Calladito y bonito
DÍA 1: DITHINK
#DekuBaku
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Izuku era un sol, un ser gentil y bondadoso en un mundo horrible... Katsuki era quien decía que el mundo era horrible, en mil maneras diferente de decirlo sin respeto alguno.
Nadie sabía cómo Izuku era pareja de él sabien que su manera de hablar y de insultar eran tan ingeniosas y desagradables.
Pero siempre hay que recordar que aquellos que parecen que no matan ni una mosca, son los que tienen esas fantasías que no tienen nada que ver con quienes son en el día.
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El siempre fue de esas personas mal habladas, su madre lo crío de esa forma y la razón por la que se le dificultaba tener pareja, pues estos siempre buscaban alguien lindo, sumiso y bien portado.
Por eso, cuando conoció a Izuku le sorprendió que aún hablando con insultos y con poco tacto, este permaneció a su lado.
Y ahora, en ese instante, sentir el cuerpo del peliverde sobre él, tomando el control de su cuerpo y teniéndolo en la palma de su mano fue que no pudo soltar ninguna palabra.
Ver ese cuerpo de Adonis frente a él, esos pectorales firmes y esa espalda ancha sin camisa alguna, esos brazos fuertes y con venas marcadas fue suficiente como para dejarlo emudecido por cierto tiempo.
—¿Te gusta lo que ves, Kacchan?
El peliverde caminó poco a poco hasta quedar a solo centímetros de sus labios. Tragó saliva con dificultad y sonrió lo mejor que puedo al hombre que con solo desvestirse ya lo tenía temblando.
—Carajo... Realmente estás como quieres...
Izuku siempre fue gentil, amable y cariñoso, aunque insultara él no lo veía ni trataba mal, no le pedía que bajara su tono o intentara ser menos grosero.
Paso sus manos desde las mejillas de más alto haciendo un recorrido que bajó por los hombros, que apretó sus pectorales, acarició su abdomen hasta llegar al resorte del boxer que ocultaba su miembro.
Sin apartar los ojos de esas esmeraldas, retiró el boxer y dejando libre aquel falo enorme y endurecido. Miró hacia abajo sintiendo como la saliva en su boca se acumulaba al pensar en como se comería ese trozo de carne.
Izuku acunó su rostro pasando su pulgar sobre aquellos labios rosados, mismo que Katsuki metió a su boca y jugó con su lengua hasta que lo retiró.
Katsuki tomó el falo de Izuku con delicadeza y besó la punta bajando hasta llegar a la base, miró hacia el pecoso y sin dejar de mirarlo dejó que su lengua viajara de regreso hacia la punta donde empezó a meterlo en su boca haciendo pequeñas succiones al subir y bajar.
Podía escuchar la respiración pesada del más alto, ver como se mordía el labio para no soltar algún gemido y sus ojos oscuros que lo veían como una presa.
Su mano derecha viajó hacia su dura y desentendida entrepierna apretando sobre la ropa. Necesitaba más fricción y eso no lo detuvo. Con una sola mano fue que desabrochó su pantalón bajándolo junto a su boxer, tomó su miembro para empezar a masturbarse mientras aumentaba la profundidad de la mamada que hacía.
Izuku no podía aguantar más ver como el otro se masturbaba frente a él sin dejar de mirarlo solo lo calentó más, mandó todo a la mierda y tomó a Katsuki de sus finos cabellos rubios solo para penetrar con fuerza esa cálida y húmeda boquita que lo comía tan bien
—Puta madre Katsuki, eres tan malditamente caliente aquí.
Lagrimas salían de sus ojos rojos y la rapidez en la que se acariciaba aumentos al oírlo.
No era la primera mamada que le hacía, pero si la primera en un lugar más privado, pues los cubículos en la universidad o aquellas salidas al parque eran más... Reservadas y silenciosas.
Pero si que era su primera vez teniendo está privacidad con él y no esperaba que Izuku, la persona más gentil y educada estuviera ahí, jodiendo su boca de forma tan ruda y escuchar aquellas malas palabras de él solo lo hizo temblar de deseo.
Izuku empezó a bajar la velocidad a sus estocadas sin dejar de lado la fuerza, sabía que estaba a nada de venirse y así fue, pues sintió el espeso y caliente líquido en su garganta.
Izuku lo tomó con fuerza de las mejillas para que lo viera directamente dejando sus rostros muy cerca uno del otro.
—Tsk... Tragatelo todo, si desperdicia una puta gota, no te daré descanso alguno...
Katsuki obedeció y cuando lo tragó abrió la boca mostrando que no había nada.
Sonrió feliz y cargó al rubio dejándolo en la cama de su habitación. Se quitó el resto de la ropa lentamente teniéndolo a él como espectador, Katsuki simplemente quería continuar, saber si sería igual o más rudo al follarlo justo como lo hizo hace un momento pero en su rosado agujero.
Vió como se daba la vuelta y quedando en cuatro puntos, alzó las caderas dejando expuesta su entrada que parecía palpitar por atención.
—Maldita sea, Kacchan... No me provoques así...
—Vamos Zuzu —El rubio dejó pegado su pecho y rostro al colchón para que con ambas manos, separaran sus nalga dejando más a la vista. —Hablame sucio y follame duro...
El peliverde sonrió y se agachó dejando aquel agujero a escasos centímetros de su rostro. Chupó su pulgar y lo apretó en ese aro rosado, sintió como Katsuki se estremecía y soltaba pequeños jadeo.
—Tu agujero se ve tan suave... —Metía y sacaba su dedo, dejando que poco a poco entrara más y más profundo. —Carajo, pareces una puta Kacchan. ¿Tanto quieres que de rompa el culo?
—Por favor, Zuzu... Lléname de tu semilla...
—Si eso quieres —amasó el culo del rubio para dejar un azote fuerte que le hizo gemir y apretar el dedo en su interior —te destrozaré este lindo culo hasta que grites como la golfa que eres y te dejaré escurriendo de mi semen.
Sacó su dedo solo para sustituirlo por si lengua, robando gemidos fuertes y agudos del rubio que solo podía menear sus caderas en busca de más y apretar las sábanas debajo de él.
Se separó y mojando tres de sus dedos con su saliva, los metió de golpe en Katsuki quien gritó y abrió las piernas queriendo más, teniendo la visita de su rubio perdiendo la razón entre las sábanas solo por sus dedos era más que satisfactorio. Así que sacando sus dedos de posicionó detrás de él, acomodando sus caderas y bombeando su pene que rozaba aquella entrada.
—Grita mi nombre. — Ordenó pero Katsuki no podía decir nada entre gemidos al sentir el glande apretar su agujero. Lo tomó firme de las caderas y lo penetró con fuerza y sin perder el tiempo, empezó con las estocadas firmes y certeras. —Puta madre Katsuki, grita el nombre de quién te está follando.
—Zu.... Ahg~
—Tan apretado... Dime... ¿Así apretabas a los demás?— siguió con su ritmo, dejando una de sus manos en la cadera del rubio y la otra en su cabeza sometiendolo en el colchón. —Te estoy hablando!
—I-IZUKuu~ solo.>. tu~
Izuku aumentó la fuerza de cada estocada viendo como los ojos de Katsuki se volvían blancos y como la saliva se escapanba de su boca. —Eres toda una zorra... Mierda...
Podía sentir como Katsuki lo apretaba cada que lo penetraba con fuerza o le insultaba. Tener al chico que maldice a todo mundo debajo de él, derretirse por insultarlo y follarlo era un deleite que no dejaría escapar.
—Eres mi puta, ¿oíste?. De ahora en adelante solo será mi semen el que entre a este agujero...
Sintió nuevamente aquel cosquilleo en su vientre y bajo la velocidad pero no la fuerza, cada que lo penetraba daba en el punto dulce del rubio, quién se deshacía en gemidos y lágrimas, moviendo torpemente sus caderas en cada penetración sintiendo su cuerpo vibrar.
Pronto Katsuki manchó las sábanas con su semen e Izuku llenándolo dejando que todo quedara dentro y al salir de él, ver como su semen escurría entre las piernas de un Katsuki agotado y satisfecho.