Perfect To Me, OS Larry Stylinson

Summary

Cuando Louis vio a Harry, sintió de inmediato una increíble atracción. Afortunadamente fue recíproco, y su romance fue maravilloso hasta que algunas malas decisiones pusieron en juego su amor. Un OS corto, sin smut, LT/HB. Inspirado en una historia real.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

1



Estaba Liam muy ocupado esa tarde de viernes, a finales de marzo. Era representante de modelos hombres, a los que llamaban para trabajos en publicidad de revistas, comerciales y desfiles de ropa. Tenía a su cargo en ese momento a seis chicos espectacularmente atractivos. Se encargaba de buscarles diferentes castings y que se fueran haciendo un nombre y más conocidos.

Al día siguiente habría una prueba de cámara para una importante marca de ropa interior masculina, por lo que envió mensajes a cuatro de sus chicos que cumplían con el perfil solicitado.

Les pidió llegar veinte minutos antes de las nueve de la mañana, porque eran entrevistas muy serias y rigurosas y siempre era bien visto llegar con tiempo, sobre todo cuando se necesitaba de tomar medidas y pruebas de luces y escenografía. La idea era elegir en el momento a los modelos y realizar las fotos al mismo tiempo, ya que estaban atrasados con la nueva colección.

Por fortuna, los cuatro se reportaron a la hora indicada, mientras Liam ya estaba trabajando, buscando y organizando el calendario de nuevos castings donde podrían participar sus chicos. Era tremendamente preocupado de ellos, no solo en el tema laboral, había logrado tener y mantener una bonita amistad con cada uno de ellos, y sobre todo le importaba que no se agobiaran con temas como el gimnasio y la alimentación. La salud mental era lo principal para él.

Lo más divertido de su trabajo, era que sus seis chicos no se conocían, ni siquiera de nombre. Era la manera de trabajar de Liam y le había dado muy buenos resultados, porque les bajaba el nivel de ansiedad de andarse comparando con los demás modelos.

Cerca ya de las nueve de la mañana, recibió un mensaje de uno de sus chicos, Louis, el más revoltoso de todos.

"Necesito tu ayuda urgente", decía el mensaje.

Liam se preocupó, pensó que algo malo había pasado. Pero ya Louis continuaba.

"Hay alguien aquí, un modelo, no, no, no, es un ángel. Te juro que nunca lo vi antes, es el hombre más hermoso de este y de cualquier otro mundo. Es perfecto para mí, ¿puedes averiguar cómo se llama, con qué agencia trabaja y en realidad todo lo que puedas?

Liam se rio con una carcajada. Louis siempre era así de intenso, aunque era primera vez que demostraba algún tipo de interés amoroso por alguien, por lo menos en los dos años que llevaban trabajando juntos.

Abrió la foto y casi se cae de espaldas al ver al lindo chico, pero volvió a carcajearse. Vaya si Louis tenía suerte.

Se sentó mejor en su cómoda silla, y le mandó un mensaje a otro de sus modelos.

"A que no adivinas. Tienes un admirador muy cerca de ti, quiere saber todo, ¿puedo compartir tu información?"

Apenas cinco segundos después tuvo la escueta respuesta.

"¿Quién es?"

"Mira", contestó Liam. "No te preocupes, lo conozco muy bien".

Y envió una foto de Louis, de sus favoritas porque le hacía justicia a sus ojos.

"No le mandes nada, voy a resolverlo por mí mismo", dijo el involucrado.

"Pero Harry, me vas a dejar sin saber qué va a pasar. No seas así, qué te cuesta darme el trabajo de ser cupido".

"JA JA JA, qué divertido Liam, sabes que no estoy para andar de enamorado ni esas tonteras".

"Vamos, dime que no está guapo".

"No puedo negarlo, pero ya están llamando. Hablamos más tarde"

Liam se quedó totalmente frustrado, pero seguro de que algo iba a pasar entre esos dos. De hecho lo supo apenas los conoció por separado, sabía que eran tal para cual, solo que ellos aún no lo sabían.

Mientras, en el bonito galpón donde se estaban realizando las entrevistas y las pruebas, Louis no podía evitar estar distraído mirando a su amor platónico, porque era alguien intenso y sin miedo a arriesgarse y ya había decidido que ese chico era por quien había estado esperando por tanto tiempo, sin saberlo.

Harry, por su parte, lanzaba intensas miradas a su acosador, porque, ¡vamos! la foto no le hacía justicia, era muy, muy, muy lindo y atractivo. Casi se infarta cuando lo vio solo en una excesivamente apretada prenda color rojo que marcaba su gran anatomía y su maravilloso y bien formado trasero. Él no se quedaba atrás, podía jugar un poco y coquetear aprovechando su porte, su pelo, y su bonito cuerpo.

A lo lejos se notaba cierta tensión entre los dos.

Louis pasó primero a hacer las pruebas, y luego Harry. Mientras esperaban a los demás, se acercaron, encontrándose en un punto medio.

—¿Así es que te parezco interesante? —Preguntó Harry sonriendo, mostrando sus hoyuelos en una gran sonrisa.

—Nunca dije eso...

—¿No?

—No, —confirmó mirándolo fijamente. —Dije que eras hermoso.

Y Harry se sonrojó sin poder creerlo. No era común conocer chicos tan sinceros y abiertos.

—Podría decir lo mismo de ti...

Uno de los entrevistadores se había fijado en ellos hace unos momentos, y le gustó mucho la vibra que emanaba de ese par de chicos que parecían a punto de lanzarse encima del otro y follar en medio del galpón.

—Hey, ¿podrían acercarse? —pidió amablemente. —Nos gustaría probar algunas tomas con ustedes juntos, pero con otros colores de ropa interior. Pasen a cambiarse y vuelvan, por favor.

De inmediato hicieron lo que les pidieron, y aparecieron en un par de minutos ya listos. Modelaban delgados bóxer, Louis en verde y Harry en azul.

—Quiero que jueguen un poco entre ustedes, como si estuvieran coqueteando, ¿puede ser?

No le contestaron, ellos ya estaban divirtiéndose en medio de miradas suaves a ratos, y completamente morbosas después. La temperatura subió cuando debieron unir sus espaldas y un escalofrío los recorrió al mismo tiempo.

La gente de la marca estaba encantada con ellos dos, por lo que sin decirles, hicieron todas las tomas necesarias y más, en medio de varios cambios de prendas. La energía entre ellos no desapareció nunca. Serían la imagen de la nueva campaña.

Al terminar decidieron ir a desayunar, saliéndose un poco de sus rutinas, y avisándole a Liam, que ya no daba más de la incertidumbre de no saber en qué andaban sus chicos.

—¿Hace cuánto trabajas con Liam? —Preguntó Louis.

—No mucho, unos ocho meses. Me lo recomendó mucho un amigo.

—¿Un amigo?

—¿Qué? ¿Ya estás celoso?

—Cualquiera lo estaría. Pero para saber dónde estoy, ¿estás soltero?

Harry sonrió. —Lo estoy, y espero que tu también.

—Claro que sí, no soy del tipo que anda engañando. ¿Te gustaría ir a bailar? ¿Hoy?

—Mmm, déjame ver, —contestó mirando el calendario en su celular. —Hoy está bien, aunque no hasta muy tarde, en dos días tengo otro casting.

—¿Hablas de la prueba para productos capilares? Si no te dejan serían unos tontos, tus rizos son perfectos.

—¿Tú no vas? Me encanta tu pelo.

—Lo acabo de cortar, se me habían quemado las puntas y creo que por ahora me enfocaré más en lo corporal. Liam está de acuerdo.

—Si Liam lo dice, está bien. ¿Dónde nos juntamos?

Louis lo miró extrañado. —Dame tu dirección para pasar a buscarte.

—Prefiero que nos juntemos.

—¿Por favor?

—Anota... —dijo rindiéndose y riéndose Harry.

Esa noche, a las nueve en punto estaba Louis frente a la puerta de Harry. Los dos se veían increíblemente bien, y juntos, mucho mejor.

Llegaron al lugar que ya estaba con bastante gente, y se sentaron en la barra a tomar una pequeña copa.

—Es lo único que me permito, —explicó Louis. Mi dosis semanal de alcohol, no puedo permitirme más.

—¡Es mi mismo pensamiento! Es difícil encontrar modelos que de verdad se cuiden.

—Me gusta mucho mi trabajo, y sé que no es a largo plazo. Ahora es cuando debo enfocarme.

—Pienso lo mismo, —dijo Harry ya entregado a lo que pudiera pasar. Louis era una caja de sorpresas y cada una, mejor que la anterior.

Louis por su parte, estaba embelesado de la energía de Harry. Jamás conoció a alguien así, y estaba seguro que podrían tener una bonita historia si todo seguía así de fácil.

Le había costado entender que la magia muchas veces está en lo sencillo. Muchas veces nos acostumbramos a que si es difícil es más reconfortante, y no. Las cosas fáciles también tienen su belleza y con Harry parecía que las cosas funcionaban así, y estaba encantado de probarlo.

—¿Quieres bailar?

—Sí, vamos, —dijo Harry levantándose, y pidiendo al barman una botella con agua.

Bailaron por dos horas sin detenerse, solo tomando agua. Sus movimientos eran sensuales sin esfuerzo, enloqueciendo al otro sutilmente. Habían aprovechado de tocarse por accidente un par de veces, pero ninguno se quejó.

Cerca de la una de la mañana, Louis acompañaba a Harry hasta la puerta de su departamento.

—Lo pasé muy bien.

—También yo.

—¿Quieres pasar? —Preguntó Harry sin miedo.

Y Louis lo arrinconó y lo besó desesperado, recibiendo la misma intensidad de vuelta. Como pudo, Harry abrió la puerta y lograron entrar, sin ser capaces de separarse, hasta que llegaron al sofá, donde se dedicaron unos momentos a desnudarse y tocarse por todos lados. Lo que pasó esa madrugada, solo tuvo de testigo a la cama en la habitación de Harry que crujió sin parar por largo tiempo, y más de una vez.

Harry despertó a Louis con el desayuno en la cama, un poco nervioso quizás, de no saber en dónde estaban, o de qué pensaría Louis de lo sucedido.

No podía saber, que los dos estaban sin poder creer que el otro, era lo más perfecto que habían conocido. Que esa noche marcaría la pauta de sus próximos días, que sí existía esa persona especial que te haría feliz.

—Buenos días, —saludó Harry.

—Buenos días amor... Qué rico, tengo mucha hambre.

Harry se había sonrojado al escuchar el apodo que le dio Louis, pero no dijo nada.

—No sé si prefieres otra cosa, tengo proteína en polvo o pollo si gustas.

—Algunos días me gusta salir de mi dieta, y jamás podría resistirme a unos huevos revueltos con pan.

—A mí me costó entender lo de la comida, pero Liam me convenció y ha sido un gran alivio.

—¿Cierto? Me pasó igual, ahora me siento menos ansioso si como algo "que no corresponde". Después de desayunar, ¿nos bañamos juntos, amor?

—¿Por qué me dices amor? —preguntó sonriendo.

—¿Cómo que por qué? Pasamos la noche juntos.

—¿Y si para mí solo fue sexo?

—Serás mi amor igual.

—Louis...

—Mira Harry, no voy a andar con rodeos. Me gustas mucho y por lejos, has sido mi mejor amante, eres maravilloso por donde te mire. Si necesitas tiempo, citas, compromiso, estoy listo para lo que sea.

Harry lo miró muy serio, tratando de leerlo. Era exactamente lo que él había sentido y seguía sintiendo, pero ¿podría ser real?

—¿Y qué hay de nuestros trabajos? Tú sabes que es un medio donde las parejas no duran mucho, hay mucha desconfianza y celos.

—No soy celoso, no si no hay motivos. Y si lo hubiera, quiere decir que las cosas no están funcionando y hay que replantearlas. ¿Sí nos bañamos juntos, amor?

—Vamos, —dijo Harry desnudándose y corriendo al baño.


Un mes después, ya estaban viviendo juntos. Habían tenido un pequeño problema con Liam, quien no estaba de acuerdo en que siguieran postulando a los mismos trabajos porque podía ser demasiado competitivo. También les comentó la importancia de mantener cada uno su espacio, sus ritmos, no querer hacer todo juntos. Pero, como estaban completamente perdidos en una especie de nube de enamoramiento, no le hicieron caso, y decidieron que Liam ya no los representara. Fue un golpe duro para los tres, pero en ese momento ninguno quería dar su brazo a torcer.

Empezaron a trabajar con otro manager, de nombre Dresh, bastante más relajado y que no tuvo problema en representarlos como a una pareja, no de manera individual.

Parecía que todo iba bien, los meses pasaban y sus intensidades no bajaban, se sentían cada vez más enamorados y felices. Sin embargo, al finalizar el primer año juntos, las cosas ya no estaban tan bien.

Ofrecer su trabajo como una pareja de modelos, definitivamente les había quitado muchas oportunidades por separado y eso repercutía en sus ingresos y también les había quitado visibilidad, justo cuando habían estado empezando a ganar notoriedad.

—Sabes que las cosas no están bien, —dijo Harry un viernes en la noche, mientras intentaban ver una película.

—Lo sé, pero no sé qué hacer.

—Deberíamos haberle hecho caso a Liam, él sabía que esto iba a pasar.

—¿Acaso te arrepientes?

—De algunas cosas sí, como de no haberlo escuchado. ¿Tú no?

—No, este año ha valido completamente la pena.

—No digo lo contrario, pero míranos. Antes jamás habíamos tenido tantos días libres. Después de mucho tiempo he tenido que echar mano de mis ahorros, y eso no debería estar pasando.

—Creo que estás siendo muy grave, y que necesitamos tiempo para posicionarnos como una pareja de modelos. Somos prácticamente los únicos.

—No estoy seguro de querer esperar.

—¿De qué hablas?

—Lo he pensado mucho, pero ya no quiero trabajar contigo así. Quiero empezar a retomar mi trabajo de manera individual. Mañana veré a Liam.

—Harry... ¿estás seguro? ¿Sabes qué significa?

—Lo sé, a no ser que para ti signifique otra cosa.

—Si haces eso, me voy.

—No hablas en serio... Louis, estoy tratando de hacer lo mejor para los dos, para que no tengamos más conversaciones como esta...

—Está en tus manos y sabes que no voy a cambiar de opinión.

Amargas lágrimas empezaron a bajar por las mejillas de Harry. —Vete.

Fue a encerrarse al baño de invitados, donde no había nada de Louis, sin poder creer lo que estaba pasando. ¿Se iría todo a la mierda definitivamente? ¿Estaba siendo demasiado dramático? Solo quería recuperar la tranquilidad que tenían al comienzo de la relación, pero jamás imaginó que Louis tomara una decisión tan drástica.

Y vaya que lo hizo. Con todo su dolor a cuestas, Louis hizo su maleta. Guardó su ropa, sus zapatos y zapatillas, sus artículos personales y de belleza. Estaba seguro de no estar equivocado en su planteamiento, pensaba que era cosa de tiempo que las cosas se arreglaran en lo laboral. No entendía la angustia de Harry y pensó que presionarlo era buena idea, pero no imaginó que la situación se transformara en una separación, menos en esos términos.

Estaba dolido, sobre todo con él mismo. Por sentirse cansado de esas conversaciones y no haber buscado una solución, por haber permitido que las cosas avanzaran y las inseguridades de Harry crecieran, en vez de simplemente dar respuestas que lo tranquilizaran.

Se fue del departamento dando un gran portazo, para que Harry supiera que se había ido, no por algo más.

Harry salió de su escondite temblando de pena, era su primera gran pelea y no tendría que haber terminado en ellos separados. Se dio licencia de llorar, abrazado a la almohada de Louis, hasta dormirse.

Al día siguiente, antes de las diez de la mañana, estaba en la oficina de Liam.

—Hey, mírate...

—Hola...

—Ven acá, —dijo Liam, abrazándolo. —Tranquilo, van a estar bien.

—Se fue... ¿Lo entiendes?

—¿Se fue? No me extraña, tampoco deberías asombrarte. Nuestro Louis es un poco temperamental y a veces solo hace las cosas y luego las piensa.

—Lo extraño.

—Claro que sí, bonito. Pero tienen que decantar las cosas, darse tiempo.

—Pensé que estabas enojado con nosotros, conmigo...

—No podría. Si me sorprendió que decidieran publicitarse como una pareja, pero no son de mi propiedad. Dime por qué viniste.

—Necesito volver a trabajar contigo. Nuestro manager de ahora es desordenado, nunca tiene tiempo, sale de fiesta todos los días... Siempre encontré algo raro en él, pero Louis estaba entusiasmado...

—Yo feliz de volver a representarte, y vamos a ponernos a trabajar de inmediato. Ya sabes, necesitamos un nuevo book con fotos actualizadas, medidas y saber en qué te gustaría trabajar. Manos a la obra, —dijo levantándose y haciendo un par de llamadas.

Un par de horas más tarde, Liam ya tenía lo necesario para retomar su trabajo con Harry. Los dos estaban felices, se habían extrañado mucho, pero sabían que su relación estaba intacta.

Una semana pasó en la que Louis no supo nada de Harry. Recién se empezaba a dar cuenta de que realmente tenía mucho tiempo libre y eso no era nada bueno. Cada vez que le hablaba a Dresh, éste le decía que las cosas estaban lentas y que en cualquier momento lo llamaría, pero veía a algunos conocidos trabajar sin parar.

Quizás Harry tenía razón.

Era obvio que la tenía.

Y siempre lo supo.

De alguna manera agradecía que en esa semana no había tenido castings, porque apenas se había bañado. No dormía de noche, apenas unas horas en el día y comía cualquier cosa que encontraba en su pieza rentada. Había querido pagar por un departamento, pero los precios eran excesivos y no le alcanzaba más que para unos tres o cuatro meses. Pero en vez de buscar más trabajos, se quedó lamentándose por la pérdida de su relación con Harry.

Y es que cómo lo extrañaba, era enfermizo e inmoral, tóxico incluso. Quería buscarlo, y amarrarlo para que jamás pudieran volver a separarse, para que nadie lo mirara, para que se dedicara a la casa y no anduviera mostrándose, porque sí, nunca fue celoso, pero porque no era Harry su pareja. Ahora le costaba un infierno soportar los halagos hacia él, las miradas que le daban y las muchas invitaciones que le hacían.

De solo recordar eso, se sintió más estúpido. Una semana llevaban sin verse, y quizás dónde andaba Harry. Tal vez estaba ya en algunos castings, y él llorando por los rincones. Decidió llamar a Liam, quien lo citó para esa misma tarde.

—¿Cómo estás Louis? Tantas lunas sin verte.

—No muy bien, pero supongo que ya lo sabes. ¿Harry está trabajando contigo?

—Sabes que no contesto ese tipo de preguntas, pero solo por hoy te responderé. Sí, llevamos una semana trabajando juntos.

—¿No me has extrañado?

—La verdad es que no, tengo mucho trabajo y poco tiempo para recordar a modelos berrinchudos y desordenados.

—¡Liam!

—¿Qué? Sabes que es verdad. Ni siquiera me llamaste, pensé que éramos amigos.

—Lo sé, y me disculpo. Creo que me cegué con muchas cosas y se me cae la cara de vergüenza... Perdóname.

Liam lo miró fijamente. —No hay nada que perdonar, —dijo riendo. —Dime qué te trae por acá.

—Te necesito, y quiero que me vuelvas a manejar.

—Me encantaría, pero no puedo por dos razones. Una, porque estoy con Harry y ustedes ya no están juntos y puede ser un problema. Segundo, estoy llevando a 15 modelos, son demasiados y ya no tengo cupo.

—Liam, estás hablando conmigo, no puedes decirme que no... A no ser, ¿Harry te pidió que no trabajaras conmigo?

—¿Cómo puedes preguntarme eso?

—Soy un estúpido, ¿verdad?

—Sí, y sabes que Harry jamás haría algo así.

—¿Y entonces? Vamos, no me digas que no.

—Está bien, solo porque eres tú, pero por favor, trata de no ser tan desordenado.

—¿Cómo está?

—Bien... No ha sido fácil, pero creo que lo ha llevado bien. ¿Cómo estás tú?

—Me quiero morir, cada día es peor, no te imaginas cuánto lo extraño... Estoy enamorado como un loco, cada poro de mi piel ama a Harry y sé que debería buscarlo y todo eso...

—Creo que no es tiempo, —interrumpió Liam. —Necesitan un poco de espacio, pero si te puedo asegurar, que el de ustedes no es un problema de amor, porque se aman de la misma manera. Les falta madurez, no puede ser que al primer problema piensen en separarse, y peor, que lo hagan.

—Tienes razón... Ese día me nublé, no quise buscar una solución, no vi otra salida... Y no tiene sentido, no en una relación como la que teníamos.

—Tú lo has dicho. Aprovecha de pensar, de reflexionar qué te gustaría para ustedes a futuro, y cómo lograrlo. Ahora, déjame solo, que viene mi modelo favorito.

—¿Tienes un favorito?

—Sí, es el más lindo, no puedo evitarlo.

—¡Estás saliendo con un modelo!

—Sí, y estoy feliz, —contestó enamorado.

—¿Quién es?

—Se llama Zayn, es él.

Liam le mostró una revista, donde se podía apreciar el rostro perfecto de un chico, con hermosos ojos misteriosos, pestañas que parecían falsas... Realmente muy bonito.

—Hey, es lindo.

—¿Lindo?

—Perfecto solo mi Harry, nos vemos amigo, y gracias... Gracias por todo.

Se despidieron con un abrazo.

Liam los "ayudó", durante el primer mes, dándoles trabajos por separado. Evitó que se encontraran, pero ya en el segundo mes, hizo todo lo contrario.

La primera vez que se vieron, fue en un casting para ropa formal de una distinguida tienda que fabricaba a medida, trajes de hombre.

Louis llegó primero, y mientras esperaba, lo vio llegar. Estaba más hermoso que nunca, tenía un aura diferente, más segura y calmada y su piel brillaba. Se veía maravilloso.

Harry lo vio desde lejos, y su corazón palpitaba con fuerza. Su Louis era tan bonito, tan llamativo, que no podía dejar de darle la razón a toda la tropa de imbéciles que babeaban detrás de su ex novio. Todo en él era perfección, sus ojos azules, su nariz, sus labios, su piel dorada, su pelo lacio, su figura... Suspiró sin querer.

—Hola, —saludó Louis.

—Hola, ¿cómo estás? —Preguntó Harry, sentándose al lado.

—Bien, dentro de lo que se puede... ¿tú?

—No muy bien...

—¿Pasó algo?

—Mi abuela murió la semana pasada, y aunque yo no tenía mucha relación con ella, mi mamá ha estado muy triste y ha sido difícil.

—Lo siento mucho, no sabía...

—No te preocupes. Está bien, —dijo sonriendo.

—¿Crees que tienes tiempo para hablar?

—Esta semana no, tengo varias pruebas y también una pasarela el fin de semana... Pero el viernes en la tarde tengo espacio, no sé si tú puedes ese día...

—No, tengo una sesión de fotos... Después, tengo tiempo el domingo.

—El domingo lo tengo libre también.

—¿Me invitas a desayunar?

Harry sonrió, —no, no te voy a invitar, o sea sí, te invito, pero no en el departamento.

—¿Por qué no?

—Porque me duele aún...

—Entiendo... No importa dónde sea, solo quiero que conversemos.

—El domingo a las diez en la cafetería detrás del reloj.

—Ahí estaré. ¿Supiste que Liam anda de enamorado? —preguntó cambiando el tema.

—Sí, conozco a Zayn hace algunos meses, son una pareja increíble, se llevan muy bien. Y amo ver a Liam feliz.

—Me tomó por sorpresa, pero también me encanta que haya encontrado a alguien.

En ese momento llamaron a Louis, que rápidamente se levantó y entró. Después de tres chicos más, le tocó el turno a Harry, por lo que ya estaban todos los modelos adentro del salón.

Había varios biombos para que se cambiaran de ropa, y muchos asistentes para poner alfileres y ajustar las chaquetas y pantalones. También coloristas para la elección de camisas y corbatas según el tono de piel.

Luego tuvieron una especie de pasarela, donde se dieron los últimos ajustes y tomaron la decisión de dejar a cinco de los nueve postulantes. Harry quedó seleccionado y Louis, también.

Cuando se vieron enfundados en esos trajes, supieron cada uno que se casarían algún día, y la sensación fue muy bonita, logrando que Harry se sonrojara y Louis sonriera.

Les hicieron varias fotos juntos, y otras a solas para el catálogo que saldría en quince días aprovechando el inicio de la primavera.

Cuando terminaron, no tuvieron tiempo de volver a conversar, ya que tenían compromisos de trabajo y necesitaban cumplirlos de manera puntual y profesional. Poco a poco estaban retomando su visibilidad y se notaba en la cantidad de trabajo que estaban teniendo y que era en mayor parte, responsabilidad de Liam.

Los días pasaron rápidamente y el día domingo llegó inevitablemente, encontrándolos ansiosos y nerviosos. A la hora indicada estaban los dos, vestidos más que bien para un simple desayuno, y con todas sus esperanzas puestas en ese reencuentro. No querían nada más que aclarar todo y volver a estar juntos, sin ningún reproche, ni duda, ni rencor. Eran lo suficientemente maduros para aceptar y asumir que se amaban.

—Hola, —saludó Harry, dudando de acercarse.

—Hola, —respondió Louis, sin miedo, y abrazándolo por la cintura hasta sentir el aroma en su pelo.

Todo el cuerpo de Harry vibró con ese acercamiento, había extrañado la posesividad de Louis.

—¿Quieres que pidamos de una vez?

—Sí, aunque no tengo mucha hambre, —contestó Louis. —Creo que solo pediré un café y un jugo de naranjas.

—¿Te sientes bien? ¿Por qué no tienes hambre?

—Estoy nervioso.

—¿Pasó algo?

—Es que estoy mirando a un chico demasiado lindo y se me quita hasta la respiración...

Harry sonrió grande, completamente abochornado.

—Me asustaste... ¿De verdad no quieres comer algo más?

—¿Tú que vas a pedir?

—Estoy antojado de panqueques, o de un sándwich de pollo... Quiero tantas cosas, —dijo suspirando.

—Espero que no hables solo de comida...

—No lo hago.

En ese momento llegó un chico a tomar la orden y se fue rápidamente al notar la ansiedad en los clientes.

—Dime cómo has estado, —pidió Louis.

—Mal. Desde que te fuiste he estado muy triste, ha sido difícil no llorar, te extraño mucho, siempre, cada día...

—Estuve una semana sin bañarme, —confesó. —Y eso fue lo de menos... Pensé que me iba a morir, no dormía ni comía, hasta que entendí y asumí que siempre tuviste razón, que mi reacción fue estúpida y que jamás debí largarme. Lo siento, de verdad lo lamento, jamás quise que esto pasara, nunca pensé perderte, no después de haberte encontrado, no después de nuestro tiempo juntos, porque para mí esto siempre ha sido para siempre.

Harry lo miraba mientras sus lágrimas corrían sin parar.

—Lo sé, sé que se nos escapó de las manos, y también lo lamento por haber sobre reaccionado, por no haber intentado hablar y solo dejarme llevar por la angustia que estaba sintiendo...

—No Harry, yo debí entenderte. Después de que lo habías pasado tan mal tanto tiempo, antes de ser modelo, de que a veces no te alcanzaba ni para un café, debí entender lo importante que es para ti tener una seguridad económica y no, hice todo lo contrario... Por favor perdóname...

—Te lo juro Louis, no tengo nada que perdonarte. Soy consciente de que los dos fallamos, y que fuimos inmaduros al tirar todo por la borda, y no lo merecíamos. Llevábamos un año maravilloso juntos, y también siempre pensé que era para siempre y asumir que no... ha sido muy difícil.

—Hablas como si no tuviéramos otra oportunidad...

—Sé que la tenemos, pero ¿no sientes miedo de que nos vuelva a pasar?

—No, no lo tengo. Estoy seguro de que aunque nos separemos en algún momento, en un mes o en cincuenta años, será porque ya no hay nada que nos una. Pero nos amamos, estamos tratando de arreglar las cosas, somos sinceros, siempre lo hemos sido y si de algo estoy seguro, es de que aprendimos la lección.

Harry se sentía muy vulnerable, y sabía que necesitaba una sola cosa.

—¿Puedes abrazarme?

Louis se puso de pie y ayudó a Harry a levantarse. Lo abrazó como siempre, por la cintura y dejó que su nariz se perdiera en su pelo, mientras Harry se aferraba a su cuello, sintiendo como todo se acomodaba.

—Te amo... —murmuró tímidamente.

Louis sonrió. —Te amo amor... No he dejado de amarte ni un solo segundo.

Cerrando los ojos, buscó sus labios. Sabía el camino de memoria, como también sabía que la boca de Harry lo estaba esperando.

Se besaron con tanto amor, que la gente que estaba en la cafetería suspiró.

—Creo que me volvió el apetito, —afirmó Louis, provocando una carcajada general.

Desayunaron en medio de besos, caricias y mucha conversación. Les hacía falta, debían recuperar cada segundo perdido y estaban felices de hacerlo.

—¿Estás realmente seguro? —Preguntó Harry, una vez que habían terminado de desayunar y caminaban por la ciudad de la mano, sin prisas. —Nuestros horarios por separado pueden volverse una locura y...

—Lo sé, lo he pensado, pero es lo que queremos. Quizás los primeros dos o tres años sean más difíciles, pero lo vamos a lograr. Tenemos a Liam, confiemos en él y confiemos en esto que sentimos desde el primer día.

—¿Vas a volver al departamento? —preguntó con un dejo de miedo.

—¿Quieres que lo haga? Podemos esperar.

—No, no quiero esperar, te necesito cerca...

—Entonces, aprovechemos el día y ayúdame a llevar mis cosas.

Los dos sonrieron.