Shameless

Summary

Sakura es una principiante escritora de fanfic, en ellos fantasea con su nuevo vecino, un madurito sexy que de forma inesperada le pedirá una cita. 👉Los personajes pertenecen a Masashi Kishimoto 👉One shot de mi autoría. Queda prohibido su plagio y adaptación. 🔞Contenido adulto 👉Imagen de portada de Pinterest, créditos a du respectivo autor

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

ONE SHOT


Sakura era la timidez personificada, a la vez que una chica muy bonita por dentro y por fuera, sus cabellos rosados y ojos color jade le daban un aire exótico fuera de lo común, pero el hecho de ser tan callada y tener pánico a entablar una conversación con el sexo masculino, le había dificultado poder romper el hielo y empezar una relación amorosa con algun afortunado, así había sido gran parte de su adolescencia  hasta la actualidad, pues a sus treinta y tantos, seguía igual.


La única forma de desquitarse de su frustración era escribiendo, Sakura dejaba volar su mente y expresaba en cortas líneas todo lo que de viva voz no lograba transmitir por vergüenza, fue por ello que se hizo popular en una conocida plataforma para escritores novatos (no hablamos de Wattpad). Sus historias eran variopintas, desde novelas románticas hasta novelas con un tinte un poco picantón, claro que... éstas últimas empezó a escribirlas gracias a su nueva fuente de inspiración, el vecino que hacía un mes y medio se había instalado en el apartamento justo al lado de su casa.


Sakura sabía poco de él, solamente que se llamaba Kakashi, y lo sabía porque un día cotilleó su nombre en el buzón, pues desde el primer día que vio a aquel adonis, que éste llamó su atención. Kakashi era el típico madurito sexy con aire despreocupado, el chico malote que iba robando suspiros por allá por dónde pasaba, en definitiva... lo mismo que un mero espejismo en un desierto para Sakura, porque si a la pobre muchacha ya le había sido complicado establecer una relación a sus treina y tantos con un chico del montón, menos iba a lograrlo con un hombre por lo menos siete años mayor que ella.


***


Sakura sentía unas ganas irrefrenables de llamar a su puerta y presentarse como su vecina, pero prefirió observarlo desde la distancia, concretamente desde la ventana de su habitación, tal vez con la esperanza de verlo dormir o un poco ligerito de ropa, esto  último si lo había conseguido. Y lo cierto era que aquel hombre en sus cuarenta, nada tenía que envidiarle a uno de veinte. Un buen día, Sakura vio algo que la dejó un tanto sorprendida, aquel hombre leía libros de contenido dusoso, por lo que ni corta ni perezosa, agarró los prismáticos y vio que se trataba de libros eróticos. ¿Acaso aquel tipo era un pervertido...?, ella tampoco era la indicada para juzgarlo, pero en fin... la cuestión fue que Sakura empezó a obsesionarse con él a medida que pasaban los días y semanas, y eso que ni siquiera habían intercambiado un simple hola cuando se habían cruzado en plena calle. La pelirrosa lo espiaba todos los días, moría de ganas de hablarle, saber más de su vida, pero de nuevo su timidez se lo impedía, fue por ello que se le ocurrió empezar a escribir novelas imaginándose a ella misma con el susodicho, por lo menos en ellas podía plasmar sus deseos más tórridos y llevarlos a cabo dejando volar su imaginación, claro que... sin imaginar lo que posteriormente ocurriría.


-_-_-_-_-_-


Sakura estaba muy contenta, su última novela había llegado muy lejos, tanto, que la habían llamado desde la plataforma para ofrecerle la posibilidad de promocionarse en otro lugar, en resumen, publicar su libro en formato físico. Sakura no sabía qué hacer, le daba miedo que pudieran saber más de la cuenta, en especial el protagonista, su descarado vecino, por lo que desistió y quiso seguir escribiendo sin ánimo de lucro y de forma anónima.


Eran las siete de la tarde, cuando un par de golpes en la puerta la obligaron a dejar un capítulo a medias, dejó el bolígrafo sobre el montón de hojas mal puestas y caminó hasta la puerta, inspiró profundo y abrió sin ni siquiera preguntar, fue entonces, cuando un poco más y sufre un desmayo al ver a Kakashi esperando en el umbral.


—Disculpe, señorita. Sé que llevo un tiempo viviendo aquí al lado y no hemos cruzado palabra, pero algun día había que romper el hielo, y para no dejar a un lado la tradición... haré uso de la típica frase cliché, ¿tienes sal...? —Sakura frunció el ceño mientras retenía la risa, estaba claro que aquel descarado había buscado cualquier excusa para presentarse en su casa.


¿Acaso la habría visto espiarlo...?, se preguntó antes de contestarle.


—Aam... sí. Dame un minuto y ahora te la traigo —respondió nerviosa.


—¿Puedo pasar?, sé que soy un desconocido, pero te aseguro que no soy ningún psicópata ni un pervertido —Sakura tosió nerviosa al escuchar la última palabra, pues no lo tenía muy claro después de saber el tipo de libros que le gustaban al susodicho.


—D... de acuerdo, pasa —respondió un poco recelosa.


Kakashi sonrió mientras la vio alejarse hasta la cocina meneando ese firme trasero. Ojeó todo a su alrededor y se percató que era una chica ordenada y limpia, exceptuando la pila de papeles que había encima de una mesa baja, la curiosidad por husmear en ellos le pudo, por lo que aprovechó que alguien la había llamado por teléfono y se puso a ojearlos.


*


Kakashi quedó impresionado con tan impecable escritura, jamás habría imaginado que su cotilla vecinita tendría ese  tremendo don para escribir, pero frunció el ceño al leer un par de capítulos y percatarse que el protagonista guardaba cierto parecido con él, por lo que ató cabos rápidamente, estaba claro que era él. Esa chica estaba obsesionada, por lo que no dudó en ponerla a prueba.


Sakura regresó al cabo de cinco minutos y se disculpó por la tardanza, pero Kakashi le quitó importancia y le agradeció por el paquete de sal que ella le entregó. Ambos caminaron hacia la puerta, Sakura tragó grueso al respirar ese aroma varonil y admirar la esbelta figura de aquel hombre maduro y sexy, pero volvió a la realidad cuando Kakashi volvió a hablarle.


—He pensado que... para devolverte el favor con lo de la sal, podrías venir a cenar a mi casa —Sakura se sonrojó hasta las orejas.


—Yo... es que... iba a calentarme una pizza y...


—Te prepararé algo mejor, te lo aseguro —Sakura luchaba contra su timidez, pero al final la venció.


—D... de acuerdo, pero antes debo terminar una cosa.


—¿Trabajo...? —Kakashi preguntó juguetón.


—Aam... si, trabajo.


—No hay problema, te espero sobre las nueve. El apartamento es el 3B, pero supongo que eso ya debes saberlo —Kakashi le guiñó un ojo dejándola completamente pensativa.


¿Por qué dijo que ella ya debería saberlo...?, una extraña sensación la invadió, era como si vaticinara que iba a meterse en la boca del lobo, pero de nuevo achacó sus inseguridades a la timidez que la caracterizaba, por lo que no quiso darle más importancia. Regresó a la mesa para terminar el capítulo, y ahí fue cuando se percató del orden en el montón de hojas apiladas, ella recordaba haberlas dejado de cualquier manera, pero de nuevo pensó que su mente le estaba jugando una mala pasada.


Si tan solo hubiera confiado más en su instinto...


~○~○~○~


A las nueve en punto, Sakura ya estaba timbrando en la puerta de su descarado vecino. La pelirrosa no se había arreglado mucho ni tampoco maquillado, tan solo una ducha y un poco de crema en la cara. En teoría solo era un inocente encuentro entre vecinos, nada extraño podía ocurrir, pero cuanto se equivocaba...


—Bienvenida... —Kakashi le ofreció una deslumbrante sonrisa.


—H... hola. Tal vez he llegado un poco temprano —tartamudeó Sakura al verlo solamente en bóxer y un delantal.


—¡Ah, no te preocupes! ¿Qué lo dices por mis pintas...?, suelo ir así por la casa —Sakura lo había visto en bóxer en más de una ocasión a través de la ventana de su habitación.


De pronto, Sakura sintió su estómago estrujarse, porque precisamente él la recibió como ella lo había descrito en uno de los capítulos de su novela, una un tanto picantona dónde el vecino invitaba a la vecina y ella terminaba siendo la cena, hablando en términos sexuales y no canibalismo, por supuesto. Pero Sakura  pensó que sería una casualidad muy casual.


—Siéntate, mujer. Enseguida te sirvo la cena —Kakashi le quitó la chaqueta y la acompañó hasta la mesa.


Ambos se sentaron y el anfitrión la escrutaba intensamente, Sakura desvió la vista un par de veces, hasta que Kakashi se levantó para ir en busca de una botella de vino y otra de champán. Aquello parecía su sueño hecho realidad, demasiadas coincidencias.


—¿Vino o champán...? —Kakashi la sorprendió por la espalda mientras le mostraba ambas botellas —justo una escena que ella también había escrito en un capítulo de su novela.


—V ... vino, por favor... —Kakashi le sirvió una copa y se agachó hasta su oído para susurrarle —. ¿Está todo a tu gusto, pequeña...? —Sakura se giró para mirarlo, iba a recriminarle, pero Kakashi le respondió con un corto beso en los labios.


—¿Q... qué haces?, será mejor que me vaya —Kakashi se rió ante la cómica situación.


—¿Por qué te sorprendes...?, ésta misma escena la has escrito tú —Sakura quería desaparecer de la vergüenza, pero a la vez frunció el ceño y lo encaró.


—¿Has estado cotilleando en mis cosas?, ahora entiendo porque he encontrado la pila de papeles tan bien ordenados. ¿No sabes que no se debe hurgar en lo ajeno? ¡eres un descarado! —Kakashi seguía riéndose.


—Lo sé, pero... ¿y que me dices de ti, eh?, llevas semanas espiándome, y lo mejor, no disimulas en absoluto en hacerlo, incluso te he visto con los prismáticos para tener mejor perspectiva. ¿Quién es más descarado de los dos, eh preciosa...? —Sakura se quedó con la boca abierta y las palabras atoradas en la garganta, no tenía argumentos.


—Yo... pensaba que no te habías dado cuenta... —respondió con la cara a punto de explotar.


—Inocente... solo te he dejado hacerlo porque también me atraes, solo que no encontraba el modo de acercarme a ti... —Kakashi acortó la distancia considerablemente.


—Debo... debería irme, todo esto no tiense sentido y ...


—¿Acaso no quieres hacer realidad tus fantasías...?, sé que el protagonista de tus novelas soy yo, bueno, maticemos... somos tú y yo, así que no te esfuerces en tratar de disimularlo —Sakura sintió que el suelo se hundía bajo sus pies, quería que el suelo la tragara y la escupiera bien lejos de allí.


—No inventes ... mis protagonistas no somos ni tú ni yo —Kakashi sonrió ladino.


—¿Segura...?, espera... un hombre maduro y de complexión atlética, vecino de la protagonista y adicto a las novelas eróticas. ¿No es mucha casualidad, preciosa?, no trates de ocultarlo —Kakashi terminó llevándola hasta la pared y poniendo ambas manos al lado de su cabeza. —Confiesalo... —Kakashi le susurró sobre sus labios.


—E... esta bien, lo reconozco, me has pillado, pero es que... es que me cuesta mucho hablar con los hombres, mi extrema timidez no me lo permite —Kakashi la observó con ternura.


—Esto tiene fácil solución, entonces... —murmuró con descaro.


—¿Ah, sí...? —preguntó inocente Sakura.


—Tan solo confía en mí y déjate llevar —Kakashi se acercó a esos rosados labios, pellizco el inferior con los dientes e introdujo su lengua muy despacio en su cavidad bucal.


Sakura sentía sus mejillas arder a la vez que tremendas ganas de empujarlo, pero poco a poco aquel beso la fue envolviendo y atrapando, hasta que se separaron para respirar.


—¿Qué tal? —preguntó Kakashi.


—Bien, supongo...


—Ves como no muerdo, pero si a ti te parece bien y me dejas, eso será algo que te mostraré con el tiempo...


¿Quien le habría dicho que su famosa novela titulada shameless se convertiría en realidad...?


FIN


Estaba aburrida y ha salido esto, no es gran cosa, pero esta entretenido, creo 😅. No he querido meter lemon porque el último Kakasaku me lo tumbaron, espero que igualmente sea de vuestro agrado.


Mil gracias por perder vuestro tiempo y apoyarlo ❤️😘