se sentía éste a su padre. Ni la mente mas oscuramente maquiavélica podría haber maquinado una venganza mas dulce.


- "Algún día vendrás a rogarme de rodillas que te acepte... y te destrozaré".


Según recordaba Seokjin, su labio superior se humedeció de transpiración al oír aquello.


Kim Namjoon destruyó su vida. Destruyó todo lo que era querido por él. Su amor por Chris, su felicidad, su tranquilidad... y, finalmente, su autoestima. Luchó contra él hasta el límite de su resistencia, y así llegó a conocer su propia fragilidad .


Estremeciéndose de desagrado, Seokjin apartó aquellos recuerdos de su mente, pero la humillación y la vergüenza mantuvieron la misma intensidad de siempre.


Namjoon era un total depredador. Implacable e intolerante con todo el que se mostrara más débil que él. Seokjin nunca olvidaría la forma en que lo miró el día de su boda, sin molestarse en ocultar en lo más mínimo su odio. Él, el gran hombre, increíblemente rico y atractivo... había sido rechazado. Hasta él último momento, Namjoon esperó que él cambiara de opinión y se arrojara a sus pies.


- "Nunca te perdonaré".


Esas fueron sus palabras de despedida.

A esas alturas, Seokjin estaba temblando y Chris prácticamente tuvo que sostenerlo para que se mantuviera en pie. En las fotos de la boda parecía un fantasma.


Chris le aseguró que lo había perdonado, pero, mientras se prolongaba la farsa de su matrimonio, él nunca llegó a perdonarse a sí mismo.


Se llevó una mano a las palpitantes sienes, haciendo un esfuerzo por recuperar la concentración. ¿Cómo era posible que no hubiera notado antes que su padre tenía problemas? Lo cierto era que se había visto demasiado ocupado con los suyos.


Chris estuvo enfermo mucho tiempo antes de morir.

Su negocio se fue a pique con la recesión, dejando tan sólo deudas.

Su padre insistió para que volviera con él a casa, pero Seokjin se negó. No quiso volver a ser el niño de papá que fue antes de casarse.


En aquella época, ni siquiera tenía un trabajo. Durante su adolescencia sólo pensaba en casarse con Chris y en tener hijos. Apartó aquel recuerdo con impotente amargura.


Namjoon lo había invitado al Deangate para regodearse con la caída de su padre. Era tan sádico que quería verlo sufrir en persona. ¿Por qué darle esa satisfacción si sabía que no serviría para liberar a su padre del castigo? ¡No estaba dispuesto a asistir a su cita en el Deangate Hotel!


###################


Seokjin salió del coche. Hacía frío y llovía, como aquel otro día de funesto recuerdo. Irguió ligeramente los hombros y alzó la cabeza mientras cruzaba el aparcamiento. Lo hacía por su padre. Era su deber. ¿Qué más daba que se sintiera físicamente enfermo ante la perspectiva de ver a Kim Namjoon de nuevo?


Si Namjoon disfrutaba viéndolo sufrir, tal vez lograra persuadirlo para que suavizara el castigo que sin duda tenía planeado para su padre.

Naturalmente, habría que devolver el dinero. Y la única forma de hacerlo sería vendiendo la casa de su padre. Y ya que las casas no se vendían de un día para otro, Namjoon tendría que estar dispuesto a concederle algo de tiempo. Todo lo que le pediría sería que no obligara a su padre a arrastrarse por los tribunales.


¿Acaso era eso mucho pedir?, se preguntó mientras se encaminaba hacia la recepción del Deangate Hotel. Sí, era mucho pedir de un hombre como Namjoon.


- "¿Puedo ayudarlo?" - preguntó una amable recepcionista, haciendo salir a Seokjin de su ensimismamiento.


-" Soy el señor Martin. Tengo una cita con el señor Kim a las ocho".


- "Un momento... señor Martin" - dijo la joven recepcionista, fijándose en el anillo de casado de Seokjin.


Seokjin se apartó unos pasos mientras la recepcionista llamaba por teléfono.


- "Lo siento, señor Martin..."


- "¿Hay algún problema?"


-" El señor Kim dice que no reconoce su nombre..."


Seokjin se ruborizó al comprender. Namjoon quería ignorar su nombre de casado.


Respiró profundamente para contener su furia.


- "Trate con Kim"- dijo.


- "¿Kim?" - repitió la recepcionista, perpleja.


Sí, dígale que el joven Kim está aquí.


Unos segundos después, la recepcionista le dijo que podía subir.


Seokjin entró en el ascensor. Siempre había odiado aquel lugar. Allí era dónde su madre solía reunirse con sus amantes. Y allí era donde él perdió su dignidad.


Seis años atrás, había hecho aquel mismo trayecto para enfrentarse a Kim Namjoon. Y, a pesar del tiempo transcurrido, aún no podía explicarse cómo estuvo a punto de acabar en su cama. Los dos juntos... como animales, él medio desnudo, él tocándole todo el cuerpo, él correspondiendo...

Obsceno, pensó, sintiendo una punzada de repugnancia. Y de no ser por la ruidosa entrada de la doncella en la habitación contigua, aquel desagradable incidente podría haber llegado aún más lejos de lo que llegó.


Fue la inconsciencia de la juventud lo que lo condujo a aquella situación. No se dio cuenta de con quién se enfrentaba. Kim Namjoon era un tiburón, extremadamente listo, insidiosamente calculador y terriblemente peligroso. El miedo podría haberlo protegido, pero Seokjin no aprendió a temerlo hasta que fue demasiado tarde.


Pero ahora sí estaba asustado. Lo suficiente como para satisfacer al sádico más despiadado. Estaba asustado por su padre, un hombre a la antigua, que había crecido en un mundo muy distinto al de Kim Namjoon.


Se detuvo frente a la puerta de la suite y cerró brevemente los ojos. «Arrástrate.», se dijo. «Eso es lo que quiere». Y si Namjoon obtenía lo que quería, tal vez le resultaría menos atractivo destruir a su padre.


Llamó a la puerta y ésta fue casi inmediatamente abierta por un joven.


- "Adelante, joven Kim"- dijo seriamente.


La suite no había cambiado. Los ojos de Seokjin se posaron sobre el sofá color limón y no pudo evitar ruborizarse al recordar que todo empezó allí.


Oyó que Namjoon decía algo en griego. Hijo de padre surcoreano y madre griega, dominaba ambos idiomas con igual soltura.

Seokjin se puso rígido al verlo aparecer, a la vez que la puerta se cerraba tras él.


No pudo apartar los ojos de él. Lo repelía. Cada centímetro de su sensual cuerpo lo repelía, y había cierta atracción mortal en aquel exceso de repulsión, se dijo Seokjin.


Se movía como un tigre al acecho, tenía el rostro de un ángel caído y el poderoso magnetismo de un hombre intensamente viril.

Contempló los oscuros planos de sus impasibles rasgos, los claros ojos dorados bajo las oscuras cejas y los altos pómulos, que conferían a su rostro un toque de fiera energía. Deslizó la mirada por el puente de su nariz griega y la ancha perfección de su boca antes de apartar rápidamente la vista.


###################


- "Seguro que es un amante voraz" - murmuró con voz ronca la madre de Seokjin cuando lo conoció. -"Tiene una carga sexual increíble. Se puede sentir a varios metros de distancia... cualquiera con sangre en las venas lo sentiría. ¿Qué te sucede?"


###################


Seokjin se estremeció al sentir que la sangre se le helaba en las venas. Namjoon era tan frío...

De pronto el silencio se hizo insoportable.


- "¿Por qué me has hecho venir?"


- "Quítate el abrigo".


Seokjin se humedeció el labio inferior con la lengua.

- "No voy a quedarme..."


- "Entonces vete" - murmuró Namjoon con un despectivo gesto de la mano. -"Me haces perder el tiempo".


Seokjin apretó los dientes. Se quitó el abrigo y lo dejó en un sillón. - "Te he preguntado por qué me has hecho venir".


- "Quería mirarte" - Namjoon deslizó sus dorados ojos por la esbelta figura de Seokjin, deteniéndolo brevemente en la sorprendente plenitud de sus hombros para deslizarla a continuación con insultante frialdad hasta las doncélicas curvas de sus caderas.


Seokjin nunca se había sentido cómodo con su propio cuerpo. Sus voluptuosas curvas y su melena oscura atraían las miradas de los hombres como un imán. Ambas cosas atraían la clase equivocada de atracción masculina. Se parecía a su madre y odiaba saberlo. Si no hubiera poseído aquella figura y aquel pelo, no habría atraído la atención de Kim Namjoon seis años atrás.


Sus ojos brillaron oscuros mientras soportaba el examen de Namjoon con la cabeza tan alta como podía sostenerla.


- "¿Te apetece beber algo?" – preguntó él, arrastrando la voz.


- "No, gracias".


Namjoon se sirvió una copa de champán.


- "No me gusta beber solo, pero tengo entendido que temes probar el alcohol cuando estás conmigo. Me sorprende que sigas siendo tan ingenuo" .


- "¿Qué estás celebrando?" - preguntó Seokjin con toda la frialdad de la que fue capaz, ignorando la pulla sobre el alcohol.


- "Que eres viudo" - replicó él con suave énfasis, recordándole a Seokjin con brutalidad que no tenía inhibiciones y que no sentía ningún respeto por los patrones normales de comportamiento.


- "Mi padre..."


Namjoon irguió por completo su metro ochenta y cinco y alzó una mano para interrumpirlo.


- "Me ha robado a mí y a sus empleados. Los dos lo sabemos. ¿Hace falta que hablemos sobre ello?"


- "¿Tienes que ser tan inflexible con él?" - preguntó Seokjin, avanzando unos pasos .-"Cometió un error..."


- "Las cárceles están llenas de personas que han cometido graves errores" - interrumpió Namjoon - "¿Robar? Un delito tan sórdido, y a la vez tan personal..."


- "¿Pe... personal?" - tartamudeó Seokjin involuntariamente.


-" Sólo pagué el excesivo precio de la empresa de ingeniería Kim por ti, como gesto, de buena fe hacia tu familia..."


- "¿Buena fe?" - Seokjin dejó escapar una amarga risa de incredulidad. -"Tú no sabes lo que es la buena fe. Fue chantaje. Trataste de presionarme jugando con la situación económica de mi familia..."


- "Estaba demostrando que sé cuidar de los míos" - interrumpió de nuevo Namjoon con precisión.


- "¿Los tuyos?" – repitió Seokjin con asco. -"¡Nunca fui tuyo!"


Namjoon alzó una de sus oscuras cejas.


- "Fuiste mío en el instante en que nuestras miradas se encontraron por primera vez, pero no tuviste valor para enfrentarte a la realidad..."


- "¡Cómo te atreves¡"


- "¿Y cómo te atreves tú a entrar en la habitación en la que yacimos juntos y a negar lo que sucedió entre nosotros?" - preguntó Namjoon con hiriente desprecio.


Seokjin deseó golpearlo. Deseó gritar desde el fondo de su humillación. Pero no se dejó arrastrar.


- "Mi padre..." - dijo, a propósito.


- "Nunca he tenido un empleado más consentido" - interrumpió Namjoon. -"Le concedí completa autonomía para dirigir una empresa que ya no era suya y a cambio esperaba lealtad, no que me robara".


- "¡Puede vender su casa y devolverte cada penique!" - dijo Seokjin , furioso. -"¿No te basta con eso?"


- "La casa de tu padre tiene dos hipotecas. ¿Por qué crees que robó?" - replicó Namjoon secamente. -"No quiero oír hablar más del tema".


- "Está terriblemente avergonzado de lo que ha hecho" - Seokjin no sabía que la casa estaba hipotecada. Tuvo que hacer un gran esfuerzo para ocultar su decepción.


- "Este asunto me aburre" - dijo Namjoon, mirándolo irónicamente. -"Sólo me interesa tu padre como medio para conseguir un fin. No podrás influir en mi opinión con ruegos sentimentales. No hay sentimientos en los negocios..."


-" ¿Así que sólo me has hecho venir para regodearte?" – preguntó Seokjin, mirándolo con ojos brillantes. -"Me pones enfermo, Namjoon. Me mantendré junto a mi padre hagas lo que hagas..."


- "Te gustan los hombres débiles ¿no?" – dijo Namjoon con voz sedosa. -"Puede que llorando un poco y haciendo que sonara música de violines lograra que vinieras a mí..."


-" Nunca acudiría a ti por rodia voluntad" - dijo Seokjin con creciente rabia. -"Odié desde el principio tu primitivo aspecto de macho y..."


- "No tengo nada de primitivo" - la réplica fue muy tranquila, pero la temperatura subió al instante en la habitación. -"Tengo sangre griega".


Por un instante, Seokjin sintió la tentación de reír. Pero se contuvo al toparse con la feroz mirada que le dirigió Namjoon, sintiendo al instante una llamada de alarma en su cabeza. Aquel temible y terrible genio... Volvió instintivamente la cabeza para medir la distancia que lo separaba de la puerta.


- "Y tú no eres mi igual. ¡Lo demostraste hace seis años!" - añadió Namjoon. -"De hecho, dejaste muy claro tu grado de estupidez..."


Seokjin apretó los puños.

- "¡Si me llamas estúpido una vez más, no respondo de lo que pueda hacer!"


- "¡Per Dio!"(por Dios)- murmuró él con una brillantes sonrisa. -"¿Si te presiono un poco más me arrancarás la camisa y me rogarás que te tome como lo hiciste la última vez?"


- "¿Cómo puedes hablarme así?" - preguntó Seokjin, incrédulo.


- "Fácilmente" - Namjoon abrió expresivamente las manos antes de añadir: - "No siento ningún respeto por ti. ¿Qué esperabas?"


La rabia de Seokjin empezó a superar su capacidad de control. Temió perderla en cualquier instante.


- "Te portaste como un cualquiera..."


- "¡Miserable canalla!" - espetó Seokjin, impulsado por una tremenda ola de agresividad.


- "No fuiste leal conmigo, ni con Martin" - dijo Namjoon en tono cáustico. -" Él te ofreció matrimonio. Yo te ofrecí algo menos seguro. Elegiste el anillo de bodas. Y perdiste..."


- "Me casé con el hombre al que amaba... ¡No perdí nada!" - replicó Seokjin ardientemente, sintiendo cómo palpitaba la adrenalina en sus venas.


Namjoon echó atrás su atractiva cabeza y rió roncamente.


- "¿Me estás diciendo que no pensaste en mí en la oscuridad de la noche? ¿Que no añoraste la pasión que sólo yo podía darte? Si reaccionaste con él como reaccionaste conmigo, debió salir corriendo horrorizado".


Seokjin se lanzo contra Namjoon como un león. Dos poderosas manos lo agarraron por las muñecas, conteniéndolo. Una insolente sonrisa curvó la dura boca de Namjoon.


- "Vistes como un solterón de cincuenta años, pero en el fondo de tu corazón eres un tigre, ¿Verdad, príncipe? Sólo con rascar un poco la superficie aparecen los dientes y las garras.

Eso me gusta. Me excita".


- "Maldito canalla... ¡cállate!" - gritó Seokjin.


- "¡Y también te excita a ti!"


Namjoon lo atrajo hacia sí cuando él trató de darle una patada. Sujetó ambas manos de Seokjin con una de las suyas y lo miró a los ojos, sonriendo despectivamente -"Toda esa frustración sexual clamando por ser satisfecha... Podría poseerte ahora mismo... contra la pared, en el suelo, ¡y te encantaría!" - aseguró con ofensiva seguridad


-"¿Es eso lo que quieres?"



---------------------------------------


Uuuuuy empezamos fuerte 😁


✗⟟♡'ᐖ⟟Ͳន

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