Bajo un cielo sin limites

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Summary

En un mundo donde los recuerdos se pueden robar y vender, Alexia, una joven de 22 años, descubre que su memoria ha sido manipulada. Fragmentos de un pasado olvidado emergen en forma de sueños extraños, guiándola hacia un grupo de rebeldes conocidos como "Los Cronistas". Este grupo lucha por desmantelar el sistema corrupto que controla la memoria humana, liderado por una corporación tecnológica omnipotente llamada Mnemesis . En su búsqueda, Alexia encuentra a Elias, un hacker idealista, y a Rael, un misterioso contrabandista con un oscuro pasado. Juntos, desentrañarán secretos que podrían cambiar el curso de la humanidad. Pero, para lograrlo, Alexia deberá enfrentarse no solo a Mnemesis, sino también a sus propios miedos y a la verdad de quién solía ser. ¿Podrá Alexia salvar los recuerdos de la humanidad sin perderse en el camino?

Status
Complete
Chapters
20
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 2: Sombras en la red

Alexia no sabía si correr o quedarse inmóvil. Las palabras del hombre resonaban en su cabeza como una campana, demasiado intensas para ignorarlas. “Puedo devolverte tus recuerdos”. ¿Qué significaba eso? ¿Por qué la hacía sentir como si algo vital estuviera fuera de lugar en su vida?

—¿Mis recuerdos? —logró articular, su voz teñida de desconfianza—. ¿Qué estás diciendo?

El hombre guardó el dispositivo luminoso en el interior de su abrigo. Sus movimientos eran lentos, deliberados, como si supiera que cualquier gesto brusco haría que ella huyera.

—Sé que no me crees. Pero sabes que algo anda mal, ¿verdad? Tus sueños, las lagunas en tu memoria... eso no es casualidad.

Alexia retrocedió un paso, manteniéndose a una distancia segura. Su instinto le decía que no confiaría en él, pero su curiosidad era más fuerte.

—¿Cómo sabes eso de mí?

—Porque no eres la única, Alexia. —La miró directamente a los ojos, su voz cargada de gravedad—. Hay otros como tú, personas cuyos recuerdos han sido manipulados. Todos ellos tienen un vacío que no pueden explicar. Yo... soy parte de un grupo que trata de detenerlo.

Alexia parpadeó, confundida.

— ¿Manipulados? Eso no tiene sentido. ¿Quién haría algo así?

El hombre inclinó ligeramente la cabeza, como si evaluara cuánto debía decirle.

—La misma corporación que controla casi todo en esta ciudad: Mnemesis.

El nombre cayó como un martillo en su mente. Mnémesis. Lo había escuchado antes, por supuesto. Era imposible no conocerla. La corporación tecnológica más grande del mundo, dueña de todo: desde dispositivos personales hasta los sistemas de salud, seguridad, e incluso educación. Habían inventado cosas revolucionarias, como los SyncPods , máquinas que permitían a las personas revivir recuerdos a la perfección. Todo el mundo los adoraba. Todo el mundo confiaba en ellos.

— ¿Quieres que crea que Mnemesis está manipulando recuerdos? —Alexia se cruzó de brazos, adoptando una postura defensiva—. Eso suena como una teoría de conspiración barata.

El hombre sospechó.

—Es difícil de aceptar, lo sé. Pero te lo puedo demostrar. Si me sigues, podrás mostrarte la verdad.

Alexia sintió que la incertidumbre la estrujaba por dentro. Todo esto era ridículo, y sin embargo, no podía ignorar la conexión entre lo que este hombre decía y las preguntas que la habían atormentado durante semanas. ¿Y si tenía razón?

—Dame una razón para confiar en ti —dijo finalmente.

El hombre ascendiendo, como si esperara esa respuesta. Sacó un pequeño dispositivo de su bolsillo, similar a un reloj inteligente pero con una interfaz holográfica.

—Este es un descifrador de memoria —explicó—. Lo usamos para identificar alteraciones en los recuerdos de las personas. Si dejas que lo use contigo, podrás verlo por ti misma.

Alexia lo miró con escepticismo.

—¿Y si solo estás inventando todo esto?

—No lo estoy. Pero solo hay una forma de averiguarlo.

Vaciló, mirando el dispositivo. Su parte racional le decía que se alejara, que no se involucrara con un extraño que le hablaba de conspiraciones. Pero algo dentro de ella—quizá esa misma sensación de vacío que la había perseguido últimamente—la impulsó a dar un paso adelante.

—Está bien —dijo con un suspiro—. Pero si intentas algo raro, no dudaré en defenderme.

El hombre esbozó una pequeña sonrisa.

—No esperaba menos de ti.

Se acercó lentamente, colocando el dispositivo cerca de la sensación de Alexia. Ella sintió un leve zumbido, como si una corriente eléctrica pasara por su cabeza. Luego, la proyección holográfica del aparato cobró vida, mostrando un gráfico extraño. Había patrones en forma de ondas, algunas fluidas y otras con interrupciones bruscas, como si alguien hubiera cortado y pegado partes de un archivo defectuoso.

—Esto es tu memoria —explicó el hombre—. Y esas interrupciones... son alteraciones. Esas lagunas que sientens no están ahí por accidente.

Alexia miraba la proyección con incredulidad. Las pruebas estaban frente a sus ojos, pero aún le costaba aceptarlas.

—¿Por qué harían algo así?

El hombre guardó el dispositivo y bajó la voz.

—Mnémesis experimenta con la memoria para controlar a las personas. Alteran recuerdos para borrar ideas peligrosas, suprimir rebeliones o, a veces, simplemente para probar hasta dónde pueden llegar.

Alexia sintió una mezcla de ira y miedo apoderarse de ella. ¿Era posible que algo así estuviera ocurriendo? ¿Que una parte de su vida hubiera sido robada sin su consentimiento?

—¿Qué tengo que hacer? —preguntó finalmente, con la mandíbula tensa.

El hombre extendiendo una mano hacia ella.

—Ven conmigo. Hay más personas como tú. Y si trabajamos juntos, podemos recuperar lo que te han quitado.

Alexia dudó por un momento, pero finalmente tomó su mano.

—Dime al menos tu nombre.

—Elías —respondió, con una ligera sonrisa—. Bienvenida a la resistencia, Alexia.

Mientras caminaban juntos por las sombras de la ciudad, Alexia no podía dejar de pensar en lo que acababa de descubrir. Su vida estaba a punto de cambiar, y aunque no tenía idea de lo que le esperaba, una cosa era segura: quería respuestas, y haría lo que fuera necesario para recuperarlas.