El Primer Crimen
La noche del 10 de febrero de 1995, la ciudad de Buenos Aires se sumió en la oscuridad. En el barrio de Palermo, la policía recibió una llamada anónima sobre un cuerpo abandonado en la calle. El detective Julián Álvarez, un hombre de 40 años con experiencia en crímenes violentos, fue asignado al caso.
Al llegar a la escena, Julián encontró el cuerpo de Sofía, una joven de 25 años. Su rostro parecía congelado en una sonrisa macabra. En su bolsillo, una nota citaba a Friedrich Nietzsche: "La locura es la cordura de los dioses". La escena era perturbadora, pero Julián sabía que debía mantener la objetividad.
Comenzó a examinar el cuerpo y los alrededores. No había señales de lucha ni de violencia. La víctima parecía haber sido asesinada de manera rápida y silenciosa. Julián se preguntó qué tipo de persona podría cometer un crimen tan brutal.
Mientras tanto, la prensa comenzó a llegar a la escena. Los periodistas preguntaban a Julián sobre los detalles del crimen, pero él se negó a comentar. Sabía que debía mantener la investigación en secreto para evitar cualquier error.
Al día siguiente, Julián se reunió con su equipo de investigación. Estaban todos ansiosos por comenzar a trabajar en el caso. Julián les asignó tareas específicas y les pidió que investigaran la vida de la víctima.
Después de varias horas de investigación, descubrieron que Sofía había estudiado filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Julián comenzó a sospechar que el crimen podría estar relacionado con la filosofía