A ciegas (Springtrap x Reader)

Summary

Hola! Esta es una continuación de Un roto en reparación. Si no la haz leído, te recomiendo leerla, no es obligatorio para entender, pero para que tengas un trasfondo mas claro. Aquí te nombraré escenas a lo flashback de lo más importante solamente. Advertencia de contenido • Lenguaje Soez leve ú vulgar. • Peleas, riñas. • Desmembramiento entre robots, muerte. • Manipulación de remanente, energía de almas. • Manipulación mental. • Un chingo de sexo • Violación • Maltrato T/N ha perdido la memoria, le han lavado el cerebro. Todo para que Springtrap sufriera de soledad. Además de hacerle creer que su compañera humana había muerto trágicamente, lo aislaron lejos de todo para que nunca vuelva a lastimar a nadie, o al menos eso pensaron. Por algún motivo, la personalidad de la muchacha se muestra alterada, como si intentase aparentar rudeza, y frialdad. Ni ella lograba entender el porqué de su actitud. Los nightmare se vieron obligados a lidiar con la mujer, cuidándola y alimentándola. A pesar de que no les fascinara la idea, poco a poco irían acostumbrándose y disfrutando de su presencia. Descubriendo formas de tomar provecho de la situación.

Status
Ongoing
Chapters
9
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

> ¡Hey, dejen de correr! < Reprochó Nightmarionne, intentando cocinarle algo de ensalada a (T/N), con sus largos tentaculos haciendo el trabajo de amasar la mezcla para el pan.

Los Freddles corrian por la sala de ofrenda multiplicandose, unos trepando a la larga mesa para luego saltar sobre los otros, mientras el resto seguía corriendo y chirriando. Se estaban divirtiendo, pero para cualquier otra criatura ese acto sería aterrador, debido a sus apariencias, y gritos desaforados.

> Déjalos que gasten energía, sabes como se ponen cuando se aburren < Comentó (T/N), sentada en una silla hecha de huesos humanos tallada por Nightmare Foxy.

La muchacha recorría las heridas de su brazo con los dedos, viendo como formaban un patrón asimétrico con sus costuras.

Los pequeños disfrutaban mordisquearla con sus tres hileras de dientes para hacerla gritar del susto, o dolor, ambos les eran útiles.

> Lo sé. Pero podrían irse a correr a otro lado. < Refunfuñó Charlotte, terminando la ensalada y sirviendosela a la jóven, no sin antes tomar una hoja de lechuga con sus largos dedos y engullendola por completo.

Un suspiro macabro pero nostálgico salió de la marioneta al terminar de devorarlo de manera casi instantánea, sin poder saborear la planta, volviendo a lo suyo resignada.

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Charlie, siendo la mayor de los espíritus debía ocuparse de vigilar por las noches a los animatrónicos, junto a sus versiones alternas, en caso de que ocurriese alguna pelea o sabotaje entre entidades, sumado a eso, debía de cuidar a la mujer, en los días, de posibles amenazas y cocinarle.

Los demás siempre estaban para ayudarle cuando debía retirarse a su labor. No podían permitirse dejarla sin supervisión, ya que la muchacha experimentaba pesadillas terribles por las noches, en las que debía recurrir a Bonnie y Foxy para alterarlas.

Bonnie era útil con sus conocimientos sobre humanos, y tenía la capacidad de ver dentro de las mentes, sentir emociones, y por supuesto en los sueños, que era lo que más hacía, identificar sensaciones desagradables para cambiarlas.

Por otro lado, Foxy podía generar ilusiones, transmitir recuerdos e incluso modificar los sentidos, para dar otros.

A veces le compartía recuerdos de él y su hermana pequeña jugando con bloques, en los que incluían a la muchacha. De vez en cuando le dejaba soñar con grandes prados florecidos de las flores mas extravagantes, permitiendole sentir su olor de forma casi real, gracias a sus habilidades.

Asi que la rutína nocturna solia ser; el conejo sentado frente a la cabeza de (T/N), con ambas manos apoyadas en los costados de su frente, con Foxy sentado en algún otro lugar de la habitación tarareando, o charlando con su compañero. Quien se ocupaba de controlar lo que el zorro proyectaba en la mente de la muchacha, ya que él solía divertirse cambiando sus sueños placenteros por momentos desagradables, abominaciones e incluso torturas que le haría.

A pesar de los controles sobre sus noches de descanso para evitar que sufriera, no todo podía ser alterado.

Habían veces en las que temblaba de frío sin importan cuantos abrigos le pusieran.

O sentía dolores intensos en cuerpo, desgarradores, aunque nadie le estuviese poniendo una mano encima con ese objetivo.

Pero por sobre todo, lo que mas a menudo ocurría, era que lloraba. No en silencio, sino a cántaros, con sollozos de lamento profundos, y pataleando como un bebé agotado.

Bonnie y Nightmarionne no comprendían, por qué ocurría? Se suponía que al lavarle la mente no tendría ese tipo de comportamiento, al menos no de forma inconsciente.

Por las mañanas no sabía el motivo por el cual lloraba desconsolada, ni tampoco el conejo podía explicarlo; Él no veía nada, pero sentía el dolor por el que pasaba la mujer en esas ocasiones.

Tampoco tenía el control sobre esas emociones, no importaba cuando lo intentase, nada cambiaba. Casi como.. si no fuese ella.. la verdadera fuente de emociones.

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> (T/N), nos estamos quedando sin alimentos, puedes ir y saquear el centro comercial abandonado? < Preguntó Nightmarionne revisando las estanterias que estaban sujetas puramente por fuerza de voluntad, a la pared semidemolida.

La mujer levantó la vista de sus brazos hacia la marioneta, que ya se encontraba mirandola de antes.

Asintió con la cabeza en silencio, volviendo a agacharse hacia sus brazos.

Aún no comprendía como era que le faltaba su mano izquierda. No podía recordarlo.

Trazaba las suturas que lucían provisorias, pero bien curadas. Tampoco parecían de alguien inexperimentado, se veían profesionales, ¿acaso había ido a un quirofano? Por que la habían devuelto entonces? No tendría sentido que un médico la haya tratado, alguien mas debía haberlo hecho.

Despues de todo, estuvo en coma alrededor de 4 años, oculta en el altar de Nightmarionne, ningún ser humano más que Charlotte podría haber accedido a ella.

¿O tal vez se estaba perdiendo de algo?

Muchas cosas pasaron en ese tiempo que estuvo inconsiente, tanto que nunca le podrían contar sin saltearse detalles de importancia, todo era sumamente delicado, y preferian no agobiarla.

Lo único que recordaba era haberse bajado de un autobus con sus pertenencias, pero desde ahí todo se tornaba borroso, hasta desaparecer en lo profundo de su mente.

- ¿Por qué no lo recuerdo? - Solía pensar, dando vuelta el asunto, de pies a cabeza, del derecho y del revés, pero no parecía llegar a ningún lado mas que el comienzo.

“Si no lo recuerdas, no debe ser importante” Le dijo una vez Plushtrap cuando le comentó sus dudas.

De cierta forma su respuesta era correcta pero, ¿cómo había llegado a ese lugar entonces? ¿Acaso no era información necesaria para saber como irse?

Sabía que escapar por encima no era una opción, y por debajo era casi imposible hacer un hoyo. Se podía ver las marcas de los animatrónicos que trataron de abrirse paso, y tambien los derrumbes que incrementaban la dificultad.

(T/N) junto a Nightmare Foxy buscando comida, habian recorrido todo el borde del domo que los encerraba, llegando a la conclusión de que no había una salida visible.

Al menos la cúpula no era causa de claustrofóbia. Abarcaba en total 20 manzanas aproximadamente a la redonda, dandole espacio para caminar de sobra. Lastima que la ciudad estaba algo lejos y apenas habían algunas casas dentro del domo. La comida era racionada por Charlotte, y Sussy se encargaba de plantar vegetales con la luz ultravioleta que desprendía el santuario de Bonnie.

El pobre conejo tenía su “habitación” completamente acaparada, ya sea por los cultivos, Foxy, o (T/N) queriendo charlar.

A Fritz, es decir Bonnie, le gustaba leer é informarse sobre conductas comunes humanas, pero con todas las cosas interrumpiendolo, ya no podía hacer nada.

Para Charlotte, ocurría algo similar. Quería descansar en su caja musical tallada a mano, escondida en un agujero dentro de la pared que resguardaba la zona Nightmare, pero no podía. Debía cuidar a la muchacha, luego a los demás animatronicos, de ahí ver a los suyos, y reiniciar el ciclo vicioso.

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> Oye, ¿(T/N)? < Preguntó el conejito verde, sentado sobre el tejado de una casa en ruinas junto a la mujer.

La muchacha lo miró, balanceando levemente las piernas desde el pequeño rizco, disfrutando del momento fuera de la pequeña ciudad subterranea abandonada.

> ¿Por qué estamos encerrados? < Murmuró inocentemente, inclinando la cabeza a un costado con sus orejas acompañando el movimiento.

> Pues.. < Suspiró, recogiendo las piernas contra su torso. > Supongo que es porque son... Peligrosos. < Asegurando la última parte.

> ¿Peligrosos? < Repreguntó aún más confundido.

> Si.. Sus apariencias. < Lo señaló de pies a cabeza con su muñón.

> ¿Qué tiene de malo mi apariencia? < Indagó insatisfecho, mirandose las manos y pies. > Yo no me veo peligroso. < Acotó confundido, pensando que bromeaba hasta que la vió mirar a otro lado.

(T/N) se encogió de hombros, sinceramente no sabía porque los habían encerrado, pero supuso que tenía algo que ver con eso.

> No soy peligroso.. < Balbuceó triste, acercandose al borde, usando las manos para saltar al suelo, cayendo de pie sin problema para despues agarrar la bolsa que habían apartado para llevar, llena de provisiones no perecederas.

> Hey, Plush, ven, vuelve.. < Suplicó, con un suspiro vacío la mujer, comenzando a buscar por donde bajar de la cornisa.

El conejito se fue caminando sin prisa alguna, dejando atrás a la muchacha, que seguia tratando de bajar con cuidado del techo. Una difícil tarea cuando solo tienes una mano.

Con suma precaución apoyó el brazo afectado como palanca, y la única mano se agarraba del peldaño.

> ¿Qué haces ahí, colgada? < Se burló Nightmare Foxy, que se acababa de materializar sobre el techo, agachado sobre sus cuatro puntos de apoyo, aproximándo la cabeza para verla de cerca a los ojos.

> ¡AH! < Gritó sorprendida la mujer, soltandose del borde, por accidente.

Más veloz que el chillido de la muchacha, se materializó bajo ella, con los brazos abiertos listo para atraparla, y lo hizo.

> Si quieres morir, es mas fácil que me lo pidas a mi. < Se rió de su reacción, acomodandola en el suelo lenta y cuidadosamente.

> No quiero morir, imbécil. < Lo empujó del hocico hacia atrás al pisar tierra firme.

Comenzó a caminar al recinto, mirando hacia donde Plush habia ido, dispuesta a buscarlo para disculparse, pero algo la frenaba antes de que pudiese dar mas de dos pasos, agarrandola firmemente de la camiseta.

> ¿A quién llamaste “Imbécil”? < Preguntó gruñendo con las ensías expuestas, de forma agresiva y amenazante.

> Foxy, déjame, tengo cosas que hacer, suelta. < Ordenó aún sin voltear a verlo, dandole un golpe en el antebrazo para que aflojase el agarre, pero solo apretó más.

El comportamiento mezquino de Sam a veces se tornaba peligroso, y (T/N) lo sabía. Aunque no sabía porque le parecía que estar cerca de él era peligroso a pesar de que estuviese tranquilo, suponia que simplemente le daba mala espina.

Dandose la vuelta para verlo, Foxy soltó su camisa y le agarró el brazo, levantandolo para hacer que la muchacha se acercara.

> Tienes suerte de que estaba vigilandote, deberías ser agradecida. < Murmuró en un gruñido, soltando aire caliente de forma bruzca por la naríz, como un golpe, justo en la cara de la muchacha, a la vez que la lengua de metal del zorro se movía de forma agraciada, dentro de sus fauces al hablar lentamente.

> ¿Agradecida? Gracias a tí casi me rompo algo. < Respondió molesta, sin jalar de su brazo. Sabía que los dedos de Foxy eran afilados, y más sabiendo que la mano que la sostenía, era su garfio que cambiaba de forma. Afilado como cuchillas de barbero, si así lo deseaba él, ya que el filo se retraía.

> Eso es porque eres débil. < Gruñó, soltandola no sin antes darle un jalón.

> Adios. < Refunfuñó, ahora si caminando al recinto, en busca del pequeño conejito, pero con el mal sabor de boca de cruzarse con Foxy.

Al entrar al recinto por “la puerta” se adentró en la zona que habitaban las prostitutas.

Quería evitar a toda costa cruzarse con las damas de companía, ser discreta. Pero las puertas improvisadas por Freddy y Golden no sabían de discresión.

Con ayuda de varios animatrónicos, demolieron una parte del lugar, poniendo la reja de una celda, arrancada de alguna pared, para cubrir el hueco pero chirriando de manera infernal para abrirse y cerrarse. Siendo ahora su mayor problema.

Las Sassy estaban sentadas en las sillas frente al escenario, charlando en voz alta y riendo al momento de entrar.

Nunca le agradaron. Se veían demasiado falsas con sus apariencias estilizadas y voluptuosas. Por lo que aceleró el paso al pasar, con la música de burdél sonando detrás.

Las animatrónicas al verla se callaron, mirando al suelo incómodas.

- Seguramente se estarían burlando de mí - Pensó (T/N), buscando la puerta que conectaba con el resto del lugar.

Al abrirla y cruzarla, ésta se azotó accidentalmente, asustando a las Sassy, que saltaron en el lugar, sin decir absolutamente nada al respecto.

La siguiente puerta la dejaba frente a la galeria que desembocaba en pasillos donde los animatrónicos habían decidido acomodarse, demoliendo lo suficiente para que fuese todo un solo espacio.

Lo mismo se repetía en cada uno de los pasillos, todos estos conectados a cual (T/N) acababa de entrar.

No era una vista muy agraciada, ya que se encontraba parcialmente en ruinas, y con animatrónicos de formas y apariencias extrañas, que la observaban al pasar.

Ellos rondaban el pasillo evitando peleas, invasiones ocasionales de los mutados, y los demás los conocían como: Los drawkills.

Nadie sabía de donde habían salido, pero ahí estaban. Los cuatro.

(T/N) no disfrutaba para nada estar siendo juzgada por ellos, aunque mayormente solo se cruzaba con la versión de chica, y Bonnie. Los otros desaparecían de vez en cuando, a dónde iban? Era un misterio.

Plushtrap le dijo una vez a (T/N) que siguiendo a uno de ellos, logró ver a Drawkill Foxy salir del medio de la calle en la ciudad abandonada, debajo la tapa de alcantarillado como una cucaracha lo haría. ¿Pero por qué?.

Apresuró el paso, pasando lo que era la antigua sala de control que ahora funcionaba como almacen de piezas rotas, para luego llegar a la entrada a la zona abierta.

Antes solía ser un comedor, pero con el techo desmoronandose por completo sobre las mesas, solamente dejó un lugar al descubierto, que los animatrónicos limpiaron para usarlo de patio de juegos, allí se permitía todo tipo de animatronico.

Incluso los Drawkill podían deambular por ahí si les placía, pero no lo hacían. No porque no pudiesen, aborrecían interactuar con cualquiera que no fuese de ellos.

Al principio (T/N) tuvo problemas para no ser atacada, ya que la veían como una amenaza. Siempre resultaba siendo arrastrada lejos del lugar por Drawkill Foxy, que refunfuñaba en silencio por su persistencia, mientras los otros de su tipo debían separar las peleas.

Pasando el área “Pública”, se dirigió a la derecha, para así ingresar a la zona Nightmare, donde vivía desde que despertó del coma...

Hace 5 meses.

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> Estamos hartos de esto, por qué debemos dividirnos por zonas en las que solo las Charlotte tienen liderazgo? Queremos elegir nuestros lideres. Democrácia hecha y derecha. < Refunfuñó el Toy Bonnie destrozado, junto a los demás de su zona chirriando, vitoreando y asintiendo para expresar su satisfacción ante el reclamo.

Dave miraba las cámaras diminutas que Lefty había colocado por el recinto, en las zonas mas transitadas para poder controlar el orden del lugar, y asegurarse que no escapasen del domo.

Lefty se rió en silencio por la persistencia, limitandose a hacer una mueca. Apoyado contra el marco de la puerta con la espalda, y brazos cruzados, observando.

Usaban la sala de observación que había en el segundo piso, un lugar que solo Henry conocía. O eso pensaba él.

Los animatrónicos cada vez se mostraban mas molestos ante la falta de democracia, y la represión de los Drawkill en cualquier tipo de desacuerdo entre zonas.

Se estaban volviendo completamente hostiles.

> Necesitamos que se relajen, no podemos permitir que se alteren al punto de que traten de escapar nuevamente. No sabemos cuanto aguantará esa cúpula. < Expresó preocupación el hombre, con los dedos entrelazados y la barbilla apoyada sobre estos, con los ojos fijos en las cámaras.

> Entonces démosles lo que piden. < Sugirió Lefty, levantando una ceja.

> Primero debemos encontrar a Springtrap. < Comentó molesto, pensativo.

> Y eso, ¿para qué? < Gruñó Lefty. Sabiendo internamente el porqué, pero necesitaba la confirmación de sus dudas.

> No podemos dejar que tome control de Charlotte. Si la mantenemos ocupada y en movimiento, él no podrá acercarse a consumir sus almas. De pena, y remanente. Sería demasiado poderoso, y quien sabe que podría hacer. < Murmuró, con el oso detrás escuchando atentamente.

> ¿Vas a usarla de señuelo? < Preguntó Lefty, acercandose con los brazos ahora colgando al costado.

> No. Esperaremos a que se muestre. < Exclamó relajandose un poco al ver que se dispersaban los robots por la noche aproximandose.

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> ¡(T/N)! ¿Qué hacias afuera? ¡Ya casi es el ocáso! < Nightmare Chica se acercó con paso decidido hasta el final de los escalones, junto al Cupcake que iba sobre su hombro durmiendo plácidamente. Si es que era posible que durmiese.

> Lo siento, perdí la noción del tiempo. < Se disculpó, bajando las escaleras de acéro una a una, con pereza.

> Debes controlar el tiempo, si te quedases fuera de aqui pasada la medianoche, no podríamos ir a buscarte. Sabes lo que ocurre. < Suspiró, apurando con la mano a la muchacha que respondió al mensaje, bajando como una persona normal.

> Lo sé, los animatrónicos se ponen en modo zombies. < Bromeó pero a Susy no pareció importarle el chiste como para si quiera prestarle atención.

> Sabes que es serio, los animatrónicos no van a dudar en atacarte si te ven. Solo por el día puedes rondar libremente por ahí. < La regañó, extendiendo su afilada mano hacia ella, ayudandola a bajar el último escaloncito.

> Lo sé.. No hace falta que me retes como a un niño. < Murmuró, caminando hacia el centro de las casitas abandonadas.

El aura del lugar le daba escalofríos, pero ya lo consideraba algo agradable, su hogar.

La zona simulaba ser un pueblo, completamente desolado, con una vivienda central mucho mas grande que las demás. Altar de sacrificios.

Ahí solían depositar carne como ofrenda para apaciguar el hambre de los nightmare. El sistema de sacrificios funcionaba de manera muy simple. La carne caía através de un ducto con forma de embudo, que se encontraba colgando del techo. Parte de la estructura.

Una vez recibida, Chica se encargaba de cargar la mercancía hasta la sala de ofrendas, como llamaban a la cocina, una vivienda a 2 cuadras más arriba.

Ahora, el sitio de ofrendas, no funcionaba como tal. No más.

Charlotte cocinaba para (T/N) en ese lugar, y aunque a algunos les desagradace la idea, no pensaban arruinar su relación con Nightmarionne por ello.

Volviendo a la muchacha, ella se acababa de sentar en el borde de un pequeño muro de piedra, mirando a Freddy cavar en una pared lejaba, junto a sus Freddles correteando cerca.

Con curiosidad, se dirigió a él, mirando en el camino en busca del conejito verde. En ninguna parte del trayecto lo vió, pero al menos podría preguntarle a Freddy si había visto al muchachito. Y también, que era lo que hacía en ese muro.

> ¿Qué necesitas? < Preguntó Nightmare Freddy, de espaldas sin haber movido un solo centímetro de articulaciones para verla. Presentía que ella se acercaba.

> ¿Qué haces? < Preguntó, ignorando el hecho de que la había reconocido, ahora tratando de no chocar con los ositos que se perseguían entre sí.

> Excavar. < Respondió, aún realizando su tarea.

> ¿Pero por qué? < Reformuló su pregunta, acercandose lo más que podía para ver, solamente consiguiendo un gruñido de advertencia. > Pero dime! Por qué no me dices? < Se retiró rápidamente, encogiendose de hombros.

> Un escondite. < Musitó, luchando con su gran tamaño para agacharse a la altura del agujero.

> ¿Para quién? < Insistió, confundida.

Freddy siempre era genuíno y apacible, por eso las conversaciones con él eran tan llevaderas y agradables, pero ese día no era uno de sus días conversacionables.

> Calla, mujer. Me desesperas. Déjame terminar mi tarea. < Gruñó nuevamente, cansado de oír a la muchacha.

> Pero- Mmh! < Los labios de (T/N) se cerraron, juntandose entre sí con calma pero sin reacción ante las súplicas de sus músculos de abrirse.

El oso tenía la característica de controlar las acciones voluntarias e involuntarias de las personas. Haciendo que obedezcan las órdenes del robot, en lugar de las de sus propios cerebros.

> Silencio he dicho. < Refunfuñó, haciendo el gesto de apretar el dedo indice contra el pulgar hacia atras, con su mano siendo visible por la mujer.

(T/N) suspiró profundamente, sentandose como un oriental, a un costado, esperando a que desease hablar con ella.

> ¿Qué pasa? < Preguntaron los Freddles al unísono, acercandose al regazo de la mujer.

Quien se encogió de hombros, señalando su boca cerrada. Los ositos comprendieron que no podía hablar, asi que solamente la imitaron, aguardando a que Freddy decidiera explicarse.

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Plushtrap caminaba detrás de Nightmarionne, tratando de seguirle el paso, de sus largas piernas, con sus pequeñas.

> ¿Soy peligroso? < Preguntó, mirando el suelo por donde pisaba, cuidadoso de no interrumpir a Charlotte en su tarea.

Los tentáculos negros con rayas blancas se asomaban de los escombros, con luces oscuras envueltas, dentro de ellos.

> Eso depende de quien lo vea... Las arañas tienen mas miedo de ti, que tu de ellas, por ejemplo. ¿Por qué lo preguntas repentinamente? < Le respondió tranquila, tarareando una simple melodía similar a un balancéo rítmico, mientras recibía lo que las extremidades del suelo le acercaban, unas luces extrañas.

El muchacho guardó silencio, pensativo. Observando, lo que Charlie hacía a diario.

Todos esos orbes brillantes parecían acercarse a las manos de la marioneta, en busca de contacto, o una salvación tal vez.

Mientras que los contrarios, que parecían absorber la luz, los perseguían de cerca para consumirlos por completo, a la vez que se encontraban huyendo de los tentáculos de Charlotte.

Una secuencia simple pero cautivante para el conejo.

> Dime, Ace, ¿por qué te interesa saber eso? Acaso encontraste alguna niña.. ¿De tu edad? < Le trajo de nuevo a la realidad, abriendo las costillas de su pecho para permitirle a las luces entrar a su alma, que parecía brillar tanto como el sol.

Plushtrap miró a un costado, algo cegado, gruñendo ante el trato de niño pequeño.

> ¡Charlie, tengo casi 20 años! < Refunfuñó, sabiendo que aún tenía 19.

> Pero sigues actuando como un niño, no intentes crecer antes de tiempo.. < Murmuró, dislocando la mandíbula para consumir los órbes oscuros que intentaban huír ya que sus contrapartes estaban a salvo.

Con gritos y chillidos ahogados, las almas atormentadas fueron succionadas como con una aspiradora, hasta el interior de las fauces de la marioneta. Que luego de desaparecerlas, volvió a cerrar la boca a su posición tradicional.

Plushtrap odiaba ver esa parte. Siempre le causaba temor ver lo simple que era para Charlotte desaparecer una de esas bolitas flotantes. Cosa que solo ella, podía hacer visibles y tangíbles.

> No me gusta eso.. < Expresó, mirando al suelo.

Recordar lo que Bon Bon le contó sobre esas luces, lo hacía sentir triste. Imaginar que todas esas lucesitas eran memorias, miedos, vidas inclusas de personas, e incluso almas perdidas. Sin camino al descanso eterno...

Pero no como ellos. No alcanzaban a ser un alma entera. Estaban fragmentados. Nunca podrían irse del mundo de los vivos, pero tampoco podrían ingresar al de los muertos.

> Lo sé. < Asintió la mujer, recogiendo sus tentáculos hacia el interior de los escombros para dejar de ser vistos. > Pero alguien debe hacerlo. < Suspiró mientras volteaba a verlo.

Entonces se acercó al pequeño, arrodillandose frente a él con cuidado.

Poniendo un brazo sobre su hombro, lo encerró en un abrazo, pasando sus largos brazos por la diminuta espalda del conejito.

> No eres una amenaza, Ace. Eres un buen muchacho. < Le susurró con el cariño y ternura que solo una madre podría dar.

Se mantuvieron así por unos minutos, en silencio. Hasta que el conejo sintió que quería y necesitaba devolver el abrazo.

> Gracias.. < Balbuceó.

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> Ya. < Dijo decidido Freddy, sacando la cabeza del pequeño agujero.

La muchacha recuperó la movilidad de sus lábios, que ahora se sentían entumecidos por la falta de movimiento.

> Al fin.. < Balbuceó, masajeandose la boca ampliamente.

> Aquí podrás esconderte. < Exclamó Freddy, señalando el agujero provisorio.

Los Freddles se encontraban durmiendo uno arriba del otro, en una pila desordenada frente a la mujer, que ahora de empezaba a levantar para acercarse al hoyo.

> ¿De qué? < Preguntó, mirando la cantidad de tierra y polvo dentro. Estornudando y tosiendo.

> Las cosas pueden ponerse peliagúdas estos días. Es mejor precaberse. < Comentó, señalandole aún el hoyo. > Ve, entra, este hueco conecta con un pequeño cuarto escondido, era un bunker de seguridad donde escondían a Nightmare Fredbear. Es seguro. < Ordenó sutílmente, explicando el por qué de sus demandas.

La muchacha asintió, moviendose con cuidado hacia el interior.

Gateando con suma delicadeza, el lugar parecía el tunel de cualquier madriguera de liebres, con sus rodillas flexionadas, y su torso arrastrandose por el suelo roñozo.

Como un gusano intentando moverse por la pajita de una bebida, sumamente lento y dificultado.

> Ánda, vas bien.. < Indicó Freddy detrás, asomandose por el pasadizo.

> ¡No me mires el trasero! < Gruñó la mujer, arrastrandose un poco mas rápido, alcanzando a ver el espacio del cual hablaba Gabriel.

> No lo estaba haciendo hasta que lo haz mencionado. < Se burló el oso, retirandose del agujero para darle su espacio a (T/N).

Al llegar, el cubículo era de apenas un metro y centímetros de alto, donde entraba de rodillas y acostada a lo largo. Sin una sola luz.

> ¡No veo nada! < Chilló sintiendo algo de temor, paniqueandose con solo imaginar posibles insectos sobre ella.

> Ya va, ya va.. Niños, vayan. < Indicó, su voz siendo ahogada por el muro que los separaba.

Acto seguido, las lucecitas de los Freddles la iluminaron a medida que se aproximaban con su paso torpe.

El lugar era completamente higiénico sorprendentemente, las paredes recubiertas con madera de caoba barnizada. Demasiado acogedor para haber estado escondido tanto tiempo.

> ¡Es precioso! < Festejó, juntando sus manos con felicidad y mirando a los ositos que se encimaban entre sí para poder ver.

> Recuerda que es solo para emergencias, ningún animatrónico podría ingresar por este túnel, y esas paredes tienen la capacidad de aislar cualquier entidad, como nosotros. Será tu.. Cuarto de escape. < Se rió francamente, levantandose por completo.

(T/N) suspiró, relajandose un momento en el escondite, con los pequeños clones de Freddy jugando a morderse entre sí.

Podría llevarse algunas almohadas de las que Bonnie guardaba, después de todo, ella era de carne y él no.

El único de los ositos que no estaba jugando con sus hermanitos, le tocó la pierna, señalando un agujero en la pared.

Parecía como si hubiesen querído romperlo desde afuera, y se hubiesen rendido por algún motivo.

La mujer se acercó al hueco, levantando al pequeño para iluminar.

Podía ver apenas, una especie de caverna, con agua completamente cristalína e iluminada por los huevos de larvas fluorescentes.

> Wow.. < Murmuró la muchacha, viendo que el osito no cabía, pero lo intentaba.

Parecía un manantial hermoso, que ella debía probar. Pero la pared se veía gruesa y resguardada de todo tipo de ser.

> ¡Freddy! ¡Hay una cueva! < Comentó la mujer, oyendo el eco.

El oso levantó una ceja confundido, sin saber si había oído bien. Rápidamente se agachó para asegurarse de que lo que decía era lo que escuchó. Era correcto.

> Es imposible, no percibo ningún otro lugar aparte de ese cuarto. < Dijo, confundido, pero sabiendo que la existencia de una simple cueva no era ningún peligro para ella.

> ¡Quiero ir! ¡Pero no paso! < Añadió, insistiendo en su plan, pero sin saber como.

> Si no tienes la capacidad de pasar no creo que sea una opción viable. Nos vamos. < Comentó, llamando a los Freddles a salir de la madriguera.

> ¡Hey, esperenme! ¡Que no veo! < Gritó a lo que reaccionó, y se apresuró a seguir la retirada de los ositos, con torpeza.

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Las viejas suturas le dolían. Quemaban.

La única solución era removerlas.

> ¡No! < Chilló la mujer, teniendo un sueño lúcido.

Debías hacer algo.

Fue su culpa terminar así, extraña en su propio cuerpo.

Estaban muertas por separado. Pero vivas juntas.

> ¡Dejame en paz!. < Gritó con todas sus fuerzas sollozando del dolor.

Despierta.

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(T/N) Se despertó con los ojos abiertos como platos, ahogandose con la nada. Sentía como si le estuviesen torturando con un paño completamente empapado con agua, sobre su boca, para que no respirase. Pero todo estaba dentro de su mente.

> Otra pesadilla de esas, verdad? < Preguntó el zorro, apoyado contra la pared mas lejana de la habitación, pasando un viejo doblón de oro por sus dedos afilados, de la mano próstetica.

La mujer pestañó varias veces, acostumbrandose a la luz roja con estelas doradas del altar de Foxy. ¿Por qué estaba ahí?

Aún sentía la sensación de ahogo, pero debía decir algo, preguntar.

Repentinamente esa idea de tortura se esfumó, con el zorro levantando levemente su mano libre en su dirección.

(T/N) lo miró instantaneamente, confundida, y enfadada.

> Yo no estaba causandolo. Pero supuse que eso ayudaría. < Explicó, volviendo a su posición relajada, y observando con toda su atención el doblón.

> ¿Dónde está Bonnie? ¿Por qué estamos en tu santuario? < Indagó, sentandose de a poco, enderezando primero la espalda.

> Primero el saludo, son las 4 Am. Buenas noches para tí también. < Balbuceó sobrador, guardando la moneda pirata dentro de su bolsillo derecho delantero. A continuación se separó de la pared y caminó hacia la muchacha en el suelo.

(T/N) se encogió de hombros fríamente, realmente no quería lidiar con el zorro. Era molesto, egocéntrico y engreído a veces.

> Como quieras. < Gruñó, mostrando los dientes.

Entonces la sensación de ahogo regresó potenciada, sintiendo como si esta vez se estuviese trapicando con el tentáculo de un kraken, que intentaba abrir su mandíbula mas allá de una posición natural. Iba a morir si no paraba.

Sus ojos se pusieron en blanco, tratando de tragar en vano, su traquea no cerraba, ni su esófago podía jalar lo que tenía en la boca. Estaba atorado.

Con desesperación intentó mirar a Foxy, agitando una mano con prisa, pidiendo ayuda.

Sentía como su vida comenzaba a desaparecer con cada segundo, su cerebro gritando por oxígeno, y su corazón parecía estar bombeando aceite quemado.

Sollozó en silencio, sus lágrimas cayendo por sus mejillas en gran cantidad. Era su fin.

> Te ves hermosa cuando lloras. Deberías hacerlo más seguido. < Sonrió el zorro, bajando la mano para meterla en su bolsillo.

La alusinación se detuvo repentinamente, y la mujer pudo comenzar a tomar grandes bocanadas de aire.

Cayó de costado, en posición fetal, tosiendo y llorando como un bebé. Su vida no había pasado frente a sus ojos, sinó el mismisimo abismo que podría encontrarse en un agujero negro. Nada.

> M-Monstruo.. < Susurró con sus energía restante, sin poder moverse de la posición en la que se encontraba, respirando de forma superficial por la nariz y boca.

> Mm.. < Murmuró, arrodillandose frente a ella, y tomando suavemente su barbilla con la mano hábil. Su garfio en forma de mano, acarició el costado de su rostro, peinando suavemente su pelo de color (C/P) hacia un costado, hasta detrás de la oreja derecha.

(T/N) sollozó, evitando mirarlo a los ojos, lo que ocasionó que el zorro mostrase los dientes y gruñese, dandole un pequeño zamarreo para motivarla. Reluctante, conectó miradas con Foxy, viendo el incendio de sus ojos propagarse por su interior. Le gustaba verla sufrir.

Una atracción retorcida que todos los Nightmare tenían para con ella, aparentemente.