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La casa de los Han era un reflejo de lo que todos en el vecindario esperaban: una fachada perfecta. La decoración minimalista, el jardín siempre bien cuidado, y las sonrisas que compartían en las reuniones vecinales. Nadie sospechaba lo que realmente ocurría dentro de esas paredes.
Lee Minho se encontraba en la cocina, con las manos cubiertas de harina mientras preparaba una tarta de manzana, la favorita de Jisung, aunque hacía tiempo que no recibía más que un breve agradecimiento por sus esfuerzos. El reloj marcaba las 7:30 pm, y Jisung aún no había llegado del trabajo. De nuevo, Minho suspiró mientras escuchaba el leve zumbido del horno, tratando de ahogar el creciente sentimiento de soledad que lo había acompañado en los últimos meses.
La puerta principal finalmente se abrió a las 8:15 pm. Jisung, con su traje impecable y el maletín en mano, entró sin decir una palabra. Minho lo observó desde la cocina, con una leve sonrisa de bienvenida, pero Jisung solo asintió antes de dirigirse al despacho. Ni un beso, ni una conversación sobre cómo había ido el día.
“ La cena está lista ” dijo Minho en un tono neutral, casi automático. “ No tengo hambre. Comí algo en la oficina ” respondió Jisung sin detenerse a mirarlo. El silencio entre ambos se hacía cada vez más palpable. Minho apagó el horno, retirando la tarta con cuidado y colocándola sobre la encimera. Se sentó solo en la mesa del comedor, observando el plato vacío frente a él. Sabía que algo estaba mal, que hacía tiempo las cosas habían cambiado, pero cada vez que intentaba hablar con Jisung, encontraba una muralla de indiferencia.
Afuera, las luces del vecindario titilaban con calidez, y la fachada seguía siendo perfecta. Pero dentro, Minho sentía cómo cada día Jisung se alejaba más. Estaba cansado de ser solo una imagen bonita, de jugar el papel de esposo devoto mientras su propio matrimonio parecía desmoronarse lentamente. Esa noche, mientras Jisung trabajaba hasta tarde en su despacho, Minho decidió que ya no podía seguir fingiendo. Necesitaban hablar. Sabía que Jisung lo evitaría, pero ya no podía soportar más el vacío que había entre ellos. Con pasos decididos, se dirigió hacia la puerta del despacho, su corazón latiendo con fuerza en el pecho. “ Jisung, necesitamos hablar.. ” Jisung levantó la mirada del ordenador, sus ojos oscuros mostrando una ligera molestia por la interrupción.
“ ¿Ahora? Estoy ocupado.. ” Jisung hablo fríamente hacia su esposo. “ Sí, ahora ” dijo Lambert, su voz más firme de lo que esperaba, ocultando la tristeza que lo inundó ante la voz fría de su esposo. “ No podemos seguir así.. ” Jisung frunció el ceño, pero no respondió de inmediato. Sabía que algo tenía que cambiar, pero lo que no estaba claro era si estaba dispuesto a enfrentarlo.
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Minho cerró la puerta del despacho, creando un pequeño espacio privado en medio del distanciamiento que había crecido entre ellos. La habitación estaba llena de documentos y contratos, el reflejo del mundo de Jisung: siempre trabajando, siempre enfocado en algo que no era él. “ Apenas hablamos. No sé qué pasa contigo, pero ya no te reconozco.. ” Jisung, aún sentado frente a su escritorio, mantuvo la mirada fija en la pantalla del ordenador. No dejó de teclear ni un segundo, como si no hubiera escuchado a Minho o como si lo que estuviera haciendo fuera mucho más importante. “ No es el mejor momento para esto, Minho ” dijo, su voz carente de emoción. “ Estoy agotado.. El trabajo está complicado y no tengo la energía para… esto ”. Minho respiró hondo, tratando de controlar la frustración. Había esperado algo más, cualquier señal de que Jisung estuviera dispuesto a escuchar, pero esa barrera invisible que había construido entre ambos seguía ahí, impenetrable.
“ Lo entiendo, Jisung, sé que tu trabajo es importante. Pero yo también lo soy, ¿o no? ” Minho cruzó los brazos, apoyándose contra la pared. “ Nos estamos distanciando. Siento que soy solo una parte de tu vida que ignoras cuando llegas a casa.. No quiero ser solo el que mantiene la casa en orden y te prepara la cena.. Necesito a mi esposo, no a un compañero de cuarto.. ”. Jisung finalmente dejó de teclear y exhaló lentamente, pero no se giró para mirarlo. En lugar de eso, bajó la cabeza, mirando el teclado. “ Minho… no es tan sencillo. El trabajo me consume, estoy bajo presión. Hay muchas cosas que no entiendes… ” Dijo, su voz más suave pero aún distante, como si intentara justificarse sin abrirse del todo.
“ ¡Exacto! ” Minho levantó la voz, sintiendo cómo su paciencia se desvanecía. “ No entiendo porque no me lo cuentas. No me dejas entrar en tu mundo, no me hablas. Jisung, ¿cómo esperas que sigamos adelante si todo lo que hago es mirarte desde la distancia?.. ” Jisung no se levantó lentamente de su silla, su expresión endurecida, como si estuviera a punto de perder la calma. “ ¿Qué quieres que te diga? ” dijo, sus palabras afiladas. ““ Estoy haciendo esto por nosotros. Trabajo duro para que tengamos la vida que siempre quisiste.. Y ahora vienes aquí, a mi espacio, a cuestionar todo como si no entendieras lo que está en juego.. ” Minho parpadeó, sorprendido por la dureza de las palabras. Pero no iba a retroceder, no esta vez.
“ No quiero una vida perfecta si eso significa perderte.. No me importa el dinero, ni la casa grande, ni todo lo demás si cada día que pasa te siento más lejos. Quiero estar contigo, Jisung. Quiero que volvamos a ser nosotros.. ” Jisung cerró los ojos por un momento, tensando la mandíbula. Por primera vez, pareció titubear, pero su resistencia se mantuvo firme. “ No puedo lidiar con esto ahora, Minho. No puedo.. Hay demasiado en mi cabeza. ” Minho sintió un nudo en la garganta. Sabía que Jisung estaba bloqueado, pero no podía soportar esa respuesta una vez más. “ Está bien ” dijo finalmente, con la voz más suave, derrotado. “ Pero, Jisung… no esperes que todo siga igual si no cambias.. Porque no sé cuánto más puedo aguantar viviendo con alguien que parece un extraño.. ”
Minho salió del despacho sin esperar respuesta, cerrando la puerta suavemente detrás de él.