Capítulo 1
¿Saben que es peor de los padrastros? Respuesta: Que a ese padrastro no le agrades y te trate de manera indiferente ¿Y saben que es lo peor de eso? Respuesta: Que tu madre fallezca y te quedes a cargo de ese padrastro, okey, eso te lo compro y también te compró que ese padrastro tenga una nueva pareja, que tampoco le agrades, eso puede pasar... todo “bien” hasta ahí... ¡¿Pero cómo mierda quieres que compré que mi padrastro que al que no le agrado se muera, y me deje a cargo de su nueva pareja a la cual tampoco le agrado?!
Bueno, ya sabes mi situación actual, un gusto conocerlos... no digo “conocerlas” porque dudo mucho que una chica vea esto... me desvió del tema, soy Izuku Midoriya... pero últimamente me han estado llamando “Pecas”, “Brócoli”, “Inutil”, “Virgen”, “Pequeñín”, “Esquizofrénico”, “Nerd”, “Friki” y... y me acabo de deprimir.
Pero ya, los dejo de molestar con mi vida. Ya pasado 2 días desde el funeral de mi padrastro, y ahora me encuentro en el Notario, esperando a que lean el testamento de mi padrastro junto a mi madrastra, mis dos hermanastras y otros miembros de la familia de mi padrastro que no conozco. Mi padrastro tenia mucho dinero, no era millonario, pero era una persona que supo hacer muy buenas inversiones y ganó mucho dinero, lastima que no llegó a disfrutarlo y ahora tendrá que repartirlo.
—Deja de estar mirando a la nada —me resondra mi madrastra entre susurros—, inutil.
Yo también te adoro madrastra de mi vida. Cierto, no los presente, desconocidos que leen esto, mi madrastra, Reika Kurashiki.
Lo sé, esta rica la maldita. Pero es pura apariencia, es una mujer de carácter fuerte y dominante, es segura de si misma, también llega a ser muy fría. Tiene 35 años (parece de menos), trabaja en una empresa de moda para mujeres llamada “T&S”. Sus pasatiempo son viajar, ir al gimnasio a hacer cardio, comprar ropa y maquillaje.
Pero como la maldad nunca viene sola, ella se metió a mi vida con dos hijas. Erika y Reina Kurashiki.

Ella es Erika Kurashiki, de las 3 Kurashikis, ella es la que mejor me agrada. Está en la universidad en la carrera de diseño de moda, tiene 21 años. Como dije, ella es la que más me agrada al ser muy sociable y ser la única en tratarme bien, hasta me dijo una vez que podía llamarla “hermana mayor”, pero no puedo hacerlo... es demasiado. Sus pasatiempos son el voleibol, el yoga, nadar, correr y viajar.
Pero por la otra cara de la moneda... está Reina Kurashiki.

Sí, también esta rica la maldita, pero es igual a su madre. Ella tiene mi edad y estudiamos juntos. Es la chica más deseada según la encuesta en el baño de los chicos (literalmente ella se llevó el 70% de los votos). A diferencia de las otras 2, a ella no le gusta hacer ejercicio porque no le gusta sudar. Sus pasatiempos son comprar y “superación personal” según ella, pero yo la veo igual desde que la conozco, lo único que cambio de ella fue el tamaño de sus atributos, también trabaja como modelo de lectura (no sé que significa eso), le gusta molestar/humillar a los que ella considera feo. Y tiene un novio universitario que estudia filosofía, puaj, que asco filosofía.
—Deja de estar mirando a la nada —me vuelve resondra mi madrastra entre susurros—, esquizofrénico.
—Perdón.
En realidad yo estoy aquí solo para rellenar espacio, dudo mucho que mi padrastro me fuera a dejar algo, pero algo que sí debo resaltar... ¡Es que el color negro me queda de maravilla!
Y este soy gente bonita. Izuku Midoriya (mi edad no eres relevante pero creo que ya todos deben darme como la mitad de 32 años, guiño, guiño anti-ban) (y no me veo tan asombroso como en la foto, pero así es cómo yo me veo a mi mismo). Mido 166 cm (sigo en crecimiento no me juzguen), estoy estudiando, y estoy en el club de futbol como defensa. No tengo amigos, lo más cercano que tengo a uno es ese chico callado llamado Shoto Todoroki con el que hago equipo en clase de química.
Mi hermanastra Reina me da un codazo para que deje de disociar.
—¿Eh?
En el momento que regreso a prestar atención veo que el notario ya estaba abriendo el testamento de mi padrastro.
—¡El testamento! —bramó el notario al tener el papel en sus manos.
Genial, nos tenia que tocar al notario que le gusta el drama como en telenovela mexicana.
—Con fecha de certificación el 25 de mayo del presente año, procedo con la lectura —y se acomoda sus lentes para leer. —Yo, Takeo Higuruma... —¿enserio tiene que hacer una pausa dramática?— es mi voluntad dejar mis respectivas herencias a gran parte de mi familia.
Pasaron varios minutos de herencia, tras herencia, hubo unos terrenos en una muy buena zona, un negocio de flores, unos departamentos que estaban bajo renta, una casa con piscina, relojes, autos, una que otra pintura que no sé donde las sacó si él hombre era más aburrido para el arte, pero bueno, no los aburro y los llevo al grano.
—A mi esposa Reika Kurashiki —siendo sincero esperaba una reacción más emocionada por parte de mi madrastra, pero ella simplemente alzó la mirada de manera fría—, le dejo mi joyería de oro valorizada en 4 millones de dólares.
¡Carajo, y con ese dinero Reina y yo estamos en una publica! ¡Pudimos haber estudiado en el extranjero, yo pude haber estudiado en el extranjero!
—A mi hijastra, Erika Kurashiki, le dejo toda su carrera pagada y también recibirá mensualmente 20 mil dólares al mes, para que no se sienta abajo de esa presumida de su compañera, tu ya sabes a quien me refiero, Erika —leyó el notario con neutralidad.
Bueno, por parte de Erika me lo esperaba, ella era la favorita de mi padrastro.
—A mi hijastra menor, Reina Kurashiki, le dejo mi descapotable rojo Mercedes-Benz —Reina salto gritando “¡yes!”—. Pero con la condición de mantenerlo en su estado actual, no quiero que le hagas ninguna modificación a no ser que sea necesaria, el hombre que se encargaba del mantenimiento de descapotable irá a verlo cada fin de mes y no creas poder engañarlo, que ese hombre para ser gay, es lo más macho que existe.
Ese ultimo si sonaba a mi padrastro, era tremendo homofóbico, pero supongo que le dejo el auto a Reina para mantener feliz a la familia... a su familia.
—Al finalizar —¿eh? para mi sorpresa el notario habia abierto otro sobre, uno más pequeño, una carta—. Hace 2 semanas atrás, el señor Higuruma Takeo me dejo esta sobre —todos vemos como procede a abrir el sobre... ¡por los dios, no haga tanto drama! ¡me quiero ir!—.Yo no tenia planeado hacer este otro testamento, pero algo paso el día de ayer y por eso declaro que... —ya me dan ganas de estrangularlo por sus pausas dramáticas, sigue tentándome, te reto maldito notario—. A mi hijastro... —¿espera tiene otro hijastro?— Izuku Midoriya —¡soy yo ese otro hijastro, mi madrastra y hermanastras se notaron sorprendidas ante esta noticia—, le dejo las siguientes propiedades citas a continuación: la finca de vino de 32 hectáreas —¡diablos!— un dúplex de lujo con terraza, jacuzzi, 10 habitaciones —¡diablos x2!—, mi motocicleta Harley-Davidson Sportster 2024, —ya este punto siento que en cualquier momento voy a despertar de este sueño— mi yate Princess Yachts Y85, todas mis acciones en las empresas en las que invertí estarán a tu nombre, pero serán administradas por un experto de mi confianza. También te he comprado es pc gamer que tanto te quedabas viendo en las revistas de tecnología, tendrás a tu cargo una tarjeta de crédito con un dinero que será vigilado para ver que hagas un buen uso. —El notario guarda la carta.—Bueno, eso ha sido todo con el testamente de Takeo Higuruma.
Okey... esa no me la esperaba...
—¡El esquizofrénico se acaba de desmayar!
{...}
Voy a hacer un pequeño resumen, hace 2 años mi padrastro se volvió a casar. Mi padrastro me trataba de la misma forman de siempre, indiferente, pero mi madrastra nunca me ha tratado bien, a pesar de que nunca hice nada malo para molestarla o fastidiarla. Y ahora después de la muerte de mi padrastro y de la lectura de su testamento, su antipatía hacia mi no hizo más que aumentar.
Pasó una semana y mi madrastra, hermanastras y yo nos mudamos al dúplex... ¡que literalmente parecia una casa! ¿Recuerdan que les dije que mi padrastro no era millonario y solo hacia buenas inversiones... ¡pues tremenda mentira me habia tragado! ¡Resulta que mi padrastro era el rey de las apuestas y la mayoría de las cosas que heredó fueron ganadas en apuestas!
Pero yo seguía estudiando donde siempre, después de todo ya estaba por acabar ese año de estudio y seria ridículo cambiarme a este tiempo.
Un día, estaba regresando de clases, entró a mi casa y veo a mi madrastra recostada en el sofá viendo un desfile de modas. Cuando cierro la puerta ella centra la mirada en mi.
—¿Ha? —veo como alza la ceja y una un gesto despectivo—. ¿No estabas en casa? —dijo con tono sarcástico—. Que hijastro más inutil eres, Izuku.
—Oh, gracias —hablo con sarcasmo—. Yo pienso lo mismo de usted, madrastra.
Reika se burló de mi comentario sarcástico:
—Ha, ni siquiera me llames asi. Cómo si quisiera ser tu madre —ella mueve su cabello con arrogancia y voltea a ver su desfile de modas—. Sinceramente, no sé porque tu padrastro se quedó contigo después de todo, solo eres una carga —ella me mira de reojo con desdén—. Hazle un favor a todo el mundo y no te metas en mi camino, ¿entendido? No tengo tiempo para hijastros inútiles.
Y volvió a ignorarme. Pero yo solo paso de largo y me dirijo a la cocina.
—Menos mal no soy tu hijo —digo mientras tomo un poco de jugo de piña—, de lo contrario seria un cabeza hueca —perdóname Erika.
Los ojos de mi madrastra se entrecierran mientras tomo mi jugo, ella siempre que se molesta cruza sus piernas y apoya su mano derecha debajo de su barbilla.
—Cuida tus palabras si sabes lo que te conviene —ella alza ligeramente la voz de manera autoritaria, que en verdad sí llega a funcionar varias veces... mierda se levantó del sofá, carajo ella nunca hizo esto antes—. ¿Te crees muy inteligente con tus comentarios sarcásticos? —odio estar chaparro—. Yo ya me ocupaba de mocosos como tu antes que nacieras.
—¿Tan vieja eres?
Mi comentario me ganó un fuerte jalón de oreja ¿por que las mujeres se ponen esas uñas falsa? Cuando me soltó ella cruzó sus brazos y me lanzo una mirada de superioridad.
Despues ella se me acerca más y su voz baja peligrosamente para decirme:
—No te equivoques, soy yo quien tiene el control aquí ahora que tu padre se ha ido. Harías bien en no ponerme a prueba —ella sostiene la mirada por un momento tenso antes de dar media vuelta y salir de la cocina dando grandes zancadas, haciendo sonar los tacones con fuerza contra las baldosas. Su mensaje fue claro: si vuelves a desafiar su autoridad, habrá consecuencias.
Si bien mi padrastro me heredo muchas cosas, yo no podría disfrutarlas libremente hasta llegar a cierta edad, por eso si quiero hacer uso de algunas de mis herencias tendría que estar presente mi cuidador, que en mi caso es mi madrastra... pero la motocicleta sí puedo usarla cuando quiera, solo debo aprender a conducir.
—Okey —digo mientras terminó mi jugo de piña.
Ella me escuchó y a mitad del camino se detuvo y soltó un “Hmph” lleno de satisfacción al pensar ella que me estaba sometiendo. Con una última mirada gélida, sale de la habitación y el sonido de sus tacones se desvanece en el pasillo.
Pero oigan, hay que ver el vaso medio lleno. Les diré lo que sé de las Kurashikis, comenzando por la mayor... ¡Comienza ficha de personajes!
Reika Kurashiki:
-Edad: 35
-Altura: 175 centímetros
-Peso: 58 kg
-Medidas: 115 - 60 - 96
Erika Kurashiki:
-Edad: 21
-Altura: 172 centímetros
-Peso: 56 kg
-Medidas: 97 - 54 - 95
Reina Kurashiki:
-Edad: La misma que yo
-Altura: 171 centímetros
-Peso: 54 kg
-Medidas: 95 - 57 - 94
Okey, esto yo lo sé pero no por degenerado, literalmente en el baño ellas tienen una cuaderno donde anotan todo esto. Pero lo que sí me sorprendió fue que Reika tuviera a Erika a los 14.
Pero no me puedo quejar mucho de esto, tengo una PC gamer a nivel youtuber super famoso, hay que linda emoción, ahora puedo jugar Helldivers 2... ¡Por la democraciaaa!
Lo rescatable de mi actual vida fuera de lo económico, es que la primavera ya esta acabando y el calor del verano ya esta haciendo de las suyas, haciendo que Reika y Reina usen rompa más cortas, a Erika no la veo mucho debido a que pasa tiempo en la universidad y porque tiene una habitación ahí.
Pero regresando a lo otro, la mayoría de ropa que tiene Reina es ropa apretada y corta. Sí, lo sé, debe ser un paraíso verla... pero siempre trato de ser discreto que lo contrario...
—¡¿Haa?! —ella me lanzó una mirada que le bajaría la autoestima a cualquiera—. Oye, friki virgen, no creas que no me he dado cuenta que me estas mirando —ella me lanzó una risa burlona—. Mira lo que puedas —ella giró en su lugar—, que será la única vez que podrás.
Lo peor de todo es esa situación fue cuando yo me estaba cepillando los dientes y ella entró al baño en ropa interior... ¡lo peor fue que ella terminó por sacarme del baño sin terminar mis necesidades!
Aunque otra vez resaltó lo bueno, y se llama Erika. Ella es todo lo bien que está en el mundo. Cuando llegaron a mi casa ella fue la primera y única en ser amable conmigo
—Si tienes alguna duda con tus tareas, no dudes en decírmelo y te ayudaré.
¡Erika Kurashiki es la mujer perfecta, tiene la belleza de Reika, pero con la personalidad de un ángel! Me encantaría que ella pasara más tiempo en casa, pero pasa mucho tiempo en la universidad... y tiene un novio... que el regio el maldito. Pero yo lo llamo “Granadilla”, porque tiene harta pepa, pero bien baboso.
Con Reika y Reina en mi contra mi vida se hace más complicada.
{...}
Mi madrastra toca bruscamente la puerta de mi cuarto.
—¡Deja de masturbarte y baja a cenar!
Cuando estoy bajando las escaleras, escucho unas voces que se alzan: mi madrastra y Reina estaban enzarzadas en una acalorada discusión. Sus palabras se escuchan claramente en el ambiente tenso (ya sueno como narrador de historias).
Dudo un momento en bajar, porque es literalmente lanzarme entre una pelea de gatas. Una parte de mi me decía que volviera a mi habitación... pero mi lado chismoso me susurraba a que me quedara y les contara a ustedes lectores sobre lo que llego a escuchar... creo que la elección es más que obvia.
—¡Por tu culpa mi novio terminó conmigo! —gritaba una Reina llena de rabia—. ¡Siempre tienes que meterte en mi vida, ¿no me puedes dejar en paz?!
Oh, asi que el novio que se parecia a Henry Cavill (Ufff, Henry Cavill, que papucho) terminó con Reina, vaya eso debió golpearle en el orgullo, porque todos sabían que era Reina quien rompía con sus novios.
La expresión de Reika se endurece y combinado con sus brazos cruzados debajo de su trama se vuelve más intimidante (esas sí son miradas que matan).
—Solo hago lo mejor para ti, ese chico no tenia futuro —bramó mi madrastra, con voz autoritaria y total cordura, que asco dan los que estudian filosofía.
—¡Eres una egoísta, siempre has sido así! ¡No puedo creer que seas mi madre! —seguía gritando Reina con rabia—. ¡Para ti ninguno de los chicos con los que son buenos!
—Estas actuando como una niña inmadura, como siempre —la respuesta de mi madrastra impacta en el orgullo, en el carácter y en la madurez de Reina.
Reina sigue atacando a Reika, el dolor y la traición en su voz son palpables. Por su parte, mi madrastra se muestra fría ante el arrebato de Reina, aunque se le nota un destello de irritación en los ojos ante las acusaciones. No hace ningún movimiento para detener o calmar la ira de su hija.
La discusión termina con Reina yéndose del dúplex azotando la puerta con fuerza mientras que Reika solo observa a su hija marcharse con una mezcla de exasperación e indiferencia.
En un momento de traición mi estomago ruge del hambre. Me espero un llamada de atención de las que ya no están permitidas en la actualidad, pero nunca llegó.
—Ya baja de una vez que se va enfriar la cena.
Esa fue la primera vez que vi y escuche a mi madrastra hablarme bonito y con una voz serena.
Sigo a mi madrastra en silencio. El único sonido que se escucha es el suave taconeo de sus tacones sobre la madera. Sin Reina, la atmósfera se siente aún más tensa que cuando ambas toman asiento. Ella comienza a servir la comida, ahora tibia, con movimientos eficientes pero distantes. No se menciona la discusión ni la salida furiosa de Reina. En cambio, el tintineo de los cubiertos y el ocasional sorbo de vino acentúan el silencio incómodo, mientras que yo doy un sorbo a mi jugo de piña.
He visto a mi madrastra enojado, pero hoy la veo peor que otros días. El silencio pesado se prolonga mientras ambos picotean sus platos, la tensión anterior aún persiste. Siento que posa su mirada periódicamente en mi, evaluándome, aunque su expresión no revela nada.
Acabo mi comida, y cuando estoy por agradecerle...
—¡Por Dios!, ¿Qué hice para merecer esto?! —Se quejó en voz baja. Parecía que ya no podía contenerse.
Levanto mi mirada para ver que la suave máscara de mi madrastra se agrieta levemente y un destello de frustración cruza sus rasgos antes de recuperar el control. Cuando bajo mi mirada noto que ella si apenas toco su comida.
Nunca nos llevamos bien... pero dudo mucho que tener una discusión con su hija fue algo muy fuerte para ella...
—La comida estuvo rica —digo, tratando de sonar lo más honesto posible, porque la comida no estaba rica.
—La comida es una mierda —mi madrastra se pone de pie mientras se lleva su plato—. Siempre es una mierda, no tienes que fingir por lastima, no quiero tu lastima.
—Yo...
—¡Que no quiero tu lastima, cállate!
Ella pasa de mi y con paso apresurado sube las escaleras para encerrarse en su habitación después de cerrar la puerta con fuerza.
Me pongo mis audífonos y me dispongo a lavar los platos, lo mínimo que puedo hacer. El ruido de los platos y el roce de los cubiertos contra el fregadero se convierten en los únicos sonidos en el comedor ahora vacío. Con cada plato lavado y guardado... siento como si el peso de esta casa cayera aun más sobre mis hombros.
Cuando estoy por salir de la cocina me sorprendo al ver a mi madrastra sacando un whisky de la despensa. Nuestras miradas se cruzan momentáneamente.
—No me molestes —me dice para volver a darme la espalda e irse a su habitación.
No. Rápidamente la detengo tomándola de la muñeca y quitándole la botella de “Blue Label de Johnnie Walker”.
—Ya has bebido demasiado —trato de ocultar la botella a mi atrás—, estas apestando a alcohol.
Ella parpadea sorprendida por tu audacia y un destello de afrenta cruza su rostro.
—No, no —responde con un dejo de indignación, aunque ya se percibe el olor a licor en su aliento y ya comenzaba a tambalearse.
Aun así, ella no se resiste ni trata de recuperar la botella inmediatamente. En cambio, me observa, mi preocupación es evidente aunque no la exprese de la mejor manera. Después de un momento, cede con un suspiro.
—Tal vez tengas razón esquizofrénico —me dice para darse media vuelta, y con tambaleos es que se dispone a volver a subir las escaleras.
¡Espera! —la ayudo al ver que se tambaleaba usando sus tacones y la llevo a sofá.
Mi madrastra ante mi llamado se detiene y me mira por encima del hombro. Ella comenzaba a quejarse y que deje de hablarle, pero en efecto, después ella se siente inestable sobre sus tacones después de las bebidas.
Con un resoplido de impaciencia, me permite que la guíe hasta el sofá, aunque se encoge de hombros y se quita mi mano de encima una vez sentada. Aun así, se desploma con un suspiro de cansancio.
—Gracias —me concede a regañadientes, recostándose en el cojín. Baja un poco la guardia cuando me mira a los ojos—. Supongo que ambos necesitábamos un momento de... paz.
Me siento al otro extremo del sofá, manteniendo una distancia segura.
—Quizás...
—¡No te creas el hombre! —me grita con gesto grosero.—¡No eres el hombre de esta casa! ¡No te metas en mi problema con mi hija!
¡Vamos, solo quiero ayudarte y me vienes con eso! —me pongo de pie de golpe—. Y para que lo seas, sí soy el hombre de la casa, recuerda que todo esto está a mi nombre y dejo que tu y tus hijas se queden aquí.
Mi madrastra levanta la vista ante mi arrebato de ira y levanta una ceja. Mientras hablo, su actitud pasa de irritada a calculadora. Se me queda viendo un momento, asimilando tu enojo, y luego sonríe lentamente.
—Oh, ¿quieres ser el hombre de la casa, no? —parece que mis palabras le han dado una idea—.Muy bien, supongo que puedes encargarte de esa responsabilidad. —Su sonrisa se vuelve sensual mientras se acerca más— ¿Por qué no me muestras qué tipo de hombre eres?
—¿Eh?
Mi madrastra parece divertida ante mi incomodidad, inclinándose aún más cerca mientras su mano descansa sobre miiiiii —siento un gran escalofrió— muslo
—Veamos cómo manejas esto—ronronea en voz baja—, y tal vez considere dejarte opinar sobre cómo educo a mi hija”.
No jodas... ¿va a ser asi? ¿va a ser la madrastra fogosa que se aprovecha de su hijastro?
—¿Sí, querido? —dice ella, con su voz llena de fingida dulzura.
Su mano comienza a subir por tu muslo.
—Vaya, no eres muy varonil, ¿verdad? —se burla de mi, mientras su mano ahora sube más alto—.Tal vez no eres tan hombre como dices—bromea , con su aliento caliente en tu oído—. Así no puedes ser el hombre de la casa.
No, esto es una trampa Izuku, no puedes dejarte ganar por ella, solo síguele el juego hasta ver que tan lejos llega, en el peor de los casos me llevaré un buen golpe y en el mejor de los casos llegaré a verla semi-desnuda.
Pero a ella parecia disfrutar de mi incomodidad... ahora su mano sube por mi pecho.
—Está bien, querido—susurra seductoramente—.No tienes que estar tan tenso.
Ella sonríe y se inclina para mordisquear mi oreja, haciéndome soltar un pequeño gemido, provocándola una sonrisa de satisfacción... no puedo portarme como un princeso... ¡le daré una lección!
—¡No! —me pongo encima de ella—. Esto se hará a mi manera.
—¿Oh? ¿Vas a tomar el control? —la voz de Reika es baja y burlona mientras te mira. Ella envuelve tus brazos alrededor de tu cuello, atrayéndote hacia ella. —Entonces adelante.
Reika me toma por sorpresa, toma el control y presiona apasionadamente sus labios contra los míos. Pasa sus manos arriba y abajo por mi espalda, apretándome contra ella mientras profundiza el beso.
Trato de tomar el control del beso, pero... ella comenzó a mover su lengua dentro de mi boca. Despues se separa del beso, logro notar un pequeño hilo de saliva que nos mantenía unidos. Ella me sujeta del cuello y lleva su cabeza hasta mi cuello, mientras presiona su cuerpo con el mío... ¡diablos estoy sintiendo sus pechos!
—Vaya~ vaya~ parece que alguien esta ansioso.
Mi cuerpo se pone tenso al sentir su lengua recorriendo mi cuello.
Reika continúa devorándome, sus manos explorando mi cuerpo quitándome mi camisa y siento a sus labios recorriendo mi piel. Besa y mordisquea mi cuello, mis hombros y mi pecho. Su voz es una melodía seductora en mis oídos mientras susurra todo tipo de cosas sucias.
Con una sonrisa maliciosa, ella me mira a los ojos y noto un tono desafiante en sus labios.
—Ahora veamos si puedes con una mujer como yo.
—¡Vamos entonces! —la empujo con mis brazos para dejarla apegada al sofá.
Mi madrastra levanta una ceja y hay un brillo juguetón en sus ojos cuando la empujé hacia abajo. Ella arquea la espalda y me da la bienvenida a la nueva posición con una sonrisa burlona.
—Estás ansiosa por tomar el control, ¿no? Me gusta eso—dice en voz baja, llena de anticipación—.Pero no pienses ni por un segundo que te divertirás solo tú.
Ella se inclina para agarrarme de las caderas, mirándote con una mezcla de deseo y picardía.
—¿Veamos cuánto control puedes manejar realmente? —Su tono es a la vez invitador y provocador, como un desafío.
—¡Que empiece el juego! —no sé si fue mi orgullo y mi perversión lo que me hizo llevar mis manos a sus senos y apretarlos.
Me puse totalmente roja al tocar sus pechos... son grandes y suaves, a pesar de no estar tocándolos al desnudo. La oigo gemir, pone su mano por encima de la mía y me observa con los ojos entrecerrados, con una mezcla de placer y nerviosismo.
—Sí... —murmura, con la respiración acelerada—. Es una decisión audaz, pero no suficiente.
Con una destreza que nace de la experiencia, ella da vuelta la situación, envolviendo sus piernas alrededor de mi cintura y volteándonos a ambos. Ahora yo estaba recostado en el sofá y ella encima de mi, reposando en mis piernas.
Me vuelve a inmovilizar y me mira fijamente.
—Intenta seguirme el ritmo, cariño.
Su mirada cambia por un instante, parece que se dio cuenta de algo y solo sonríe con malicia.
—Pobrecito mi hijastro —siento un escalofrió al sentir su mano acariciando mi mejilla—. ¿Eres un pobre friki virgen? Pobre pequeñín de metro sesenta —mido un metro sesenta y seis para que sepan.
El dedo de mi madrasta viaje de mi mejilla, por mi cuello hasta llegar mi pecho.
—Bueno, en ese caso... —se acerca más y me habla suavemente al oído—. Permíteme enseñarte.
—¿Enseñarme que? —¡Diablos! ¿¡por que me hago el princeso?! ¡¿será que estoy nervioso?!
Reika hace una pequeña paso y sonríe traviesamente.
—Todo —me responde.
Mis ojos se clavaron en sus manos, observando cada movimiento con una atención que no me había propuesto prestar. Cuando sus dedos alcanzaron el primer botón de su camisa, el aire en mis pulmones se sintió pesado. Todo a mi alrededor se desvanecía, como si la única realidad existente fuera del lento y delicado proceso que comenzaba a desplegarse (diablos sí estoy nervios, ya habló otra vez como escritor amateur con problemas con el alcohol).
Ella se ríe al ver mi inocencia mientras comienza a desabotonar los botones de su blusa.
—Ahí va otro, y otro, y otro —decía mientras comenzaba a ver el paraíso para cualquier chico hetero. Ella termina de desabotonarse y deja de su blusa caiga por sus brazos para después arrojarla a un lado, revelando un brasier de encaje guinda. —No seas tímido —ella me hace un gesto con su dedo, indicándome que me acerque—. Pero primero... déjame ver si eres digno... —siento que todo mi cuerpo recibe descargas eléctricas al sentir como ella mueve sus caderas encima mío—. ¿Crees poder manejar esto?
Era obvio que ella se refería a su cuerpo... pero en verdad dudo que pueda contra ella... es demasiada mujer, pero... pero el que no arriesga, no gana.
Reika rápidamente se percate de lo inseguro que estoy.
—Buen chico, ya sabes tu lugar.
Ella toma mis manos y comienza guiándome a través de cada toque, cada beso, pero ella nunca se muestra estar perdiendo el control, contrario a mi caso que siento más placer con solo tocar su cuerpo que cualquier tipo de masturbación que haya tenido.
No sé como describirlo, pero siento que el dúplex se habia llenado del aroma de la lujuria. Poco a poco voy perdiendo la timidez al ya saber el “terreno de juego”.
Sus gemidos se mezclan con los tuyos mientras sonidos de rendición llenan la habitación...
—Esto es solo el comienzo —diciendo esto, baja su mano a mi entrepierna y sonríe lujuriosamente.
Ella se baja de mi encima. Veo como se deshace de su falda, como se amarra el cabello en una cola de caballo y después se arrodilla delante de mi.
—Ya veo un bulto formado —ella se burla de mi mientras rodeada los bordes con su dedo—. Veamos que oculta un virgen como tu.
Sus manos se posicionan en mi pantalón y comienza a bajarlos, hace lo mismo con mis boxers y veo como sus ojos se iluminan por deleite.
—Oh dios, wow —ronronea con asombro, mirando desde la base hasta la punta—. Eres un egoísta al estar ocultándome esto.
Ignórenme, pero esto me recordó un poco a ese fanfic de Wattpad que dice “¿Te parece bien 47 centímetros?” Obviamente mi “sable, espada, katana” (habló asi para que cierto hipócrita no me borre de la existencia) es un tamaño más realista pero de buen tamaño, tanto para sorprender a la amargada de mi madrastra.
Con una sonrisa arrogante comienza a pasar sus dedos juguetonamente a lo largo de la longitud de mi espada.
—No te contengas por mí... —veo como ella se lame los labios con hambre. Su mirada se fija en la punta de mi sable mientras lo lleva hacia su boca cálida y tentadora.
Siento un escalofrió por todo mi cuerpo y lo primero en lo que pensé fue en “¡Oh sí, vamos!“. Cada movimiento de su lengua envía oleadas de placer por todo mi cuerpo.
Su cabeza se mueve mientras se pierde en el acto, sus gemidos ahogados escapan de ella mientras trabaja sin descanso, saboreando cada centímetro.
Reika ahora es toda desesperación y habilidad, con la intención de empujarme más allá de cualquier límite. Su lengua acaricia y da placer con destreza mientras me mira con una intensidad ardiente. Con cada movimiento y succión, es como si ella me reclamara como de su propiedad.
Les puedo asegurar que tengo cara de idiota en estos momentos. Reika habian comenzado a chupar la punta de mi espada, concentrándose solo en esa parte de mi arma. Mierda... ya no voy a aguantar más.
—¡Mmff... dmmffelo tdoff! —balbuceo Reika antes de dejar la punta y bajar su boca hasta casi llegar a la guarda de mi katana.
Me estremezco violentamente mientras llegaba al clímax. Nunca me habia liberado tanto, mucho menos en la boca de una mujer. Mi madrastra me miraba temblar mientras ella recibía todo con gusto. Cuando termino, ella se separa y se lame los labios con deleite.
—Mmm, sí...—ronronea con aprobación—.Ese es mi buen chico... eres de los pocos que han podido hacerme sentir tan bien sin siquiera haber iniciado lo bueno~
Reika se levanta de nuevo, admirando la expresión de mi rostro mientras baja mi euforia, sabiendo que ella apenas ha arañado la superficie conmigo.
—Tenemos mucho más por explorar —dice con una mezcla embriagadora de sonrisa y promesa.—¿Listo para la segunda ronda?”
Reika me extiende su mano y me comienza a guiar a su habitación, mientras yo no puedo dejar de ver su trasero al desnudo, era muy hipnotizante.
—Vamos, no hagamos esperar más...—me empuja hacia la cama, las sábanas de satén se sienten frescas contra mi piel. —No te preocupes, tenemos toda la noche, cariño—dice por encima del hombro mientras comienza a desvestirse lentamente de sus piezas de lencería.
Reika ofrece un espectáculo sensual mientras se quita la lencería y te permite beber cada centímetro de su forma desnuda.
—¿Te gusta esa vista? —pregunta con una risa gutural, mientras pasa los dedos por sus caderas y sus pechos. —Quiero que recuerdes cada detalle, que lo grabes en tu mente.
Ella se agacha sensualmente mostrándome su trasero mientras se quita sus bragas de lencería roja. Despues se abraza a si misma y recorre su cuerpo hasta llegar a las tiras de su brasier. Juega con ellos por unos momentos, para después quitarse el seguro y por fin los veo... sus pechos rebotaron al ser liberados.
—¿Te gusta lo que ves? —Con un exagerado movimiento de cadera, termina de desnudarse ante mis ojos ansiosos.
Estaba viendo a mi madrastra completamente desnuda... en verdad esas medidas que anotó sí son de verdad. Camina lentamente hacia mi, ayudándome a quitar las ultimas prendas que me quedaban. Ahora los dos estábamos desnudos...
¡A huevo, va a pasar! ¡¿Si soy pésimo?! ¡¿Si me da ese trastorno de que se baja en el peor momento?! ¡¿Si descubro que soy un gay del closet?!
Todas mis inseguridades desaparecen cuando la siento sentarse en mis piernas a horcajadas, la diferencia de tamaño entre ella y yo era tal que hacia que mi cara quedara a la altura de sus pechos. Ella apoya sus manos en mis hombros.
—Es hora del plato principal~ —ella se relame los labios y levanta un poco para que mi sable este cerca de su entrada. —Prepárate~ para la mejor noche de tu vida~
Con un gemido gutural ella se desliza hacia abajo sobre mi, envolviendo mi sable una vez más. Yo suelto un gemido al sentir como su interior me recibía con gusto.
—¡Oh sí~! —la cabeza de Reika cae hacia atrás mientras la ve temblar. Despues ella recupera su compostura—. Ahora eres mío~ y voy a usar cada centímetro de tu hombría~ —ella comienza mover sus caderas a un ritmo constante, lo que me hace gemir—. ¡Sí~ estas golpeando un punto que nadie nunca habia llegado~! —ronronea perversamente mientras establece un ritmo en su montura.
Nuestros ruidos lascivos inundaban su habitación
—¡Sí! —gemía ella mientras sonreía satisfecha al ver mis reacciones— ¡Hazme gritar tu nombre—!
Reika, me estás volviendo loco, tus movimientos son perfectos, las olas de placer me invaden y no puedo pensar en nada más que en ti y cómo te satisfacerte de la misma forma. Sus sentones son tan buenos que siento que voy a explotar en cualquier momento.
No, no... aun es muy pronto no puedo...
—¡Me corro! —me aferró a mi madrastra al dejar salir todo dentro de ella.
Mi cara queda entre sus pechos mientras sigo dejando salir mucho de mis genes dentro de ella. En respuesta ella también me abraza con fuerza.
—¡Nn~💗! —escuche gemir a madrastra mientras movía sus caderas ligeramente hacia los lados—. Eso~💗 dámelo todo~💗
Cuando ella finalmente se levanta, una sonrisa burlona se dibuja en sus labios al ver la evidencia de nuestra pasión goteando por sus muslos.
—Eres el primero al que logro ver soltar tanto dos veces~ —ella ronroneo con alegría, recogiendo un poco de lo que salía de su interior con sus dedos—. Me has sorprendido —veo como lame sus dedos con mis genes.
Yo... yo en verdad estoy cansado... mi primera vez... fue muy intensa... al final mi madrastra se derrumba a mi lado en la cama, para comenzar a trazar circulos en mi pecho.
—Esto es solo el comienzo~💗 —me susurra al oído para después darme un beso en la mejilla.
Estaba agotado pero... estoy feliz, es decir... Wow... Yo tuve un encuentro con mi madrastra sin... protección, mierda.
{…}
A la mañana siguiente, cuando me despierto veo a mi madrastra con su gesto más común, uno de ira... espera, ¿esta enojada?. Lo único que cubría su cuerpo desnudo era la sabana de su cama.
—¿Qué diablos es esto? —ella me señala de manera acusatoria a mi cuerpo desnudo—. ¿Me drogaste o algo así? —Su voz está cargada de acusación, no la habia visto tan molesta antes.
Ella se levanta indignada de la cama, claramente sin recordar nuestra pasión de la noche anterior... ¡Cierto, ella estaba ebria y por eso...!
—¡Sal de aquí, inutil! —ordena con el rostro enrojecido por la vergüenza y la indignación.
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Continuara.