Isekai Femdom

Summary

Manolo, un joven solitario y aficionado a los juegos femdom, se encuentra inesperadamente en un mundo totalmente distinto dominado por mujeres. En este mundo, los hombres son esclavos y herramientas de guerra, y las mujeres poseen magia y una inteligencia superior. Cada vez que Manolo muere, revive en un nuevo cuerpo...

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

El Comienzo

Me llamo Manolo, Manolito, o Manu, según cómo desees llamarme. Soy un chico de pelo marrón, gafas y ojos verdes. La verdad, no soy la gran cosa. Siempre he sido un chico solitario; solía tener amigos, pero siempre terminaban dejándome de lado. Yo, por ser distinto y el gafotas, siempre estuve así. Pero bueno, detrás de todo eso he logrado salir adelante. Me van bien las cosas, mi determinación lo está logrando. Solo hay algo que a veces desearía quitar de mi cabeza: Femdom. Un mundo Femdom, Dios, cómo lo deseo…

“Uff, joder, es tarde, y el puto móvil se ha quedado sin batería. Como me pierda… Ya son las 10 de la noche, salgo de mi jornada, pero hoy estaba muy agotado. Me quedé jugando hasta las 4 de la mañana a un juego femdom… Dios…” Camino por las calles hasta que siento que la brisa cambia. La ciudad se transforma ante mis ojos en una ciudad medieval, con un castillo, casas de madera y piedra, mercadillos, pero algo es distinto. ¡Está llena de mujeres! Asustado y confundido, miro más de cerca. Al fijarme, veo a hombres casi desnudos con cadenas; unos van a cuatro patas, otros con muchas heridas, algunos visten normal pero llevan collares en el cuello. Al prestar tanta atención, me choco con una mujer y caigo al suelo.

“Mmmm… ¿Qué hace un chico como tú vestido así y solo?” Me pregunta una mujer muy hermosa. Su cuerpo destaca por tener unos pechos grandes, su sonrisa es la más hermosa que he visto, su pelo largo violeta como el color de sus ojos. Me quedo embobado viéndola.

“E-Eh, bueno, quería volver a mi casa pero me perdí,” respondo muy confundido mientras ella me mira con curiosidad.

“¿Te has perdido? Pobrecito, quien sea tu dueña debe tratarte muy bien.” Se acerca más a mí, notando sus pechos cerca de mi cara.

“Y-Yo no tengo dueña ni nada de eso,” digo agitado y nervioso, mirándola.

“¿No tienes dueña? Qué sorpresa. Quiero conocerte, lindo. ¿Quieres venir conmigo?” Me toma de la mano y me levanta del suelo.

“E-Está bien,” le tomo la mano y me lleva a su casa. No tardamos mucho en llegar. Al llegar, veo muchas herramientas de tortura, lo que me asusta un poco.

“Me gustan los chicos como tú, inocentes que no saben nada.” Me toma fuerte del cuello y mi entrepierna con mucha fuerza, llorando del dolor.

“Mmm, tengo dos opciones: venderte, seguro me das mucho dinero, o disfrutarte yo. Chicos como tú son imposibles de conseguir, pero sabes, me encanta jugar y torturar chicos como tú.” Me agarra más fuerte de mis pelotas hasta que noto que me las rompe, sollozando del dolor y tirándome al suelo.

“Qué aburrido, si solo apreté un poquito. Eres más débil de lo que pensaba.” Lame mi oreja y me levanta de nuevo, tomándome del cuello. Mis pantalones están mojados por el miedo y el dolor mientras no paro de llorar.

“Venga, no me dices nada. Hace nada te vi muy feliz. Vamos, muéstrame esa felicidad.” Lame mi cara. Por el dolor, no puedo decir nada, estoy muy asustado, confundido. ¿Qué es este lugar? ¿Un mundo femdom? Es lo que siempre he deseado, pero…

“Qué aburrido eres, me gusta los que tienen aguante.” Me arranca los ojos con sus dedos. Ya no veo nada, siento un fuerte dolor, confundido, mi cuerpo se siente rendido.

“No eres digno de verme más. Creo que me sirves de comida.” Grito con fuerza al sentir cómo me muerde, dolores extremos, algo que nunca sentí jamás. Grito y grito…

“¿E-Eh? ¿Dónde estoy?” Pregunto confundido. Estoy en un callejón, me asomo para ver la calle y estoy en el mismo lugar.

“¿Ha sido un sueño, no? T-Tiene que ser eso, estoy en un sueño, me habré quedado dormido en la calle y estoy soñando…” Salgo confundido del callejón, tocándome la cara aún sintiendo esa sensación, temblando todo mi cuerpo. Al lado mío veo cómo muchos hombres están siendo encadenados para una subasta. Rápidamente me alejo corriendo. Me doy cuenta de que estoy yendo por el camino que fui con la mujer. ¿Qué me comió? Confundido, voy hacia su casa y miro por la ventana.

¡Joder! ¡E-Ese soy yo! Al mirar, veo cómo la mujer se está comiendo mi cuerpo. Mi cara sigue intacta, por eso me reconozco.

“¿E-Esto es real?” Buscando respuestas, busco un lugar para mirarme en un espejo. Entro en un bar con la esperanza de que haya espejos, entro al baño desesperado y veo que no hay nada.

“Oye, ¿qué son esas prisas?” Aquí es el baño para las futanaris. ¿Acaso te gusta, ser inferior?” Me agarra fuerte contra la pared, bajándome los pantalones. No logré verle la cara por las prisas, pero tenía el pelo naranja.

“Joder, veo que eres virgen.” Saca su polla. Sin saber lo que me espera, de un solo golpe me la mete, gritando del dolor. Noto como si fuera un palo gigante rompiéndome por dentro, llegándome hasta mi tripa.

“Shhh, calladito. ¿No queremos que vengan más a usarte, no? Eres toda mía.” Me tapa la boca y comienza a follarme muy rápido. Grito por dentro, llorando del dolor, temblando ante su gran tamaño de su polla. Sigue dándome muy duro hasta que se corre dentro de mí. Mi tripa crece, cayendo al suelo rendido.

“Uf, joder, no sé qué tienes, pero de todos los que me he follado, eres el que más aprieta. ¿Quieres ser mi esclavo?” Jadeo mucho sin poder responder, no siento mis piernas, pero en el fondo, ¿no es esto lo que deseaba?

“Me lo tomaré como un sí.” Aparece un collar por arte de magia de su mano y me lo coloca en mi cuello. Me hace seguirla, pero me es imposible sin poder moverme.

“Aprietas bien, pero veo que tu aguante es muy débil.” Me agarra en brazos y me lleva a su casa. Allí veo tres mujeres más desnudas con pollas, viendo que sus tamaños llegan a sus pechos, asustándome.

“Traigo otro juguete a casa, tiene pinta de que este solo nos servirá para hoy.” Comenta la mujer futanari de pelo naranja, lanzándome al suelo. Las tres mujeres se ríen y comienzan a follarme, tanto por mi boca como por mi culo. El dolor es tremendo, atraviesa todo mi cuerpo. Cuando me doy cuenta, estoy otra vez en el callejón, temblando, sintiendo de nuevo esa sensación.


“¿P-Puede ser que esté reviviendo? N-No es posible.” Muy confundido, sin saber qué hacer, siempre soñé con este mundo, pero ya he vivido dos sucesos muy fuertes: el como me comían, torturaban, me rompían por dentro con sus pollas gigantes…

“N-Necesito un espejo, pero no sé si en este mundo habrá… Joder… Si agua, un lago o algo… Pero si me ven, seguro que alguna mujer me querrá hacer algo… Joder, ¿qué hago…?” Decidido, salgo corriendo en la calle a la espera de ver un lago, hasta que una mujer me agarra y me detiene.

“Oye, escoria, ¿hacia dónde vas con tanta prisa?” Es una mujer caballero con pelo rubio, agarrándome con fuerza.

“B-Bueno, a mi señora le han robado algo y iba tras el ladrón,” miento, pensando un poco en cómo funciona el mundo.

“¿Vestido así? ¿Y tu collar?”

“A eso precisamente, un chico robó mi collar y voy a recuperarlo. Me dijo que era responsabilidad mía; si no, me iba a castigar…” La mujer me mira extrañada hasta que me suelta.

“Chs, está bien, te estaré vigilando, escoria.” Aliviado, la mujer se va. Pienso que si no tengo collar, corro un grave peligro de que una mujer por sorpresa me tome o me agarre, así que debo buscar alguna forma… Tal vez si robo… No, joder, yo no soy así.

“Ey, ven aquí.” Un hombre me llama desde un callejón oscuro. Accedo y entro.

“Veo que has engañado a la Anastasia, buen trabajo, chico.”

“¿Anastasia?” Pregunto confundido.

“¿No la conoces? Es una de las mujeres más fuertes de este reino. Suerte que no te ha capturado.”

“Bueno, y ¿qué queréis? ¿Este mundo aquí las mujeres son las que mandan?”

“Shh, eso ni se pregunta, chico. ¿En qué mundo estás? Al oír eso, asumo que estoy en un mundo distinto al mío y que tal vez esto no sea un sueño, así que debo actuar para poder sacar más.”

“L-Lo siento… Es que me di un golpe fuerte en la cabeza y no recuerdo nada… Lo último es que estaba en un callejón tirado, por eso si me puedes explicar un poco te lo agradecería…”

“Está bien… Mira, aquí nosotros los hombres no tenemos ningún derecho. Las mujeres son mucho más fuertes, poseen magia, más sabiduría e inteligencia. En cambio, nosotros no tenemos nada de eso, solo nos usan como esclavos o herramientas de guerra. Por eso los hombres no solemos sobrevivir mucho.”

“¿Y cómo se reproducen?...” Pregunto confundido, pensando que aun así los hombres tendrían que tener ese valor.

“Se reproducen a ellas mismas, pero también está la otra cara: muchas mujeres violan a los hombres para que las embaracen y tengan más hombres y así esclavizarlos. La gran mayoría son mujeres de clase baja que hacen que se reproduzcan con los hombres.”

“Comprendo… Te agradezco mucho tu información.”

“Bueno, no debí dártelo gratis, pensé en venderte un collar, pero viendo tu situación te la regalo.” Me da un collar y, agradecido, me lo pongo.

“Te lo agradezco mucho, la verdad… Me has salvado la vida.”

“Bueno, si quieres agradecerlo, pásate por nuestro grupo. Allí comerciamos y logramos escapar de los dominios de las mujeres, pero vuelve antes del anochecer. Veía que tenías prisa.”

“Solo necesito algo con que verme a mí mismo, o al menos dime cómo me veo, por favor.” El hombre me mira extrañado.

“Está bien, tienes el pelo de color rosa y un artefacto raro en tus ojos, y unos ojos azules.” Al oír eso, me temo lo peor: mi cuerpo original murió y, en cambio, parece que estoy en otro cuerpo distinto parecido al mío. Muy confundido, toco mi cara.

“Oye, chico, ¿estás bien?”

“Sí, todo está bien… Me gustaría unirme a vosotros, por favor…” Los sigo hasta un escondite donde hay más hombres como yo, en el que venden artilugios útiles.

“Mira, aquí vendemos collares, condones, magia para poder sobrevivir a futanaris o mujeres más sádicas.” Lo miro extrañado.

“¿Cómo conseguís todo eso?”

“Buena pregunta. Tenemos a hombres esclavos que nos traen esencias de sus dueñas. Con eso podemos hacer magia, pero lo más útil son las brujas.”

“¿Brujas?”

“Sí, las brujas son la poca salvación que tenemos. Muchas mujeres las odian por lo poderosas que son y por sus métodos, pero a ellas lo que les interesa más es el dinero y el conocimiento, así que comercian con nosotros a cambio de dinero o experimentos.”

“Bueno, no suena tan mal entonces,” respondo aliviado, viendo que hay algo de esperanza.

“Si que hice bien en no quitarte los ojos de encima, escoria.” Me asusto y veo a la mujer caballero rubia de antes entrar en el escondite.

“Joder, cómo odio el negocio de las brujas, mas permitiendo que hombres inútiles como usted lo lleven.” Cuando quise pestañear, perdí mi cabeza. La mujer me lo agarra y me mira con odio.

“A ti es a quien te mataré primero por querer engañarme. No te mereces que sirvas ni a una mujer.” Antes de perder el conocimiento, veo cómo hay pánico en el lugar, gritando todos los hombres. Mi cabeza la tira al suelo, mientras cierro los ojos veo cómo hay un baño de sangre hasta que vuelvo a despertar en otro callejón. Me arranco un trozo de pelo y esta vez el color naranja… Cambié de cuerpo al morir… Por mi culpa murieron todos esos hombres… Me quedé en el suelo sentado, no tenía ganas de moverme. Si lo hacía, moriría yo o otra persona. Pero sin lugar a dudas, estoy en un…

Isekai Femdom.