Capítulo 1
⚠️ Advertencia de Contenido ⚠️
Este capítulo contiene descripciones de violencia, sexo, lenguaje explícito y situaciones que podrían resultar perturbadoras para algunos lectores. Se recomienda discreción y que se lea bajo responsabilidad personal.
—Por favor Sr. Hebrón, no me puede echar a la calle. Se lo suplico. Es mi única propiedad que me queda. Tenga piedad de mi familia. —rogaba entre llantos un hombre que había trabajado para Frank Hebrón.
Este era uno de los accionistas más poderosos de la ciudad, pero al mismo tiempo un tipo al que le gustaba jugar sucio y era más reconocido por sus actos corruptos. Aquel que se atrevía a traicionarle, debía abstenerse a las consecuencias.
—Te advertí Cabrera. —expresó paseándose delante del hombre y su familia— Te di suficiente tiempo para que me pagaras todo lo que me robaste, pero lastimosamente se me acabo la paciencia. Yo no puedo esperar y tampoco mi dinero, así que lo mejor que te puede pasar es quedarte en la calle.
—¡No! ¡Por favor señor! no tengo a donde llevar a mi familia. Yo puedo conseguir el dinero, solo deme un poco más de tiempo por favor. —continuó rogando el hombre.
Desafortunadamente se había atrevido a robarle una considerable cifra de dinero pensando que jamás sería descubierto, algo de lo que estuvo muy equivocado y ahora se arrepentía.
—Todos tus bienes posiblemente cubrirán la cantidad que me robaste.
—Entiéndame, tuve que hacerlo por mi hija, se estaba muriendo y a usted no le importo. Fue muy cruel de su parte no ayudarme siendo yo uno de sus más fieles empleados. Usted también es padre. —soltó entre llantos.
Su esposa se conmovió al ver a su esposo humillándose ante un despreciable hombre que se llevaba todo lo que tenían.
— ¡Moseley! llévate a este hombre fuera de mi vista ¡No soporto a esta estúpida gente! —expresó Hebrón con asco mientras retrocedía para evitar ser tocado.
William apartó al hombre tratando de no mostrar sentimiento alguno, tal como le ordenó su jefe. No tenía más opción que obedecerlo.
—Hagan su trabajo señores.
Finalmente se dirigió a otros de sus empleados antes de abandonar el lugar.
Mientras tanto William al dejar a un lado al hombre, de inmediato avanzó hasta el auto para llevar a su jefe a la mansión. Sus demás compañeros llevaron a cabo su trabajo, el cual no solo consistía en confiscar los bienes de quien alguna vez fue su compañero de trabajo, sino que también le propinaron una golpiza.
A lo lejos, William podía escuchar los lamentos de aquel hombre. Le dolía y a su vez detestaba a Hebrón. William solo actuaba en silencio, reprimiendo muchas cosas en su interior.
Había conocido a Julio Cabrera en su primer día como chofer de Frank Hebrón, pero nunca intercambiaron palabras. Supo del padecimiento de su hija por los comentarios de sus otros compañeros y quedó sorprendido cuando se enteró que había renunciado no sin antes llevarse un dinero que no le correspondía y peor era de su jefe.
Frank Hebrón era respetado, pero más que nada la gente prefería no meterse con él, ya que sabían que el hacerlo no les iba a esperar nada bueno por parte de Hebrón.
Finalmente llegaron a la mansión Hebrón la cual se encontraba en un lugar muy exclusivo de la ciudad apartado de la “muchedumbre”. William abrió la puerta del auto a su jefe de una manera gentil sobreactuada.
—Gracias Moseley. Por el momento puedes retirarte, te llamare cuando te necesite. —dijo sin hacer contacto visual.
William por su parte opto por retirarse a su habitación, la cual compartía con otro de sus compañeros, la misma se encontraba en uno de los bloques posteriores de la mansión y para llegar hasta allá, debía cruzar por el jardín.
Mientras caminaba por el enorme jardín de la mansión, su mirada logró divisar el hermoso perfil del joven Kael, el hijo menor de Hebrón.
William se detuvo en seco, ese chico realmente le gustaba demasiado. ¡Qué va! Estaba seguro de que se había enamorado de ese chico desde el primer momento que lo vio.
Había quedado cautivado con su dulce belleza e ingenuidad. Sabía que todavía era menor de edad, pero para William era inevitable llegar a sentir algo por aquel ser tan angelical.
Jamás se había acercado a conversar directamente con el por temor a que su jefe lo descubriera. Hebrón sería capaz de matarlo. Por tal motivo pensó en comenzar a escribirle cartas y dejarlas al pie de su habitación, como el amor a la antigua, en cada oportunidad que tenía. Tal vez así lograría acercarse un poco más a Kael.
Sin embargo, hasta ese día no había tenido respuesta por parte de Kael. Aun así, tenía la esperanza de que tal vez un día su amor pudiera ser correspondido. Casi todos los días, solía dejarle una carta, justamente ese día lo había hecho a primera hora antes de partir con su jefe.
Sabía algunas cosas del joven, entre ellas su fecha de cumpleaños. Tenía presente que muy pronto cumpliría dieciocho años, gracias a que la cocinera de la mansión no paraba de repetirlo constantemente con mucha emoción. Se había fijado hasta en el más mínimo detalle de Kael, como cada uno de los lunares que bajaba por su cuello blanco y pálido, hasta en cómo sus bellos ojos azules brillaban a la luz del sol y se opacaban en la oscuridad.
Kael, quien no sabía que era observado a una considerable distancia, se encontraba regando las flores del jardín, le encantaba hacerlo tal como su madre le había enseñado y era uno de sus pasatiempos favoritos.
William no dejaba de admirarlo, tenía tanto deseo de ir hasta el, abrazarlo fuerte y no dejarlo ir nunca. Su deseo interno lo alentó acercarse al joven, pero cuando se disponía a dar el primer paso, el llamado de la hermana de Kael lo detuvo.
— ¡Kael, por favor ven aquí! —gritó a lo lejos Lucy Hebrón, una de las hermanas mayores de Kael.
—Ya voy Lucy. —respondió sonriente.
William se detuvo rápidamente y maldijo por dentro el haber perdido su oportunidad de acercarse a Kael. Su respiración y pulsaciones se aceleraron con tan solo escuchar su voz. Comenzó a fantasear con el Kael, anteriormente ya había tenido fantasías eróticas con él, era lo menos que podía hacer al no tenerlo físicamente. Era inevitable no hacerlo. William subió su excitación y eso empezaba a notarse en su entrepierna, no tuvo otra opción que correr hasta su habitación para poder controlar esa situación.
—Frank, ha sido un placer hacer negocios contigo. Desde estos momentos eres el nuevo dueño de Cooperstown y puedes hacer lo que quieras.
Hebrón se encontraba cerrando un negocio con un abogado de bienes quien además era uno de sus aliados.
—Así es Jacob. Solo falta desalojar a esas asquerosas personas que están en mi territorio. —exclamó Hebrón muy orgulloso al haber concluido uno de sus planes.
Quería apoderarse también de un pueblo cercano a la ciudad para montar sus plantas de contrabando y otros negocios. Anteriormente ya había desalojado a una minoría de pueblerinos sin importarle en lo más mínimo su situación.
El negocio clandestino de drogas era algo que mantenía en secreto a su familia, jamás involucraría a sus hijos en dicho negocio, por tal motivo realizaba sus fechorías en otras propiedades lejos de su mansión.
—Lamento interrumpir jefe, pero no puede desalojar a todas esas personas. —interfirió uno de sus empleados que Hebrón consideraba el más leal y su mano derecha.
—¿Me estás dando órdenes José? ¿Se te olvida quien manda aquí?
—No señor. Lo que pasa es que usted recogió de ese lugar a William ¿lo recuerda? Él tiene a su familia en ese lugar. No creo que sea buena idea no mencionarle antes a William lo que haremos.
José sabía que estaba hablando de más, pero al mismo tiempo había entablado amistad con William desde el momento que este empezó a trabajar para Hebrón.
— ¿¡Enserio?! —exclamó Hebrón mientras empezaba a reír—. José sabes muy bien que eso no me interesa. Admito que Moseley es un buen chico y me ha servido muy bien, pero si su familia está en mi camino, tengo que eliminarla. Recuerda José, mis proyectos son primero, así que no estés opinando si debo o no debo desalojar a esa gente, porque sabes muy bien lo que te puede pasar y no quiero deshacerme de mi perro más leal.
José no tuvo otra opción que agachar la cabeza afirmando en silencio a todo lo que decía su jefe. Por muy cruel que era Frank Hebrón, no podía renunciar, ya que ganaba muy bien, lo justo para mantener a su familia, y era a su familia a quien se refirió Frank Hebrón con su amenaza.
—¡Maldición! —William gruñó mientras seguía masajeando su miembro de arriba hacia abajo.
Había estado masturbándose por un buen rato, necesitaba bajar esa excitación de alguna manera ya que solo pensar en tener a Kael lo ponía a mil. Su miembro ya estaba hinchado y derramando gotas pre seminales, sentía que se acercaba el momento de eyacular y segundos después derramó su semen sobre sí mismo. Respiraba entrecortado y algunas gotas de sudor rodaban por su frente.
Se levantó para darse un baño. Mientras estaba bajo el chorro de agua, trato de no seguir pensado en Kael, tenía que sacarlo de su mente al menos por un momento. Así que lo mejor que podía hacer era pensar en su familia. Recordó que había olvidado enviarles dinero.
La única familia que le quedaba era su tía y primas, quienes vivían en Cooperstown. Había vivido con ellas, poco después de que su madre lo abandonara, hasta que conoció a Frank Hebrón en un club de peleas clandestinas donde él trabaja como peleador.
En una de esas noches al subir al despacho del club para retirar todo el dinero que había ganado esa noche, se topó con una terrible escena. Había presenciado como los hombres de Hebrón acababan con la vida del dueño del club. Los motivos de tal terrible acto, los desconocía. Frank Hebrón al darse cuenta de su presencia, se acercó a William.
Antes de cometer ese crimen, Frank se había quedado observando el combate de William por lo cual reconoció que era un excelente peleador y pensó que le serviría muy bien tenerlo como uno de sus empleados. Fue entonces cuando le propuso que trabajara para él a cambio de su silencio. William al verse en una densa situación aceptó la propuesta.
Siempre estuvo en contacto con su prima por eso conocía la situación económica compleja que atravesaban. Cuando supo la cantidad real que ganaría al trabajar para Hebrón, decidió ayudarlas económicamente cada mes para que no tuvieran que pasar necesidades.Sin embargo, nunca se atrevería a confesarles para quien trabajaba ya que ese era su secreto.
Apenas salió de la ducha, tomó su celular para realizar un depósito a la cuenta de su prima, una cantidad considerable de dinero.
Justo después de realizar el depósito, recibió un mensaje por parte de su compañero José, quien le pedía que se alistara rápidamente para salir con el jefe. William se cambió rápidamente y salió hasta la entrada principal de la mansión donde alcanzó a ver a Hebrón con su compañero.
—Moseley, necesito que me lleves a este lugar ahora mismo. —ordenó Hebrón mientras José le entregaba el GPS configurado con la dirección del lugar al cual se refería.
—Si jefe.
—José tu no vendrás con nosotros, quiero que te quedes aquí en la mansión.
—De acuerdo jefe. —respondió José sintiendo mucha impotencia por lo que iba a pasar.
Al instante William reconoció el lugar, era Cooperstown. No sabía que intenciones tenía Hebrón, pero lo más probable es que no sean buenas aun así obedeció a su orden.
Su preocupación aumentó cuando notó que más empleados seguían su camino.
— ¡Desalojen a toda esta gente! —ordenó Hebrón a sus hombres.
Acatando las ordenes de su jefe, empezaron a forcejear con los habitantes de Cooperstown que se negaban a dejar sus viviendas, entre la multitud se encontraba la tía y primas de William.
William al enterarse del plan de su jefe, intentó defender a los suyos, pero los demás hombres se abalanzaron contra él dejándolo inconsciente a causa de los fuertes golpes que le proporcionaron.
Uno de los hombres prendió fuego en una de las casas para ahuyentar a las personas, la cual de inmediato se incendió por su material, pero a causa del viento las llamas avanzaron más de la cuenta, lo cual hizo alarmar a Hebrón por todo el incendio que se estaba esparciendo.
— ¡Eres un imbécil! ¡¿Que putas has hecho?! ¡Voy a matarte! —gritó muy eufórico.
Apuntó al hombre con el arma y sin pensarlo le disparó varias veces sin medir que cerca de la vivienda que empezaba a consumirse había un pequeño depósito de gas, que apenas fue alcanzado por la flama explotó haciendo volar por los aires a Hebrón por el gran impacto y las personas que estaban más cerca murieron de inmediato.
A William le tomo un tiempo reaccionar y poder levantarse de donde lo habían dejado golpeado.
Se levantó con un poco de dificultad y se acercó más hasta el lugar de los hechos donde pudo ver una escena aterradora, llena de desastre y llamas. Todas las personas que habían sobrevivido a la explosión huyeron. Sintió un alivió no encontrar a su tía y primas en medio de los cadáveres, ahora sabía que estaban vivas.
Cayó de rodillas maldiciendo una y otra vez a Frank Hebrón por todo lo que había ocasionado, alzó la vista y a lo lejos pudo notar como alguien se arrastraba lentamente. Se acercó más para saber quién era y pudo notar que se trataba de Hebrón, su pierna derecha se encontraba destrozada, un lado de su cara estaba quemada y un pedazo de madera en forma de estaca estaba clavada en su espalda.
William se acercó hasta Hebrón deteniéndose en frente de él. Hebrón hizo un gran esfuerzo para mirarlo y darse cuenta de que se trataba de William.
—William… Ayúdame… —pedía auxilio con dificultad mientras se desangraba—. ¡¿Qué haces ahí parado?! Ayuda… me estoy muriendo…
Frank se arrastró con dificultad para tocar la punta del zapato de William, este dio un paso atrás para evitar contacto con esa escoria, lo que menos quería era embarrarse con la sangre de Hebrón. Su única satisfacción era ver como se retorcía en su lecho de muerte.
—Wi...lliam…
Fueron las últimas palabras que pronunció Hebrón antes de expirar.
William se quedó por un momento mirando con odio y desprecio el cadáver de un corrupto y sucio accionista.
—Hasta nunca Hebrón. —expresó secamente.
— ¡Escuchen con atención por favor! Ahora mismo todos deben irse muy lejos de aquí si no quieren acabar en la cárcel. Frank Hebrón y los demás han muerto en una tragedia.
William había llegado a la mansión y pidió que todos los empleados de Hebrón se reunieran en exterior del jardín para explicar brevemente lo sucedido.
Todos al ver en las condiciones que William había llegado y al escuchar lo sucedido, pudieron constatar que no estaba bromeando.
—¿William estás seguro de lo que estás diciendo? —cuestionó otro de sus compañeros.
—Así es. Yo mismo lo he visto morir. Lo mejor será que huyamos antes de que todos los medios se enteren de lo sucedido.
Algunos de ellos pensaban en abandonar el país para no ser encontrados. Antes de partir, William le pidió a José llevar solo a las hijas de Hebrón, con sus familiares más cercanos. Mientras que el por su parte se haría cargo de Kael. Además, le pidió que se inventara cualquier historia evadiendo la realidad, sobre todo que fingiera no saber nada del paradero de Kael.
José le prometió mantener todo en secreto, era lo menos que podía hacer después de que Hebrón hiciera eso en su contra, de alguna manera José pensaba que sería una pequeña venganza usarlo al hijo de Hebrón.
William recogió todo el dinero que pudo hallar en el estudio de Hebrón gracias a las indicaciones de José. También empaco lo más rápido posible sus pertenencias y las llevó directo a su auto, antes de ir por Kael. El joven se encontraba solo en su habitación, mientras que sus hermanas se encontraban en sus respectivos trabajos sin tener la menor idea de lo que ocurría en la mansión.
A esas alturas ya todos, a excepción de William y José, habían abandonado la mansión.
William una vez que termino de guardar sus pertenecías en el auto, entró de nuevo a la mansión en busca de Kael, quien inocentemente sin saber nada de lo que estaba pasando, se encontraba leyendo un libro en su escritorio mientras escuchaba música en su reproductor con auriculares. William sin pensarlo dos veces, se acercó a él tomándolo por sorpresa del brazo haciendo que se levantara de su lugar, sin darle explicaciones.
—¡Espere! ¡¿Qué está haciendo?! —preguntó confundido el joven.
Kael no entendía lo que estaba pasando. William sin poner atención a sus preguntas lo obligó a salir para conducirlo hasta su auto. Durante el recorrido hasta fuera de la mansión, Kael notó que todo estaba hecho un caos, como si hubieran asaltado su casa.
Entre cuestiones y forcejeos logró hacerlo entrar a su auto. Sin perder más tiempo se puso en marcha. William había pensado en llevarse a Kael a su pueblo natal ya que nadie de la mansión tenía conocimiento de ello.
—No entiendo que es lo que está sucediendo, ¿puede explicarme por favor?
Kael seguía insistiendo en una respuesta al ver que dejaba su casa sin razón alguna y no sabía que había ocurrido con su padre y hermanas.
William espero alejarse lo suficiente de la residencia para poder detenerse y se dirigirse a Kael quien no paraba de hacer preguntas.
—Kael necesito que prestes mucha atención a lo que te voy a decir. Tu padre ha muerto en un accidente, eso es algo que después vas a comprender. En cuanto a tus hermanas, ellas estarán muy bien así que no debes preocuparte. —explicó brevemente.
Todo esto era una sorpresa para Kael quien ante la terrible noticia empezó a llorar.
— ¡¿Qué?! ¡No, no! eso no es cierto, ¡Mi padre no puede estar muerto!
—Cálmate no es un buen momento para que entres en pánico.
— ¡Quiero ver a mis hermanas! ¿En dónde están? ¿Dónde está Susana y Lucy? ¡Quiero verlas! ¡Lléveme con mis hermanas por favor! —gritaba Kael muy angustiado.
— ¡Te dije que te calmes!
A William no le quedo de otra más que callarlo de una bofetada. Kael tocó su rostro con sus manos temblorosas. William le producía miedo y más aun de lo que pudiera llegar hacerle.
William en cambio se quedó sorprendido por su reacción violenta. No esperaba actuar así con él, pero según William, no tenía otra opción si Kael no iba a cooperar.
— ¿A dónde piensa llevarme? —preguntó Kael muy asustado.
—A tu nuevo hogar.









Este primer capítulo realmente engancha desde el inicio. La tensión y el caos en el desalojo, sumados a la inesperada muerte de Hebrón, crean una atmósfera cargada de drama y conflicto. Lo que más me impresiona es cómo introduces las emociones de William, quien está atrapado entre la venganza y la incertidumbre. La forma en que alternas entre momentos de acción y las emociones de los personajes mantiene un ritmo constante y emocionalmente envolvente. Es un comienzo impactante que deja al lector con ganas de saber más!!
De casualidad, vienes de Wattpad? Leí una así parecida hace años y siempre tuve la esperanza que siguiera, ahora no sé si fue borrada u algo así. porqué ya no recuerdo el título. Pero soy feliz de ver q esta trama sigue. 😭💕✨
Un inicio de historia con mucho suspenso e intriga, no pensé que Hebron muriera tan rápido pero William lo que siente por Kael es obsesión rayos 😱😱😱😱