Cap 1
🏀☆🏀
El viento helado de la mañana entraba por la gran puerta del aeropuerto y se colaba por mis cabellos, congelando me la nariz, podía ver como las personas corrían desesperadas hacia sus vuelos, cargando sus maletas y sus bolsos, ansiosas por subir.
Las calles iluminadas por los focos comenzaban a aclararse por los rayos de Sol en el horizonte que se colaban entre los grandes edificios, las tiendas y centros comerciales comenzaban a abrirse y los carros empezaban a transitar las avenidas, un paisaje al que definitivamente tenía que tomarle foto.
Estaba parado frente a uno de los grandes ventanales apreciando el amanecer cuando detrás mio se empezó a escuchar los gritos de alguien, sabía que esto iba a pasar, así que solo me puse mis audífonos que colgaban de mi cuello.
---Me está diciendo que mi maleta se quedó en Malasia?!
---Lo s-sentimos pero la maleta era demasiado grande y le dijimos que no p-podía entrar
La causante de todo este alboroto era mi prima, Yuna, como siempre, haciendo un drama por la más mínima cosa.
---Yuna ya, deja de hacer tanto escándalo por una maleta--- esta vez habló mi abuela, al igual que yo, ya estaba harta.
---Pero abu, en esta maleta estaban mis maquillajes y-
---¡¿Haces tanto berrinche por unos maquillajes?! Bien que nisiquiera los vas a usar. Ya vamonos, por favor, porque en serio estoy muy cansada.
---Pero....ahí estaban mis labiales de channel...
---No me importa, se te avisó que no entraba la maleta, pero tu no hiciste caso, así que muévete, el auto ya nos está esperando afuera.
Mi abuela arrastró a Yuna con paciencia, ya que al parecer no pensaba moverse hasta recuperar su maleta. Para empezar, no entiendo por qué ella está aquí; se suponía que solo seríamos mi tía y yo. Pero Yuna no se rinde hasta conseguir lo que quiere; siempre supe que la mimaban demasiado...
Ash😔
Tal como mencionó mi abuela, en el estacionamiento del aeropuerto nos estaba esperando una antigua camioneta naranja, un tanto oxidada. De ella bajaron unas botas marrones, que estaban acompañadas de unos jeans azules y una camisa a cuadros rojos, un estilo característico del señor Harold.
---¡Hola chicas!
---Tíooo---Yuna se lanzó a abrazar al señor Harold. No éramos familia, pero solíamos llamarlo así por cariño. Él había sido uno de nuestros vecinos en Malasia durante un tiempo, y luego se mudó a vivir aquí.
---Hola, tío--- saludé yo también con un gesto de mano.
---¡Harold! ¡Cuánto tiempo sin verte! ¿Cómo has estado? Te agradezco mucho por venir a recogernos, no era necesario que te tomaras la molestia.---mi abuela saludó también con un pequeño abrazo, cambiando drasticamente su tono de voz a uno mas suave, contrario al que había usado para regañar a Yuna.
---No es ninguna molestia, Gyu. Para eso están los amigos, ¿verdad? Ahora, por favor, pásenme sus maletas para colocarlas aquí, parecen pesadas.
Con un poco de ayuda, pudimos acomodar todas las maletas, ya que, efectivamente, eran pesadas. Bueno, la mayoría pertenecientes a Yuna, repletas de maquillaje y vestidos que probablemente nisiquiera llegará a usar.
Nos subimos a la camioneta y comenzamos a avanzar por la carretera, disfrutaba de la música suave de fondo que sonaba en la radio mientras los adultos conversaban sobre algún tema entretenido. Yuna estaba a mi lado, tomando fotos al paisaje. El trayecto hacia nuestro nuevo hogar resultó ser un poco largo, ya que la casa donde íbamos a quedarnos se encontraba prácticamente al otro lado de la ciudad, por lo que el viaje duró aproximadamente una hora.
Finalmente, las ruedas de la camioneta se estacionaron frente a una bonita casa color celeste de dos pisos, con los marcos de las ventanas y puertas pintadas de color blanco.
Fui el primero en salir del auto y me acerqué a la puerta, observando cada detalle con atención. Tomé el pomo plateado y brillante, que tenía pequeñas figuritas grabadas, y lo giré lentamente hasta que se abrió, permitiéndome entrar a la sala.
Los muebles eran de madera, acolchados, y en el centro había una pequeña mesita de vidrio. Al frente, se podía ver un televisor enorme.
La cocina se encontraba a la izquierda, con una pequeña barra de mármol gris al frente. Aunque era algo diminuta, resultaba muy acogedora. Me interné un poco más y subí por las escaleras, que estaban revestidas con una suave alfombra. En el segundo piso había cuatro habitaciones: una principal, una de invitados al lado, y dos habitaciones más pequeñas al frente.
---Uhm, yo quiero la primera habitación--- dijo Yuna, apareciendo sorpresivamente al lado mio.
---Me da igual, mientras no te escuche hablar mientras duermes...
---Ush, aburrido--- dicho eso, se fue corriendo hasta meterse a su nuevo cuarto, yo hice lo mismo.
Al entrar, encontré todo perfectamente organizado, con tonos neutros y cálidos. En el centro había una pequeña cama con sábanas blancas, a un lado había un escritorio de madera acompañado de un armario, y justo frente a la puerta, un pequeño balcón, adornado con pequeños focos en la baranda. La verdad es que no me quejaba; era similar a mi habitación en Malasia, aunque un poco más espaciosa. Era el lugar perfecto para mí.
Además, el paisaje que se veía desde el balcón era precioso; la imagen del Sol saliendo entre los edificios era verdaderamente maravillosa. Sin duda, no podía sentirme más a gusto en este nuevo espacio.
Coloqué mis maletas a un lado de la cama, ya tendría tiempo más tarde para desempacar y organizar todo adecuadamente. Me dejé caer sobre la cama, sintiéndome muy cansado, ya que tenía mucho sueño, porque a que cierta persona que está al lado de mi cuarto no paraba de hablar mientras dormía. En serio, ¿cómo es que habla mientras duerme? Eso me da miedito. Recuerdo perfectamente una vez, cuando era pequeño, que tuve que dormir con Yuna porque una plaga de cucarachas había invadido mi casa en Malsia. Fue realmente una tortura escuchar a Yuna durante toda una semana; creo que hasta me asustaba más ella que las propias cucarachas😔
Mi cuerpo empezaba a relajarse sobre la cama, mis párpados se sentían pesados a causa del sueño y se cerraban lentamente. Me acomodé un poco mejor entre las sábanas y estaba a punto de quedarme dormido cuando llamaron a mi puerta.
---¡Jisuuung! Tienes que salir un rato, tío Harold nos tiene que decir algunas cosas antes de irse--- era Yuna.
---¡Ya voy!... no me dejan dormir en paz, maldición--- susurré para mí mismo.
Me levanté poco a poco, frotándome los ojos, me puse una pequeña manta sobre los hombros y me preparé para salir. Salí hacia a la sala, donde Harold hablaba con mi abuela cerca de la puerta, y en uno de los muebles estaba Yuna sentada, concentrada en su celular.
---Chicos, solo quería comentarles algunas cosas. Estaré fuera de la ciudad durante unos días y probablemente no volveré hasta el próximo lunes para dejar algunas cosas. Bueno, como pueden ver, no pasan muchos autos por aquí, y el único autobús que pasa lo hace a las siete y media de la mañana y a las cuatro de la tarde, aunque de todas formas voy a dejar mi camioneta por si quieren salir a algún lado. La tienda de conveniencia está a la vuelta a la derecha. Si por alguna razón llegan a perder la llave de la casa, pueden decirle a Ryujin, que es la vecina de la casa amarilla que vive enfrente, ella tiene la copia. No duden en pedirle ayuda, ella es de confiar. Oh, y les recomiendo no salir después de la nueve u ocho de la noche, aveces suele ser peligroso y no sabes lo que te puedes encontrar afuera.
---Oh, no te preocupes Harold, igual no salimos mucho por las noches. Gracias por avisarnos y por dejarnos quedar en tu casa, siempre estaré agradecida.
---No es nada Gyu. Esta casa es demasiado grande para mi, tenía que hacer algo con ella. De todos modos, me voy a mudar en poco tiempo.--- dijo mientras caminaba hacia la puerta principal ---Bueno, eso es todo, ya me voy, espero que se sientan cómodos aquí.
---Chau tío.
---Adiós tío Harold.
Mi abuela siguió conversando un poco con Harold hasta que finalmente se despidió con un abrazo, al parecer ninguno quería alejarse, eran buenos amigos desde la adolescencia por lo que me contó mi abuela, casi como hermanos, así que tenía sentido que se echaran tanto de menos, no se veían desde hace un años.
Me tire sobre uno de los muebles y me acomodé mejor, agarre el control remoto, mi sueño se había ido un poco, así que me dispuse a ver que programas habían en la tv.
---Oigan, ¿podemos ir de compras? Aquí hay unas tiendas suuuper famosas que necesito ir a ver--- dijo Yuna mientras se levantaba del sofá
---Me encantaría cariño pero me estoy muriendo del sueño.
---Y tú Jisung? Por favorsito🥺 de verdad necesito ir a comprar a esas tiendas. Los sábados no hay mucha gente. Si?
---Ay, no fastidies-
---POR FAVOR. Te lo pido de rodillas Jisung, tu sabes que yo soy adicta a las compras, me muero si no lo hago, por favor Jisungie🥺
Pinche voz de corneta, como le hace para manipular tan bien a la gente ---Ya cállate. Está bien, pero me compras algo a mi también.
---Sisi, te quiero mucho Hansito
---¿Cómo es que no puede estar cansada?--- susurré para mi mismo, mientras observaba como Yuna corría hacia su habitación para ponerse sus zapatos.
Me alisté yo también, todavía era temprano y hacia frio, por lo que me abrigué hasta las cabeza, en este lugar hace mucho más frio que en Malasia. Después de unos minutos, ambos salimos, dejando a nuestra abuela descansar en casa, a mi la verdad se me había pasado el sueño, así que acepté para no quedarme despierto yo solo.

Habían pasado aproximadamente unas dos horas desde que habíamos salido de casa, y tan solo en ese corto periodo Yuna ya estaba rebalsando de bolsas y cajas, joyeria y ropa para ella, y algunas cosas para el hogar, queríamos llenar la casa lo más pronto posible para que no se viera tan vacía.
Ahora mismo el Sol había salido y estaba en su plenitud máxima, haciendo que la calor alcance altos niveles, Yuna y yo estábamos prácticamente derritiéndonos cada que dábamos un paso, pero al parecer a Yuna no le importaba, ella quería seguir con sus compras impulsivas. Pero yo ya no daba para más, así que la jalé a un pequeño Starbucks, para tomar algo frio; tal vez eso podría refrescar.
Nos sentamos en una de las mesas y aprovechamos para descanzar un rato, pero mientras esperábamos nuestro pedido, en una de las pantallas gigantes que estaba sobre un edificio apareció un anuncio que me llamó la atención.
---Jiji mira en esa pantalla, ¿viste a ese nuevo modelo famoso?
---¿Quién?
---Ese que acaba de aparecer, se llama Lee Know
---Quien verga será, jamás escuché su nombre.
---Ush, ¿qué esperaba si te la pasas encerrado en tu cuarto durmiendo? En fin, su familia tiene una marca de ropa famosa por estos lugares, y ahora su hijo mayor está comenzando como nuevo modelo principal. De hecho, ahora mismo pensaba ir a una de sus tiendas a ver su nueva colección. Andando.
Sin dejarme descansar más, me tiró del brazo hacia afuera del Starbucks, con el baso a punto de caerse me arrastró a un sinfín de tiendas, hasta llegar a la del dichoso modelo, tenían bonitas prendas y diseños, los modelos también estaban por todas la paredes del local, incluso de la de “Lee Know”, en una pantalla gigante dentro de la tienda, luciendo sus prendas.
Lucía muy bien, aunque la mitad de su rostro estaba tapada por las telas de su atuendo, parecía bastante joven, tal vez de mi edad o incluso menos. Su piel se veía extremadamente limpia y bien cuidada, adornada con su ropa tan lujosa. Aunque nunca lo había visto antes, daba la impresión de ser una persona bastante amable, aunque algo en su mirada no me terminaba de convencer.

Finalmente, después de horas y horas de compras, regresamos a casa en un uber. Todavía no estábamos familiarizados con las calles y podríamos perdernos, o terminar en uno de esos barrios de mala muerte para que nos secuestren y nos vendan en el mercado negro, o que un mafioso nos encuentre y nos convierta en sus prostitutos personales. Ok, basta, debo dejar de ver tantas peliculas😥
Llegamos a casa por eso de las siete de la noche, por suerte, nuestra abuela seguía despierta y nos estaba esperando en la sala para cenar.
---Oigan, ¿y si vemos una película?--- sugirió Yuna
---Me parece buena idea--- respondió mi abuela, mirándome.
---Está bien, pero, yo elijo la película.
---¿Qué? ¿Por qué?---
---La última vez tu escogiste una película toda cursi y aburrida, me toca.
---¡Ay no Jisung!, seguro tu vas a poner una de esas de terror y yo no quiero ver eso...--- pataleaba Yuna, con sus mejillas llenas de cereal
---¡No fastidies!, tu siempre eliges las películas, me toca poner a mi.
---¿Por qué discuten tanto? Si la que va a poner la película soy yo.--- mi abuela salió de la cocina, a causa de nuestros gritos.
Y de pronto, nuestra pequeña pelea se había vuelto de tres, aunque no de verdad. Siempre solíamos tener este tipo de situaciones, pero al final solo terminábamos riendo por las causas estúpidas por las que surgía el problema.
Creo que estuvimos alrededor de una hora discutiendo en medio de la sala, solo para que al final Yuna, una vez más, hiciera de las suyas y pusiera por milésima vez su serie de k-drama favorita.
Bueno, no fue tan malo al principio, porque nos pusimos a criticar a los personajes por lo estúpidos que eran todos. Pero después de unos tres capítulos ya me estaba durmiendo, por lo que decidí pararme e irme a dormir, porque ahora si me estaba muriendo del sueño. Hasta que hora se habrán quedado mi abuela y Yuna viendo esa serie.
Me despedí y subí a mi habitación. Me puse mi pijama e hice mi skincare cuidadosamente antes de ir a dormir.
Sin embargo, justo cuando estaba a punto de acostarme, levanté ligeramente la vista y, a través de las puertas del pequeño balcón, pude ver que el cielo estaba despejado y la hermosa Luna llena brillaba. No pude resistir la tentación y decidí salir para poder verla mejor.
La suave y fresca brisa me rozaba el rostro, dándole un ligero toque de frío. Saqué mi celular para tomarle una foto al paisaje bajo la Luna; parecía sacado de uno de esos fondos de pantalla que vienen en el celular. Los edificios resplandecían bajo el cielo, pero no tanto como la Luna y las estrellas que la rodeaban.
Estaba tan concentrado en observarla que no me di cuenta de una pequeña sombra abajo. En una de las fotos, se podían ver las casitas frente a la mía, y en una de ellas había una sombra apoyada en los cercos. Al principio, pensé que era un error de la camara, pero cuando levanté la vista, confirmé que efectivamente había alguien allí.
No podía verlo con claridad, ya que la luz de la Luna iluminaba su espalda, creando una sombra sobre su rostro. Sin embargo, noté que llevaba una mascarilla y una gorra que también lo cubrían. Parecía ser alguien algo musculoso, ya que pude distinguir que usaba una camiseta de manga corta ajustada que dejaba ver su hombros y sus músculos. Estaba apoyado en el cerco de la casa, a aproximadamente una cuadra de distancia, y parecía estar hablando por teléfono, ya que se movía constantemente.
No se cuanto tiempo estuve inmóvil observando al chico, había algo en él que me hacia querer seguir viéndolo, cada movimiento me resultaba un tanto hipnotizante, a pesar de que no podía ver su rostro, podía ver su cuerpo, bien formado, y eso me llamaba demasiado.
Estaba por regresar de nuevo a mi habitación, cuando, en un instante, el chico se había quedado inmóvil, se había quedado parado, erguido, pero con la mirada ligeramente hacia arriba. Y en ese momento me dí cuenta de que ya me había visto.
Pude notar un leve destello en sus ojos, lo que me confirmaba que, efectivamente, ya me había visto. Un escalofrío recorrió mi columna mientras lo observaba. Sin embargo, bajó su celular y, poco a poco, se acercó de nuevo al cerco, apoyándose en él, pero de una manera diferente, quizás más... coqueta. Lo miré con incredulidad cuando inclinó la cabeza y se quitó el gorro, dejando que sus cabellos rojizos danzaran al compás del viento.
Mi cara comenzó a tornarse algo rosada porque había sido descubierto, ¿Y si piensa que lo estaba acosando? Mi cuerpo tembló cuando lo vi moverse un poco, aún mirándome fijamente, desde lo lejos destilaba su aura imponente y algo intimidante, pero lo que hizo a continuación, hizo que mi respiración se cortara por un momento.
Con suavidad, a través de su mascarilla, colocó sus dedos sobre sus labios y... me envió un beso...
ME MANDÓ UN BESO, AH-
Seguramente sonrió porque pude ver sus ojos achinarse, mi cara ahora si se había vuelto completamente roja. Mi respiración se volvió irregular, y por instinto, me metí rápidamente a mi cuarto, cerrando las cortinas con desesperación para luego caer de culo al piso, abrazando mis rodillas.
Estaba prácticamente temblando, aún con el rostro enrojecido, ¿como tuvo el descaro de hacer eso? Por dios, apenas nos vimos a lo lejos y se atreve a hacer eso, encima yo, con mi pijama de ardilla y despeinado...que vergüenza...
Estuve un momento allí, tratando de asimilar lo que había sucedido, hasta que finalmente me levanté. Aun con los nervios a flor de piel, me acerqué a mi cama y me acosté, cubriéndome hasta la cabeza con las mantas, con la esperanza de dormir.
Sin embargo, en mi mente solo se repetía la imagen de ese chico guapo y la forma tan coqueta en que me había mandado un beso.
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