Prólogo
2040
Para Anna Hamilton Patterson su familia era lo más preciado que tenía en su vida, fueron los que la habían acompañado desde el principio con su enfermedad y estaban con ella cada vez que fue al hospital. Era por eso que le encantaban los festivales del día de la familia de la escuela de sus hermanos menores, la única vez que podía ir a una escuela presencialmente.
Aunque ese festival no era su favorito, pues faltaba su hermano mayor que hacía unos meses se había ido a España.
Sus hermanos ya habían terminado su número musical junto a todo su grupo (número musical en el cual se notó la insatisfacción de los alumnos) y estaban dirigiéndose a ellos para darles el regalo.
—Tomen —dijo Jossette con una gran sonrisa y abrazó a sus padres.
—Lo hicieron muy bien, ¿verdad, James?
—Yo vi a tres cuartos de las personas en ese escenario queriendo salir corriendo, pero sí, estuvo bien.
Anna no pudo evitar soltar una risa por el comentario de su padre mientras veía como su mamá lo regañaba con la mirada. Dejó a su hermanita hablar con sus padres mientras observaba a su hermano buscar a alguien con la mirada.
—¿Buscas a Alex? —se atrevió a preguntarle sabiendo que podría recibir una mala respuesta por parte de él.
Joss Hamilton era una exacta copia de personalidad de su padre cuando éste solía evitar todos sus problemas.
—No digas estupideces, ¿por qué buscaría a Alex?
—Joss —su padre le reprendió—, ¿por qué le hablas así a tu hermana?
El menor de toda la familia simplemente rodó los ojos y decidió irse con sus amigos. Todos se quedaron callados por unos segundos hasta que la rubia de ojos verdes habló.
—Fue mi culpa, pregunté algo que no debía. —Sin esperar a que alguien más dijera algo se levantó de su asiento—. Ahora vuelvo, iré al baño.
Caminó entre las personas que se encontraban en su camino evitando en su mayoría chocar con ellas. Salió del auditorio y sintió la luz del sol. Casi no había nadie afuera. Solamente podía a ver una persona sentada en una de las bancas frente al baño. A pesar del calor que hacía, usaba una chamarra azul marino con capucha y tenía una mascarilla cubriendo la mitad de su cara. Podía ver unos mechones rebeldes de cabello castaño escapando por los bordes de la capucha solamente. Con un poco de extrañeza por aquella persona siguió avanzando y cuando llegó a la puerta de los baños quiso dar un pequeño vistazo.
Un chico.
Ese chico levantó la vista y sus ojos chocaron.
Verde y gris mirándose fijamente.
Ella quedó sin aliento al ver la intensidad con la que el chico la miraba. Tragó un poco de saliva y, aún con su curiosidad a flor de piel y esa presión en el pecho que comenzaba a sentir debido a la intensidad de la situación que estaba viviendo, entró al baño.
Lo primero que oyó fue el sonido que se genera al tirar de la cadena del retrete. Vio una puerta abrirse y de ella salió la chica que había provocado de manera tácita su discusión con su hermano.
—Anna. —La morena de baja estatura y con su cabellera descontrolada debido a sus chinos le dio una sonrisa amistosa.
Intentó responder, pero la presión en su pecho le dificultó hablar. Comenzaba a presentar insuficiencia cardíaca. Se recargó en la pared y la chica que estaba con ella corrió a ayudarla.
—¡Anna! ¡Anna! —Se arrodilló junto a ella y al ver qué comenzaba a perder el conocimiento se asustó aún más— Anna, háblame, por favor. No cierres los ojos. Anna. —No obtuvo respuesta alguna. La chica estaba casi inconsciente, lo único que podía hacer era escuchar—. Дерьмо! —Revisó su pulso. Era débil. No quería dejarla sola mucho tiempo en lo que iba a buscar a su familia, solamente tenía una opción que, aunque no le gustara, sabía que era necesaria. Solamente esperaba que él quisiera ayudarla—. Espera aquí, iré por alguien.
Escuchó los pasos alejarse. La puerta abrirse. Y lo último que escuchó antes de perder completamente el conocimiento fue otra palabra que tampoco entendió.
—Я!
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