Alien's 2.5

Summary

Taehyung sabía a lo que se comprometía cuando decidió quedarse con el alienígena que lo había secuestrado. Y aunque la vida con Jungkook era buena en algunos aspectos, el hecho de estar embarazado lo había hecho todo más difícil. Puede que sea un desastre emocional. Si el modo en que Jungkook sigue tratándolo como si estuviera a punto de explotar es un indicio, probablemente lo sea, pero, por otra parte, puede que sea el hecho de que Taehyung es el único varón humano en la historia conocida que de repente ha desarrollado un útero y que siente como si su cuerpo y, lo que es peor, el bebé, se hubieran convertido en un experimento científico. (ADAPTACIÓN)

Genre
Fantasy/Romance
Author
Ass
Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
13+

Cero

Miré fijamente a mi gran compañero alienígena, el amor de mi vida, mi maldita alma gemela, y tuve que resistir las ganas de masajearme el puente de la nariz.

—¿Qué acabas de decir?

Si era listo, daría marcha atrás y se disculparía. Bajo ninguna circunstancia repetiría lo que había dicho.

—He dicho…que no eres capaz de nada. — repitió Jungkook lentamente, con cara de pensar que podía estar cayendo en una trampa, pero no estaba seguro.

Mis labios se apretaron en una fina línea. Intenté mantener la calma, salvo que estaba rodeado de trozos de madera y ramas que había pasado las últimas dos horas intentando convertir en una cuna y ya había superado con creces ese punto.

—Jungkook. — Musité despacio. —Soy el único antropólogo alienígena de este planeta. Soy la única persona calificada para hacer el trabajo que he estado haciendo, y lo he estado haciendo muy bien, ¿verdad? — Abrió la boca para responder, pero yo no había terminado. —He estado investigando los registros escritos de los nassa, entrevistando a eruditos, aprendiendo literalmente todo lo que he podido sobre tu planeta y tu gente, y lo he estado haciendo por mi cuenta. Y soy perfectamente capaz de hacer una maldita cuna.

Esperó a estar seguro de que no iba a seguir antes de hablar esta vez, y dijo con voz cuidadosa, pero aún confusa: —Sí. Eres muy bueno en tu trabajo. Solo que... no entiendo por qué tienes que hacerlo. — Estaba tan agotado de repente, que ni siquiera tenía palabras para luchar contra el cansino argumento. —En cuanto a la cuna... ¿Por qué no quieres que el bebé duerma con nosotros?

Lo miré fijamente, aún sin palabras. Me parecía que estábamos dando vueltas en círculos. Se lo había explicado más veces de las que podía contar, pero él seguía sin entenderlo. No podía entender lo fuera de mi elemento que me sentía, lo extraño que era todo esto para mí. Y estaba harto de intentar hacerle entender cuando no podía.

—Solo quiero una cuna. — Hablo, con voz sorprendentemente fría y controlada. —Quiero una cuna, un puto móvil, una mecedora y cualquier otra cosa que necesite para sentirme menos solo.

Los ojos de Jungkook se abrieron de par en par. Dio un paso hacia mí, pero yo necesitaba espacio y retrocedí.

Hizo una pausa, tomándose un momento para ocultar el dolor en sus ojos.

—¿Cómo puedes sentirte solo cuando estamos juntos? — Interroga inquieto.

Me encogí de hombros, con la histeria burbujeando bajo la superficie.

—No lo sé. Quizá sea porque me he convertido en un experimento científico, Jungkook. Solo mírame, mírame. — Se quedó mirándome. —Estoy embarazado. — Dejé que lo asimilara, y ahora parecía realmente alarmado y no pude contenerme. Todas las emociones difíciles estallaron en forma de lágrimas y risa histérica al mismo tiempo. —Lo sé. — jadeé. —Sé que esto es normal para ti, pero no lo es para mí. Es tan poco normal que me he convertido literalmente en un espectáculo secundario para el resto del universo. Jungkook. ¿Lo entiendes?

Por lo visto, sí, y por lo visto, ya no me dejaría despotricar y derrumbarme, porque pasó por encima de todos los trozos de madera y me tomó en brazos, sin dejar lugar a protestas. Me llevó a la cama y se sentó, me abrazó y me envolvió en las mantas, luego me besó en la cabeza mientras la risa moría en mis labios y solo quedaban sollozos.

—No pasa nada. — susurró frotándome la espalda. —Estoy aquí. Estamos juntos en esto, Taehyung. No estás solo. Por favor, no te sientas así.

Me acarició el cabello.

Era más largo ahora, colgando alrededor de mi barbilla. Incluso eso me hacía dudar. Dejármelo crecer era algo tan nauseabundo. ¿Realmente iba a eliminar todo mi lado humano? Adaptarme a la vida en una cultura completamente distinta me hacía echar de menos cosas sorprendentes: la comida humana, la forma de hablar entre nosotros e incluso la independencia de los adultos humanos.

No es que aquí me mimaran, exactamente, pero Jungkook era protector y a veces parecía más mi cuidador que mi amante. No parecía que respetara lo que yo tenía que ofrecer, mi intelecto o mis opiniones. Lo triste es que ni siquiera era a propósito. Simplemente no entendía mucho de lo que yo decía o hacía porque nuestras culturas y formas de pensar eran muy diferentes.

—Por favor. — Inclina mi rostro hacia el suyo y me besa suavemente los labios antes de continuar. —Considera la posibilidad de cambiar a los médicos nassa. Están acostumbrados a los embarazos masculinos. No te harán sentir que es extraño como hacen los humanos.

Se me encogió el corazón ante la idea.

—Pero, ¿y si pasa algo? — Terminé formulando la temida pregunta.

Una nueva oleada de lágrimas brotó de mis ojos.

Los nassa utilizaban tónicos y medicinas naturales para todo. Tenían una capacidad de curación más rápida que la de los humanos, así que quizá eso les bastara. Pero no podía pasar un embarazo entero en un cuerpo que ni siquiera estaba hecho para quedarse embarazado sin que lo controlaran médicos de verdad.

—No sería capaz de soportarlo si algo le pasara al bebé. Me moriría.

Sus brazos me apretaron más fuerte.

—Oh, Omi. No le pasará nada al bebé. Te lo prometo. No te pasará nada.

—¿Cómo lo sabes?

Sacudió la cabeza.

—Solo un buen presentimiento. Todo saldrá bien. — Tragué saliva y asentí con la cabeza, empezando por fin a recobrar la compostura. —No tienes que preocuparte por esas cosas, ni por la cuna ni por nada.

Volví a asentir con la cabeza, moqueando. Había una cosa más, ahora que todo estaba saliendo a la luz. Me mordí el labio un momento y finalmente decidí forzar las palabras.

—¿Y lo otro?

—¿Eh? ¿Qué cosa, mi amor?

Me apoyé en su suave mano en mi cabello, encontrando la fuerza para decirlo.

—Sexo — susurré. —¿Por qué no quieres tener sexo conmigo?

Jungkook guardó silencio un momento. Luego me miró, sus ojos dorados captaban la luz y se reflejaban de una forma tan desconcertante como sexy.

—Me preocupa el bebé.

Sabía lo que iba a decir. Lo presentía desde hacía más de un mes. En cuanto mi vientre empezó a crecer, se apartó.

—Entonces, ¿no quieres volver a tener sexo hasta que nazca el bebé?

Jungkook tragó saliva. Su polla se crispó contra mi culo, haciéndome preguntarme momentáneamente si no podría convencerlo.

—Es que... eres tan pequeño...

Cierto. Eso tenía sentido. Que fuera pequeño y tuviera un gran bulto significaba que su enorme polla nos mataría o algo así.

Puse los ojos en blanco, deseando desesperadamente hacer algún comentario inteligente sobre que él no era tan grande, pero habría sido una mentira descarada. Era enorme. Y tan protector que ya ni siquiera podía follarme. Qué ironía.

Su mano se deslizó hacia abajo, tocando el bulto duro y prominente. No era enorme ni mucho menos.

Con la bata nassa ni siquiera se veía, pero para mí era enorme, lo único en lo que podía pensar. El bebé ni siquiera había llegado y ya nos mantenía a distancia.

Le aparté la mano, me solté de sus brazos y me puse en pie.

—Voy a dar un paseo.

—Taehyung...

—No me sigas. — Espeté, girándome para mirarle. —Lo creas o no, soy totalmente capaz de dar un paseo sin ti.

Desde que había llegado a Mukhana hacía cuatro meses, nunca había echado tanto de menos las puertas de verdad como en aquel momento.

Cerrar una cortina de golpe no era tan satisfactorio.

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Problemas en el paraíso...

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