Efecto Mariposa

Summary

El actual Hokage, Naruto Uzumaki, se puso a estudiar en un nuevo jutsu que te permite viajar en el tiempo. Sasuke se dispone a ayudarle desconociendo los motivos ocultos del rubio para activar dicha técnica. Sin embargo, cuando el jutsu se sale de control, tanto Naruto como Sasuke son arrastrados hacia una época anterior. Ahí aprenderán mucho sobre el lazo que los une y lo que significa amar a alguien.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Chapter 1. La llegada de la luna

Chuunta Sakuragi, un jounin de cabello rubio y ojos marrones, manifestó su aburrimiento dando un gran bostezo, dicho gesto dejó expuesta su perfecta y alineada dentadura, pues

abrió completamente su boca. Esta gesticulación provocó que sus ojos se cerraran muy fuerte y que una pequeña lagrima se le escapara por el rabillo. Si otra persona hubiese estado presente en ese momento, le parecería muy gracioso esa expresión de desengaño, típica de los dibujos animados.


El joven ninja perdió la cuenta de cuantos bostezos había soltado desde que comenzó su turno cómo portero en la puerta Norte de Konoha.


Sakuragi se encontraba de pie afuera de la caseta de vigilancia, desempeñando su rutina de reconocimiento matutina, la cual iniciaba en punto de las seis de la mañana. Normalmente, a esa hora todavía el sol no se asomaba por el horizonte. En consecuencia, la visibilidad era muy pobre, aunque al ser una área remota no es que existiera mucho que ver realmente. A donde dirigiera su mirada solamente había árboles y montañas a la redonda, asimismo las probabilidades de ser testigo de un movimiento sospechoso era casi cero.


La puerta norte de Konoha, o puerta Suzaku, se ubicaba a un costado de las montañas, a unos 100 metros de donde estaban talladas los rostros de los anteriores Hokage.


Por su localización poco accesible, el tránsito por dicha zona era casi nulo, los ninjas preferían entrar por la puerta sur, custodiada por Izumo y Kotetsu, un acceso mucho más rápido, menos empinado y que no implicaba bajar múltiples escalones para llegar al ras de la calle.


Nadie en su sano juicio realizaría un gran esfuerzo para entrar a la aldea, teniendo a su disposición otra vía pública mucho más cómoda.


Por ese motivo, Chuunta estaba aburrido, cansado de no dormir y harto de tener que vigilar un lugar dónde nunca pasaba nada. Ni siquiera le asignaban un compañero de trabajo, con el cual pudiera conversar para hacer menos tediosa la jornada, pese a que recientemente ocurrió un incidente con un gennin que desertó. Las mismas autoridades no veían necesario enviar más personal.


Ahí de pie, como estatua inmaculada, se hallaba el pobre Chuunta observando un horizonte vacío, por el cual ni un alma se manifestaría. De pronto sopló un viento otoñal sumamente frío, como era de mañana las bajas temperaturas se hacían presentes fácilmente, provocando que el ninja custodio se estremeciera de la cabeza a los pies. Concluyó que lo ideal seria retornar al cálido interior de la caseta de peaje, ya que contaba con calefacción, preparar un café y abrigarse con una gabardina café que tenía guardada.


Dio media vuelta con el fin de echar en marcha su plan, cuando de pronto una extraña y espera niebla se hizo presente, rodeándole rápidamente, produciendo un pequeño sobresalto en el portero.


Condición climática por demás anormal, unos segundos bastaron para que la desgracia abrazara al pobre y desafortunado Chuunta. En el instante en que regreso su mirada al camino, que minutos antes estuvo vigilando, se topó con un par de ojos dorados que lo miraban desde la niebla.


No tuvo tiempo de defenderse mucho menos de gritar, simplemente cayó desmayado al suelo, como si un rayo lo hubiera alcanzado.


El viento silbó, testigo mudo del ataque al ninja, acariciando con su gélido aliento la ropa del soldado caído, que daba la impresión de estar muerto. La niebla se disipó tanto por la salida del sol mañanero como por la aparición del culpable de aquel fulminante ataque, un tipo que vestía una larga capa negra con capucha, con la cual se cubría su cabeza y rostro a la perfección.


El encapuchado se arrodilló al lado de su victima, tal vez iba a robarle sus armas ninjas o a terminar el trabajo quitándole la vida con una puñalada.


-Lo siento-murmuró el desconocido con una voz serena y cordial, como si de verdad estuviera brindando una disculpa sincera al ninja abatido.


Comenzó a halar el cuerpo del inconsciente Sakuragi en dirección a la caseta de peaje. Mientras realizaba dicha tarea con una sola mano, se creó un zurco en el piso, ya que los pies se arrastraban por la superficie debido al movimiento.


Una vez adentro de la pequeña cabaña que fungía como punto de control y observación, acomodó el cuerpo del jounin desvanecido en un pequeño sofá, cobijándolo con una manta de lana que reposaba en una silla. La verdad, el atacante encapuchado dio signos de cansancio, haber desplazado a Chuunta como peso muerto le produjo una cierta fatiga. Sin embargo, no se detuvo a descansar, inspeccionó inmediatamente como si buscara algo útil que robar.


Para fortuna del ladrón, su vista se topó con un tesoro, un perchero con una gabardina café encima y un sombrero del mismo tono, que colgaba al lado. Sin perder tiempo agarró esos dos objetos y abandonó la escena rápidamente, internándose en el bosque adjunto que lo conduciría al monte Hokage en pocos minutos.


Mientras el sujeto sospechoso corría entre los árboles, la claridad del día se cernió sobre él y sus alrededores ahuyentando cualquier atisbo de la noche que pudiera quedar. Así que una vez que arribo al mirador, que se situaba encima de las cabezas de los Hokage, cuando estuvo seguro que no había alma alguna custodiando el área, se echó para atrás la capucha que ocultaba su identidad.


Ahí, un poco agitado por la carrera y el esfuerzo previo que invirtió en noquear con un genjutsu y resguardar al otro ninja, se reveló que aquel individuo enigmático era nada ni nada menos que: Sasuke Uchiha, mejor conocido como el "otro Hokage" o "La sombra del Hokage".


El portador del Sharingan se limpió una película de sudor que le estaban fastidiando la frente y el fleco que cubría su ojo izquierdo, donde tenía activo el Rinnengan. A la par que intentaba controlar su respiración agitada, tomando bocanadas de aire. Sin lugar a dudas había empleado mucho esfuerzo en esas actividades físicas, reflexionó que a lo mejor se estaba volviendo viejo, a pesar de sólo tener 32 años, o tal vez el bajón de adrenalina ya le había hecho reacción en su cuerpo.


Una vez que se controló del todo, ajustando su capa oscura, se acercó a la baranda que delimitaba el mirador de la montaña Hokage. Observando a una Konoha dormida, los cantos de los gallos se oían a las lejanías y algunas personas surgían de sus hogares para limpiar las afueras de su hogar, siendo las únicas presencias dentro de esta fría mañana.


Sasuke desvió su atención del despertar matutino de las calles, no necesitaba observar más sus alrededores, había confirmado sus sospechas. Sin duda esta era Konoha, pero no el lugar al que pertenecía, las diferencias eran bastante claras y obvias. Para empezar había una completa ausencia de tecnología, como pantallas gigantes espectaculares encima de edificios o torres de comunicación móvil. Tampoco existían edificios u otras construcciones de ese estilo moderno en el terreno donde el Uchiha estaba de pie.


Finalmente se estaban los dos últimos detalles mas importante: la extensión de tierra donde estaba cimentada la aldea. Era mucho menor, asimismo en ese monte únicamente se contabilizaba hasta cinco cabezas grabadas en piedra, indicio claro que la actual regente era Tsunade Senju.


Y es que desde su ubicación, era sencillo avistar hacía abajo y vislumbrar las coronillas de cada una de las cabezas de los orgullosos líderes ninja, que habían pisado tenido estas tierras.


-Definitivamente he viajado en el tiempo...-musitó el Uchiha lentamente, liberando su impaciencia en un pesado suspiro definitivamente estaba metido en un grave problema, ya que una cosa era viajar por dimensiones gracias a su Rinnengan; y otra ser un viajero del tiempo sin ninguna garantía de regreso.


Maldijo mentalmente a su suerte y al culpable que lo arrastró a este lío gordo. Podría ser reconocido ahora como "La septima sombra de la Hoja" pero por casos como este es que Sasuke lo describía con su antiguo mote: "Ninja tonto idiota y cabeza hueca" le describía mucho mejor.


Empezó a reflexionar sobre la situación donde estaba involucrado, sin duda era grave y complicada, pero debería existir una solución. Además, era del tipo de persona que optaba por analizar la problemática, evaluar sus opciones, formular un plan de acción, y ejecutarlo lo ante posible. No era propio de su personalidad, lamentarse enmedio de la tribulación y mortificarse en lugar de ocuparse.


Así que, como primer paso para llegar a una resolución exitosa, rememoró como fueron los hechos anteriores que desencadenaron este escenario.


Esta aventura empezó hacía unas cuantas horas atrás:


Todavía no era la madrugada, pero ya casi se estaba rozando la medianoche, aunque la Torre Hokage permanecía ya cerrada al público, era el momento adecuado para que el último Uchiha ingresara a la instalaciones. Los guardias encargados de la guardia nocturna ya conocian al "Hokage en las sombras" así que no se molestaron en seguirlo cuando lo descubrieron entrando, tal cual gato atlético, por la ventana de la oficina de Nanadaime.


Frecuentemente, Sasuke acudía al sitio con el proposito de entregar un informe acerca de sus investigaciones acerca de Kaguya, nunca usaba la puerta principal, pese a que Naruto le había indicado que los centinelas tenían la orden de abrir el recinto, cuando lo vieran arribar.


Personalmente, el Uchiha era un Ninja práctico, y como el Uzumaki dejaba las ventanas semi abiertas cuando se encontraba trabajando horas extras en su despacho, para que molestarse en sus modales. Simplemente le era más cómodo llegar directamente, que subir subir escaleras y tocar la puerta.


En cuanto, Sasuke accedió al interior de la dependencia, justamente se topó con Naruto, se hallaba sentado en el suelo, inspeccionando con dedicación un pergamino enorme, el cual estaba completamente extendido en su totalidad en el suelo. Por más que el rubio transfería su chakra al documento en blanco, éste no se activaba, como lo hacían generalmente otros manuscritos ninja.


No obstante, el Hokage siguió perseverando, no se iba a dar por vencido tan fácilmente por algo tenía su fama de terco y cabezal hueca. Decidió que recurriría al chakra del Kyubi para poner en marcha la legendaria tecnica ninja llamada "Efecto Mariposa". De ese método se conocia poco, aunque el Uzumaki consultó en diversos escritos dentro de la biblioteca exclusiva de la torre Hokage, a la cual sólo los Kages del país del fuego tenian acceso, encontró vagas descripciones que catalogaban dicha técnica dentro del ramo de espacio-tiempo, solamente.


Fue hasta que Naruto leyó el pergamino recopilatorio de Hashirama Senju, si el mismo que detallaba el Kage Bushin no Jutsu, que por fin obtuvo informacion de interés, que satisfaciera su curiosidad e interés.


Segun lo descrito, "Efecto Mariposa" consistía en un arte ninja antiguo del tipo espacio/tiempo que te permitia, de forma segura, viajar a un punto en especifico en el pasado, solo podía realizarse hacia atrás nunca hacia el futuro.


Luego, de que al Uchiha le fuera dada esta explicación, que justificaba el estado desordenado de la oficina de su mejor amigo, puso manos a la obra para ayudarlo a descifrar este enigma.


En el momento, no le preguntó a Naruto la razón para activar la técnica mencionada, ya que habitualmente el rubio le agarró el gusto de explorar nuevas técnicas, adquirió dicho hábito al ser sometido a sesiones rigurosas de estudio bajo la tutela de Iruka y Kakashi, eso aconteció previo a su toma de posesión como líder de la aldea. Asimismo, contar con una gran cantidad de chakra disponible, contribuía a tener a su disposición la ejecución de cualquier jutsu, cuando lo deseara.


Sasuke le parecía irónico que luego de que el Uzumaki fuera un pésimo estudiante en la academia, hoy en día tuviera tanta hambre de conocimiento.


Desgraciadamente, nada los habría preparado para lo que sucedería a continuación.


En cuanto el Uchiha tocó el pergamino con la intención de examinarlo detenidamente con su Rinnengan, un brillo cegador se manifestó desde aquel documento. Lentamente una luz blanca, espectral y fulgurante se dio paso, extendiéndose vertiginosamente absorbiendo tanto al Hokage como a su sombra en un santiamén. No les dio oportunidad alguna de reaccionar o defenderse, aunque intentaron cubrirse los ojos con el brazo, fue inútil, el resplandor los deslumbró extremadamente, hasta el punto que fue imposible mantener los párpados abiertos y enfocar el espacio que los rodeaba.


-¡Sasuke!-gritó Naruto con fuerza, arriesgando su propia vista, logró contra todo pronóstico llegar al lado del aludido pese a una visibilidad casi cero, unos ojos azules expuestos a una luz que amenazaba con quemar sus córneas si insistía en desafiarla.


-¡Toma mi mano-instó buscando a ciegas el contacto, su instinto le aconsejó sujetar a su mejor amigo, en su corazón no paraban de sonar alertas acerca de un mal presentimiento que caería pronto, sumado a que Kurama sentía un peligro aproximándose.


Sasuke, sin perder tiempo, y hasta donde sus capacidades visuales lo permitían, se guió por la voz de su mejor amigo, con el fin ubicar su presencia física. En cuanto fueron capaces de encontrarse, entrelazaron los dedos de sus manos, inclusive Naruto agarró la manga izquierda vacía de su compañero y amigo, simulando donde debería estar aquel brazo ausente, ambos se sujetaron con mucha fuerza.


Fue entonces que el presentimiento de amenaza inminente se cumplió, inesperadamente, el suelo bajó sus pies se desintegró sin explicación aparente, ambos ninjas experimentaron una desagradable sensación de caída libre.


Como ninjas de élite invocaron sus talentos, el Uchiha quiso expulsar el Susano de su cuerpo, mientras que el Uzumaki modo Kyubi, confiando que así, al menos, podrían mantenerse suspendidos o por lo menos intentarán apoyarse mutuamente, para no estrellarse contra lo que estuviera al final de ese fulgurante abismo. No obstante, no pudieron, por alguna extraña razón estaban impedidos, por más que se concentraron bajo presión, ni siquiera fueron capaces de sentir su propio chakra corriendo por sus venas.


Un escenario por demás catastrófico, sin sus habilidades estaban a punto merced de lo desconocido, y eso daba mucho miedo.


-¡Sasuke, no te voy a soltar'ttebayo!-juró en voz alta el Uzumaki, le estaba costando horrores sujetar al portador del sharingan, así que empleo todas sus fuerzas físicas de su mano izquierda para agarrarlo por la muñeca.


Por unos minutos, el Uchiha percibió la calidez y la fuerza en aquel apretón, que con solo ese gesto le comunicaba que Naruto no lo abandonaría, pasara lo que pasara.


Pese a que estaban cegados por aquella luz, y lo desconocido los estaba engullendo en un vórtice sin fondo, los dos hombres no tenían miedo. Esta paz y apatía a la muerte no era fruto de la madurez o algo así tenía un origen más íntimo y antiguo.


Hacía muchos años atrás, el rubio forjó una promesa de por vida: "Si iban a morir, Sasuke y él, lo harían juntos". De esas palabras descendían esta fortaleza y valentía de último minuto, estarían unidos hasta que la muerte cortara ese último vínculo físico.


Irónicamente la muerte no sería la responsable de separarlos, de imprevisto una extraña ráfaga de viento los golpeó mientras caían, provocando que perdieran su lazo, sus manos se soltaron violentamente. Y como si de un tornado se tratara los arrastró hasta la profundidad de ese abismo. Después todo se volvió negro, Sasuke no recordaba que paso, probablemente ahí fue cuando se desmayó.


Cuando el portador del sharingan recobró el conocimiento, se dio cuenta que aún era de noche, pues el cielo estrellado estaba todavia expuesto con la luna al lado. Enseguida con cuidado se sentó en el suelo agreste, advirtiendo el ambiente que lo rodeaba con el objetivo de que sus sentidos y cerebro procesaran el posible lugar donde se hallaba ahora. No tardó mucho en caer en la cuenta que estaba en medio del bosque.


Dedujo que habia salido proyectado a causa de aquel torbellino que los engulló a él y a su mejor amigo. Tal vez "Efecto Mariposa" empleaba un método de tele transportación al usuario poco ortodoxo. Era evidente que se impactó contra el suelo y por ello cayó inconsciente, quizá activó el Susano por instinto, y aquel velo que impedía su chakra se rasgo, teniendo éxito en el aterrizaje en el último segundo. Agradeció mentalmente los buenos reflejos que poseía de lo contrario ahora estaria muerto.


Revisó sus signos vitales inmediatamente, palpando con la mano la partes claves de su cuerpo, rastreando heridas expuestas como cortes o fracturas. Gracias a su experiencia como viajero sabía como verificarlos, tal como un ninja medico, con el tiempo adquirió esa costumbre. Lo más importante luego de una caída de esas proporciones era checar su estado fisico.


Afortunadamente salió ileso esta vez, eso se atisbó a primera vista, ya que no percibió dolor alguno al ponerse de pie o hacer movimientos de estiramiento. Indudablemente, invocó al Susano por supervivencia con el objetivo de proteger su integridad.


Pero, entonces un pensamiento nuevo lo atormentó ¿Nanadaime Hokage estaría sano y salvo también?


Sintió como la sangre se le bajaba hasta los pies, esa ansiedad era similar a la que experimentó cuando sus manos perdieron su punto de unión y fueron tratados por ese torbellino descendente. No podía ser verdad que hubiera tenido un destino final fatal, Naruto ya era un ninja de élite, había sobrevivido hasta a ataques de Otsutsukis, pero...era tan mortal como él, y mas si no consiguió atenuar el aterrizaje con su modo Bijuu.


Esa conclusión estrujó su corazon tanto que se llevó su única mano a palpar el área del pecho que protegía dicho órgano. Con un rostro consternado y mortificado el Uchiha tragó saliva amargamente, la posibilidad de que la persona que amaba en secreto ya no estuviera viva lo golpeó con fuerza.


Desde los 17 años había ocultado sentimientos románticos por el rubio, los cuales selló en lo más profundo de su ser en pos de su valiosa amistad. Conforme con la decisión tomada, y el estilo de vida que lo acompaña, actuó como un amigo y mano derecha para Naruto, durante estos años fue así.


Tuvo mucho que ver que Naruto se mantuviera soltero hasta este momento, eso también contribuyó a la serenidad del corazón del Uchiha, nunca estuvo inquieto de que el amor de su vida se alejara o fuese robado por otros.


Sin embargo, ahora la situación que vivía era distinta, porque una cosa era perder a Naruto en los brazos de otra persona; y otra era perderlo para siempre.


Liberó un suspiro profundo para calmarse, ya que si seguía alimentando su mente con escenarios trágicos sin tener pruebas de ello, se iba a volver loco de angustia e hiperventilar. Era la primera vez que perdía el control al descubrir un mundo sin Naruto, percibía como se le subía la ansiedad por el pecho hasta el cuello. Sasuke se abofeteó así mismo, quedando su mejilla con una gran marca roja, iniciando una serie de respiraciones profundas, si se desmayaba por un ataque de pánico, eso no le serviría de nada al rubio de su corazón, si éste seguía con vida.


Durante su última respiración profunda, acarició el muñón de su brazo izquierdo, el cual palpitaba fuerte a causa de la sangre caliente, la adrenalina y el miedo a lo inevitable. Como si de una bola de cristal que adivinara el futuro se tratara, el Uchiha se apaciguó lentamente al notar que los toques a su brazo cercenado no le producían ninguna molestia.


Caviló lo siguiente: Lo sabría, en efecto si "el ninja numero uno en sorprender a la gente" hubiera abandonado este mundo, sería el primero en saberlo, no era capaz de explicarlo como, pero así era.


La prueba, aunque fuera insólita, era su muñón. Con los años se había convertido en la secuela física de su lazo espiritual. Como la extremidad mutilada no le dolía, eso significaba que todo estaba bien. En ocasiones pasadas cuando los Otsutsuki dañaron gravemente a Naruto en combate, Sasuke lo supo de inmediato, su muñón sufrió un dolor agudo como si el hueso se le hubiera fracturado hasta el área del hombro. Pero actualmente no padecía ningún inconveniente.


Figuró que su amor secreto estaba en alguna parte del país del fuego, muy lejos como para que fuera rastreado a larga distancia. Después de todo, fueron engullidos juntos por "Efecto mariposa". Con certeza se encontrarían de nuevo en algún lugar, aunque el sitio más obvio sería Konoha.


Con un problema menos en su haber y una crisis controlada, el Uchiha emprendió su regreso a la aldea, la opción más viable. Sin un sendero que asegurara un camino despejado, se internó en el espeso bosque. Su objetivo era claro buscar algún poblado cercano para pedir información sobre su ubicación actual.


Mientras andaba entre arbustos y árboles, se encontró con unos ninjas de Konoha que acampaban en la misma area boscosa. Apenas iba a presentarse ante ellos cuando los escuchó conversar acerca de la desertacion de un gennin, cuyo nombre era: Sasuke Uchiha.


Curioso, escondió su presencia con extrema discreción, poniendo suma atención a lo que salía de las bocas de esos shinobis. En ocasiones como estas el silencio era mejor aliado que las palabras.


Ahí se enteró que, en la nueva edición del libro bingo estaría la fotografia y los datos del ultimo Uchiha. Pese a que era un niño como era poseedor de un Doujutsu le sumaba más dinero a su recompensa. Incluso los oyó bromeando de que les gustaría atraparlo para cobrar el dinero prometido por la Hokage.


Confundido con la información que escapó de los labios de aquellos avariciosos, resolvió obtener más información al respecto, como un usuario del Sharingan lo hace, por medio de interrogatorios dentro de un genjutsu.


Usando un ataque sorpresa, y con la velocidad de un cazador de élite, los sometió a todos metiéndolos en una ilusion bastante profunda, pues no tardaron mucho en "cantar".


Transcurridos unos minutos, confirmó que estaban diciendo la verdad, si estaban conversando acerca de aquel caso que él mismo protagonizó hacia 20 años atrás, aquel donde abandonó la aldea en busca de poder, uniéndose con Orochimaru.


Además de enterarse de hechos y efemérides importantes,como por ejemplo que: Konoha estaba aproximadamente a unos 3 kilómetros, y la reciente toma de potestad de Tsunade Senju como Godaime Hokage. Así como también que debido a la huida de ese gennin Uchiha se endurecieron las medidas de seguridad en las puertas norte y sur.


Una vez que sacó toda la valiosa información de sus mentes, los abandonó noqueados en el suelo, a merced de la suerte y de los elementos.


Imaginó por un momento la cara de reproche de Nanadaime, si se enteraba en como desechó a esos ninjas como si fueran muñecos de trapo rotos.


Sasuke sonrió con prepotencia como si le contestara a su sentido común y de responsabilidad que se materializó en la figura de Naruto Hokage.


No tenía ningún cargo de consciencia, para empezar los chicos tampoco estaban en peligro de muerte, habían montado una fogata y un pequeño campamento. Vestían cada uno abrigos encima de sus uniformes chunnin, además habían caído sobre la mantas que habían puesto en el suelo, a modo de cama.


Los bosques que rodeaban Konoha eran famosos porque no contaban con mucha fauna salvaje como osos o lobos.


Así que esa ilusión del Uzumaki, con gesto de reproche, que estaba grabada en su mente, no podía acusarlo de desalmado, pero tampoco iba a mostrar misericordia, no los iba a recostar y a cobijar como si fuera su madre.


Abandonó la escena, que fácilmente la montó como si fuera un robo, encaminándose con paso seguro de que estaba cerca de su patria, y que debía dirigirse específicamente a la desolada puerta Suzaku de Konoha.


Esos habían sido los hechos que precedieron antes del encuentro de Sasuke con el portero de la puerta Norte, el resto era historia.


Con ese repaso rápido, Sasuke concluyó que para poder volver a su propia línea de tiempo debería si o si entrar en la aldea, recuperar fuerzas, encontrar el pergamino de Hashirama Senju, y leerlo a como diera lugar.


Con ese simple plan en mente, se esfumó en una nube de humo dando inicio a su aventura dentro de esta antigua Konoha.