Historias de Navidad

Summary

Cuatro Oneshots (no alcancé a realizarlos todos) de momentos navideños entre Ranma y Akane para participar en la iniciativa #5DaysOfCozyWriting y #FluffyChristmasTales

Status
Complete
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
13+

Deseo de cosas imposibles

Las luces navideñas brillaban con fuerza en Nerima esa tarde. Los escaparates lucían decoraciones rojas, verdes y doradas, los villancicos resonaban por todas partes, y el aire estaba impregnado del aroma a chocolate caliente. Sin embargo, Ranma Saotome suspiraba profundamente mientras caminaba por la calle equilibrando las bolsas y cajas del mandado.

-¿Por qué la estúpida navidad siempre tiene que ser tan complicada? -murmuró, pateando un pequeño montículo de nieve.

Delante de él, su prometida caminaba en silencio, bastante molesta, llevando los otros paquetes. Sus mejillas estaban sonrojadas, tanto por el frío como por las emociones que sentía. Había salido a recoger los encargos para Kasumi, pero Ranma, como siempre le había seguido, solo para meter la pata con sus comentarios, que ella había decidido ignorar hasta ahora.

-¡Si tanto te molesta, podrías haberte quedado en casa! -bramó dándose la vuelta para mirarlo. Ranma se detuvo en seco para evitar chocar con ella.

-¡Y ahora qué te dije! Además, ¿quién querría estar en esa casa llena de locos?

Él se refería, por supuesto, a la invasión navideña que sus prometidas no oficiales habían orquestado. Ukyo apareció temprano, insistiendo en que la acompañara a una cita.

-Escucha, Ran-chan, conozco un lugar, dicen que es ideal para parejas. ¿No es romántico? -Ukyo había puesto su mejor sonrisa, ignorando por completo la molestia de Akane por su inesperada visita.

Antes de que Ranma pudiera responder, Shampoo interrumpió la conversación, reventando la pared, como era su costumbre.

-¡Ranma, pasar el día conmigo! -dijo, abrazándolo con fuerza mientras Ukyo luchaba por separarlos con su espátula.

Como si eso no fuera suficiente, Kodachi apareció poco después, lanzando pétalos de rosa al aire.

-Oh, mi querido Ranma-sama, ¡pasemos una velada inolvidable, lejos de estas vulgares!

La propiedad Tendo se había convertido en un campo de batalla casi de inmediato. Akane, más que harta, había echado a todas fuera de su casa, pero aquellas tres no entendían razones y se quedaron orbitando como satélites alrededor de la casa.

-Para tu información, mi casa era normal hasta que tus prometidas decidieron convertirla en un ring cada que se les antoja- replicó indignada- ¿Por qué siempre tienen que venir a molestar!? -chilló Akane.

Ranma estaba a punto de responder cuando una figura familiar apareció delante de ellos, tambaleándose torpemente en la nieve.

-¿Ryoga? -dijeron al unísono.

El chico los miró, con las mejillas enrojecidas y una expresión de alivio.

-Akane, quería, quería preguntarte algo -comenzó Ryoga

-¿Eh? -Akane parpadeó, sorprendida y Ranma cruzó los brazos ante aquel cerdo aprovechado.

-¿Qué quieres ahora, Ryoga?

-¡Esto no tiene nada que ver contigo, Ranma! -respondió apuntándolo con el dedo antes de volver su atención a la chica - Akane, ¿te gustaría acompañarme? Llevo una semana viajando, deseaba invitarte conmigo a un lugar especial.

El corazón de Akane dio un pequeño brinco al escucharlo. Ryoga era tan lindo y buen amigo que no quería herirlo. Sin embargo, antes de que pudiera responder, Ranma se interpuso entre ellos.

-¡¿Qué demonios, Ryoga?! ¡No ves que ella está conmigo!

-Ranma, ya basta, déjalo - chilló Akane, tirando de él para que liberara el cuello del pobre Ryoga, que tosió con fuerza al soltarse.

Kuno apareció de la nada y aprovechó la distracción para tomar a la chica en brazos.

-Hermosa Akane, te daré el placer de una cita conmigo en este día. -anunció ante la mirada incrédula de la chica

-¡Suéltala ya, idiota! -gritó Ranma, cambiando de objetivo y lanzándose hacia él.

En cuestión de segundos, la tranquila calle navideña se convirtió en una escena caótica. La gente los miraba como bichos raros mientras se peleaban.

-¡Basta ya! ¡Todos ustedes me tienen harta, me voy de aquí! - gritó Akane, avergonzada por el escándalo.

Ranma no tardó en deshacerse de aquel par de molestias noqueando a Ryoga y mandando a volar a Kuno. Luego siguió a su prometida, dejando inconsciente sobre la nieve a su rival.

A lo lejos, notó que Akane se detenía frente a una tienda decorada con hermosas luces. Al llegar hasta ahí, leyó el cartel que decía Café de los Deseos. Ese sitio parecía salido de un cuento. La puerta de cristal estaba adornada con guirnaldas, luces doradas y un letrero de madera tallada que colgaba de ella.

Dentro, todo estaba lleno de un cálido resplandor. Una chimenea encendida en una esquina, y el aroma a chocolate caliente, canela y galletas recién horneadas impregnaba el aire. Las pequeñas mesas estaban ocupadas por parejas, decoradas con velas y ramitas de muérdago. Tenía que admitir que tenía cierto encanto, con sus ventanas decoradas con escarcha artificial y las paredes cubiertas de servilletas temáticas, con distintas caligrafías en ellas.

Akane se cruzó de brazos al verlo entrar con el labio inferior hinchado.

-Eres imposible! - sentenció molesta- ¿no se puede salir contigo sin que encuentres con quien pelearte en plena calle? -preguntó mientras él se acercaba con las manos en los bolsillos.

-¡Lo dices como si fuese culpa mía, yo solo me defendí!

-Wow... -murmuró Akane, ignorándolo, al ver que una servilleta flotaba hacia el techo y desaparecía en un destello de luz dorada.

-De acuerdo, eso es muy raro -admitió Ranma

Una camarera con un uniforme festivo se acercó a ellos con una sonrisa.

-Bienvenidos al Café de los Deseos.

-Oiga, ¿qué fue eso de hace momento? -preguntó Ranma a la mujer

-Oh. ¿Te refieres a la luz dorada que consumió la servilleta? -mencionó ella. Por toda respuesta, sacó del bolsillo de su delantal dos de las mismas y las extendió hacia ellos-Si tienen un deseo, escríbanlo. Puede que la magia de la Navidad se los conceda. La mujer tomó la orden de la joven pareja y los dejó solos.

Akane tomó una y luego tomó el bolígrafo. Ranma se sentó enfrente, mirándola con curiosidad.

-¿Te crees todas esas boberías? -susurró inclinándose hacia ella.

-¿Por qué, tú no crees en la magia de la navidad?

-Claro que no. Quien cree en algo así. Son puras mentiras.

-¿Mentiras, eh? Bien, entonces no escribas nada.

-Tal vez lo haga y pida que seas un poco linda conmigo-gruñó él, pero su prometida lo ignoró.

Él la observó mientras escribía en la servilleta. Se veía tan ilusionada como una niña pequeña escribiendo la carta a santa Claus. Ranma sonrió sin darse cuenta, pero se puso serio al sentir una extraña calidez en el pecho.

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El barista miró con una sonrisa a los presentes, su tienda nunca había mantenido tanto ruido ni tanta animadversión. Aquellos adolescentes seguían causando caos mientras se peleaban por la adorable pareja que entró antes en su tienda. Los otros clientes les miraban con enfado por el alboroto que causaban.

-Quiero recordarles algo importante sobre la Navidad -dijo, interrumpiendo el bullicio de reclamos e insultos.

Todos lo miraron con atención, aunque la molestia era obvia en sus jóvenes rostros.

-La Navidad no recompensa el egoísmo ni los malos deseos.

-¿Dice que, si mi deseo es que Ranma cuide a los niños mientras yo atiendo el restaurante...? - preguntaba Ukyo, cuando el barista negó con la cabeza, interrumpiéndola.

-Eso es demasiado egoísta, niña. ¿Le preguntaste si eso quiere él?-la adolescente apretó la espátula en su mano

-¿Entonces, no poder desear que Ranma le de muchas hijas a Shampoo? - lo cuestionó molesta la amazona

-Puedes hacerlo, pero si no es lo que él desea de corazón...

-Oigan, ¿pueden dejar de meterme a mí en sus tonterías? - reclamó exaltado Ranma

-Tienes suerte de que alguien quiera algo contigo, idiota -murmuró Ryoga, rodando los ojos.

-¿Qué dijiste? -replicó Ranma, apretando los puños, pero antes de que pudiera continuar la pelea, el barista señaló el techo. Las servilletas de todos comenzaron a brillar más intensamente.

-Bueno, bueno, parece que algún deseo se cumplirá.

-¡Sí, que sea mi deseo! Oh, mi amado, Ranma-exclamó excitada Kodachi entrelazando ambas manos con devoción.

-Ni lo sueñes. Si alguien merece a Ran-chan, soy yo-respondió molesta Ukyo

-Ranma ser de Shampoo!-se quejó la amazona

-Yo solo quiero que Akane sea feliz, y sé que estaría mejor conmigo que con Ranma. –sentenció Ryoga

Las servilletas flotaron más alto y, de repente, comenzaron a descender como papeles quemados. Uno a uno, los deseos de Ukyo, Shampoo, Kodachi y Ryoga cayeron sobre la mesa.

-¿Qué significa esto? -preguntó Ukyo, horrorizada.

-¡Esto debe ser un error! -Kodachi se puso de pie, indignada, mientras el anciano limpiaba con un paño la mesa.

Y antes de que alguien pudiera protestar más, el aire en la cafetería cambió. Un brillo dorado cubrió a los enfadados adolescentes, y en cuestión de segundos, todos ellos se desplomaron sobre sus sillas, profundamente dormidos.

Ranma y Akane los miraron boquiabiertos.

-¿Qué, ¿qué les hiciste? -preguntó Ranma, cubriendo a su prometida con su cuerpo.

-Nada, muchacho. Parece que solo necesitan descansar y reflexionar.

-Pero ¿qué pasa con nuestros deseos? -preguntó Akane, mirando al barista.

-Los deseos sinceros no tardan en cumplirse - respondió el anciano de mejillas sonrojadas, blanca barba y abdomen abultado

Mágicamente, la mesa frente a ellos mostró dos tazas de chocolate caliente, decoradas con crema batida, junto con un plato de galletas recién horneadas. Las luces de la cafetería parpadearon suavemente, y una melodía navideña comenzó a sonar en el fondo.

-¿Tú también escribiste un deseo, verdad, Ranma? - preguntó Akane, recordando que su prometido justo la imitaba cuando aquel grupo de locos llegó a molestar

-Solo quería intentarlo- admitió Ranma y desvió la mirada.

-¿Qué escribiste? - su prometido volvió a mirarla a los ojos

-Que fueras, aunque sea un poquito linda-bromeó él. La chica arrugó el ceño y soltó un bufido-Bueno, bueno, en realidad desee que pasaras una feliz Navidad. Eso fue todo. -admitió finalmente.

Akane se quedó en silencio por un momento.

-Gracias, Ranma.

-¿Y tú? ¿Qué deseaste? -preguntó él, tratando de ocultar su incomodidad.

-Que pasaras una Navidad tranquila, sin peleas, con la persona que tú quieres-dijo antes de cubrir su sonrojo con el vapor de la taza de chocolate

Ranma la miró sorprendido y avergonzado. Tomó su taza de chocolate e imitó a su prometida.

El tiempo pareció detenerse mientras disfrutaban de su inesperada cita, rodeados de la calidez de la cafetería. Afuera, los copos de nieve caían suavemente bajo la luz de las farolas.

Mientras caminaban de regreso al dojo, con el resto de sus amigos todavía profundamente dormidos dentro de la cafetería, Ranma murmuró en voz baja:

-Oye, Akane, estaba pensando, quizás esta Navidad no estuvo tan mal después de todo - Akane asintió sonriendo, no podía estar más de acuerdo.

-Feliz Navidad, Ranma- dijo, antes de tomarlo de la mano

-Feliz Navidad, Akane- respondió él

Y bajo el cielo estrellado de Nerima, por primera vez en mucho tiempo, realmente hubo una noche de paz para ellos.




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Buenas, buenas, paso rápidamente a compartir estos cortitos pero adorables escenarios navideños RanKane para participar en el RETO NAVIDEÑO: FIVE COZY NIGHTS.

Ay, otro año termina, me da nostalgia y al mismo tiempo felicidad haber compartido con ustedes durante este tiempo. Este es la doceava publicación que hago este año, si no me fallan las cuentas XD. Muchas gracias por acompañarme en cada una de ellas, son mis deseos que la vida los llene de cosas bonitas y de fuerza para resistir las que no sean tan buenas. Que pasen felices fiestas, felices fechas y felices lecturas, besitos, nos leemos el próximo año. Espero XD.