FRENTE AL MAR -[ONE SHOT]

Summary

"Todo aquel que tenga un corazón en el pecho, tiene ojos para mirar a través de los sentimientos" Un encuentro inesperado será el único causante de la unión de dos almas. La conexión entre ellas se hace casi de inmediato, una sola mirada y ya sus corazones agitados comenzaron a latir juntos. En el momento y lugar indicado, Lisa y Jennie cruzan sus caminos en medio de una situación peculiar por la que terminan conociéndose y al tener un pequeño instante mágico algo dentro de ellas las hace engancharse. Lisa no supo que había en el brillo detrás de esos marrones que la atraían con magnetismo. Quedó intrigada, mientras que Jennie se vió seducida por esos pomposos labios que hicieron arder su cuerpo de tan solo verlos. Un choque de mundos que lo detuvo todo. ¿Amor a primera vista? ¿Algo de una noche? ¿Que pasaría mañana?. Arena, sol y mar... Atrévete a echar un vistazo, las cosas se pondrán interesantes...

Genre
Erotica/Romance
Author
lis
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

PARTE I

El rugido de los vientos azotaban contra las masas de agua, el oleaje del mar está embravecido y se notaba por la espuma que chapoteaban en la superficie, las alarmas estaban encendidas informando por su altavoces a quienes estuvieran cerca que no era seguro estar dentro del agua. Una tormenta pasajera pasaba por la costa haciendo que las olas crecieran con las fuerzas del viento. Todo lo que se podía ver en el cielo eran las nubes grises que se cernian sobre la orilla, la lluvia caí precipitandose. Y lo que solía ser una hermosa vista ahora mismo estaba empañada por el mal clima.


Mala suerte para quien haya decidido salir a correr y haya sido atrapado por las repentinas gotas de agua que comenzaron a caer paulatinamente aumentando poco a poco. Pero...


Oh, parece que alguien por ahí.


— ¡¿Pueden ayudarme?! ¡Ayuda! ¡Auxilio! ¡Alguien por favor ayúdeme! — gritaba la mujer a la nada, sus leggins se pegaban a su cuerpo con más fervor por estar mojados y sus cabellos se adherían a sus mejillas.


Ella miró para todos lados y lo único que podía encontrar era la nada misma, simplemente la arena blanca de la playa.


— ¡¿Un paramédico?! ¡¿Un bombero?! ¡Lo que sea! ¡Nada! — la castaña estaba entrando en desesperación al ver al mar y ver como su bebé se alejaba aun más de ella, sus lágrimas se confundían con el agua que la cubría de pies a cabeza, hasta sus medias estaban totalmente húmedas y se sentían molestas pero nada se comparaba con lo que comprimía en su pecho al tener tanta impotencia.


Ella llevó sus manos a manos lado de su boca y con todo lo que podía, Sus ojos picaban y la salinidad del océano invadió su boca.


—¡Mi hijo está allí dentro! ¡Por favor! ¡Ayuda!.


Ella en su momento de desasosiego, comenzó a caminar de lado a lado por donde estaba sin saber muy bien que hacer, muy bien podía lanzarse allí pero la cosa era que no era una buena nadadora, algo que sumamente le venía en contra. Ella estaba segura que lo daría todo por él pero tenía miedo de ahogarse y morir los dos allí dentro, necesitaban de alguien con más experiencia que los ayudase. Todos estaban fuera de la costa y por ello veía imposible que alguien saliera de la nada y le echara la mano.


Escuchaba a duras penas los chillidos de terror de terror de su 'bebe' y su pelaje marrón simplemente era una difusa mancha entre las olas que se superponían una sobre otra. Ella se vió impedía y sintiéndose idiota por estar hablando sola, se sacó los zapatos y los lanzó a un costado de ella. Iba a salvar a su hijo con o sin ayuda.


— Dios, se que no hablamos mucho pero por favor no nos hagas morir aquí... please — pidió la castaña había haciendo función de su poca esperanza, no tenía expectativas porque si se llegase a plantearselas quedaría estática comiéndose las uñas por la indecisión.


Ella no quería ver la muerte de su bebé y se juró a sí misma en ese momento que lo daría todo por el.


— ¡Ya que no alguien de utilidad aquí!. ¡KUKU! ¡MAMI IRA POR TÍ, BEBE!.


Y si, con eso último la mujer se lanzó a las aguas agitadas aún guardando el temor sobre lo que pudiera pasar. Su cuerpo fue movido  como un muñeco de trapo al solo entrar a la parte más honda, en la lejanía podía verse parcialmente la zona rocosa, el cual era el foco de atención de las olas, estas chocaban violentamente con la pared de roca y el agua hacia formas abstractas y grandes curvas como columnas que amenazaban con tragarse todo lo que estuviera dentro del mar. 


— ¡KUKU, VEN CON MAMI! ¡BEBÉ,  ESTOY AQUÍ! — gritaba nuevamente cumpliendo la difícil tarea que era tratar de propulsarse hacia el, sus piernas se agitaban y pataleaban sin conseguir mucho impulso. Comenzó a sentir que todo estaba perdido porque ya no podía verlo. — Ighm... — jadeo sintiendo la presión del nudo en su garganta.


Las aguas rugían a su alrededor como cuál león sobre la pradera de la sábana lo hacía. Daba mucho miedo estar en donde ella estaba, era el peor lugar donde pudieras acabar. Todo parecía ponerse más oscuro a pesar de ser poco más de las ocho de la mañana, las nubes cambiaron completamente el lindo panorama en el que Jennie se quedó fascinada cuando había elegido esta mañana para hacer un poco de ejercicio corriendo por la orilla de la playa, y de paso, aprovechar oara sacar a pasear a su perro y que este hiciera sus necesidades.


Fue inesperado cuando ese hermoso amanecer lleno de gaviotas fue ensombrecido tan rápido como un parpadeo. Nada había salido de lo normal, hasta que llegó eso, ella vió la gente despejando entre gritos y alaridos correteando hacia sus habitaciones, algunos tapándose con sus sombrillas o toallas.


A la coreana no le importó soportar unas cuantas gotas, y siguió, con su hijo, siguiéndola de cerca y sin su correa. Avanzó unos cuantos metros más dejando atrás a todo el desastre de la gente y se hizo con la idea de sólo dar un par de vueltas más antes de regresar a la calidez de su suite. Las cosas cambiaron cuando al estar de regreso comenzó a jugar con Kuma y este vió algo que le llamó la atención, fue directo hacia el mar que en ese instante estaba en proceso de formar una pequeña tempestad buen cerca de la orilla. Jennie con los ojos bien abiertos, miró horrorizada como su pequeño amigo se su sumergía sin mucho esfuerzo dentro del agua. Ella lo llamó pero no le hizo caso, y ahora.


Ahora estaba muerta de pánico viendo como todo empeoraba mucho más, había sido una idiotez lanzarse así a lo bruto dentro sin tener si quiera un flotador o algo que sea efectivo para poder estar en la superficie. Estaba ya luchando contra las aguas para tratar de tener oxígeno y no ahogarse por algo hacer algo tonto. Pero entendía que ya no tenía de otra, era esto o dejar morir a su compañero, y  claro, eso no estaba a discusión. Idiotez o no, ella estaba aquí para salvar a Kuma y no se iría sin él.


Las olas salpicaban a sus costados, por todos lados y la tapaban de vez en cuándo, su cabeza se giraba para mirar a su alrededor y sus piernas comenzaban a calentarse con las dolorosas agujas que el ácido láctico te clavaba en los músculos después del ejercicio continuo. Echarse a nadar no estaba dentro de su rutina, y eso la estaba cansando poco a poco. Todo lo que sus ojos encontraban era agua elevada por encima de ella, trató de esquivar las olas que podía y se hundía para así amortiguar los golpes, no había suelo debajo de sus pies ,y para este punto , estaba quedando tan vulnerable como una hoja siendo arrastrada por la brisa.


El oleaje la estaba llevando más cerca de las rocas donde todo era terrorífico, el agua se mecia contra la roca dejando ver un espectáculos de arcos y espuma, las gotas resultantes caían a unos metros de dónde ella se encontraba y de seguir así su cuerpo iba a ser lo próximo que colisionara con la pared rocosa.


Ella viendo el peligro, movió sus piernas con todo el dolor que sentía y nado en dirección contrario, llevando la contraria a la corriente que la arrastraba.


— ¡KUKU, ESTOY AQUÍ! ! AQUÍ, BEBÉ! —  ella volvió a llamar a su perro, pero no lo escucharía mientras que la lluvia no parara. Una buena cantidad de agua entró a su boca y la sal acribilló a sus papilas gustativas. Sus ojos picaban mucho más que antes y su desesperación era un manto que la cubria. — ¡POR FAVOR, KUKU. ESCUCHA A MAMÁ! ¡ESCUCHA MI VOZ!.


Ella no quería ni imaginarse el miedo que su  bebé iba a tener, no quería tampoco pensar que él estaría sumergido y sy cuerpecito estuviera sobre el techo del mar y su lucha por el mo haya servido de nada. No quería aceptarlo y en cambio ella seguiría intentándolo, empujando hacia delante la bola de pensamientos intrusivos que planeaban introducirse en su cabeza en ese momento en el que no era opción titubear, se había sacrificado a su misma por él. Y eso sería la razón suficiente para continuar.


Aún sin siquiera saber si estaba vivo o no.


La mujer avanzó lo más que pudo y sobre la superficie de sacó el cabello de entre sus ojos para poder observar en su entorno. Ella dió una medía vuelta al mismo tiempo que por detrás de ella se alzaba un montículo de agua que en los próximos segundos se la estaría tragando a ella.


— ¡KUMA, VEN AQUÍ YA! ¡ACÉRCATE, POR FAV-...— el final de esa oración se ahogó junto con ella siendo consumida por el mar, rodó por debajo del agua y su cuerpo sumergió más abajo mientras algunos remolinos se giraban sobre ella, sus ojos se ensancharon con pánico. Su boca estaba abierta dejándola obligada a a tragar agua. Estaba asustada la llevó a mover sus brazos frenéticamente para volver a subir a la superficie. — cof, cof.... ¡ALGUIEN POR FAVOR, ESCUCHEME! ¡AUXILIO! ¡ESTAMOS SOLOS! ¡AYU-...


Nuevamente una ola arremetia contra la delgada mujer y con ello la convertía en un trasto que el mar se jactaba de lanzar por dónde quiera, cómo juego de tenis yendo de extremo a extremo.


La cabeza de Jennie salió sobre el agua y la agitó sacudiendo el cabello que le tapaba la vista. Ella respiraba pesadamente con el corazón hecho un tambor de lo tanto que retumbaba dentro de su pecho. Sus costillas ascendían y descendían conforme sus pulmones exigían oxígeno. Sus ojos buscaron señales para poder orientarse, ya no tenía idea de cuan lejos estaba estaba de la orilla.


La lluvia no había cesado, y al contrario, parecía haberse enfurecido más, las gotas crecieron de tamaño y se precipitaban furiosas sobre el mar que ya no se veia de aquel encantador color cian. Ella miró a su izquierda, y no encontró más que olas balancenadose y lo mismo sucedía su derecha. Esto se salía de lo que había pensado inicialmente, le habían dicho que está era una zona segura, y que las tormentas no eran tan fuertes de este lado dado a qué el conjunto de islas que circundaban la costa servían como escudo.


Patrañas.


Eran todos unos charlatanes, esto para ella no era algo pequeño, estaba pálida y muerta del frío. Y rogaba al señor de allá arriba en algún lugar, que la ayudase. Jennie tragó saliva cuándo de frente le llevaba una ola que desde su punto de vista sería: «una jodida perra ola gigante » y si, en ella utilizar palabrotas era solo para momentos especiales, si, partes de las secuelas de tener una madre que te hacía meter un dólar en el 'tarro de las groserías ' cuando soltabas una.


Estar prevenida no le sirvió de nada, la mujer quedó sumergida nuevamente debajo del agua al verse sorprendida de la fuerza de esa ola. Había subestimado su instinto, y ahora rodaba con la corriente. Fue empujada a la dirección contraria en la que se dirigía pero está vez si pudo aguantar la respiración. Ella con los ojos abiertos fue capaz de ver cómo algo en la menos cinco metros se sacudía. No sabía diferenciar bien si era una maraña de algas o un animal marino, una tortuga quizás. No le hallaba la forma pero la esperanza calentó su pecho al pensar que ese era su bebé.


Ella se echó andar en esa dirección, pero como si el océano estuviera en desacuerdo con sus ideas , se vió empujada nuevamente hacia atrás. Eso le sacó el aire y el objeto desconocido desapareció detrás de una pared de espuma. La castaña no quería salir sin él, había entrado para sacarlo, y en este instante, los dos estaban en problemas.


— Uh, ah...caf, cof— tosió sacando de su sistema todo el agua que había entrado a su boca. Alzó la barbilla hacia un costado y se encontró con que estaba demasiado cerca de la zona rocosa, debía moverse de ella ,y lo intentó, pero algo le hizo girar la cabeza hacia la izquierda.  — ¡¿KUKU?! ¡KUMA! ¡¿ERES TÚ?!.



Y allí, dentro de la furia del mar, sorpréndetemente pudo escuchar algo mas debajo de rodo el ruido de las olas al chocar y la lluvia seguida de los truenos y relámpagos. Era el típico chillido agudo que un perro soltaría al ser atacado o estando a la defensiva.


El corazón de Jennie se encogió en su pecho y sintió el temor de su bebé. Tragando saliva, nuevamente intentó nadar hacia él esperando poder ubicarlo, porque aunque lo escuchaba no podía hallarlo con la mirada.


— ¡ACÉRCATE A MI, BEBÉ! ¡MAMI TE ALCANZARÁ! ¡VEN A MÍ! — pidió con la preocupación embarrada en su tono, había batallado ya bastante con las olas y esto era lo mas cerca que estaba de su objetivo. — ¡ESTOY AQUÍ! ¡SIGUE MÍ VOZ!.


Ella se inquietó cuando los chillidos se multiplicaron, él la había escuchado y su desesperación se notaba. Jennie sentía que su corazón era desgarrado porque nunca lo había escuchado ladrar así, y conforme avanzaba lo oía cada vez más cerca. Sus lágrimas se confundían con el agua y sus músculos ardían como si estuviese dentro de un horno.


No le importó la lluvia, no le importó las olas, ni siquiera la posible amenaza de ser azotada contra la roca. Ella llegó por su hijo, y de allí saldrían los dos.


El agua seguía agitándose a su alrededor, mientras andaba hacia la nada, ella estaba convencida de que podía atraparlo y salir hacia la orilla justo después. No le temió a nada, está vez con fuerzas y energías renovadas se empujó a su misma a ir contra de todo para poder ganar esta 'pelea'. Jennie se prometió a secretamente a ella misma que haría lo imposible y más. Simplemente pataleo y pataleo, pidiendo al cielo que nada le impidiera seguir. Logró avanzar al menos unos dos metros, y se emocionó al escucharlo tan cerca, su cabeza era lo único que se veía de su cuerpo y lo demás estaba sumergido dentro del agua.


La espuma bordeaba su cuerpo y las rocas comenzaron a acercarse a ella. Estaba entrando en el cinturón de paredes de roca que rodeaba a la más grande. No sé permitió echarse para atrás y dar media vuelta, su bebé estaba más cerca que nunca aunque no pudiera verlo, él aún chillaba dejándole un mal sabor de boca. Buscó el aire para introducirse al agua, al tiempo que una ola se aproximaba a ella y la llevó a la pared de roca. Su cuerpo se estrelló contra esta.


— IAAAH....— chilló la castaña al estar de espalda contra la roca, por suerte no se había golpeado la cabeza pero si se había llevado un raspón en su rodilla y su leggins quedó rasgado en es zona. Ella alzó la barbilla hacia lo que crecía que estaba la orilla, pescando a ver si alguien pasaba por ahí — ¡AYUDA! ¡POR FAVOR, AYÚDENME!...


Jennie tampoco estaba segura de poder salir de allí y se cuestionó un montón de cosas mientras que frente a ella un par de olas que iban en direcciones opuestas se encontraron dejando un gran salpicadero de espuma. No sabía muy que hacer y los chillidos de su perro no cesaron, parecía que venían de todos direcciones y gracias a eso no sabía en dónde podría estar él.


No fue cuando el agua se dispersó un poco dejándole la vista de algo marrón flotando en la superficie. Su bebé era un luchador ¡ERA KUMA!.


—  ¡KUKU, ESTOY AQUÍ ,MAMI NO TE DEJARÁ! — contra todo, incluso la lógica, Jennie fue a nadar hacia él, pero a su bebé lo arrastró una corriente llevándolo lejos de ella aunque intentara acercarse — ¡ACÉRCATE A MI , BEBÉ! ¡AQUÍ! ¡AQUÍ! ¡SI!.


Ella chilló con el corazón en la garganta cuando vió con sus propios ojos que él atendió a su la llamado y aunque no estaba tan cerca pudo mirar que movía sus patitas para poder quedarse en la superficie, él lloraba frente a ella y su alma se quebraba un poquito más.


Para ser un pomeranian era absolutamente impresionante que pudiera hacer eso, era pequeño y por ello pensó que sería muy probable que se hubiera hasta el lecho del mar.


Ella estaba acercándose, y podía sentir la euforia recorriendo su cuerpo en vez del dolor infligido por el ejercicio extra. Casi sonrió cuando ya soñaba con sentir su pelaje contra sus palmas, había avanzando un metro y medio, dejando solo poco más de dos metros que la distanciaban de su hijo.


Jennie abrió los ojos como platos al ver cómo una ola lo hizo elevarse frente a sus narices, el giró su cabecita y a a pesar de la poca claridad pudo visualizar sua ojitos  asustados, su corazón se encogió en ese instante y la motivó a aventarse hacia él.


— ¡CALMA, BEBÉ! ¡MAMI TE LLEVARÁ CON ELLA! ¡ESPÉRAME! — consoló la castaña brazeando en su dirección, sus piernas se agotaron más pero no la hizo parar. No podía hacerlo ahora, y cuando lo alcanzara faltaba llevarlos a ambos a la orilla, su energía no debía mermar en este momento.


Pero lo que ella no fue consistente fue de la ola que la azotaria en menos de dos segundos llegando por su flanco derecho.


— ¡Kum-iaaah! — el agua se la trago nuevamente y movió sus mechones contra su rostro, su cuerpo fue envuelto en espuma y el sonido sordo del agua llenó sus oidos.


Jennie se vió sumergida y echó la mirada donde se suponía que estaba Kuma, ella se mordió la lengua al no poder gritar cuando lo consiguió aún flotando en la superficie, tenía esperanza y muchas ganas de seguir junto a el.


La coreana no lo pensó dos veces y nado hacia su bebé, pero quedó bloqueda de hacerlo al tiempo que sintió unas manos ajenas tomando su cintura, atrayendola a un cuerpo a sus espaldas. Ella intentó ver de quien se trataba pero su enredo de cabello no la dejó.


¡La ayuda había llegado!.


Justo cuando más la necesitaba, la persona extraña la jaló como muñequita hacia arriba y la elevó hasta la superficie. Eran brazos delgados, Jennie lo noto al poner sus manos sobre ellos, y su cabello revuelto le obstaculizó la vista, ella no olvidó el gran detalle.


— ¡Espera, espera! ¡MI BEBÉ! — gritó la castaña en medio de la nueva escena frente a ella, este desconocido la llevaba en dirección contaría en donde estaba su perrito y no estaba dispuesta a dejarlo. Sus manos golpearon los brazos de la persona que la ayudaba. — ¡Está ahí, está ahí!.


— ¿Que? — murmuró la persona que sostenía a la pequeña castaña, y esta última agitada se sacudió bajo las manos ajenas.


— ¡Kuma ven acá! ¡Bebé! ¡Ahí está él!— Jennie apresurada apuntó hacia donde estaba al canino, la mirada de la persona siguió su dedo hasta dar con el pequeño nubarron color chocolate que flotaba como todo un campeón luchando por su vida.


A ella se le subió el estómago a la garganta e inspiró hondo, cuando la chica loca que quería auxiliar se mecia contra su pecho mientras le golpeaba los brazos apurada.


— ¡No voy a dejarlo! ¡Vamos por él, por favor!... por favor... — la voz de Jennie se quebró al entonar esas últimas palabras y de alguna forma movió algo dentro del pecho de la mujer que estaba ayudándole.


— Ok, iremos por él , pero antes...— la pelinegra se movió dejando que Jennie se girara para encontrarse de frente a la persona que había venido a su rescate. El miedo aún se esparcía en su pecho y sus latidos descontrolados rugían en los confines de sus costillas. — Súbete a mi espalda o solo tómame por los hombros ¿Ok?.


Una rápida instrucción que Jennie cumplió al oír de la letra, no hubo tiempo para ponerse a examinar a la persona, sólo supo que era una mujer de cabello negro y corto, sus ojos le regalaron un poco de paz en el único segundo en el que sus miradas se encontraron. Su cabeza estaba tan desconectada del ambiente, y en lo que podía pensar era solamente en su bebé, ese pequeño diablito era su mundo. No podía verse sin él, y no quería que su vida acabara este día.


Ella se tomó de los hombros de la chica dejando  las punta de sus dedos contra sus clavículas apretando su agarre allí como si su vida dependiera de eso hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Estaba en modo automático, perdida en la adrenalina del momento que no se dió cuenta de que sus piernas se cerraron alrededor de la cintura de la otra mujer. Sus tobillos se encontraron en un sello perfecto, el frío del agua estaba calando muy profundo en sus huesos en este momento, su respuesta natural fue temblar y ponerse rigida contra al espalda de la pelinegra en la que sin estar consciente se presionaba.


La chica era impresionantemente más fuerte de lo que parecía porque pudo llevarla entre las aguas a cuestas, y sin mucho esfuerzo nado con ella subida encima hasta acercarse a su perro que chillaba espantosamente. Los alaridos del perro llenaron los oídos de la castaña y ella tenía las ganas de llorar atorada. La castaña echó un vistazo al cielo que seguía sin despejarse y se quejó cuando la chica se hundió en el agua agitada, en el instante en que una ola iba a romper contra ellas. La mujer desconocida hizo unos movimientos debajo del agua a los que Jennie no habían visto nunca. Cuando volvieron a salir a la superficie sus respiraciones pesadas se mezclaron juntos a la espuma que salpicaba en sus caras.


La coreana no pudo ni parpadear dos veces seguidas cuando el chillido agudo de mascota inundó sus oídos.


— Calma, chico, estarás bien... — la mujer desconocida arrulló al pequeño duende marrón y en cuestión de nada se lo tendió a Jennie. —  Sostenlo fuerte, nos arrastrare a la orilla.


Jennie no dijo nada , su punto focal era su bebé, estaba demasiado conmocionada como para prestar atención a otra cosa. Ella maniobro antes de que la mujer comenzará a nadar de nuevo, lo puso a él entre sus cuerpos y con una mano lo tomó contra su pecho para calmarlo. El alivio que sentía ahora era el más profundo que había sentido en sus vida.


Las olas seguían rompiendo unas contra otras a a pesar de que la lluvia se estaba escaseando, el mar seguia turbio.


La castaña tragaba saliva cada que la mujer se hundía para mermar la fuerza con la que las olas se abalanzan sobre  ellas. Tenía que taparle el hocico a su perro para que este no tragara agua. Y cada vez que salían sus chillidos dejaban mostrar su miedo, el pobre canino temblaba entre los dos cuerpos. Jennie no veía que tan lejos estaba , o que tanto faltaba para alcanzar. Estaba comenzando a cuestionarse que tan mal tenía su sentido de la orientación.


Hasta que llegaron al punto en que sintió como la chica debajo de ella, se erguia, tomando una nueva posición. Sintió las manos ajenas detrás de sus muslos mientras avanzaban, ella había llegado a pisar el lecho y caminaba hacia la orilla con ella y Kuma adheridos a sus espaldas. Se tomó la libertad de rodearle con el antebrazo al rededor de su pecho. Sin pudor, ni pensamiento alguno de ir a tocar demás.


— estamos a salvo, bebé, ya estamos bien ¿Ok?.... Quédate tranquilo, para mami ¿Si? — la castaña le susurraba a su perro mientras que la mujer desconocida luchaba con más fuerza para llevarla, iba a paso lento pero seguro. — Shh..shh, ya nada malo te va a pasar.


Poco a poco la mujer desconocida se acercaba a la orilla,y ya era visible para ella, en ese momento su fuerza se estaba agotando con ese arduo trabajo. Su empleo era el mejor, pero a veces cosas como esta se llevaban una buena cantidad de esfuerzo al que estaba dispuesta a ofrecer. Amaba porque hacia y más aún cuando le quedaban excelentes anécdotas para contar.


Cuando llegó a la parte de la playa en la que el agua le quedaba a la cintura, fue el momento que sus resoplidos comenzaron a ser oídos por la chica que llevaba en su espalda. Jennie se quedó sin palabras para decir, no sabía que hacer y las olas rugían detrás de ellas. La mujer desconocida hizo función de sus últimos intentos y luchó un poco más hasta que en cuestión de nada ya estaban fuera del agua.


Kuma chilló contra los brazos de Jennie y se agitó como pez fuera del agua. El pobre lloró un poco más al tiempo que la mujer desconocida se desplomó sobre la arena junto con ellos.


— Aaagh....— jadeó la extraña al caer contra la arena como saco de papas. Y soltó su agarre en los muslos de la coreana.


Jennie aterrizó contra su trasero y su agarre se rompió por ese choque abrupto siendo soltada de esa manera pero no reprochó nada , porque ella la habia salvado junto a su hijo. Su cabello era un desastre y se enmarañaba por la mirada de rostro.


La castaña vió como la pelinegra quedó de rodillas frente a ella sosteniéndose sobre la arena con sus manos. Su hijo pasó a estar sobre su regazo y se pegaba a ella con el frío haciéndolo temblar contra su abdomen. Sus manos por inercia fueron a acariciarle su pelaje mojado, pero sus ojos quedaron prendados en la figura alta y delgada de la mujer desconocida que jadeaba sonoramente buscando normalizar su respiración.


Ella era fantástica, eso fue... wow...


Quiso preguntarle si estaba bien, pero algo se lo impidió cuando captó el momento en que se dió la media vuelta hacia ella. Su cabello estaba pegado en sus mejillas, podía ver qué tenía un flequillo y este estaba pegado a su frente en pequeños rizos, ella se quitó estos mechones para poder mirar de regreso. Jennie se quedó reteniendo una respiración al verse cara a cara con la mujer desconocida. Sus iris achocolatados vislumbraron cada detalle de su rostro: nariz pequeña de lindas formas muy suaves y sutiles, sus pestañas eran largas y sus pómulos pronunciados, su mentón era muy bien proporcionado, demasiado simétrico nada extravagante, pequeño. Orejas pequeñas, y sus mejillas mostraban un lindo rubor casi imperceptible, no alcanza a detallar buen el color de sus ojos pero supo que debían ser hermosos.


Una corazonada.


Su mirada se quedó estancada en la mujer, y bajaron por su cuello delgado y marcado, sus músculos allí se marcaban. En ese instante todo perdió sentido al tenerla a ella desfilando como modelo para sus ojos curiosos. Ella llevaba un traje de baña rojo, con una cruz blanca en el lado izquierdo de su pecho, y el brazo tenía una especie de venda que decía :Lifeguard... Uff, ella era una salvavidas.


«¡Jodidamente sexy! »


Jennie rápidamente perdió el hilo de los acontecimientos pasados y se lanzó de lleno a buscar más de la hermosa extraña que se presentaba delante de ella. Su aliento se quedó atrapado en lo profundo de su garganta al verse emocionada por su cercanía, ella se había inclinado en su dirección, ni cuenta se dió de que estaba entre sus piernas abiertas. Fijó sus ojos traviesos en las finas curvas de su cintura casi de reloj de arena, ella tenía unos muslos gruesos y que le hacían perder la concentración. Un cuerpo atlético un rostro hecho con pinceladas suaves . Está mujer una exquisitez y-....


— Hey, uhm..¿me escuchas?—  ¡La estaba llamando!, Jennie tragó saliva y se dijo a sí misma « ¡no seas lenta, reacciona chica! » reprendiendose. Su barbilla tembló y se elevó para quedar cara a cara a la mujer desconocida. — Oye.. ¿Estás bien?.


Jennie una a responder que "sí" pero las condenadas palabras no salían de su boca, estaba inhabilitada para hacerlo. Ella se llevó la mano al pecho cuando sintió que algo le dió un tirón, una sensación extraña que jamás había sentido. Kuma chilló desde su lugar pero estaba ida.


— S-si... — tartamudeo, muriéndose de la pena por sonar tan débil. La mujer pareció examinarla a ella también, e hizo que Jennie temblara sobre la arena, y no especialmente por el frío.


— ¿Y él?.... — la mirada de la pelinegra no se despegaba de la más baja por ningún motivo. Algo hacia saltar a su corazón cuando la castaña se quedó perdida por un segundo, la mujer pensó que se había golpeado la cabeza tal vez. O quizás estaba exagerando. — ¿Él pequeño está bien?.


Los ojos de la castaña se fueron directo a los labios voluminosos de la mujer , casi soltando un gemido por lo rosados y tentadores que eran.¿Que rayos le pasaba? Parecía una adolescente hormonal, sus parpados cayeron quedando medio cerrados, la llovizna caía aún sobre ellas y las nubes oscurecian el lugar,  era inexplicable buscar la razón de ese algo que hacía brillar con luz propia a la mujer desconocida. Ella tenía un halo celestial detrás de ella, alucinante.


Se estaba volviendo loca.


Su mano se movió sobre la cabecita del perro y reunió parte de su control en alguna parte de ella para poder romper la mirada acosadora que le estaba dando a la pelinegra. Se obligó a si misma a ver el estado de su hijo siguiendo con la mirada el rastrilleo de sus dedos, él seguía temblando y sus ojitos negros se iluminaron en su dirección dándole una punzada de calidez. Se notaba lo muy confundida que estaba y mientras presionaba a Kuma para que se quedara quieto, le dejó la cancha libre a la pelinegra de  detallarla a ella.


La  mujer desconocida , inyectada de curiosidad por el comportamiento confuso se permitió a si misma moldear el cuerpo ajeno con su mirada en un escaneo.


Lo primero que vió fue sus abdominales, ella llevaba top deportivo y unos leggins que se ajustaban como una segunda piel en sus piernas, no se inmutó por estar entre sus piernas le importó más el hecho de averiguar de que se trataba ese tira y afloja que no dejaba de agobiar su pecho. Había algo que le pareció conocido en ese rostro de delicadas formas, no supo si eran lo abultado de sus mejillas , algo la llamaba de ella.


Esta extraña chica loca encendía una parte de ella que nunca había notado, se permitió subir y bajar sus ojos por su torso. Tenía un raspón a la altura de sus clavículas y notó que su  cuerpo era más pequeño que el de ella, y podría  suponer que su cabello bajaba mas alla de sus hombros, se veía sedoso y caían en mechones difusos que escudaban su rostro, impidiéndole determinar de dónde le sonaba. Sentía esa familiaridad que no con mucha gente tenía, se sentía muy intrigada. Mucho más que antes, y en ese par de segundos en el que la miró pudo escuchar algunos chillidos del perrito.


No entendía que le pasaba, su cuerpo vibró de repente cuando ella alzó la mirada hacia ella, y se tragó un suspiro. Su propio comportamiento también la desconcertaba.


— Eso creo... — le aseguró ella asintiendo, mientras que su mano temblorosa intentaba no dar fe de lo muy nerviosa que se sentía en presencia de la mujer desconocida.


«¡¿Que te pasa ,Jennie?! ¡Solo es una desconocida!... Que nos salvó » regañó la voz interna de la castaña. Pensó que estando fuera del agua sus latidos volverían a la normalidad pero con esta hermosura frente a ella quedó alterada.


— Si — susurró llevando su mano a mover los mechones de cabellos que tapaban su rostro.


Ella presionó sus labios juntos cuando la mujer la miró directo a sus ojos, está vez quedando en una especie de trance en el que ella misma se vió empujada a caer. La desconocida separó sus labios para hablar y ella se dejó ir sin importar nada a mirar como sus labios creaban las palabras, en cuestión de nada ella quedó flechada por esos labios   y no podía no admitirlo. El impulso se sentía casi bochornoso.


— Eso es bueno — murmuró la tailandesa sin mucho sentido, este momento parecía ser eterno pero demasiado estimulante para ambas.


Lisa captó perfectamente el movimiento leve de sus dedos y siguió con sus ojos el paseo de su índice pasando por su sien derecha , cosa que jugaba a su favor porque moría por revelar finalmente el rostro de la chica y-...


¡Boom!...una bomba cayó entre ella, y le explotó en el rostro, la tailandesa quedó petrificada sobre la arena, y en una micro reacción sus cejas se alzaron con el entendimiento llenando las funciones primarias de su conciencia. Aquellos ojos achocolatados quedaron analizadola de vuelta sin que Jennie supiera lo que en la cabeza de la pelinegra se reproducía.


~•~


— ¿Que tanto te falta? Necesito que me traigas algunas cajas del almacén, Kook no puede hacerlo por su muñeca rota. Y tú-.... — el chico habló detrás de la mujer que estaba recogiendo distraídamente unos vasos sucios de la barra que acababan de desocupar— ¿Me estás escuchando?¿Lisa?.


A la pelinegra se le podía ver la baba corriendo por su barbilla, como que... ¡literalmente!  , y quizás debería voltear a otro lado para no quedar como idiota pero no podía. Todo en su sistema estaba desconectado de la realidad, su corazón dió un respingo dentro de su pecho y sentía que algo la impulsaba a llevar sus ojos insistentemente hacia la hermosa castaña que le estaba haciendo sentir cosquillas en la piel. Era un 'algo' que la recorría por toda su espalda.


Ella estaba ahí luciendo tan libre y felíz, llevaba un conjunto que le quedaba como una segunda piel, su cuerpo pequeño y menudo se moldeaba por aquella larga falda rosa, y su top a cuadros que revelaba discretamente que no llevaba brasier debajo. Pero no eran esos detalles los que clamaban su atención, más buen era toda ella en sí. La hizo pasará saliva, cayendo inmediatamente embrujada por la sensualidad de sus caderas meneandose, serpenteando en movimiento circulares. Ella sabía muy buen cómo sacudir sus huesos, su trasero 'de muy buen aspecto'  ; según ella la llamaron con suplicas que lo mirase en cuanto ella se dió la vuelta.


Pudo ver su espalda marcada, su piel que no llevaba un tono tan oscuro de bronceado, era apenas perceptible que el bravo sol de la playa la había dejado rosácea. Podía suponer que recién llegaba a Maui porque no había visto una chica tan hermosa hasta ese momento. Y no, es que ella tuviera una memoria extraordinaria pero en el año que había estado viviendo en el condado,no había tenido la fortuna de encontrarse con alguien tan especial como la que tenía enfrente.


Lisa no sabía describir eso que sentía, se cuestionaba a si misma porque no recobraba el sentido o que tenía que nadie más. Solo era una chica divirtiéndose en una noche como cualquier mujer soltera lo haría a mitad del verano.


« Los platos, Lisa. Si, si , eso... Pero ella» la tailandesa se peleaba von sus voz interna al verse contrariada. Ella bajo su mirada a sus manos que sostenían la charola con la que se suponía en qué iba a colocar los vasos vacíos para llevar al fregadero y seguido a eso lavarlos ella misma. El bar estaba tan concurrido como era costumbre para un día a mitad de agosto. Los visitantes se volvían y el lugar se abarrotaba, llenandola a ella de oportunidades de conseguir suerte, si saben a lo wye me refiero...


Pero tener  a una mujer ahora no estaba en sus planes, y ahora tenía a una desfilando frente a ella como si quisiera burlarse de sus ideas, no entendía porque su mente podía distorsionar algo tan simple. La castaña se había algo de ella sin siquiera haberlo intentado. Insólito. Quería reunirse y juntar las partes de sí misma para entrar en control, no podía permitirse tampoco dejar que una distracción suya le haga cometer algún error, ya bastante pesado sentia el cuerpo por la carga de su primer trabajo cómo para estar arreglando sus propios desastres.


Los vasos sonaban cuando los dejaba en la bandeja, estaba recogiendolos tan lentamente mientras sus ojos no dejaban de mirar a la chica, y en un segundo pudo ver su rostro. No supo por cuánto exactamente, pero se quedó petrificada viendo sus suaves mejillas , pómulos muy recatados y sutiles, en sus labios relucía una enorme sonrisa que te hacía querer estar igual de feliz que ella. Su mano alza la copa que contenido amarillento, quizás una margarita. Su otra mano sacudía sus mechones y enterraba sus dedos allí.


Brincaba en el mismo lugar, siguiendo los movimientos errantes del resto. Todo mundo estaba borracho, y la gente se difuminaba de su camino cuando lo único que para ella brillaba era esa... castaña de ojos rasgados. Al fondo no podía distinguir la canción que la dejaba tan entusiasmada pero supo que era en otro idioma, español.


— ¡Lisa! — el grito asustó a la tailandesa que recién tomaba el vaso restante sobre la barra, este se resbaló de sus dedos y cayó directo al suelo con un ruidoso estruendo. — Mierda.


— Ya lo limpio — la mujer actuó enseguida, en automático se agachó y fue a tomar los pedazos de vidrio con las manos descubiertas. Grace error del que se lamentó cuando su dedo se corto dejando ver una una pequeña brecha. — Auh-... Mm — tarareó sintiendo el penoso pinchazo, se llevó la punta de su dedo hasta para llevarse la sangre.


— Mejor déjame eso a mí, vale... ¿Estás bien? — le pregunta suavemente su compañero de trabajo, el chico solía ser amable con todos y atento, el era su gerente por lo que muchas veces se veían las caras.


Lisa asintió, sin saber que decir, él la veía como tratando de analizarla pero sabía que no iba a encontrar nada. Su pecho se hinchó cuando vió como su jefe se ponía a recoger los trozos usando un pañuelo de tela que había sacado de su bolsillo. Estaba un poco ida en el encanto de aquella chica, la tailandesa levantó la mirada hacia la pista de baile, encontrando el lugar donde estuvo 'ella', vacío.


Se había esfumado del lugar en una nube, como si fuera magia.


Sus pulsaciones pudieron volver a la normalidad,pero algo dentro de ella Escocia como si necesitara volverla a tener cerca. Si, definitivamente debía recuperar sus horas de sueño después de una semana tan ajetreada.


— Sí, bien-... — balbuceó cuando él estaba de pie junto a ella cargando en sus manos los pedazos del vaso roto. Ella lo miró de pies a cabeza, frunciendo el ceño.


— Ve con ,Kook. Él te dirá donde están las cosas que necesitamos — le volvió a recordar el rubio, pero la expresión de la tailandesa dió a entender que no sabía bien que le estaba pidiendo. — ash, estás densa, Manobal. ¿Puedes-.... ¿puedes sólo hacerlo?.


— Si, yo...ehm...— tartamudeaba, sin sentido llevando su mano a la cabeza para rascarse detrás del cuello — Voy.


— Bien, que sea rápido — inquirió ya pisando el pedal de la papelera en dónde echó los cristales. Lisa asintió aún sin ser vista, presionando sus labios juntos — que no tardan en venir mas clientes.


Ella volvió a asentir, sintiéndose tonta solo por estar ahí pegada. El hombre se giró a mirarla y la examinó una vez más.


— Lo haré, señor Park... — el rubio se rió por ese tan formal apelativo, no muchas veces la escuchaba llamarlo así y siempre terminaba como ahora. El asintió y se lavó las manos para no permitir que alguna viruta quedará por allí.


La tailandesa se burló un poco, antes de darse la vuelta e ir a donde la enviaron, pero escuchó el carraspeo del chico, y se giró a mirarle por encima de su hombro.


— Y por cierto... deberías empezar a buscar jovencitas fuera del horario de trabajo, eso es poco ético — ¿Jovencitas? ¿Poco ético?, la tailandesa volvió de su sueño soltando una gran risotada para cuando se calmó arrugó su nariz sin darse cuenta, negando con la cabeza.


— Mm, lo tomaré en cuenta, Min — el trato amistoso entre ambos era lo que llenaba las noches aburridas , en las que ya diferencia de esta las hacía más amena. Y si, podían pasar de su relación jefe/empleado a ser un par de niños tontos en un segundo.


— ¡Hazme caso! — gritó Jimin cuando la mujer emprendió su camino en dirección contraria. Escuchó la risa de su amiga y sonrió ligeramente. — ¡A Sehun no loe gustará eso!.


Era una simple broma más, ambos sabían que él no haría nada, al contrario, alentaría a Lisa Lara ser lo que todos llaman ser " un picaflor". Lo último que oyó de ella fue un « Ujmm» antes de que desapareciera por la puerta lateral.


~•~


El tiempo pareció ralentizarse, mientras que ambos pares de ojos danzaban juntos en su propia armonía. La coreana tuvo la oportunidad de ver el rostro de la mujer desconocida con más detenimiento, la luz del sol comenzaba a aclarar las nubes que aún estaban ceñidas al cielo, estaba un poco mas ida que antes , ahora que podía verle mas de cerca notó mas de su piel bronceada, supo de cuan pequeño era su rostro y lo sublimes que eran sus facciones, una obra de arte bendecida por Afrodita. Ella se quedó esclavizada a esta mujer sin quiera conocerla, ya su cuerpo estaba en estado de ebullición, sus labios se separaron solo para dejar salir el aire que no sabía que estaba conteniendo.


— es... hermosa — susurraba la castaña las palabras que arrastraba su subconsciente, y todo en el mismo momento en que la otra mujer salía de su ensoñación, como si hubiera recibido un corrientazo eléctrico, se sacudió sobre la arena mirando de nuevo a esos ojos marrones que la tenían como punto central.


Ella tragó en seco, sintiendo la necesidad de hablar más con ella, olvidar el encuentro que tuvieron y quizás poder-....


— Uhmm... ¿Seguro que.... estás bien? — habló la pelinegra dejando que su cerebro actúe por si sólo, el envió los impulsos necesarios para mover su boca casi sin su consentimiento. Se impresionó de si misma, pero no lo suficiente porque su tono no se oyó tan convincente.


Jennie asintió echándose de clavado hacía los labios rosados que sin demora la he hechizaron. Lisa siguió el movimiento de sus ojos y tembló sin medidas una vez más. ¿Que se suponía que era esto?.


— Si, yo-... — el ladrido de su 'bebé' llamó la atención de ambas,y el se removió sobre la castaña como diciendo «oigan estoy aquí » , la risa nerviosa de Jennie se dejo escuchar entendiendo perfectamente lo que él quería decir si pudiera.


Su mano fue hasta la cabeza de él y le acarició entre las orejas, aún podía sentir como los latidos de su corazón seguía rápidos. Quiso poder mecerlo en su regazo sino fuera por los ojos ajenos que la miraban como si fuera el centro de su universo.


— Deberías, uhm...No sé , ¿Pararnos? — deliberó la tailandesa, tratando de que ella la mirase de vuelta a los ojos, y sucedió. La castaña cedió a sus deseos sin siquiera revelarlos, fue natural.


— Eso supongo, sí — tarareó y volviendo a reír hizo temblar algo dentro de Lisa que ni ella misma se supo explicar, además el vago recuerdo de esa noche cuando la vió por primera vez dejó estragos del mismo sentimiento que ahora la embargaba.


La pelinegra presionó sus labios para reprimir las ganas de reírse a su lado, ella tenía un encanto único en el que solo podía dejarse llevar, tan fácil como el pequeño duende marrón fue llevado por la corriente.


— Te ayudo — dijo en cambio, ella le tendió la mano internamente deseando vergonzosamente que ella la tomara, por muy mínimo que sea, presentía que al tener que al solo tocar su mano ya a a ser tragada por una bola de fuego.


Ilógico. Cómo todo lo que estaba experimentando, ella no era una santa pero tampoco una recatada. Sentía como su cuerpo vibraba en una onda diferente.


— Claro... — Jennie actuó sin pensar que sentir la calidez de la palma de aquella desconocida haría estremecer su cuerpo, esto era relativamente distinto a como se había sentido con una mujer — ¡Basta!... — le gritó ella al pequeño revoltoso que no quería bajarse de sus piernas pero lo hizo, dejándolo en el suelo antes de que se tirara a lamerle la mejilla como solia hacer cuando estaba inquieto.


— Supongo que debe seguir asustado eso fue-... debió ser aterrador— Habló Lisa mirando al perro de nos más de dos años quizás , no era una experta tampoco. Él jadeaba sacando sus lengua mientras miraba entre las dos, como si fuera consiente de que hablaban de el, fijó sus ojos negros hacia la tailandesa, la lluvia aun caí sobre los tres —...y tú... tú debiste buscar ayuda antes de ponerte en peligro, uhm...


— Jennie — reveló la castaña sintiendo como sus latidos se vieron afectados nuevamente por la presencia de la mujer, sentía el roce aún de su mano y ahora que la había soltado anhelaba volverla a tener envuelta en la suya. Raro, si, pero era lo que le pedía su cuerpo. ¿La razón? perdida como las estrellas en el mar — Me llamo Jennie.


Lisa miró el rostro suave y delicado al que le estaba adjuntando un nombre que sabía que ya no iba a salir de su cabeza. Cada aspecto de ella que le lanzaba quedaría guardado en una cajita de cristal para atesorarla. Sintiéndose embargada por estás sensaciones nuevas sonrió como anestesiada por la presencia de la mujer. Era como si la envolviera y la condenara a adorarla por el resto del día, oh deseaba tener la suerte de su lado. Y no solo eso, mucho más.


Una sonrisa escarbó un lugar en sus labios, nada con sentido o razón de ser, simplemente estaba allí. Estaba verdaderamente llena de emociones que la hacían actuar de esta manera. Casi absurda... ¿De que rayos se reía?.


Sus ojos titubearon, y bajaron por el cuerpo ajeno, viendo su vestimenta deportiva... Joder, todo se le marcaba tan bien que-...


«Zona segura, Lisa ¡ve a la zona segura! ¡Reunete!» se recriminaba la castaña para no ser tan evidente, la mujer que tenía ante ella era mil veces más hermosa de lo que recordaba. Sus labios se presionaron una vez más al sentirse una pervertida. Pero es que no lo puede evitar, el destino... quizás, le estaba dando una oportunidad que ella no podía dejar pasar.


— Lindo nombre... — «Uff....que elocuente , Lalisa » se reprochó internamente, siendo incapaz de reprimir la sacudida que la azotó cuando se vió enfrente de una sonrisa empujada por ella.


Una Jennie sonriente  iba a ser su perdición con esas ráfagas de electricidad que se clavaban como dardos, aunque para cualquiera seria algo muy insignificante. 


— Eso de allí... — señaló al mar detrás de ella levantando su mano apuntando con el pulgar — no fue lo más prudente, Jennie.


Oh dios, la castaña estaba teniendo un orgasmo de dolor escucharé como tan libremente sus labios hacían sonar su nombre como música clásica , y su lengua rozó cada letra en una caricia, y sí, la química de su cerebro estaba hecho puré.


La coreana tuvo que pasar saliva , para enterrar las ganas que tenía por preguntar su nombre, no quería ser obvia y controlarse no estaba siendo especialmente una tarea fácil, quizás ya la había atrapado y ya había hecho una imagen suya que tal vez no fuera tan atractiva.


«Mierda, Jennie...» se lamentó la castaña internamente, buscando respuesta de algún lugar, miró a su entorno y luego a terminó cayendo al basto interés que notaba en los iris color avellana de la mujer desconocida.


— G-gracias... — balbuceó.


«¡No! ¡Haz algo bien, Jennie! ¡Avanza!» fue lo gritó su voz interior entrando en pánico por no saber cómo actuar frente a la hermosa Salvavidas. Dios... Que ardiente se veía con ese traje.


— D-deberia irme de regreso a mí habitación, sí... — era lo que decía de la boca para afuera, no tenía intensión alguna de alejarse de la extraña pero no tenia idea de nada, por alguna razón se sentia inexperta. Ella dió un paso amagando ya con irse.


«¡No!¡No!¡No!...¡Eso tampoco!... Ashh ¿Pero que hago? » se cuestionó la castaña yendo a dar un paso más, quizás siendo descortés por casi dejarla con la palabra en la boca. Ni siquiera sabía en qué dirección estaba el hotel donde se hospedaba.


La mujer desconocida tocaba fibras de ella que a las demás mujeres en su vida le había tomado meses en lograr, ella no era un hueso fácil de roer y por ello llevaba una lista corta de relaciones en las que podía documentarse, Jennie llevaba tiempo en el mercado, algunas se habían acercado a ver pero ninguna de ellas le ha movido tanto el suelo como está mujer.


— Espera, yo-....Ahm... — la tailandesa activó rápido sus alarmas cuando la chica comenzó a verse inquieta, algo había en su cabeza que no le permitía dejarla irse sin si quiera hacer algo que prometiera que iba a volver a verla.


Su mano se cerró en la muñeca de la castaña a mitad de su vago intento por ahuyentar las sensaciones desconcertantes que le empapaban el juicio.


«Ahgm... Si, por favor» No sabía que idea, Jennie  sólo se encogió al sentir la mano ajena sobre su piel, era como sí su algo se amenazaba con tragarsela viva si no la sentía cerca. Increíble, excepcional.


No quería que simplemente se esfumará como lo hizo en el bar de su amigo.


— ¿Puedo yo... invitarte? — sus ojos se movían intermitentemente sobre el rostro girado hacia ella, Jennie miró el contacto de sus manos juntas y cuando dió con la mirada de la pelinegra sus cejas se alzaron como si el click una cerradura sellara la aparente entre ellas.


«¿Invitarme?... A dónde quieras, si» gritaba la voz interna de la coreana al tendré a tan perfecta mujer simplemente desgastando sus facciones. Esos ojos juraban todo lo que sus labios no eran capaces de soltar. Algo en ella , tal vez su instinto, le decía que debía quedarse allí y escuchar, aunque le temblasen las piernas. Kuma estuvo así lado, pero no lo sintió, en realidad nada más que a ella.


Lisa presionó los labios cuando no tenía ni idea de que demonios estaba haciendo. Su mano se había elevado por si sola, y casi sentía que sus piernas flaqueaban al ver el brillo que giraba como cisne vagaba en la superficie de sus iris. Éso la derritió más e hizo de ella un desastre nervioso.


— Invitarte a salir, digo... no lo sé, si quieres para almorzar, un brunch... Nada ambicioso, solo un par de cosas, ¿estás de paseo? Puedo enseñarte algunos lugares increíbles y-....


«¡Para, para, para! ¡Carajo, así no! ¡Va a tener que solo te la quieres coger! ¡No! Pero eso sí... pero no lo es tod-...  ¡No!..»


«.Ash...¡Arreglalo, arreglalo, arreglalo! »eran los pensamientos intrusivos de la tailandesa que la hicieron sentir como una imbécil, no quería espantar a la diosa que tenía enfrente.


Cielos, estaba siendo tan difícil hacer esto.... ¡Cuando era algo que había hecho un millón de veces!.


La risita nerviosa de Jennie acarició sus oídos que con la brisa llegaron al igual que las gotas de lluvia.


— Eso estaría bien — coincidió Jennie lamiéndose los labios, sus pies quedaron adheridos al lugar donde estaba, sintiéndose en la gloria con sus cuerpos casi rozándose .


Y Lisa sentía palpitar el suyo como si clamara por la castaña, sus ojos como cámaras de seguridad rastrearon los movimientos, y con ello la hicieron temblar cuando vió la punta de lengua pasando por allí.


— Encontremonos, en el lobby del hotel, Uhm.... — titubeó queriendo que ella completase su oración y al mismo tiempo le revelará su nombre, del que esperaba que fuera tan hermoso como su dueña.


— Lalisa... — soltó la muñeca de la castaña haciendo que ambas tuvieran que tragarse un suspiro descontrolado por la desconexión, pero ninguna de las dos sabía que el cosquilleo naciente murmuraba el destino en el que ambas se verían encaminadas. — Lalisa Manobal.


Jennie sinsentido alguno sonrió, llevando a Lisa a mirar sus labios... ¿Ok? Esto estaba había cambiado drásticamente, y pobre de ella si no lograba siquiera besarla en la primera oportunidad que tenga. Esto era realmente loco, incluso para ella que había algunas cosillas muy cuestionables.


La emoción explotó en la castaña al verse sumergida en una trance junto a ella, dónde no podían sacarse la mirada de encima, se encendía tan solo con la chispa que urgía por salir a quemar todo en una gran hoguera.


— Nos vemos luego, Lisa — se despidió la castaña, tratando de no desilusionarse a sí misma poniéndose en ridículo pues, ya había conseguido algo enormemente maravilloso, en manos de la chica que la había salvado... ¡Que la había salvado! ! Dios! — Y Gracias por haber aparecido así, sin tí él-...


Fue allí que buscó a su hijo con la mirada, en encontrandolo a un metro de ella mordisqueando un palo, muy cerca donde entraba la vegetación.


Ella se mordió el labio cuando la imagen de su bebé aterrado golpeó su cabeza con los sucesos anteriores.


— No tienes que hacer eso, es mi trabajo. Pero si vamos a eso, gracias a ti también por aceptar mi cita — Soltó ella está vez con mas determinación y certeza, Lisa seguía nerviosa pero darlo a demostrar espantaría a cualquier, y jamás permitiría que eso sucediese con Jennie.


La coreana volvió a sonreír, muriendo de ganas porque llegase esa cita.....Dios, esta mujer de dónde salió. Este era un buen día, claro, a excepción de como comenzó todo.


— Cualquiera que pueda impedir que mi bebé se ahogue, tiene una oportunidad. Mi salvadora — murmuró la castaña con más sentido de pertenecía del que debiera tener sobre una mujer que apenas conocía. No fue capaz de ver el estremecimiento de Lisa al llamarla 'Su salvadora ', pero si sintió ella los estragos de ellos al tener sus dedos rozando su mejilla.


Ella le apartó el cabello, y por unos instantes sintió como el fuego se comía todo su pecho. ¡¿Que tenía ella?! Carajo, se iba a desmayar.


— Excelente — festejó Lisa dejando caer su mano tan rápido como fue hasta Jennie, y esta última extrañó el contacto pero se quedó sin mucho que decir, su barbilla cayó al suelo dejando salir una risita nerviosa.


— Vamos, Kuku — dolorosamente Jennie se separó de la mujer y pasó finalmente por su lado seguida de su pequeño revoltoso.


Y Lisa, pues ella se quedó preguntándose que mierda fue todo eso,y como todo en ella entraba en colapso total llevándose una mano al pecho agradeció al universo por su gran suerte.



|||•|||


Condado de Maui, Kaanapali Beach.

12:27 pm.


Los cubiertos sonaban contra la porcelana, y bajo el murmullo del mar la tensión entre las dos mujeres crecía exponencialmente, dejando que todo fuera viento en popa. La miradas que se regalaban enviaban sacudidas una aa otra, todo sirvió para que ellas pudieran venir y ser tal y como eran. Un hecho totalmente nuevo para ambas. Las conversaciones iban en distintos rumbos y era fácil comenzar a hablar sobre cualquier cosa al azar.


Se había convertido en un juego no oficial, el estarse lanzando miraditas por sobre la mesa que compartían, Lisa juró haber visto a Jennie sonrojarse a penas un poco. Murió de ganas por ver que tan adorable sería ella puesta en una situación embarazosa que le de el gusto a ella de pellizcar sus mejillas.


Se repetía internamente que debía de moderarse pero es que no podía estar quieta. La castaña era un obra de arte, eso ya lo había confirmado al volver a verla cuando se encontraron donde la castaña le había dicho.


Ella tomó su mano simplemente al saludarla y fue la misma castaña que las entrelazó. Lisa quedó encantada por ello, y le sonrió mientras la traía al restaurante en el que ahora estaban degustando los mas aclamados platillos hawaianos.


—  Entonces no te gusta la Ketchup, interesante — tarareó Jennie como si eso fuera algo de utilidad, había cosas de esta mujer que brillaban por si solas. Lisa era ardiente, irradiaba una luz propia que simplemente la hacía palidecer. En sus huesos sentía que si ella la llegara a besar, cosa que no ha hecho todavía por estar en la parte de las preguntas, moriría.


— Está en lo correcto ,señorita Kim, jamás pude volver a sentirla igual, fue realmente asqueroso — el comentario hizo reír a la castaña mientras que su bebé a un costado estaba sentando pacientemente por la comida que su madre podría ofrecerle, y sí, habían traído al pequeño no había forma de que Jennie lo dejase solo después de ese susto.


Arrugando la nariz, Lisa miró en su dirección embarrandose de la diversión inédita de su cita , le había contado sobre muchas cosas bochornosas de las que no tenia problemas en contar, había descubierto que podía ser libre con la castaña y era mucho mejor.


No puso un posible juicio sobre o alguna impresión, no tuvo tiempo para eso, solo tuvo la iniciativa de besar el piso por dónde pasara. Parecía una adolescente enamorada pero el choque de mundos la golpeó tan fuerte al tenerla enfrente.


— Dios, siempre pensé que eso no funcionaba y que más fácil era usar alguna sal de baño o algo así.. — decía la castaña una vez que recobró el sentido. Su hilarante anécdota con el zorrillo la había dejando riendo sin parar — ¡Es lo más bueno que he escuchado! .


Lisa alzó las cejas, al verla tan prendida, no pensaba que con eso la haría reír tanto pero estaba amando escucharla toda la tarde. Ella con su cuchara removió parte de su arroz con camarones dejando sus ojos fijos en la figura risueña al otro lado de la mesa.


Jennie echó la mirada al costado llevándose de frente con la panorámica de la playa, el lugar estaba repleto de lugares encantadores y cada uno ofrecía algo único, ellas escogieron tener una vista al mar mientras platicaban, la salinidad del océano las bañaba en un manto.


— Si tú lo dices — tarareó la tailandesa llevándose un bocado de su plato a la boca, la comida allí era exquisita y por recomendación de la misma pelinegra terminaron ahí. Ella había redactado Miles de halagos que convencieron a Jennie de ir con ella.


La interacción entre ellas fue espontánea e incluso ambas se encrisparon al ver lo mucho que podían encajar juntas, al encontrarse caminando sin rumbo alguno ambas tuvieron tiempo para familiarizarse , Lisa no hizo más que aclimatarse cuando la primera broma sobre la forma en la que se conocieron salió de sus labios. Y la primera vez que hizo reír a la mujer con la que tenía la dicha de pasar el rato, su corazón se encogió en gusto.


Juraba que antes no había sentido algo así, el sólo hecho de tener su atención se  quedaba corto a todo lo bueno que alguna vez le haya pasado.


— ¿Que más vamos hacer? Porque supongo que ésto no es todo — murmuró Jennie mirando fijamente al horizonte, y con su mano llevó algo de comida al hocico de su perro, este lo tomó todo y se quedó sentado en la misma posición.


— Mm, si...yo-... — habló con la boca llena, ella estuvo a punto de decir lo que ya ambas deseaban, trago su comida y junto a ella un sorbo de agua. — yo estaba pensando en alargar nuestra cita  para todo el día y al final dejar lo mejor.


— ¿Lo mejor? ¿y que será eso? — pregunta la castaña con tono coqueto. La curiosidad se expandió por su pecho al querer tener al menos un indicio de lo que su acompañante planeaba.


— Pues, me te-....


— Aquí tienen sus bebidas, señoritas — entraba la mesera interrumpiendo a la tailandesa dejando sus copas, eran una margarita para Lisa y una piña colada para Jennie , misma que curiosamente venía en una taza con la forma de la frita con la que prepararon la bebida.


La mujer les dejó un par de paquetes de pajillas que ambas aceptaron.


— Que lo disfruten.


Ellas murmuraron un "ok gracias" y simplemente volvieron a lo suyo mientras la mujer se retiraba.


— ¿Que decías? — cuestiona Jennie.


— Uhm, sí. Que me temo que quedara a la expectacion, lo descubrirás cuando estemos allí, por ahora será un secreto — la sonrisa que creció en el rostro de la castaña hizo que Lisa alzara el pecho orgullosa. En los ojos de Jennie podía ver la miles de ideas que ella pudiera estar pensando.


Era loco, si. Pero era lo que veía en ese par de ojos felinos , le había dicho que parecía un gatito, y con ello logró que Jennie se pusiera de colores. Algo que sumó a su locura , esto apenas estaba comenzando y ya se sentía explotar por la lluvia de emociones.


— Porque me dejas así — la castaña le hizo un puchero que quiso rozar con sus dedos.


Ella quería corroborar la idea que tenía de que esos labios eran tan suaves como se veían, sentía como su estómago burbujeaba de la anticipación, sabía que en algún momento la besaría, estaba muriendo por hacerlo pero no podía simplemente lanzarse , aunque tenía muchos impulsos de hacerlo.


Jennie fue sigilosa y mordió el extremo de papel de la bolsa que envolvía su pajilla, y la escupió ante Lisa, quien sonreír de medio lado.


— No te dejo de ninguna forma — se echó hacia delante sobre la mesa apoyando su cabeza en su palma. Sus ojos soldadores solo miraban a los iris achocolatados de su cita. —  a menos que me escondas eso, y así serías tú la mala ¿no crees?.


No obtuvo una respuesta de Jennie, ella solo se puso la pajilla en la boca y como venganza simplemente sopló haciendo que el papel le golpeara en la cara, jennie se partió de la risa.  La mujer gritó sin reprimirse demasiado, Lisa sin quejarse optó por lanzarle una pajilla y simplemente se puso hacer una entretenida escena entre ella y la castaña lanzándose cosas.


Parecía que se conocían desde años y la emoción por pasar el día juntas hacia que se sintieran más contentas.


Durante lo que duró su almuerzo, Lisa le contó datos aleatorios sobre su oficio a ella, y Jennie le dijo que trabajaba en su propia empresa de bienes raíces. Ella se impresionó porque una chica de veinticinco años lograra algo como eso. Lisa le contó que sus padres están en Ohio y que no pude visitarlos tan a menudo como quisiera, le contó que tenía dos trabajos y buscaba ahorrar para poder tener su estudio de fotografía. Y si, de fotografía, ella le explicó a su cita los gustos que tenía en gran mayoría de cosas al azar.


Jennie le contó a la tailandesa que solo vivía con su madre y que compartían la casa en dónde creció, que tenía otro perro que dejó en casa para que ella no estuviera sola. Lisa le contó sobre la vez que intentó recrear una escena de Karate Kid esa misma en la que 'Chao Drake ' hizo un split sobre unas barandillas, le dijo lo doloroso que fue desgarrarse un músculo y sobre las burlas que recibió por caminar chueco.


La castaña para darle un equilibrio a todo le contó de la que en que su madre la descubrió usando un dildo. Le relato con detalle lo muy traumada que quedó ella. Y la cantidad de tiempo que tardó en tener la confianza de volver a usarlo. Lisa se burló de ella por algo así y en cambio Jennie le golpeó el hombro con el puño repetidas veces. Kuma las acompañó y mostró su aprecio por la tailandesa, ella le había agradado al pequeño y con eso sumó puntos con la castaña. Al pagar, ellas solamente dejaron un par de billetes en la mesa, y dejaron propina, se tomaron de la mano y siguieron con un día lleno de aventuras por vivir.


||•|||


1:22 pm.


El contacto de sus manos presionadas hacían que las sintieran una inyección de energía subiendo desde sus estómagos hasta el pecho ¡Era totalmente absurdo! Ellas apenas y estaban conociéndose pero eso no impedía que tuvieran experimentando está explosión perpetua de emociones abrumadoras. Sentían la química actuando en sus cuerpos y el efectos de aquellos neurotransmisores que encendía la excitación debajo de su piel.


Todo esto era algo sin sentido ni razón, era increíble pensar que ambas estuvieron muy cerca una de la otra y solo hasta esta mañana lograron coincidir en un mismo lugar. Obvio, Lisa no le contó sobre su pequeño accidente de la otra noche, en cambio disfrutó de hacer sonrojar a Jennie tirándole uno que otro cumplido durante su caminata por la playa.


El lugar ahora totalmente distinto a lo que se encontraron al inicio del dia, habia un sol radiante y ni una nube que lo eclipsara. Ni parecía que había llovido de esa manera, espeluznante y muy encantador.


Lisa tenía los ojos clavados en el perfil de la hermosa mujer que tenía colgada de su mano. No sé creía que estaba con ella, se moría por el hecho de hacer simple esto a su lado, no estaba segura de porque se sentía tan eufórica. Pero es que Jennie no era como las otras mujeres, tenía una chispa de algo que la encendía en el pecho.


Dios no podía estar más encantada, dió gracias a lo que sea que la llevó a estar allí en el momento correcto, en lugar indicado y con aquella situación tan singular. Ella miraba hacia Kuma, ese traviesa maraña de pelos que corria entre la vegetación haciendo zigs zags delante ellas. Lisa quedó soñando despierta cuando la escuchó reír por algo que su 'bebé ' había hecho, ella misma sonrió.


— Mm, Jen... — Wow....eso era nuevo, y la razón por el que la mirada de Jennie fue hasta ella con las cejas alzadas por el apodo. Lisa sintió que sobrepasaba pero su boca se abrió por si sola — ¿Surf o Snorkel ? ¿Que quieres hacer?.


La castaña presionó los labios reprimiendo una sonrisa que ansiaba por salir de ellos, se reprendió al sentirse de nuevo ese cosquilleo dentro de su estómago.


— ¿Las dos?... Si puedes enseñarme, claro...— la coreana se murió de ganas door mordisquear ese labio que se le abultaba a Lisa. Y si, era inaudito este deseo por ella, Jennie no había sentido esto por nadie, a menos que recordara, no lo hacía. Ella sabía que había algo gigante entre ellas que iba tan rápido como una locomotora.


Lisa asintio, estando de acuerdo. Sus ojos no pudieron evitarlo darle un repaso a la vestimenta de su compañera, ella llevaba unos shorts de jeans medio rotos y una camisa camisa blanca que tenía un nudo debajo de sus senos.


Por el cuello de este se notaba saliendo las tiras de un traje de baño color azul rey. Estaba anticipando que desfalleceria en cuanto ella se sacara la camiseta. Iban a juego, ambas casi con las mismas prendas y descalzas permitiendo que la arena se metiera entre sus dedos.


— Bien, entonces tendré que ir a buscar un par de tablas y las otras cosas — coincidió la tailandesa perdida en los ojos de la castaña que le sonreía. ¿Porque estaba tan felíz?¿Acaso estaba sintiendo ese mismo tirón en el pecho? — Esto será divertido.


—  Si es contigo, me lo creo... — uy, ese tono coqueto hizo que la pelinegra se sintiera de lo más nerviosa, trató de hacer que no se viera pero no tuvo manera de ocultar que su mano ya estaba sudando. Lamiéndose la sal de los labios ella reunió su fuerza para no dejarse en evidencia. Una misión imposible.


— Ey, mira al peque... — ella optó por un intentar distraerla, apuntando con el dedo hacia delante, sin dejar caer las sandalias de ambas, que ella llevaba. A un metro de ellas estaba Kuma llegando a la orilla, ladraba hacia ellas como diciendo "Apúrense humanas"  , las mujeres lo alcanzaron rápidamente hasta el, dónde este se balanceaba de ida y venida conforme las olas se acercaban— Oww, tiene miedo del agua.


A Jennie se le encogió el corazón al ver qué era verdad, él chillaba en su dirección, pero seguía intentando jugar. Ladrando hacia el mar, sintió como Lisa le soltaba la mano y dejando caer sus calzados se agachó para acariciarle la cabecita a Kuma. La castaña dejó salir un jadeo sordo siendo testigos de como Lisa se dedicó un segundo a consolarle. Le murmuró un par de cosas como 'tranquilo campeón, tu mami está aquí ¿ves? '  y un 'estaras a salvo¿Ok?', vió como su bebé forjaba un lazo instantáneo con la mujer que los había salvado. Y se cuestionó a si misma en dónde había estado antes de conocerla.


Ella tenía muchos atractivos, no solo fisico, era comprensiva, divertida, tan alegre que te contagiaba su estado de ánimo, una sonrisa suya dibujaba una en sus labios, llevarla a su lado simplemente activaba tantas partes de cuerpo que no sabía en dónde empezaba todo. Su humor se había elevado a niveles estratosféricos.


Lisa se llevaba el premio a la mujer más hermosa que había visto en su vida. Sus labios quedaban secos solo por tenerla enfrente. Sin duda alguna, ansiaba ver qué cosas podría seguir descubriendo de ella.


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2:58 pm.


— ¡Eso ,Kuku! No te muevas — chillaba la castaña viendo como su hijo , se movía sobre la tabla de madera. Estaban en una parte poco profunda del mar, luego de un par de intentos Lisa estuvo segura de que podían hacerlo solos y los dejó con su tabla de surf sobre la superficie para que jugaran.


Había sido difícil enseñarle a la castaña a como pararse sobre ella, le tomó mucho más enseñarle a flotar al igual de que le ayudó a reforzar su técnica de natación. Le enseñó algunos trucos para poder aguantar la respiración por más tiempo. Y los toques que recibió de ella al enseñarle todo eso, hizo que Jennie enloqueciera. Sentido como su piel se calentaba sobre las palmas de Lisa. Se sentía tan bochornosa por dejar que ella la afectase a ese nivel, pero no había forma de evitarlo. La tailandesa se robaba todo y ella casi que se lo daba voluntariamente.


— ¡Muy bien, Jennie! ¡Eso es! — Lisa estaba sumergida en el agua, pero esta era tan cristalina que aún podía ver la forma de su traje de baño amarillo.


Dios, cuando ella se sacó la ropa casi tuvo un aneurisma del placer que era verla con el puesto. No sabía si era porque sus abdominales se marcaron justo con sus largos dedos pasaron a estar sobre el botón de sus shorts, o por la luz del sol que hacía lucir de un tono dorado su piel bronceada por las horas que pasó trabajando.


La castaña miró en su dirección y le sonrió, sin dejar de sentir como su corazón quería salirse de su pecho, las olas ondeaban lentamente, elevándola un poco en el proceso. La luz del sol quemaba su piel que estaba como 'un camarón sin cocer ' como la pelinegra oe había dicho, porque sí, en las dos semanas que habia estado en su hotel se había permitido solo dormír como nunca, y salir de vez en cuando a algunos bares por allí.


Simplemente deambulando por todo lo que le llamase la atención, era un receso que merecía darse desde hace mucho tiempo y había prolongado por el exceso de trabajo que requería levantar una empresa por su cuenta únicamente con sus ahorros, los de su madre y el apoyo de su mejor amiga y prima, las dos lograron algo eue no muchos podían cumplir y se sentía orgullosa por ello.


El ladrido de Kuma se llevó su atención y miro hacia él. Se mantuvo aullando mientras se removía contra ella, Jennie se rió entre dientes notando lo mucho que se había perdido. Era realmente relajante solamente estar ahí dejando que el mar la llevara, el agua estaba tibia nada parecido a la de esta mañana.


— ¡Iaaaah ! — fue el chillido agudo de la castaña al sentir unas manos ajenas tocándole la cintura, ella se giró a mirar encontrándose a una Lisa sonrojada, sus ojos le pedían disculpas.


La sacudió la manera en como la miraba, y le llevó a reprimir la sonrisa que brotaba sola de sus labios. Jamás había sonreído tanto en un mismo día, su compañera tenía algo mágico que sinceramente no le hallaba orígen. Lisa se rió entre dientes, sacando sus manos de donde estaban y las puso sobre la tabla.


— Sujetate, los empujare — le avisó, y Jennie sin decir nada solo tomó a Kuma para que no se cayera al agua. Fue así como sintió la fuerza de Lisa empujándola, viendo que los llevaba de regreso a zonas más profundas.


Ella no se preocupó por ella, tenía a una mujer espléndida ocupándose de todo logrando eue todo fuera realmente especial. Lisa la había hecho sentir de mío maneras que no podía entender. Jennie sentía la necesidad de tomarla en sus brazos y sostenerla por el resto de su estadía allí.


A la salvavidas no fue más que la comido llevar la ligera mujer hasta estar cerca de una valla, no era tan lejos de la orilla pero significativamente estaban alejados de los demás, era como tener un pedacito solo para ella y Jennie. Cuando decidió que este era un buen lugar ella la dejó a la deriva llevando a cabo la segunda parte del plan que había tenido en su cabeza, ella sonrió de medio lado antes de sumergirse completamente fuera de la vista de la castaña.


— ¿Lisa? — la llamó girandose sobre su hombro, no la encontró haciendo la fruncir el ceño, la mujer había desaparecido de allí una vez que llegaron a una parte donde no había mucha gente, los demás estaban o jugando en la orilla o posando debajo del sol — ¿Lisa, dond-.....¿Que demonios?.


La chica se espantó al sentir algo que le rozaba el muslo , fue por un segundo y luego volvio pero esta vez en la pantorrilla izquierda. Ella tembló sobre la tabla por el movimiento brusco, Kuma ladro hacia el agua notando la inquietud de su dueña. Jennie trató de apaciguarlo pero seguía buscando la razón de ello para saber y de paso buscar a Lisa.


— ¿Me llamabas? — curoseo la tailandesa apareciendo delante de ella, con una sonrisa enorme en sus labios. Jennie obviamente sabía que ella era la culpable todo y le intrigo saber que era eso que hacía brillar esos preciosos ojos avellanados. — ¿Te asustaste solo con eso, señorita Kim?.


Jennie arrugó la nariz sin tener la menor idea de que decirle pero si sabía que no iba a admitirlo. Lisa lo sabía, impresionantemente, lo hacía y eso fue la hizo reír entre dientes una vez más.


— ¡Claro que no! — chilló la castaña, ahuecando su mano para aventarle agua a la tailandesa. Está se escudó con los brazos por inercia y se rió más cuando el pequeño Kuma le ladra también uniéndose al juego de las dos mujeres.


— ¡Sabes que sí! — le reprochó la tailandesa, está vez siendo ella la que le lanzaba un montón de agua a la castaña. Jennie se rió entretenida, y aun con dolor en sus músculos hizo que la tabla se girara y quedara paralela a la posición de la salvavidas.


Lisa recibió un chapuzón más de agua que le impulso a actuar por defensa propia, sus manos se movieron en dirección donde creía que estaba la castaña, ya que está había tomado la táctica de 'atacarla ' continuamente, y le lanzaba agua sin cesar.


Oh si, la guerra había empezado.


— ¡No, no es así! ¡Te haré tragar agua, mentirosa! — seguía la castaña en su ataque masivo, esto era como volver al pasado y  ser una niña de nuevo, estaba dejando salir con Lisa la pequeña que adoraba jugar en la tina cuando su madre la bañaba. Sentía como si rejuvenecia en medio de las aguas mágicas de Hawai.


Oyó la risas de la pelinegra y esa fue la gasolina suficiente para continuar, ella sentía los saltitos que su bebé daba sobre la arena y al seguir recibiendo las respuestas de Lisa no pudo ver cómo este travieso se aventaba hacia la pelinegra.


— ¡Te escuché, Jennie! ¡Puedes simplemente admitirlo! — reprochó la tailandesa tapándose en el mismo momento en que Jennie le aventaba agua, esto se había convertido en una batalla campal en la que claramente ninguna de las dos quería perder.


— ¡No! ¡Nunca! — se opuso Jennie moviendo sus manos para cubrirse, Lisa tenía toda la disposición y la fuerza para aventarle mucha más agua de lo que ella misma le lanzaba y el estar sobre la tabla la ponía en desventaja. — ¡Para, Para!.


Lloriqueo la castaña cuando sentía el picor de la sal dañando sus ojos, un par de gotas le habían entrado en el ojo, pero Lisa hizo caso omiso, Kuma ladraba al fondo, pareciendo muy divertido con la situación.


— ¡Solo si te rindes! — la empujó, haciendo que se alejara un poco de ella , Kuma nada alrededor de ambas mujeres, sin saber a cuál de ellas dirigirse.


La castaña se negó, sin que Lisa la viera y en cambio le echó más agua directo al rostro de esta última. La salvavidas chilló por como dijo Jennie , algo de agua le cayó en su boca, que escupió rápidamente. Las risitas de la otra mujer llenaron de gloria a los oídos de la tailandesa y le motivó a usar sus armas pesadas.


— ¡No lo haré! ¡Rindete tú! — repuso la coreana moviendo sus manos para que el agua no le entrara en los ojos otra vez, Lisa había enviado una buena cantidad de agua en sua dirección.


— ¡Eso no lo verás, Kim!— dijo Lisa antes de sumergirse completamente debajo del agua, en su mente ya se máquinaba una nueva táctica.


Jennie lanzó un manotazo al agua y se extrañó al no sentir una repuesta inmediata por parte de la otra mujer.


— ¿Eh?... — tarareó la coreana después de unos segundos , abriendo los ojos dando solo con el azúl intenso del mar, t su pequeño perro que nadaba a medio metro de ella muy alegre moviendo sus patitas. — Lali-....


— ¡AL AGUA!... — gritó la tailandesa cayó de sorpresa desde el costado izquierdo de la castaña dejándola con la palabra en la boca.


La tabla en la que sue estaba Jennie se unió con ella mientras su cedía debajo del de Lisa, la mujer era atlética y su fuerza era mucha más que la suya, dejándola en estados disparejos al ver su condición fisica. Jennie amó sentir los brazos de ella rodeandola, y como parte del susto ella trató de sostenerse de sus hombros abarzandola solo para no morir allí, aunque sentir sus pieles juntas fue un delirio.


Esto era por mucho lo mejor día que había  tenido durante este viaje, esta desconocida le estaba dando la paz que habia venido a buscar.


Cuando salieron a la superficie la castaña le reprochó e hizo tantos pucheros que le llenó el pecho de miel a Lisa que se quedaba prendada de sus muecas dulces, sus manos picaron por tocarle las mejillas, eran tan abultadas que le resultaba tan adorables. Incluso deseaba también besarlas pero se reprimía en hacerlo. El sol y las gotas de agua dejaron a Jennie en un trance viendo como estás se deslizaban por la piel de la tailandesa, en un momento se calmaron y se regalaron una larga  mirada significativa como si así pudiesen decirse todo lo que estaban sintiendo estando cerca de la otra.


Lisa soltó una broma por lo anterior y Jennie arrugó la nariz fingiendo estar molesta, luego puede que la pelinegra le haya hecho reír solo una vez antes de pedirle volver a la orilla por el equipo extra que necesitarían para sus prácticas de esnorquel.


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