Capítulo único
¿Conoces el sentimiento de traición y decepción?
Eso es lo que he sentido durante mucho tiempo. Por un periodo pensé que todo era mi culpa.
Pero él me ha enseñado que no tengo culpa de nada, que todas las personas llevan una máscara. Todos actúan a su conveniencia con tal de ganar, sin darse cuenta de lo dolorosas que pueden ser sus acciones.
A lo largo de mi vida he conocido personas, a las que les he dado mi amistad, amor y lealtad. Pensando que encontraría lo mismo en ellas.
Cuando conocí a Eunwoo, creí conocer el amor en toda la extensión de la palabra, pero me equivoqué.
Nos conocimos en la universidad, recuerdo que me pareció el ser más arrogante y engreído, aunque sus ojos decían otra cosa, eran tan expresivos que dejaron ver una gran tristeza o tal vez eso fue lo que quise ver. Con el paso del tiempo, me di cuenta de lo equivocado que estuve. Él era una de las personas que más daño me hizo.
Tenía dos caras, cuando estaba conmigo era de una forma y cuando no, bueno... Que les puedo decir. Era diferente, malévolo.
17 años después, pude saber y conocer toda la malicia que habitaban en su interior y, sobre todo, el odio que albergaba hacia mi persona, todo lo que decía y lo que hacía para que yo quedara como el villano del cuento y el cómo la víctima. Y no conforme, continuaba denigrando mi imagen, sobre todo como padre. Y eso es algo que termino por quebrarme, ya que después de que me dejó embarazado, lo único que hizo fue desaparecerse, sin ninguna explicación o motivo.
Antes de todo esto, les platicaré mi historia. Volvamos al tiempo de la Universidad. Yo estudiaba en la facultad de Arquitectura de la universidad de Busan, mi único y mejor amigo se llamaba Taehyung. Con el hacíamos y deshacíamos, nos divertíamos mucho. Pero todo cambió de pronto, empezó a alejarse de mí y aunque nunca me dijo el motivo, ahora lo entiendo. Eunwoo había empezado a tejer su telaraña a mi alrededor para cuando nos conociéramos no tuviera nadie a mi alrededor cuidándome.
Al verme solo y sin amigos, Eunwoo aprovecho para hacer acto de presencia en mi vida. A mí no me molestaba la soledad, al fin y al cabo, que crecí solo, supe lo que era un amigo hasta que conocí a Taehyung y si, extrañaba muchísimo a mi amigo Tae.
Eunwoo y yo nos hicimos compañeros de estudio, al principio nos odiábamos, peleábamos por todo, teníamos una guerra sin fin. Conforme nos íbamos tratando, las cosas fueron mejorando o, mejor dicho, yo fui cambiando y moldeándome a como él quería. No me di cuenta en qué momento todo eso sucedió, simplemente se dio. Un día, que teníamos que trabajar juntos un proyecto de Diseño, nos quedamos toda la noche, y tal y como la araña teje su red para atraer a su presa, caí redondito en su trampa. Estaba empezando a enamorarme de él, era un enigma para mí, a pesar de que delante de la gente me criticara o se portara frío, cuando estábamos solos, era un amor, tan detallista y cuidadoso, tan lindo—suspiro — que nunca creerías qué el realmente me odiaba. Mis sentimientos procuré ocultarlo lo más posible, de él y de todos. Pero viendo en retrospectiva, creo que no lo oculte bien y él se aprovechó de ello y no me percate; confié ciegamente en él y le di todo de mí, hasta lo que no tenía.
Esa noche que nos quedamos “trabajando”, llegado un momento en que nos quedamos viendo a los ojos por un instante y sentí que las chispas entre ambos chisporroteaban, nos fuimos acercando poco a poco, hasta que nuestros alientos se mezclaban, de un momento a otro ya nos estábamos quitando la ropa e hicimos el amor—pongo los ojos en blanco—ahí empezó nuestra no relación.
Durante los dos años que estuve en la facultad, el acaparo toda mi vida, día, tarde y noche. Durante el día y tarde me trataba como una persona más, me presentaba ante las personas como su amigo. sin embargo, no me dejaba estar con nadie y mucho menos que hiciera planes de salir con alguna persona, sea hombre o mujer; eso a él no le importaba. No podía enviar mensajes ni ser parte de ninguna actividad por parte de la escuela, a menos... que el estuviera ahí. Por la noche —suspiró profundo — me hacia el amor como si se le fuera a acabar el mundo, eran dos actitudes tan contradictorias que me volvían loco.
Mi amigo Taehyung —porque si para mi seguía siendo mi amigo— solo me veía de lejos, nunca más hizo el intento de acercarse. Yo fui a buscarlo innumerables veces, le llame y nunca me recibió ni contesto las llamadas, le escribí cientos o miles de mensajes, pero jamás recibí una respuesta, no sabía que era lo que había hecho para lastimarlo y que se fuera sin decirme nada, al menos, de eso me entere, toda la gente sabia el hecho de que yo lo había traicionado, pero nunca supieron decirme en que o como.
Conforme pasaban los meses empezaba a sentir un vacío en mi corazón, no sabía si se debía al hecho de que me empezaba a sentir usado por el o porque realmente me sentía solo.
Hasta que un día llego lo inesperado, estaba embarazado. Estaba feliz, porque tendría un hijo del hombre que amaba—o eso pensaba—. Cuando le di la noticia, el solo se echó a reír, burlándose. Lo primero que me dijo fue que yo era un iluso si creía que era de él, seguro era de uno de los tantos con los que yo me acostaba. Que para él no era más que un juguete a su servicio y que le hiciera como yo quisiera, que él no era responsable de esa cosa. Me quede pasmado, no sabía que decir ante su respuesta. Si antes tenía roto el corazón, ahora lo tenía destrozado.
Atiné a recoger mis cosas y me fui. No supe por cuánto tiempo caminé, con lágrimas en los ojos, no podía creerlo. Llegué a un mirador y ante tal vista, pensé en la respuesta que llegó a mi mente en ese momento. Sería tan fácil, saltar y aliviar mi dolor. Nadie lloraría por mí, ni siquiera se darían cuenta de mi ausencia.
Así que, ahí estaba yo, en ese mirador, solo, nadie podría detenerme. Crucé el umbral qué había y pedí perdón por lo que estaba a punto de hacer. Me despedí mentalmente de mi amigo Tae, de mamá, de mi bebé no nato y de este mundo que tanto sufrimiento me había dado. Hice ademan de dar un paso al aire, cuando....
Inesperadamente alguien me jalo y abrazo con fuerza, escuchaba que me preguntaba porque, porque quería terminar con mi vida, me decía porque una persona tan hermosa querría terminar con todo. Yo lloraba y gritaba con fuerzas, sentía desgarrarme por dentro, tanto dolor en mi corazón.
Cuando logré tranquilizarme un poco, me di cuenta que era un chico quien me había rescatado, me abrazaba con fuerzas, como queriendo transmitirme fuerzas. Poco a poco mi llanto fue remitiendo, mi corazón empezó a entrar en un entumecimiento. Él nunca me soltó, creo que tenía miedo de que en cualquier minuto saliera corriendo y saltara, lo que él no sabía, era que con su acción me demostró que aún existe bondad en este mundo.
Logre tranquilizarme a tal punto que pude preguntarle quien era, me dijo que su nombre era Jeon Jungkook y que estaba de turismo en la ciudad, iba camino al hotel cuando me vio en el umbral, se detuvo y no pensó dos veces en jalarme hacia él, nunca se hubiera perdonado el no haber hecho algo y enterarse después de mi muerte; me preguntó que me había pasado, así que, ahí sentados en el suelo con sus brazos a mi alrededor empecé a platicar mi historia. Cuando finalice de hablar, me quedo viendo pensativa mente y me propuso irme con él a Tokio, a empezar de cero. Él estaba en su último día de turismo y tenía que tomar el vuelo por la noche. Por un instante dude en tomar su propuesta—suspiro — sin embargo, a mi mente llegaron las palabras que Eunwoo me había dicho, en ese momento decidí no darle nada más de mí y darme una oportunidad más para vivir y acepte.
Jungkook se levantó y me ofreció una mano para que pudiera levantarme del suelo.
Tal vez él no fue consciente de lo que hizo, pero al ofrecer su mano, fue algo relevante. Un nuevo inicio, sabía que sería difícil y duro, pero lucharía por salir adelante, por mí y por la vida que llevaba en mis entrañas.
Jungkook me llevo a mi departamento, para recoger mis papeles y ropa. Le deje un mensaje a mi amigo Tae y a mamá, despidiéndome de ellos, ya que no regresaría a esta ciudad, espero, nunca más. Deje mi celular en la mesa de la cocina, no llevaría nada que pudiera hacer qué me encontrarán.
Al salir del departamento, Jungkook me preguntó si estaba listo, cerré la puerta y camine junto a él a su auto. Nos fuimos directo al aeropuerto para tomar el avión, lo que no me esperaba es que Jungkook tuviera un avión privado esperando por nosotros.
Una vez arriba del avión, empezó a explicarme quien era, él era dueño de una de las compañías tecnológicas más importantes de Tokio, que tenía una mansión en las afueras de la ciudad y que ahí podía residir tanto como yo quisiera. Por los gastos no debía preocuparme, pero que, si quería trabajar, él podía darme un trabajo dentro de su empresa. Pero... Lo primero que me pidió y que quería que hiciéramos, era ir a un médico para corroborar la salud de mi bebé.
Cuando aterrizamos en Tokio, fuimos directo a la casa de Jungkook, él vivía solo. No tenía servidumbre de planta, solo una señora a la que el llamo Nana, ella llegaba dos o tres veces a la semana para dejarle comida hecha y hacer la limpieza y el jardinero quien era esposo de Nana.
A pesar de la aventura que se veía venir por el nuevo inicio, dentro de mi sentía una gran tristeza, sentía que yo había sido el culpable y que merecía lo peor del mundo. Eso, por un lado, pero cuando pensaba en mi bebé, me hacía mucha ilusión tenerlo en mis brazos y poder ser lo mejor en su vida.
En cuanto llegamos, Jungkook me dio un recorrido en la casa y me enseño la habitación en la que me quedaría. Está estaba frente a la de él. Mi habitación era de ensueño, más grande que el departamento en donde vivía—suspiro — mejor no pensar en ello.
Jungkook era tan atento, siempre estaba pendiente de todo lo que necesitará. A su lado me sentía protegido y querido, pero yo sabía que entre él y yo no podía haber nada, porque... Que podría querer de alguien como yo, usado y encima... Embarazado de otro hombre, o sea, quien podría quererme siquiera... Yo era una mercancía dañada.
A pesar de todo, la convivencia con él era muy fácil. Todos los días nos sentábamos en la terraza de la sala y platicábamos de todo, en especial nos dedicábamos a planear y soñar (sobre todo yo) lo que nos gustaría hacer o como sería mi bebé. Habíamos ido al médico a revisión mensual y afortunadamente hasta ahora todo iba bien, ahora mismo me encontraba en el 4to mes de embarazo. Los cambios hormonales fueron difíciles, porque no quería molestar a Jungkook, así que me callaba la mayor parte de mis frustraciones.
Pero cuando la noche llegaba, encerrado en mi recamara solía llorar, tanto por mis cambios hormonales como por lo que pensaba que había perdido.
¿Sabes quién nunca me soltó?
Así es, Jungkook.
No sé si lo presentía, escuchaba o simplemente se acercaba para estar a mi lado como apoyo. Me abrazaba noche tras noche, susurrando palabras de consuelo y de apoyo hasta que conciliaba el sueño. Día tras día despertábamos juntos y el solo se dedicaba a consentirme, a pesar de que le decía que podía estar solo. Durante todo este tiempo, he conocido a SeokJin y a NamJoon, amigos íntimos de Kookie. Cuando ellos llegaban de visita, procuraba estar en mi cuarto para no interferir.
Sin embargo, un día SeokJin me siguió al cuarto me preguntaba si podía ayudarme en algo más. Pero yo, sentía que no podía abusar más de él, lo que yo no sabía era que SeokJin era psicólogo y él había notado los síntomas de depresión que yo estaba presentando.
SeokJin o Jin como yo le decía de cariño, estaba preocupado por mí, por ende, Jungkook también lo estaba. Así que ese día me siguió con el único objetivo de hacerme saber lo que me pasaba, al ser mi amigo o conocido él no podía atenderme, pero si podía referirme a otro colega psicólogo. Le agradecí su apoyo, ya que sentía que estaba llegando a mi limite y hubo momentos en que me sentía desesperado y con ansiedad. Todo esto estaba llegando a mi bebé, así que tenía que hacer un esfuerzo. Por él, por Kookie, pero sobre todo por mí. Si quiero seguir con mi vida y hacer bien las cosas, debo sanar todo el daño que el innombrable me hizo.
Una de mis tantas noches pesadas, entre llantos le pedí a Jungkook que me besara y me hiciera el amor. Quería sentirme querido, aunque fuera por un solo momento y Jungkook al principio estaba renuente, no sé qué habrá visto en mi rostro que al final accedió.
Empezó dándome besos mariposa en mi rostro sin llegar a mis labios, cuando al fin llego a ellos, sabían a gloria, sentí todo su amor, tanto así que mis vellos se erizaron. Él iba acariciando mis brazos y a la vez besando cada palmo de mi cuerpo, después del intenso beso que nos dimos, sus besos bajaron por mi mandíbula, cuello, abriendo un poco la bata de dormir que tenía fue besando mis clavículas, primero una y luego la otra mientras sus manos iban bajando las mangas acariciando la piel de mis brazos llegando hasta mis dedos, besando cada uno de ellos. Al terminar con estos, regreso a mi cuello y bajo hasta llegar a mis pezones, donde besó y chupó ambos haciendo que me arqueara del placer que esto me producía.
Cuando se sació de mis pezones siguió besando hasta llegar a mi pancita de embarazado, sentía su murmullo sobre mi piel y solo imaginaba las palabras que le estaba diciendo a mi bebé. En ese momento, sentí lo que Jungkook estaba haciendo, nos estaba adorando, expresando su amor lo mejor que se permitía. Le dio un último beso a mi pancita y continuó hacia abajo, llegando a mi pelvis, besó y acarició lado a lado, para ese momento yo estaba delirando de placer.
Sus manos continuaron su camino, acariciando mis piernas, aprovecho a doblarlas, de tal forma en que quedara abierto para él, abierto y a su merced. Sabía que tenía que dilatarme para que pudiera penetrarme, sin embargo, a estas alturas, creo que cualquier otro movimiento me haría explotar.
Jungkook se detuvo por un momento y yo no entendía porque, hasta que vi que tenia en sus manos el tubo del lubricante que estaba en la mesilla de la recamara, ¿Qué porque tenia uno de esos?, bueno. Pues porque había días en que me sentía excitado y tenía que recurrir a los juguetes sexuales. Me perdí por un tiempo en la mirada que Jungkook me estaba dando, que no me percate que ya se había echado lubricante en la mano y estaba dándome caricias en mi entrada, listo para dilatarme. Cuando sentí sus dedos penetrarme con tanto cuidado y cariño, lo hizo hasta que me sintió dilatado. Nunca dejamos de mirarnos, sus ojos brillaban en la oscuridad con un sentimiento tan especial que aún no lograba descifrar.
Cuando decidió que estaba listo, se preparo para empezar a penetrarme, lo hizo con tanto cuidado, que, hasta entonces, no me di cuenta de que el no estaba teniendo sexo conmigo, estábamos haciendo el amor. Sabía que él me amaba y yo a él, pero no podía aceptarlo, pues aun me quedaban cosas por sanar. Pero en ese momento, aprendí lo que era realmente hacer el amor.
El me penetraba con tanta delicadeza, me daba besos y decía palabras de cariño. En cada penetración el tocaba un punto que me hacía gritar de placer, nos movíamos al unísono sintiendo nuestro amor en cada caricia, palabra y beso. Cuando culminamos de hacer el amor, vimos nuestras caras de éxtasis y una sonrisa se plasmó en nuestro rostro.
Jungkook me dio un último beso y nos quedamos abrazados en silencio, al paso de unos minutos, sentí que se levantó de la cama y fue al baño, imaginé que era para limpiarse, no esperaba que al regreso el trajera toallas y empezará a asearme con tanto cuidado, como si fuera de cristal. Fue algo tan sencillo, pero tan significativo para mí, nunca nadie me había cuidado de esa manera. En cuanto termino, se acostó a mi lado y me abrazo, el seguía diciendo palabras hermosas. Y asi me quede dormido, sintiendo el calor de su cuerpo y su abrazo.
Al día siguiente, no quería levantarme, me gustaba esta sensación. Pero, como todo principio tiene un fin, la realidad nos golpeó y debíamos continuar con nuestras vidas. Jungkook se despertó y me beso intensamente. Ese día tenía mi primera cita a primera hora con el psicólogo, asi que debíamos apresurarnos si quería llegar a tiempo. Jungkook me acompañó y espero fuera del consultorio.
Esta primera consulta, fue, por decir menos difícil, complicada, pero sentía que avanzaría, poco a poco, pero lo haría, por mí, mi bebé y por Jungkook. Por todos nosotros. Eso fue un compromiso que me hice a mí mismo y lo cumpliría.
Conforme fueron pasando las semanas y con cada consulta, iba sintiéndome mucho mejor, mis estados de ansiedad y llanto fueron disminuyendo. Jungkook y yo a partir de esa noche que hicimos el amor, continuamos durmiendo juntos. Él no me soltaba, ni durante el día ni durante la noche. Como dije, era muy fácil convivir con él, nos llevábamos muy bien. Por primera vez en muchos años, me sentía pleno y feliz.
Se acercaba el día de mi cumpleaños, y aunque nunca lo celebraba, por primera vez me gustaría celebrarlo al lado de las personas que más quería. Lamentablemente, desde que me vine con Jungkook, nunca volvi a contactar ni con mamá ni con Taehyung, aunque le había mencionado a Jungkook que los extrañaba. Asi que, por lo pronto, lo celebraría con Jungkook y sus amigos.
Para el día de mi cumpleaños encargue especialmente un pastel de queso con mermelada de fresa y chantilly. A pesar de que últimamente era mi único antojo, y siempre debía de haber mínimo una rebanada de este en el refrigerador, cuando no lo conseguía, bromeaba con Jungkook diciéndole que el bebé saldría con cara de fresa y blanco como el queso.
Conforme pasaban los días, noté que Jungkook estaba misterioso, como si estuviera haciendo algo en secreto. Hacia llamadas a escondidas y cuando le preguntaba que sucedía, el me evadía. No pude evitar sentirme inseguro. Pero, decidí darle su espacio, en la terapia el psicólogo me había pedido que empezara a hacer cosas en solitario.
Con eso en mente, empecé el proyecto de empezar a decorar la habitación que Jungkook había designado para el bebé. Como yo no tenía trabajo por el embarazo, Jungkook me había dado una tarjeta para que pudiera comprar todo lo que necesitará. Asi que llame a Jin para que fuéramos juntos de compras. Ese día, la pasamos de maravilla y me divertí mucho con las ocurrencias de Jin. Cuando llegamos a casa, todo estaba a oscuras y se nos hizo raro, pues normalmente Jungkook no llegaba tan tarde ni permitiría que la casa estuviera a oscuras. Asi que entramos con las bolsas que habíamos comprado y me dirigí a encender las luces que estaban a un costado de la puerta, pero antes de hacerlo, estas se encendieron y escuché un ¡Feliz cumpleaños!, me percaté que habían muchos globos y un gran cartel felicitándome.
Jungkook estaba al frente de todo el grupo con un pastel y muchas velas encendidas, no podia creer que se me había olvidado mi propio cumpleaños. Hoy era 13 de octubre y aquí esta él cantándome las mañanitas, mientras caminaba en mi dirección, la sonrisa que él tenía en su rostro, se me contagio y empecé a sonreír a la par que él.
Cuando llego a mí, solo me dijo: pide un deseo y sopla las velas. Y asi lo hice, lo único que pedía para mí, era que nunca se me terminara esta felicidad a lado de Jungkook. En el momento que sople las velas, me dijo que me tenía una sorpresa más, no sabía que era, asi que solo espere a que me dijera que era. Se deslizo y frente a mi estaba mamá y mi gran amigo Taehyung. Voltee a ver a Jungkook y el solo movió la cabeza indicando que fuera hacia ellos.
No lo pensé más y corrí a abrazarlos, solo ellos me hacían falta para completar mi felicidad. Los apreté fuertemente, tenía miedo de que solo fuera una ilusión de mi mente y se desaparecieran, pero al tenerlos en mi abrazo, me solté a llorar, por todo el tiempo lejos de ellos y por no haber tenido el valor de buscarlos antes. En cuanto nos separamos Jin y NamJoon vinieron a abrazarme, no me hacía falta nadie más.
Jungkook nos llamó para que partiera el pastel y asi poder repartirlo con todos. Estuvimos platicando de todo y nada a la vez. El momento de los regalos había llegado y a pesar de que no esperaba nada más, ya que los mejores regalos Jungkook ya me los había dado. La felicidad y el amor.
Cuando todos se fueron de casa, subimos a nuestra habitación y debo decir que, a pesar de tener una gran barriga, Jungkook seguía adorándome como la primera vez que hicimos el amor. Cada noche, Jungkook le susurraba a mi panza palabras de amor o le platicaba alguna historia. Habíamos querido saber el sexo del bebé, pero en ninguna de las ecografías se ha dejado ver.
Mamá y Taehyung se quedaron un tiempo en Tokio, platicamos de todo y del porque me había alejado de la forma en que lo hice, en esas platicas me enteré que el innombrable había amenazado a Tae para que se alejara de mí y ese es el por qué no me había vuelto a responder ningún mensaje. Nos pedimos perdón mutuamente por haber permitido que una persona ajena nos hubiera separado y juramos nunca más hacerlo.
Cuando llego el momento de dejarlos en el aeropuerto, me sentía muy triste y feliz a la vez, triste porque no sabía cuándo volvería a verlos y feliz porque había recuperado mi relación con ellos.
La vida continuaba y yo no podia estar más feliz, con ayuda de la terapia, Jin, NamJoon y sobre todo Jungkook, estaba sanando mis heridas internas. Cada día que pasaba, todo lo que viví con el innombrable iba quedando en el olvido. Mi parto estaba bastante próximo y es lo único que me tenía nervioso. Ya que, en un parto siempre existían riesgos al ser doncel. La habitación de mi bebé ya estaba lista, habíamos comprado muebles y mucha ropita unisex, debido a que en todo el embarazo nunca se dejó ver el sexo. Jin apostaba con que sería una niña, Nam y Jungkook estaban seguros de que sería niño. Yo, yo solo quería que viniera sano.
Jungkook y yo habíamos preparado todas las cosas para cuando fuera necesario salir al hospital, aunque el obstetra me había programado para que naciera el 11 de enero, presentía que nacería antes. Y asi fue, mi bebé nació el 30 de diciembre a las 14:00 horas. Tuvieron que hacerme una cesárea para que ninguno de los dos corriera riesgo. Era una hermosa niña, con su nariz toda respingada y sus ojos color miel oscuro. Jungkook estaba feliz al recibirla en sus brazos, lloro de felicidad.
Días antes, me había pedido registrar al bebé bajo su apellido. Al principio dudé, pero sabía que la decisión correcta era aceptar, ya que quiera o no, Jungkook fue, es y será el único padre que mi bebé tendría. No me había dado cuenta, que desde un inicio él era su padre, cuidando de mi durante todo el embarazo, cuando le hablaba por las noches.
A los tres días nos dieron de alta del hospital, Jungkook nos llevaba a casa, los dos teníamos una sonrisa de oreja a oreja. En todo el camino, venia pensando en cada detalle que había cambiado mi vida. De haber estado en el fondo del abismo, me encontraba en este momento en la cima de la felicidad. Nada ni nadie podia quitarme la dicha que sentía.
No me había dado cuenta que ya habíamos llegado a casa, hasta que escuche la puerta del auto abrirse. Vi que Jungkook me ofrecía su mano para salir del coche, en ese momento recordé cuando el hizo el mismo gesto en aquel mirador donde me había salvado. Sin más, tomé su mano y le sonreí. Ahora sabía que Jungkook era para mí y yo para él.
Ahora estoy aquí, 17 años después. En el mirador donde todo empezó. Estábamos celebrando nuestro 15avo aniversario de bodas y Jungkook me regalo este viaje.
Días antes se celebró una reunión con mis antiguos compañeros de carrera. Una reunión en donde encontré a varios de los compañeros con los que llegué a tener algún contacto, que no fueron muchos. Pensé que en un principio sería extraño e incómodo, pero la realidad es que todos se portaron muy bien conmigo, conforme se iban dando las pláticas me dijeron todo lo que Eunwoo había hecho a mis espaldas, resulta que él les había dicho que yo los criticaba y me acusaba de ser hipócrita con ellos.
Lo más curioso es que, ninguno de ellos le creyó y encima no lo invitaron a la reunión. De él supe que después de mi desaparición, todos lo trataron como si tuviera la lepra, lo culparon de que me había ido y le dieron la espalda. Cuando terminaron la carrera, no le permitieron estar en el festejo y lo que él no sabía, que uno de ellos era el hijo de un magnate en Arquitectura y este se vengó en mi honor. No le dieron trabajo en ninguna de las empresas del país y acabo en la miseria. Bien dicen, que el karma es una perra maldita, cuando te llega, te la cobra al triple. -suspiro-
Siento los brazos de mi adorado esposo e inmediatamente me recosté en su cuerpo. Después de 17 años, nos seguimos amando como el primer día que nos vimos. Superamos todas las adversidades que se nos presentaron. No puedo hacer más que agradecerle a la vida por todo lo que nos ha dado.
A pesar de todas las traiciones y engaños del pasado, pude liberarme del dolor y conocer la verdadera máscara de la felicidad. En la vida siempre encontrarás diversas personas con máscaras, está en uno mismo elegir la que quieres para ti. No permitas que las hipocresías, ni las mentiras te alejen de tu objetivo de vida.
Vive y deja vivir.
Experiencia:
Esta historia está basada en la vida real, con algunos cambios pero lo hice lo más cercano a la realidad. Escribir esta historia fue catártica, complicada y sobre todo dolorosa. Ya que para lograr mi objetivo, tenía que remontarme al pasado y plasmar en letras, el dolor. la desesperanza así como alegría y felicidad. Espero que los lectores palpen cada uno de los sentimientos que quiero expresar. También quiero hacer llegar un mensaje, y espero poder transmitirlo a través de esta historia. Ayudar a quienes pasaron por lo mismo o por lo menos lo más parecido.
La canción ‘Face-off’ de Jimin, miembro del grupo surcoreano BTS, es una expresión cruda de emociones que se entrelazan con la decepción y el deseo de superar un pasado doloroso. La letra revela una lucha interna, donde el protagonista se culpa a sí mismo por situaciones adversas, reflejando una introspección y autocrítica. La mención de vivir ‘como un tonto’ y la referencia a la confianza en las personas como el comienzo de una ‘pesadilla atroz’ sugiere una experiencia de traición o desilusión.
El coro de la canción, con su repetición de ‘Break it down’ y ‘Get it out’, enfatiza la necesidad de descomponer y liberar el dolor acumulado. La insistencia en no querer estar sobrio ‘Tonight I don’t wanna be sober’ y la frase ‘Pour it up, it’s all fucking over’ podrían interpretarse como un deseo de olvidar y dejar atrás las penas, posiblemente a través de la indulgencia en excesos como una forma de escape. La canción también toca la temática de la falsedad y la manipulación, aludiendo a una ‘fiesta de máscaras’ y a la traición de alguien que intentó tomar ‘todo’ de él con palabras dulces.
Musicalmente, Jimin es conocido por su habilidad para transmitir emociones complejas a través de su voz y estilo de interpretación. ‘Face-off’ no es una excepción, ya que combina elementos de pop y hip-hop con una entrega vocal intensa que complementa la naturaleza confrontativa y catártica de la letra. La canción es un viaje a través de la superación del dolor y la búsqueda de la propia identidad después de una experiencia de engaño o traición.