Prólogo
El pitido de la sordera lo mantiene aturdido por el sendero de la playa hacia el muelle. No comprende el palabrerío a sus costados que con tanto pánico lo llama con dolor. Pero solo es el viento que cubre sus oídos como un caparazón protector del sonido real manteniéndolo preso dentro de un estado perturbado y neutro del que parecía no poder salir.
Finalmente la rasposa arena desaparece dando paso a la madera chirriante del muelle, las olas del Mar Negro golpean salvajes contra la orilla y el viento despeina su cabello frente a su rostro. El humo alcanza su camino entrando en sus pulmones como un torrente feroz acabando con la poca energía que lo mantenía en pie, cae sobre sus rodillas bramando con dolor al no ver algo de que apoyarse para minimizar el impacto del golpe.
Siguen murmurando a su lado en pánico, aunque el viento sigue siendo más fuerte que todo. Su respiración acelerada es todo lo que percibe, pesada y caótica, como solo él debe cargar. Se impulsa hacia enfrente deteniendo su peso con las manos en el suelo porque hacerlo ahora se llevaría una gran parte de su energía.
— ¨Animi ac dolor, mi ut semper¨1
La pulsación le arranca un grito seco y rasposo que le niega el oxígeno unos segundos, es solo el viento y el mar su compañía ahora después de todo. Se sienta sobre sus pies con dificultad mirando al cielo abriendo la boca en busca de ayuda para respirar mejor. Hubiera mejorado de no ser por el llanto desprevenido brotando de su garganta y ojos. Mira a sus espaldas pero solo hay bruma que no logra tomar forma a este punto del final. No importa lo que debía ser eso de allá cuando algo gritaba insistente en otro lugar. Mirando hacia la puesta del sol la silueta borrosa aun grita aturdida para sus oídos, con una voz lejana y familiar que retumba en su mente como eco burbujeando en imágenes confusas de gritos sin razón y violencia injustificada hasta el odio desenfrenado. Los llamados cesan cuando ese alguien se detiene a su frente y se deja caer a su altura. Lo admira fijamente lleno de dudas acompañadas de dolor, es confusamente maravilloso verlo con esa pureza que un día lo cubrió. El viento es lo único que los acompaña, el mar y su pesada respiración avisándole como reloj que pronto el tiempo vendría por su maldecido corazón. Hasta que se une a la oscuridad e inconsciencia.
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1-. De la mente y dolor, al uno de mí como siempre fui.
⚠️WARNINGS ⚠️
Esta obra muestra material sensible que podría llegar a incomodar.
Se tocarán temas sobre violencia física, mental y emocional. Abuso sexual, maltrato, tortura y muerte. Leer con precaución.








