Chapter 1
Dedicatoria
Para ti que eres más fuerte que la ansiedad y tus pensamientos de temor.
Hoy no es un día como cualquier otro, la realidad es que todos los días son especiales, pero este día tiene algo todavía más especial que otros porque es el inicio de segundo semestre de la licenciatura en derecho. Decidí estudiar derecho porque quería ayudar a las personas que viven injusticias en el día a día, pasa tan frecuentemente que nadie se percata de eso, algunos normalizan esas situaciones y lo dejan pasar. Quiero ser de las que trabajan por el bienestar de los otros y por amor. Por eso me encanta cada inicio de semestre, la emoción de las nuevas materias y es que ya tengo un pequeño spoiler de las materias; la semana pasada me dirigí a dirección por el historial de carga académica de todos mis compañeros, soy la jefa de grupo y eso es parte de mi labor, cuando tome las hojas que se encontraban arriba de un pequeño escritorio fue que me percate de la nueva lista de materias, se dividen en 3 materias por mitad de semestre, por lo tanto no estoy segura si la maravillosa materia de derecho penal será de las que nos den la bienvenida o tendremos que esperar a la emocionante mitad de semestre. La última opción sería buena motivación.
Me gusta transportarme de casa a la universidad en bicicleta, todos contaminan, pero quiero ser de la minoría que prefiere disfrutar el trayecto con una linda vista, un poco de actividad física y tener responsabilidad con el medio ambiente y la maravillosa naturaleza que nos rodea.
Y como era de esperarse todo el estacionamiento se encuentra ocupado, los que tenemos bicicleta no tenemos un espacio especial para “Estacionar”, la mayoría dejamos nuestro medio de transporte a espaldas del estacionamiento, es decir al inicio de la facultad de derecho y eso a mi parecer es bueno porque corre menos peligro de ser robada.
-Hola Ainara
Escuche una voz en el estacionamiento, pero entre tantos alumnos no encontraba de quién provenía.
Deje mi bicicleta recargada detrás del estacionamiento, es decir en la primera pared de camino a la entrada de las aulas de la facultad.
-Ainara aquí estoy.
El intento de encontrar a esa persona entre la multitud nuevamente fallo.
-Soy Jean. – Gritó.
Jean es mi compañera de aula, siempre nos sentamos cerca una de la otra por si surgen dudas durante la clase, ella es de las populares de la universidad; tiene bonito carácter y su apariencia física es hermosa, en todos los sentidos, es de esas personas que no crees que sean popular y amable, normalmente la popularidad de una persona y la palabra amabilidad o empática no se llevan de la mano con ella, pero con Jean es todo lo contrario.
Busqué rápidamente a Jean entre los otros estudiantes y la encontré.
-Hola Jean.
Jean siempre llega con su hermano Noah Whitney, al igual que nosotras es estudiante de derecho, a diferencia que él toma las últimas horas, ya que intercambio las primeras horas debido a sus actividades artísticas en la misma institución.
-Ya te he dicho que no tengo inconveniente de pasar por ti a tu casa, los tres tenemos el mismo destino, ¿Por qué te gusta tanto esa bicicleta? - Preguntó Noah.
Es una forma de saludar, siempre, todas las mañanas pregunta algo relacionado a mi bicicleta o el reproche de no recibir de su ayuda para llevarme a casa o traerme a la universidad.
-Entiendo que para ti es más cómodo el vehículo, pero para mí es mejor la vista desde mi bicicleta.
-Eres tan terca.
-¡Yo!
-¡Sí tú! – Exclamó Noah.
-Chicos nos están observando. – Indicó Jean.
Guardamos silencio y sonreímos a nuestro alrededor. Luego de unos segundos Jean decidió tomar la iniciativa.
-Nos vemos en el aula Noah, nosotras tenemos que entrar a clase ya, no tenemos los privilegios de los que forman parte del club de arte como tu comprenderás.
-Nos vemos.
Al dar la media vuelta para tomar camino al aula Noah me tomó del brazo.
-¿Qué tiene de especial el camino en bicicleta? – Preguntó.
-¡Ainara Estrella te estoy esperando! – Exclamó Jean.
-Nos vemos Naoh.
Corrí para alcanzar a Jean. Una vez que llegamos al aula, tomamos un poco de jugo de manzana, el favorito de las dos, por alguna razón extraña Jean y yo teníamos gustos similares, pero no en todo, se limitaban a los jugos, postres o música.
-¿Lista para de nuevo obtener el mejor promedio de la facultad? – Preguntó Jean.
-Eso espero, sin embargo, no quiero presionarme.
Cierto, el semestre anterior obtuve de promedio general 10, fue fácil porque me gusta administrar bien mi tiempo, así que, tenía tiempo de realizar todas las actividades, estudiar y siento que igual es importante mencionar que cuando te gusta algo se nota fácilmente, pero eso no significa que no me estrese, en un punto fue difícil mantener esa calificación limpia, pero la recompensa del esfuerzo fue muy satisfactoria.
-Ainara Estrella tenemos un alumno nuevo, quiero por favor que seas tú quien le dé un recorrido por la facultad. – Indicó el profesor de la primera hora.
-Está bien. – Respondí.
Despreocupada me dirigí a la puerta y me llevé gran sorpresa, mi ex compañero de preparatoria estaba esperando por mí.
-¿Es él? – Señale.
-Si. – Afirmó el profesor.
-Correcto.
Salí del aula y me quedé observándolo por un momento. Es importante mencionar que, ese chico me parecía demasiado atractivo, desde que lo vi el primer día de clases en preparatoria él se llevó toda mi atención. Pero no llegamos a nada más que simples platicas de conocidos.
-Hola Estrella.
Él siempre me ha llamado por estrella y el que sea diferente a los otros lo hace especial.
-Prefiero Ainara, gracias. – Interrumpí a su saludo.
Ya sé, que torpe fui, pero nunca me ha gustado que me llamen por mi apellido, soy consciente que cuando llegue el momento de entrar a mi ámbito laboral tendrá que ser llamada por el Lic. Estrella, siempre se dirigen con los apellidos. Pero no me gusta tanta formalidad y menos con personas que ya conozco desde hace tiempo.
Comencé a caminar, pero el permaneció en el mismo lugar. Cierto, no le di indicaciones de seguirme, eso me pasa cuando los nervios me invaden, me considero una persona buena para socializar, pero no en esta situación, todo el tiempo le he dado el poder de intimidarme con esa mirada tan indiferente.
-Jason Brown sígueme. – Indique.
¿Jason Brown? Qué carajo, de verdad lo llamé por su apellido, me contradije.
Sentía los pasos de Jaso detrás de mí, pero no me atrevía a mantener contacto visual.
-Aquí están los baños. – Señale rápidamente. – Y acá se encuentra el auditorio. – nuevamente señale.
-Ainara no es necesario si no lo quieres.
Rayos, ¿Quién dice que no quiero hacer esto? Tengo que comportarme.
-No es eso, es que tenía mucho tiempo sin verte que no sé cómo expresarme. – Susurre.
-Tenemos alrededor de… Permíteme contar los meses, si no mal recuerdo son 2 meses de vacaciones más el primer semestre de universidad y otro mes de vacaciones antes de llegar a este semestre, por lo tanto, tenemos 9 meses sin vernos, ¿Eso es mucho?
Cierto, es bueno para responder, le va muy bien la licenciatura de derecho. En la preparatoria fue de los que se graduó con mejor promedio, yo me gradué con un promedio final de 9.6 y el con su promedio de 9.8. Es muy inteligente, eso me gusta y me intimida. Es mi debilidad, es totalmente mi tipo.
-Pensándolo bien no es tanto, el tiempo es relativo.
-No eres tan inteligente como pensaba. – Confesó.
No me gusta escuchar eso, no importa de qué persona sea, no me gusta para nada, me cuesta trabajo obtener una buena calificación, es esfuerzo y no, el buen promedio no quiere decir que seamos inteligentes en todo, el tener un 10 en la escuela no quiere decir que mi inteligencia se expanda a todo, por ejemplo seré inteligente en la escuela, pero para socializar con personas que me intimidanno soy buena, o por ejemplo para jugar futbol tampoco soy buena, es un número que tiene cierto significado, pero no para todo.
-Eres tan grosero.
-Soy realista. – Contratacó.
-Eso fue en tono de insulto.
-Fue broma Estrellita.
¿Estrellita?¿Desde cuándo ese diminutivo?
Al verlo detalladamente observe los rayos del sol posando entre sus mejillas rosadas, tenía una mandíbula muy marcada, bonito rostro, labios gruesos, nariz respingada y una sonrisa que enamoraba.
-¿Qué? – Preguntó con desesperación.
-La cafetería esta por… la entrada principal.
-No conozco nada Ainara. Podrías llevarme a la cafetería por favor.
-Claro. – Respondí.
No quería tenerlo tan cerca de mi porque soy tan impulsiva que quisiera besarlo. Eso espero sea broma de mis pensamientos y no un pensamiento que realmente estoy presentando con el sentimiento o el deseo de obtener neurotransmisores, creo es eso, la necesidad femenina de la serotonina liberada mediante un beso ¿o es dopamina? Pero qué estoy pensando.
Al llegar a la cafetería el lugar se encontraba vacío. No tenían almuerzo a la venta.
-¿Se te ha perdido la bicicleta?
Escuche la voz de Noah.
-Hola, tu eres…
Jason estaba interesado en conocer a Noah, así que un problema menos, ellos se entenderían mejor.
-Jason y Noah presiento que se llevaran genial, deberían de ser amigos, los dejare un momento aquí, regresare a la clase de tutoría y tú Jason fingirás que te di el mejor recorrido de tu vida.
Pensé que mi discurso sería suficiente.
-¿Estrellita no quieres almorzar? – Pregunto en tono burlón Jason.
¿Estrellita enfrente de Noah? Ese diminutivo estaba demás para las burlas.
-¿Lo conoces? – Agregó Noah.
-Sí, es nuestro nuevo compañero. Respondí.
-¿Por qué Estrellita? ¿De qué me perdí?
-Es una larga historia Noah, créeme que no quieres escuchar eso.
-Yo sí. – Interrumpió Jason.
-¿Qué? – Exclame.
-Quiero escuchar tu versión. Porque yo recuerdo que nuestra primera platica fue por los grupos de kpop, ¿Correcto?
Si claro, buen punto, para aclarar, Noah no es muy buen fan del kpop y creo que no soy de su agrado o no sé por qué, pero tiene un gran empeño en fastidiarme.
-¿Cómo les dicen? Kpoper o algo así, ¿Eres de esas? – Interrumpió Noah.
-Noah mis gustos no deberían de ser burla, eso en primer lugar no te interesa, en segundo no tiene nada de malo escuchar kpop, respeta.
-Totalmente de acuerdo con ella. – Agregó Jason.
-Jason a ella no le gusta que la llamen por Estrella. – Atacó Noah.
-Jason creo que es mejor seguir con el recorrido, nos vemos Noah. – Agregue con estrés.
Jason comenzó a seguirme con rapidez, sentía su enojo, pero todos los sentimientos son efímeros.
Al llegar al salón de arte le di una breve explicación
-Aula de arte, es para los estudiantes de dibujo, pintura, escultura, canto, teatro y música.
-¿Todos a la misma hora en tan pequeño lugar? – Dijo anonadado.
-No, claro que no, me refiero a que es el aula de arte y por lo tanto tienen un horario específico para cada bella arte, pero a lo que voy, es que todo lo relacionado con Arte se imparte en esta aula. – Explique.
-Ainara tu nombre es tan raro como tus explicaciones.
-Siento que en algún libro ya se escribió “Tu nombre es tan raro” y fue el inicio de una gran historia. – Susurre.
-¿Te gusta leer?
-Me encanta. – Respondí con gran emoción
-A mí igual. – Señaló su antebrazo.
No me percate que traía un libro de bolsillo con él.
-¡No inventes es genial!
Mi exclamación se escuchó demasiado fuerte, porque el profesor James de filosofía nos sorprendió con su presencia detrás de la biblioteca que se encontraba en el aula de arte.
-Yo conozco esa voz. – Agregó.
-Buenos días profesor James, una disculpa mi exclamación y la interrupción, hasta luego.
Tome del antebrazo a Jason y lo lleve conmigo hasta el estacionamiento de la institución.
-¿Me puedes soltar ya?
-¿Qué? – Pregunte mirándole fijamente a los ojos.
-Mi brazo, estas doblando las primeras páginas de mi libro.
-Ah eso, cierto… Una disculpa, ¿Qué libro es?
-Uno de romance.
-¿Puedo ver?
-No.
-Por favor, vamos dime el título. – Insistí.
-¿Eres tú? – Respondió
-¿Yo que?
-Es el nombre del libro.
Ese libro, siento que lo conozco.
La portada color amarillo, un color alegre, una portada de tranquilidad, transmitía esa sensación de amor romántico cliché.
-¿Es bonito? – Pregunte.
-Sí, estoy esperando a mi Alizeh.
-No comprendo.
-Cuando lo termine de leer te lo prestare.
-Perfecto. – Agregue con poca emoción.
Su poca comunicación o amabilidad probablemente es porque no soy de su agrado. Siempre fue así de distante, en la preparatoria no me dirigía la palabra, pero en ocasiones si, ¿Tendrá bipolaridad? Eso llegue a pensar, pero no, quería comprenderlo, pero estoy en la misma situación.
-Bueno Jason eso fue todo de mi parte, es todo el recorrido, no tengo nada más para mostrarte, creo que las instalaciones son pequeñas.
Me di media vuelta y comencé el camino de regreso al salón de clases, Jason me seguía con cautela e inseguridad.
Antes de entrar al aula, me sorprendió con su pregunta.
-¿Te ha molestado algo?
Su mirada era de preocupación.
-No, ¿Por qué?
-No cambias nada, ¿Cierto? – Agregó con firmeza.
No conteste, porque no tenía respuesta para dicha pregunta, al contrario, tenía dudas, surgieron muchas, durante toda la mañana, antes del almuerzo me invadieron las preguntas, pero ¿De qué sirve preguntarnos tanto? De nada, no tiene alguna utilidad cuando se desconocen de las respuestas y no nos atrevemos a preguntar. Solo están ahí, de sobra en el camino, quizá estorbando en el tiempo y los momentos.
-Ainara tenemos que ir a la cafetería, rápido por favor, no quiero llegar y encontrarme con la novedad de que se han agotado. – Dijo Jean con gran inquietud.
No respondí.
-¿Todo bien? – Preguntó con preocupación.
-Todo bien, pero hoy no tengo hambre, tú ve yo aquí espero.
-¿Segura?
No, no estaba segura, porque algo pasaba, pero no quería ir.
-Sí.








