La Maldición de Cassian Crowe

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Summary

"La Maldición de Cassian Crowe" es un relato de misterio ambientado en un pequeño pueblo en 1904. A través de cartas, se narra cómo la vida tranquila del lugar comienza a desmoronarse tras el regreso de Cassian Crowe, quien había desaparecido en el bosque. Los habitantes notan cambios extraños y la atmósfera se vuelve cada vez más tensa, mientras un mal silencioso parece acechar al pueblo. La historia explora el miedo a lo desconocido y la lucha por entender lo que sucede antes de que sea demasiado tarde.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

La Maldición Cassian Crowe

10 de Octubre de 1904


Querido Julián,


Te escribo desde este pueblo donde el aire se siente cada vez más pesado. La vida ha seguido su curso habitual, aunque una inquietud sutil se ha instalado entre los habitantes. Cassian Crowe, quien había estado desaparecido por semanas, ha vuelto del bosque. Al principio, no noté nada raro en él, pero la gente murmura en voz baja.


Ayer, lo vi de cerca. Su piel… no sabría explicarlo, pero parecía más pálida de lo normal, como si hubiera pasado mucho tiempo sin ver la luz del sol. Caminaba con un paso lento, casi calculado, y sus ojos tenían un brillo extraño, como si algo lo mirara desde dentro. Intento pensar que es solo el cansancio, pero muchos aquí ya están hablando de cosas más oscuras. Aún no lo sé.


Con aprecio,

Tomás



12 de Octubre de 1904


Julián, hoy volví a ver a Cassian, y me acerque más de lo que pensaba. No se como decirlo, pero él ya no es el hombre que solía ser. Antes, él tenía un paso ligero, y parecía despreocupado, como si nada o nadie lo afectara. Ahora, sus pasos suenan pesados, se arrastra. Con cada movimiento parece que luchara por mantener el control que está perdiendo.


Pero lo peor fueron sus ojos. Los recordaba de un tono azul claro, brillantes como el agua. Ahora están vacíos. Al principio pensé que estaba cansado, pero cuando logré mirarlo de más cerca, logré ver otra cosa: sus pupilas, aunque eran pequeñas, parecía como si algo se moviese dentro de ellas. Por un segundo, creí ver una sombra moverse por su pálido rostro, como si algo quisiera salir.


Intenté hablarle y preguntar si se encontraba bien. Pero me miró de una forma que erizó mi piel. Su voz Julián.. su voz ya no era la misma. Antes Cassian tenía un tono firme, pero ahora sonaba apagada, hueca, como si viniera de algún lugar muy lejano.


Cassian no es el mismo, Julián, Algo lo está consumiendo, pero no sé qué. Y, sinceramente, tengo miedo de averiguarlo.


Con cariño,

Tomás



14 de Octubre de 1904


Querido Julián,


He decidido escribirte de nuevo, ya que las cosas han cambiado un poco. La gente habla en susurros sobre Cassian. No solo su apariencia ha alterado a los vecinos, sino que el ganado comienza a desaparecer. El otro día, Manuel, el pastor, encontró a su oveja muerta junto a un rastro de sangre que apunta al bosque, y los rumores se han desatado. Algunos dicen que son lobos, otros que un espíritu maligno recorre el bosque. Ayer, vi a Cassian en la taberna, pero no era el hombre que conocíamos. Su figura parecía distorsionarse bajo la luz de las velas. Hay un aire de tensión que envuelve a todos.


Al caminar por el pueblo, el silencio se vuelve notable, como si el viento mismo tuviera miedo de hablar. La gente intenta seguir con sus vidas, pero el silencio y la inquietud nos rodean. Hoy, una mujer me mencionó que había avistado una figura en el bosque la otra noche, sin embargo, nadie quiere verificarlo.


Con inquietud,

Tomás



16 de Octubre de 1904


Querido Julián,


Lo que voy a decirte puede parecer ridículo, pero la situación aquí se ha vuelto insostenible. Ayer, durante mi paseo, noté algo extraño en el aire. Los animales del pueblo están inquietos, y algunos incluso se niegan a salir de sus establos. Esa sensación de pánico se ha apoderado de mí. Esta mañana, escuché a algunos hombres hablando de organizar una patrulla para investigar las desapariciones del ganado. Se están volviendo supersticiosos, e incluso mencionan la palabra “maldición”.


La gente está empezando a evitar a Cassian. He tratado de hablar con él, pero sus respuestas son vagas y evasivas. El pueblo se siente como un lugar atrapado en la niebla, y la normalidad se desmorona a nuestro alrededor.


Con creciente ansiedad,

Tomás



19 de Octubre de 1904


Querido Julián,


Hoy me atreví a acercarme más a Cassian. La noche anterior, sentí que había algo en el aire, como un aliento helado. Fui al bosque, buscando respuestas, y vi a Cassian en la penumbra. Su figura, casi espectral, se fundía con la oscuridad. La piel que antes parecía tan familiar ahora se veía extraña, como si la luz del sol la rechazara.


Los animales siguen desapareciendo. Lo último que sé es que el ganado de la granja de Manuel no ha aparecido desde hace días. Anoche, en la taberna, el viejo Ferrer se acercó a mí y me dijo que había visto a Cassian hablando con alguien en el bosque, pero no pudo identificar a esa persona, parecía una sombra. El terror se ha apoderado del pueblo. Siento que estamos viviendo un mal que no podemos comprender. Reza por nosotros.


Con miedo,

Tomás



22 de Octubre de 1904


Querido Julián,


Las cosas han empeorado drásticamente. La desaparición del viejo Ferrer ha dejado una marca en todos nosotros. Nadie se atreve a hablar abiertamente sobre lo que sucede, pero las miradas lo dicen todo. Cassian ha dejado de asistir a la taberna, y algunos dicen que ya no se le ve durante el día. Como si la luz del sol lo repudiara.


Ayer, me dirigí al campo y descubrí restos de sangre en el área donde los caballos de Manuel solían estar. En el ambiente se percibía un olor peculiar, como si algo estuviera en descomposición a nuestro alrededor, algo muerto. La gente ya no sale de sus hogares cuando anochece. Parece que los pocos que permanecen están sumidos en un silencio aterrador.


Con desesperación,

Tomás



25 de Octubre de 1904


Querido Julián,


No sé cuánto tiempo más podremos soportar esto. Las desapariciones continúan, y el pueblo se está vaciando poco a poco. Anoche, sentí la presencia de Cassian antes de verlo. El aire se volvió frío, tan frío que pensé que el aliento de la muerte se cernía sobre mí. Desde que el viejo Ferrer desapareció, la situación se ha vuelto insostenible.


Tomé la decisión de patrullar el borde bosque con algunos hombres del pueblo, pero lo que encontramos fue aún más aterrador. La tierra en ciertos lugares se estaba oscureciendo, como si hubiera sido corrompida por algo antiguo y maligno. Nadie quiere admitirlo, pero todos sentimos que hay algo oscuro en él, algo que crece con cada día que pasa.


Con angustia,

Tomás


28 de Octubre de 1904


Querido Julián,


He cometido el error de adentrarme al bosque. Lo que encontré allí me ha quitado el sueño. El olor a descomposición impregnaba el aire, y, por un momento, creí escuchar susurros y pasos entre los árboles. Pero no había nadie, o al menos, no había nada humano. La gente ha empezado a irse. Uno tras otro, los pocos que quedaban han comenzado a marcharse.


El silencio se ha vuelto insoportable. Hay un escalofrío en el aire, y la quietud que rodea al pueblo es densa, casi tangible. No es sólo el ganado que falta. Hay algo más que se ha perdido, algo que nunca más recuperaremos, la cordura de los que quedamos. Me siento atrapado entre la necesidad de buscar respuestas y el temor de lo que podría encontrar.


Con terror,

Tomás



31 de Octubre de 1904


Querido Julián,



Ya no sé si Cassian es culpable de lo que está pasando, o si él mismo es una víctima de algo mucho más oscuro. Pero lo que sí sé es que desde esa noche, siento su presencia cada vez más cerca. No es solo una sensación; a veces lo veo de reojo, una sombra que se desliza entre los árboles. Sé que está ahí, pero cada vez que intento confrontarlo, desaparece antes de que pueda hacer algo.


El pueblo se ha vaciado. La mayoría se fue y los pocos que quedamos estamos aterrados. Me temo que lo que sea que ha vuelto del bosque esa noche con Cassian es más fuerte que nosotros. Al mirar hacia la penumbra, siento que la oscuridad se cierne sobre mí, agresiva e inevitable. Si esto continúa, temo que pronto no quedará nadie para contarlo


Reza por nosotros, Julián, porque ya nadie más lo hace.


Con desesperación,

Tomás