Chapter 1Reencuentro
Dazai se encontraba encadenado en una de las habitaciones que la port mafia usaba para torturar y sacar información a los prisioneros.
Llevaba tres dias sin comer o beber y su boca estaba completamente seca. A decir verdad, no le momestaba tanto, una vez dejo de comer por dos semanas par intentar suicidarse pero lamentablemente no le funcionó.
Aproximadamente dos horas despues de anochecer, siente unos pasos que se acercan tranquilamente, probablemente sea Akutagawa quien venia varias veces al día a molestarlo, Dazai se prometió encargarse de ese hijo de puta después.
Una cabellera pelirroja aparece con una brillante sonrisa, sus ojos azules brillaban bajo la luz, el maldito hijo de puta de veia bien.
—Diría ” que bueno verte”, pero ya sabes, estaría mintiendo. — se burlo mientras bajaba los escalones.
—Sabia que vendrias— sonrie viendolo a los ojos— no puedes resistirte a mi ¿verdad?
—¡Cierra la maldita boca, aqui el que habla soy yo!
—Tranquilo precioso, con esa boquita me dicias “te amo” y ahora me gritas, que mal estamos.
El rostro de Chuuya se volvio completamente rojo y de un salto estaba justo frente de mi, con sus manos me agarro fuerte por el cabello. Se podia ver lo enojado que estaba.
—Yo nunca dije tal cosa...
—No necesitabas decírmelo, las acciones hablan mas que las palabras.
—No me importa, solo vine a molestarte, veo que Akutagawa viene varias veces al dia a “saludarte”, deberías ver lo feliz que está al tenerte aquí, solo habla de lo mucho que disfruta golpearte.
—Me encargaré de ese imbécil después, ahora estoy contigo .
Rápidamente Dazai hace un movimiento y se libera de las cadenas, Chuuya no cambia de expresión ni mueve un músculo, obviamente sabia que Dazai se iba a liberar.
El castaño se acerco al chico mas bajo hasta que este estaba contra la pared, Dazai acercó la nariz hasta su cuello aspirando el aroma de su perfume.
—Veo que sigues usando ese perfume que me vuelve loco... No sabes cuanto lo extrañe.— Chuuya quedó rojo al instante y se alejó rápidamente.
—D-Deja de decir estupideces imbécil, sabes que ya no hay nada entre nosotros.
—No hay pero podría haber— se vuelve a acercar a Chuuya y coloca su mano en su cintura.
Está noche, ya sabes en que lugar. Para rememorar viejos tiempos.
Dazai se alejó por las escaleras, Chuuya no lo detuvo para nada.