🌬✨️🍂 RECUERDAME ✨️🥀

Summary

Cada año para estas mismas fechas, Jungkook vivía una extraordinaria visita, que llenaba su corazón de paz y alegría ya que sólo por un día, volvía a reencontrarse con el amor de su vida. El amor es infinito cuando lo entregas con el alma Dos almas enamoradas, nunca podrán separarse. Los lozos que se forman con tanto esmero y dedicación, son tan fuertes que ni el destino, mucho menos la muerte podrá romper.

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Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
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18+

🌬 🥀 ONE SHOT 💮 🥀




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Cada año para estas mismas fechas, Jungkook vivía una visita extraordinaria, momentos que llenaban su corazón de paz y alegría ya que sólo por un día, volvía a reencontrarse con  el amor de su vida.


Jimin y Jungkook, eran una pareja muy feliz, que cada tarde salían de su hogar a caminar por las pintorescas y bellas calles del pequeño pueblo donde vivían.


Solían andar por horas tomados de la mano o abrazados en su mayoría, hablando de lo mucho que se amaban, cada paseo era mágico y sublime, se juraban y profesaban su amor como los fieles enamorados que eran.


Ni el tiempo, ni la distancia y mucho menos la muerte lograría separarlos, porque su amor era y será eterno.


Llegaron tiempos muy difíciles para la pareja, diagnosticándole una terrible enfermedad a Jimin, que lograría desestabilizar la hermosa relación que por años han construido.


Jungkook, sintió como su corazón era arrancado de su pecho, una agonía tan grande. No podía creer lo que estaba pasando, el amor de su su vida no podía estar desahuciado, y quedarle tan solo tres semanas de vida, sus ojos se llenaron de lágrimas y su ser de una melancolía que nunca antes había experimentado, así sin más bajó su rostro al suelo y dejó fluir su tristeza con húmedas lágrimas que empapaban sus mejillas.


Rendirse jamás, él lucharía, ante el fatal diagnóstico que le decía y le afirmaba tal fatídica situación.


Él no se imagina la vida sin la bella sonrisa de su chico, cada día juntos era mágico.


Jimin, significa su todo, era su mundo las ganas de vivir giran alrededor de él.


Jimin, le dio consuelo ante la aflicción que les embargaba, lo abrazó tan fuerte y deposito un beso tierno en sus labios, recitando una bella leyenda que su mamá le contaba cuando era pequeño, diciéndole que cada año, cuando las puertas de de los vivos y los muertos se abran él vendría a visitarlo.


Él sería él primero en cruzar el puente, que conecta la vida con la muerte.


Jimin, era muy creyente de que las personas nunca morían, mientras vivieran en los recuerdos de sus seres queridos que los amaban y los extrañaban. Él era consciente del dolor por el cual estaban pasando, y quería amortiguar aunque fuera un poco la dolorosa carga en los hombros de Jungkook.


Su madre le contaba hermosas leyendas, de almas enamoradas que a pesar de la distancia su amor prevalece por la eternidad y él quería aferrarse a eso.


El día de la despedida llegó mucho antes de lo que ellos se imaginaban, sus corazones destrozados no querían separarse, Jimin postrado en una cama de hospital no quería partir y Jungkook se negaba rotundamente a dejar ir al amor de su vida. Pero el destino era implacable y no admitía misericordia y así llegó el adiós más doloroso de sus vidas.


—Recuerdame, amor de mi vida —le dijo Jimin a Jungkook entre lágrimas que inundaban su hermoso rostro—. Mientras yo viva en tu pensamiento y corazón nunca moriré, confía en mí porque año con año yo estaré aquí contigo acompañándote —y de esta forma exhaló su último suspiro dando fin a su bella existencia.


Los meses  pasaron y Jungkook se sumergió en una tristeza absoluta, nada le interesa, nada tenía sentido su razón de vivir ya no estaba, el sol que ilumina sus días oscuros y que con solo una sonrisa hacia que su mundo brillará de mil colores se había ido, solo le queda esperar el dia que, él destino y las leyes divinas los volviera a reunir.


Se acercaba  el día de los difuntos. Jungkook estaba acostado en la cama que una vez compartió con su esposo, diciéndose a sí mismo que la vida era injusta separando a dos almas que se amaban con locura, rememorando en cada palabra ese amor infinito que tuvo y tendrá por él que un día fue su compañero.


Se quedó dormido, los primeros rayos de sol, del dos de Noviembre lo saludaron, restregándose los ojos y aun somnoliento, le dio la bienvenida al primer día de muertos sin el amor de su vida. Se levantó dispuesto a ducharse, desayunar y tal vez arreglar uno que otro pendiente acerca del trabajo hoy no iría a su pequeña oficina lo poco que tenía lo resolvería desde casa y por la tarde se dirigiría a la floristería del pueblo. Para comprar el más hermoso ramo de flores Smeraldo se lo llevaría a Jimin hasta su última morada.


Ese día entre papeles Jungkook sintió que algo era diferente el ambiente en su casa le traía tranquilidad, que desde ya varios meses no tenía, se acercó a dónde se encontraba un hermoso retrato de Jimin y colocó como siempre una vela con aroma a cítrico que tanto le gustaba a su esposo. Recito las mismas palabras de cada mañana “Te amo y te amaré por siempre” espera por mi, amor de mi vida.


La magia del destino jugaba sus cartas.


Mientras Jungkook, añoraba a su Mochi, apodo cariñoso que le puso a su esposo, Jimin pedía permiso al rey supremo para visitar la tierra de los vivos y poder compartir un día con el amor de su vida.


El día de los muertos era especial se le concede a cada alma no olvidada y que contaba con memorias latentes en sus seres queridos visitarlos por un período de veinticuatro horas  y compartir con ellos.


Jimin, salió contento, feliz ,su espíritu se gozaba porque volvería a reencontrarse con Jungkook, estaría con él, eso le provocaba una satisfacción inimaginable.


Cuando el reloj marcó las nueve de la mañana la magia comenzó. Jimin miró a su alrededor, se encontraba en la sala de su casa, nada había cambiado todo está allí tal y como él lo dejó el día que salió rumbo al hospital.


Se dirigió al pasillo que conecta los dormitorios con la cocina.


Sintiéndose ansioso, su corazón latía acelerado, adentrándose en el lugar pudo notar a Jungkook, sentado en la pequeña isla que adornaba la cocina, inmerso en su computadora viendo fotos de los distintos viajes que habían hecho juntos .


Le causaba miedo llamarlo no sabía cómo podía reaccionar, cuando escucho decir de los labios de Jungkook un “ te amo”, su alma se estremeció, instintivamente y sin percatarse dijo:


“Yo también, te amo.”


Aquel hombre voltio horrorizado se le hacía imposible ver lo que sus ojos tenían de frente, el amor de su vida estaba allí de pie bajo el umbral de la puerta viéndolo con esos ojos color azul que siempre lo volvieron loco.


Se restregó los ojos con movimientos bruscos, no podía creerlo.


Hasta que Jimin le llamó dulcemente diciéndole:


—Amor aquí estoy ¡yo te dije que te vendría a visitarte!


Jungkook no podía articular palabra alguna, su mente estaba en blanco no sabía como reaccionar, se acercó lentamente y acarició las mejillas de su chico queriendo saber si no era un espejismo producto de su imaginación, y las muchas ganas de poder volver a ver a su bello esposo.


Cuando pudo estar a centímetros de él lo abrazó y besó sus dulces labios, dejando salir sus lágrimas sin ninguna vergüenza.


—¡Te extrañe! —le dijo en un impulso por calmar su atolondrado corazón.


Jimin, le comento la situación. Que solo tienen veinticuatro horas para estar juntos y que después de ese tiempo tiene que volver.


Disfrutaron al máximo sus horas juntos, hablaron de muchas cosas entre ellas le recalco la promesa, que cada año en esta misma fecha lo visitará y estaría con él.


La despedida es dura y muy cruel para estas dos almas enamoradas que se juraron amor eterno donde ni la muerte, ni el tiempo y mucho menos la distancia podría separarlos.


Llegó el momento de decir adiós.


—¡No me dejes! —exclamó Jungkook a Jimin, con sus ojos cristalizados por el dolor. A lo cual él le respondió.


—Eso nunca, te amaré en todas mis vidas, mi amor te pertenece.


Lo vio alejarse y recorrer un sendero ancho de pétalos amarillos como los rayos del sol.


Se detuvo a la mitad del camino que conectaba los dos mundos paralelos agitó sus manos en señal de despedida y gritó a todo pulmón.


—Recuerdame en las notas de nuestras canciones favoritas, en la primera nevada, en cada fotografía que nos tomamos juntos. Allí estaré yo amándote,


—Nunca me olvides por favor, mientras yo viva en tus pensamientos podré venir cada año, estar contigo y llenarte de besos. No llores, esta despedida no es para siempre yo te espero asi como tu también me esperas a mi.


El amor es infinito cuando lo entregas con el alma.


—¡Prométemelo! —dijo Jimin,

A lo cual Jungkook asintió con lágrimas en sus ojos y una enorme sonrisa y con su mano sobre su pecho en donde latía un corazón lleno de amor, sabiendo que tienen una promesa.


Así cada año dos almas perdidamente enamoradas se reencontraran, hasta que llegó el momento de estar juntos por la eternidad.       🍃🏵🍂





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Espero les guste, este bello y corto OneShot. Donde nuestros protagonistas, demuestran que el amor es más poderoso que cualquier adversidad.

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Les deseo un excelente día junto a sus familias.

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