Circus - Taekook

Summary

౨ৎ Jungkook quedó más que asombrado por el payaso motociclista. ✧.* Tae: top - Koo: bottom ✧.* One shot - 2k de palabras ✧.* Koopussy No se permiten copias, ni adaptaciones.

Status
Complete
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1
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5.0 1 review
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18+

único

Después de que el payaso terminara su acrobacia, todos aplaudieron con fervor, gritando y ovacionando por su increíble manejo del equilibrio, al conducir su moto por la esfera con gran habilidad.

Pero él se centró más en aquel chico sentado en la tercera fila de la izquierda. Era tan lindo, sus cabellos negros cayendo en suaves ondas sobre el costado de sus mejillas sonrojadas, sus labios rojizos enmarcaban preciosamente sus tiernos dientes de conejito. Pero sus ojos, eran tan grandes que desde su lugar podía ver el brillo en ellos. No podía dejar de mirarlo y, al parecer, ese chico tampoco.

Bajó de la tarima, dándose cuenta de que el pelinegro también se movía de su lugar, así que lo siguió. Sonriendo cuándo se dio la vuelta, pudiendo ver su espalda y su redondo culo.

Pueden decirle pervertido, no le importa. Su mayor fijación entró a un baño, a paso apresurado pudo meterse sin levantar sospechas. Se le cortó la respiración al verlo salir del cubículo, abriendo el grifo para lavarse las manos.

— Por un momento, me asustó. — Mostró sus lindos dientes de conejo, riendo —. Ya sabe. — Hizo contacto visual con él a través del espejo, señalando su rostro —. Sus maquillajes son geniales.

Se refería al maquillaje tétrico en el rostro de los artistas. Se acercaba Halloween, así que, que mejor que asustarlos un poco con sangre falsa, ojeras rojizas pronunciadas, labial corrido y, sin olvidar, la punta de sus narices pintadas de rojo.

Pero, a pesar de que todos llevaban el mismo estilo de maquillaje, nadie se comparaba con el atractivo de Kim Taehyung. Su espalda ancha, brazos fuertes, incluso su confianza hacía que se derritiera ante él.

Babeaba, sus manos picaban por empujarlo contra el lavabo. Respiró con pesadez y logró contenerse. El movimiento que hicieron sus caderas, al voltear para secar sus manos, se lo puso más difícil, ese chico era un descarado.

— ¿Cómo te llamas? —. Ni siquiera lo pensó, fue lo primero que se le ocurrió para dejar de parecer un idiota al sólo verlo, cómo un acosador —. Soy Taehyung.

Quería morir, de repente actuaba tan torpe y nervioso. No podía concentrarse con esos brillosos y grandes ojos negros, viéndolo. Incluso si sólo mantenían un intento de conversación.

Así fue hasta que Jungkook soltó una risa, melodiosa, apoyando parte de su espalda y manos en el lavabo.

— ¿Por qué tan tímido? —. Sus pasos lentos, no hicieron más que su rigidez aumentara —. Se vio tan genial allá —. Cuándo estuvo lo suficientemente cerca, sus brazos subieron a enredarse en su cuello. Ahora que estaban tan juntos, no apartó su mirada de esos pequeños detalles que lo hacían hermoso, por inercia, sus manos fueron a su cintura. — Que puedo jurar que me mojó.

Sería un idiota si no reaccionara, gracias al cielo lo hizo, besándolo. Tomándolo con más firmeza, pegando por completo sus cuerpos, saboreando el sabor a cereza de sus labios.

No quería alejarse, rozándose contra el muslo del mayor, jadeando bajito. Sus grandes manos recorriendo su cadera y cintura, gimió durante el beso al imaginar cómo se sentirían esos dedos ahorcándolo o, mejor aún, follando su coño.

Se separaron por un momento, con las respiraciones agitadas. Se miraron, leyeron la necesidad en los ojos del otro, entonces el pantalón de Jungkook fue quitado. A quien cargó y dejó sobre las baldosas del lavabo. Acariciando la suavidad de los muslos lechosos, bajando hasta enganchar sus dedos en su ropa interior húmeda.

— E- espere. — Una ola de vergüenza lo recorrió. Fue inútil querer cerrar sus piernas. ya tenía a Taehyung babeando entre ellas. Mentiría si dijera que eso no lo hizo humedecerse más —. Alguien podría entrar.

Ambos miraron la puerta. Tenía razón, pero su polla ya dolía por ver ese pequeño bollo brillante.

— Apuesto a que terminarás en minutos.

Sin darle tiempo a quejarse, atacó su clítoris cómo si su vida dependiera de ello, dejando que su hoyito se humedeciera lo más que pudiera. Su lengua yendo de derecha a izquierda, con la suficiente presión para tener esos mulos temblando. Sólo con burlarse de así, recién empezaba.

— Ah, Taehyungi —. El suave suspiro que soltó el chico lo sacó de su trance, mirándolo, sus mejillas sonrojadas y sus piernas a ambos lados de sus hombros, buscando aprisionarlo entre sus pliegues —. Más, por favor.

No tuvo que pedirlo dos veces, menos cuando esos agudos gemidos le hicieron tener un tirón en su polla. Tarareó contra el pequeño capullo rosado, metiendo su lengua entre su raja, acariciando sus paredes aterciopeladas, sacando más de sus jugos. La enroscó profundizando todo lo que pudo y su nariz pegada a su clítoris.

— ¡Tan bueno, ah! —. Chilló, meciendo sus caderas hacia la gloriosa boca del pelirrojo, arrugando el entrecejo por sostenerse ante tal increíble estimulación —. ¡Joder, me come tan bien!

Por más que le encantase ver esa escena, su cabeza caía hacia atrás en busca de aire para seguir gritando tan fuerte. La saliva y su propia humedad se escurría por sus muslos y bajaban por su culo, dejando su ano brilloso.

Taehyung no era nadie para ignorarlo, jadeó sobre el clítoris magullado, al darse cuenta de que por fin podía amasar ese culo como tanto deseó, hasta dejar sus manos marcadas. Lo tomaba con tanta facilidad, que no desaprovechó y alzó esas caderas, teniendo mayor acceso al jugoso coño y perdiéndose unos minutos en el borde de su ano.

No podía más, sus manos llegaron a los cabellos ajenos, tirando de ellos con desespero para restregar esa lengua en su muy mojado coño. Sus paredes se apretaron contra ese músculo, sintiendo el cosquilleo creciendo en su estómago.

— ¿Cerca, Bonito? —. Preguntó, amortiguado por su piel caliente, sonriendo y aun con su lengua trabajando en ese coño espasmódico, acariciando sus muslos.

Asintió repetidas veces, jadeante y desesperado. A lo que Taehyung rio, se veía tan bonito siendo jodido sólo con su lengua. Preguntándose si se vería aún mejor si sus dedos lo penetraran.

Una de sus manos se coló entre sus pliegues, encontrando su clítoris, sacudiéndolo frenéticamente y devorando el hoyo que palpitaba por más.

En las paredes resonaron los gritos de Jungkook, lloriqueando al ser perseguido por su orgasmo, el cual explotó con intensidad asombrosa, teniéndolo lloriqueando y jadeando al no detener sus pulsaciones aun sobre la lengua ajena. Lo subía más al cielo, preservando por más tiempo esa corriente eléctrica.

— Mierda. — Jadeó, alejándose con una sonrisa, relamiéndose los labios —. Amo comerte.

Escucharon los murmullos y pisadas por el pasillo. Taehyung sabía que Jungkook se detendría por miedo a ser descubierto, así que tomó su mejilla y juntó sus labios. Dejó que saborease su propia esencia, mordiendo su labio inferior, sacándole un jadeo y metiendo su lengua.

Jungkook iba a pasar los brazos por sus hombros, pero se le ocurrió una mejor idea.

— Aun lo necesito —. Sonó tan meloso, sonriendo durante el beso —. Por favor, amará follarme.

Su mano bajó, acariciando la dura verga que presionaba contra su pantalón. Recibiendo un jadeo ronco, sus labios con tinte corrido por la escena anterior.

— Claro que lo haré, Pétalo —. Tomó su mano y lo jaló a dentro de un cubículo, dejando la puerta cerrada pero sin seguro, sería más emocionante —. No desperdiciaría esa oportunidad.

Saber que, en cualquier momento, podrían ser descubiertos sólo lo ponía más caliente, y Taehyung lo entendía.

Con prisa, sus pantalones cayeron al suelo, al igual que su ropa interior. No pudo evitar reírse al ver lo embobado que quedó Jungkook contemplando su dura erección.

— Va a romperme —. Era más un deseo, que incrementó cuando lo alzó y tuvo que enrollar sus piernas sobre su cadera. Quedaron en un perfecto ángulo: su polla rozando los pliegues de su chorreante coño —. Por favor, hágalo.

Pensó en besarlo, pero no quería perderse la expresión al entrar por primera vez en él. Le hizo un gesto para saber si estaba listo, sin saber que a éste le importaba lo más mínimo estarlo o no. Necesitaba sentir esa polla, ahora.

Por más que intentó relajarse, el ardor fue inminente. No es que no esté acostumbrado a vergas grandes, lo está porque sólo de esas le gustan. Pero, mierda, la de Taehyung le hacía llorar.

— D- despacio —. Murmuró, mordiendo su labio inferior con fuerza para confundir el dolor —. Ah- no creo que pueda.

Incluso el grosor le hacía justicia, tan perfecto por todos lados. Ningún tipo con el que folló antes se le comparaba, llegando a creer que ahora esas eran muy pequeñas.

El tacto suave de los besos en sus mejillas, permitió que siguiera. Su coño se estiraba lo más que podía, cerrando los ojos con fuerza por los centímetros empalándolo.

— Ya está, Cariño. — Lo llamó, haciendo que sacara la cabeza de su hombro, con las lágrimas bajando por sus mejillas. — Sé que puedes tomarlo mejor, vas muy bien.

Sus elogios lo atontaban, mojándose más por simples palabras susurradas en su oreja. Servir a una polla tan grande, le encanta. No pensó en las consecuencias, meciendo sus caderas con entusiasmo por romperse.

— ¡Ah! —. El grito resonó entre las paredes, y eran sólo embestidas lentas —. ¡Dios, demasiado!

Escondió su rostro en la curva del hombro del mayor, con todos sus esfuerzos puestos en sostenerse. Incluso si su coño se apretaba, sentía su grosor impidiéndoselo.

— Mhm, tenías razón —. Una sonrisa burlona apareció, empujando sus caderas con lentitud, tomándose el tiempo para estirarlo —. Te abro tan bien.

La largueza es perfecta, que con pequeños impulsos basta para golpear su útero, justo en su punto dulce. Lagrimas escaparon de sus ojos, sollozando con los labios entreabiertos para seguir gimiendo.

— ¡Más! —. La saliva escurriendo, le complicaba los gritos necesitados —. ¡Más rápido!

Taehyung lo sostuvo mejor con sus grandes manos, apretando la magullada carne de su culo. Pero, de pronto, escucharon la ovación de afuera, recordando en dónde estaban. La gente saldría pronto, no se disponía a detenerse.

Jungkook se atragantó con sus chillidos, su piel erizada, quemando por el rastro de besos en su cuello y hombros, siendo follado con brutalidad. Lloraba y sollozaba, sin embargo se encontró abriendo más sus piernas y alzando sus caderas, empalándose con intensidad.

Y, en pleno éxtasis, la puerta principal del baño se abrió, dejando pasar a dos tipos.

Taehyung gruñó, queriendo salir y sacarlos a patadas, pero eso significaría impedirse del glorioso calor de sus paredes vaginales. Nada del mundo le privaría de ello, entonces Jungkook aguantaría lo mejor que pudiera.

Pegó la espalda del menor contra la pared, consiguiendo más firmeza, juntando sus pechos. A lo cual recibió un tembloroso. Agradeció que Taehyung sostuvo sus piernas, no creía poder resistir más.

— Shh —. Arrulló, pero su sonrisa denota burla —. Guarda silencio.

Ambos tipos reían eufóricos por la adrenalina de acabar de ver el espectáculo de hace unos minutos, sin saber que en uno de los cubículos del baño, había un chico siendo ahorcado.

Toda la palma de su mano cubría su cuello, esos delgados y largos dedos presionando a los costados de su tersa piel, marcando, dónde ya habían chupetones y mordidas; quitándole el suficiente aire. Con la boca entreabierta y los ojos en blanco, siendo follado con vehemencia. Gimiendo con dificultad, por más que su cuerpo tirite por hacerlo, sólo salían quejidos agudos.

Su rostro, exponiendo lo mucho que lo complace, casi sonriendo y su coño burbujeando chispas. Arrugando el entrecejo, con las uñas arañando los omóplatos de la ancha espalda de Taehyung.

— Que buena puta eres —. Se acercó a su boca, deslizando saliva que terminó en la lengua del contrario, quién tragó gustoso —. Maldita perra.

El repentino cambio de sus palabras, siendo antes dulces y ahora con escarnio, era porque sus bolas estaba casi listas para expulsar toda su espesa semilla. Empujando cómo un animal, sacando hasta la cabeza de su verga, y enterrándose con fuerza hasta llegar a su cérvix.

Le importó una mierda si alguien los escuchara, necesitaba oírlo gimiendo su nombre cuando lo llene de su esperma. En un impulso, quitó la mano de su cuello, agarrándolo de las caderas y obligarlo a chocar con ímpetu en su polla. Jungkook gritaba y arañaba su espalda, el placer era estridente para ambos.

Quizá esos hombres se fueron, quizá seguían siendo unos pervertidos.

Su coño succionando esa polla con todas sus fuerzas, chapoteando por el espesor de su lubricación y el pre semen combinados.

— ¡No puedo más! —. Sollozó, abriendo los ojos, viendo cómo era penetrado por esa deliciosa verga, la de un desconocido.

Ese pensamiento, lo llevó a besarlo, mordiendo su labio inferior para que ambos chuparan sus lenguas con salvajismo; deseosos y hambrientos. No quiso separarse, pero su cuerpo tembló y se retorció, Taehyung le regaló un esplendido orgasmo a chorros, no pudiendo contener sus gritos al seguir siendo follado; salpicando su líquido en ambos.

— Tenías razón, amo follarte.

Su coño espasmódico terminó por ordeñarlo, con un gemido gutural secarlo hasta la última gota, pintando sus paredes de blanco. Casi arañando sus caderas, estremeciéndose por el éxtasis que le dio ese pequeño bollo.

Mientras intentaban regular sus respiraciones, juntaron sus frentes y rieron por el desastre de fluidos en el suelo. Peinó los cabellos de Jungkook, saliendo del cubículo para ayudarlo a limpiarlo, acariciando sus muslos temblorosos.

— ¿Podrías darme tu número, Pétalo?

Rio enternecido, le daría lo que pidiera a este hombre.








holii, se suponía que esto salía en halloween, pero pasaron cositas djksjdkdj