¿QUIEN ERES? (Relato corto)

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Summary

Marisol recibe una misteriosa carta que desencadena una espiral de sucesos inexplicables. Su esposo Quino, un hombre marcado por un oscuro secreto desde la adolescencia, comienza a revelar una verdad que desafía toda lógica: una maldición demoníaca, descendencias infernales y una profecía que podría cambiar el destino del mundo. Entre realidades distorsionadas, locura y amor, la historia transita por el filo de lo sobrenatural y lo humano. Una historia que desafía las creencias, rompe límites y explora los confines del amor, la fe y el sacrificio. Porque al final, ¿quién dicta lo que es el bien y el mal?

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2
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16+

AÑO 2017: PROFECIA

Son las tres y cinco de la tarde. Marisol, acaba de aparcar su moto en el garaje, como es habitual en ella, se dispone a coger el ascensor y comenzar con su rutina familiar. Desconoce el motivo de la tardanza pero hoy se retrasa más de lo habitual. Parece, como si una fuerza sobrenatural quisiera con esta pausada y obligada espera, avisarla de algo.

Durante el retardo, la fusión de hambre y desesperación, obligan a esta mujer de mediana edad a darse un paseo por el rellano del portal. Al pasar cerca del buzón, lugar que nunca suele mirar, se percata de que en su interior hay un sobre de colores vistosos. Esta carta, la cual le costó sacar al no disponer de llaves, carecía de sello y de remitente, por lo que deduce que alguien de su entorno, tuvo que introducirla personalmente.

La extraña carta, que va dirigida a ella y desprende un fuerte olor a perfume, despierta tal intriga en Marisol, que deja de nuevo escapar el ascensor, para poder sentarse en uno de los escalones del rellano y comenzar con la lectura del misterioso escrito.

<< Buenos días, disculpe que le moleste y mi atrevimiento por mandarle este mensaje. Se que le parecerá ridículo lo que le voy a contar, pero solo quería advertirle sobre la persona que se encuentra a su lado. Quino, no es realmente quien dice ser. Este señor, al que le garantizo conocer perfectamente, no es una persona normal. Esta persona, está dominada por un ser maligno y cuando digo maligno, me refiero literalmente a eso. Es de mi conocimiento que este individuo en la adolescencia, fue partícipe de una sesión de ouija, manteniendo contacto único y personal con un demonio muy poderoso. Este demonio de nombre Asmodeo, se interesó mucho por su alma, queriendo dicho textualmente por él, poseerlo en su totalidad. Su marido como era normal, huyó despavorido tras tremenda petición, dejando por desconocimiento, la sesión abierta y a este ser demoníaco en libertad ligado a él de por vida. Sin más, le dejó para que continúe con su vida. Si considera sabias mis palabras y quiere saber algo más, solo tiene que preguntarle a la persona que vive con usted. De seguro, le dirá que no quiere hablar de ello, pero solo tiene que amenazarlo con decir el nombre del demonio en tres ocasiones. Buenas tardes, le deseo todo lo mejor >>.


Marisol, después de leer semejante estupidez, introduce la carta en su bolsillo y lamentando el tiempo perdido, vuelve a llamar al ascensor.

Una vez en la casa y como siempre al entrar en ella a estas horas, todos se encuentran en el salón, preparando la mesa para comer.

Mencionar, que esta numerosa e improvisada familia, está compuesta por la pareja citada anteriormente, Anabella, hija de ambos y otros tres adolescentes más, fruto de matrimonios pasados.

Después de los pertinentes besos y saludos en el recibidor, todos se sientan a degustar el fantástico guiso que Quino tenía preparado para la ocasión. Como es habitual, la comida transcurre entre charlas y risas, marcados por los gritos ininteligibles de Bella, el retoño de la familia. Terminado el apetitoso manjar, mientras Quino degusta su habitual café y Marisol toma un helado de postre, está, saca la carta de su bolsillo y a modo de broma se la arroja junto a la taza mientras le dice:


— Toma amor, estaba en el buzón. Asmodeo quiere hablar contigo.


Un fuerte ruido hace eco en el salón de la casa. Cientos de minúsculos cristales se esparcen por el suelo. Quino, ha reventado el vaso con la mano, su mano sangra abundantemente mientras su cuerpo permanece inmovil y en silencio con la mirada fija en la pared..

El semblante de Marisol, al ver semejante espectáculo, palidece y cambia por completo. A la voz de no salir del cuarto, la atenta cabeza de familia, alerta al resto dé miembros para que mientras hace uso del botiquín sobre la mano herida de su marido, no hagan acto de presencia en el salón.


— Amor ¿estás bien?


Quino, se levanta y corre a bajar las persianas de la casa. Su cortada mano, deja un reguero de sangre por toda la vivienda.


— ¡Amor!, me estás asustando. ¿Quién es Asmodeo?, ¿Qué ocurre?

— ¡Calla!, no lo nombres más o vendrán a por nosotros.


Marisol asustada, intenta calmar a su marido y hacerlo entrar en razón.


— Nene, ven aquí. Siéntate conmigo y me cuentas mientras te curo la mano.

— Está bien, pero me tienes que prometer una cosa ahora mismo.

— Lo que sea amor.

— No vuelvas a decir ese nombre jamas.

— Tienes mi palabra.

— Se que pensaras que estoy loco, pero si vuelves a nombrarlo, todos estamos en peligro y cuando digo peligro, hablo de nuestras vidas.

— Esta bien te creo, pero ven aquí por favor.


Quino con el cuerpo sudoroso y tembloroso, se acerca lentamente a la silla del salón. Al lado, para sanar sus heridas y recibir la ansiada explicación a semejante reacción nerviosa, le espera sentada su esposa.

Lo que para Marisol se avecinaba como un día normal dentro de su rutinaria vida, se había convertido en un estrambótico y desalmado almuerzo. Esa reacción fuera de lo normal, no sería entendible si no fuera porque Quino estaba bajo tratamiento psiquiátrico. El divorcio, le había jugado malas pasadas en su salud mental, creandole problemas tanto personales como laborales, entre ellos la autolesión.

Marisol, quiere tener una conversación productiva con su marido y para eso, tiene que estar centrada en él y no con tres chismosos adolescentes poniendole el oído a toda voz entendible que pase por sus dormitorios. Por eso, con la excusa de que le realicen unos cuantos recados, a excepción del bebé, manda a todos un buen rato a la calle.


— Quino por favor relájate y dime que te ha pasado.

— Amor, estoy bien. Solo te pido por favor que no lo vuelvas a nombrar.

— Pero qué pasa?

— Te lo contaré todo, pero antes déjame leer esa carta.


Quino, coge la carta con la mano no herida y mientras su mujer sana sus cortes, él va leyendo minuciosamente el mensaje escrito. Una vez termina, la mira y le dice:


— Ha sido ella. He cometido un fallo garrafal, nuestras vidas están en peligro.

— ¿Quién ha sido?

— Estela, mi ex mujer.

— No lo entiendo, esto que tiene que ver con tu ex mujer.

— Pues porque todo lo que dice esta carta es verdad y la única persona que lo sabía era ella. No debí contárselo.

— No entiendo nada amor, ¿Que tiene que ver esa carta contigo?.

— Hay muchas cosas que no sabes de mi.

— Puedes contarlas. Sabes que siempre he confiado en ti.

— Jamás me creerías.

— Prueba a ver.


Esta última frase, acompañada de una tierna sonrisa, sacan el lado más sumiso de Quino, sometiendo su oscuro secreto camuflado en palabras, a la única persona confiable en su vida, su mujer.


— Sé que lo que te voy a decir suena increíble, pero déjame explicártelo poco a poco. Cuando yo tenía catorce años, unos amigos me invitaron a una fiesta en la playa. Ese día nos pasamos con el alcohol y acabamos haciendo la ouija. La sesión que yo tomé como broma, empezó entre risas y acabó como relata la carta, conmigo solo frente al tablero y queriendo ser gobernado por un ser innombrable.

— ¿Por qué no lo puedes nombrar?

— Amor, te dejo esa explicación para el final, céntrate simplemente en escucharme.

— Perdón, continúa.

— Desde ese momento, cosas extrañas empezaron a suceder en mi casa y en mi vida. Se encendían los aparatos domésticos, se movían muebles y en alguna ocasión, se escuchaban voces extrañas o llamamientos desde habitaciones vacías. Por las noches era aún peor. Cuando me iba a dormir, una pesadilla se repetía constantemente en mi subconsciente. Una serpiente de gran tamaño, sometía mi cuerpo a su veneno e intentaba gobernarme a base de clavar sus poderosos colmillos sobre mi ser. Asustado y sin encontrar solución, opte por recurrir a una experta vidente de la ciudad. Ese día no se me olvidará nunca, tal como entré por la puerta de su domicilio, dos crucifijos se cayeron frente a mi, quedando invertidos. La vidente, que por cierto se llamaba como tú, al ver semejante interpretación maligna, me pasó a su sala de trabajo. Una vez dentro, sacó un tablero ouija y un libro bastante viejo, un libro que parecía escrito con sangre, era el libro de los dementores. Sin mediar palabra alguna, la vidente a través del tablero y repitiendo unas extrañas frases, inicia la comunicación con este ser, alternando una guerra de conjuros y hechizos. La médium, que no tiene poder suficiente para dominar al maligno, pone involuntariamente fin a la sesión, al ser lanzada por los aires. La vidente estaba herida y agotada, le costaba respirar, necesitaba acostarse. Quería fabricarme unos amuletos de protección, pero su energía estaba tan limitada, que me invitó a recogerlos en una semana. Antes de irme, me dijo que no podía contar nada de lo sucedido y mucho menos decir el nombre de este ser, porque sino volvería a mi vida con mucha más fuerza. Me recomendó que todo lo acontecido lo guardara bajo llave en un rincón oscuro y secreto de mi mente, porque hasta el más leve recuerdo podía hacer regresar a un ser tan poderoso. No era un espíritu cualquiera, era un descendiente directo de Lucifer, uno de sus príncipes. El dios de la lujuria. Una semana después, cuando regresé por mis amuletos, la vidente no estaba. En su lugar, había un hombre, su hijo. La vidente había muerto.

— ¿Qué dices nene?, ¿Qué le pasó?

— Según le dijeron los médicos, murió de muerte natural mientras dormía. Yo sabía que había algo más, así que le conté al hijo lo vivido. Nos pusimos a buscar el libro de los dementores y la ouija por toda la casa, pero no encontramos rastro alguno, había desaparecido.

— Que fuerte todo lo que me estás contando. Entiendo que eso te haya marcado ¿Has vuelto a sufrir algo más desde ese día?

— Un poco de todo amor. Mi vida nunca volvió a ser la misma desde esa fiesta en la playa. Quedé maldecido por siempre. Los sueños, volvieron a mi pero con menos asiduidad. Su nombre, nunca pudo borrarse de mi mente. Ese príncipe diabólico, tomó el poder de mi alma y a través de ella comenzó a gobernar mi cuerpo y con él, mi entorno.

— ¿Tu entorno?

— Si, mi entorno. Yo siempre he sido una persona pasiva, humilde, sin fuerza. Pero a raíz de ese dominio posesivo mental, mi cabeza adquirió un poder sobrenatural, un poder instintivo, un poder que sabía lo que querían los demás, lo que iban a decir. Un poder de anticipación y de seducción.

— ¿De seducción?

— Si, mi círculo de amistades, antiguamente solitario y masculino, empezó a llenarse extrañamente de personas de género femenino. Todas ellas, sintiendo una especial atracción hacía mi persona.

— ¿Pero eso es malo?

— Verdaderamente no, lo malo es todo lo que empezó a suceder después. Toda chica que mantenía algún tipo de relación conmigo, acababa ligada a mi de una forma diferente, eterna, posesiva. Era un sentimiento tan fuerte, que en el momento que sufrían de mi rechazo, no podían soportarlo y acababan enfermando, alocadas o lo peor.

— ¿Qué?

— Quitándose la vida.

— Espera un momento Quino, tu primera novia se suicidó ¿No?, y tu mejor amiga murió extrañamente ¿verdad?

— Te lo estoy diciendo, estoy maldecido. A partir de ese momento, empecé a estudiar a este ser por mi cuenta y es ahí, cuando empecé a entenderlo todo y a atar cabos.

— Cuéntame por favor, me tienes muy intrigada.

— Este ser, como te dije antes, es el príncipe del infierno, el dios de la lujuria. Cuenta la historia hebrea, que estando en la tierra, se enamoró de una mortal a la que quiso poseer. Este acto carnal y deseado por ambos, fué impedido por el apóstol San Juan. Tal enfrentamiento, acabó con el demonio capturado y enviado a una cárcel de Äfrica, hasta ser devuelto a los infiernos. Una vez en el inframundo, los intentos de su creador Lucifer por devolverlo a la tierra, fueron infinitos, lográndolo siglos más tarde. Tal fue la satisfacción por este hecho, que su enviado no desaprovecho la oportunidad lujuriosa de su poder y dejó miles de descendientes con nosotros. La iglesia, ha estado luchando durante siglos por encontrarlos. Dando casi con la totalidad de ellos. Es por eso que no puedes nombrarlo en tres ocasiones, esa llamada no es a él, es a la iglesia, es su alarma para detectarlos.

— ¿Y que tiene que ver eso contigo?

— En uno de mis sueños, estaba cansado de huir, de sufrir y es por eso que decidí enfrentarme a él. Para mi sorpresa, en el momento que le dije que acabara conmigo, la serpiente me soltó y se convirtió en un hermoso ángel de alas negras. Este ángel tenía un mensaje para mi, una explicación.

— Nene, me estás asustando ¿Qué te dijo?

— No te asustes amor, no soy malo. Sigo siendo Quino, tu Quino, el último descendiente terrenal del príncipe lujurioso.


Marisol, asustada se levanta de la mesa y marcha a la cocina, no da crédito, no entiende ese cambio tan extraño en la mentalidad de su esposo. Quiere lo mejor para él y en estos momentos no sabe si seguirle la pantomima o cortársela en seco. Sus sentimientos, la vuelven débil y protectora. No sabe que hacer, lo mira. Su esposo, sigue a la espera, quiere seguir abriéndole su corazón, tiene esa necesidad infinita de terminar con su historia, de que alguien lo escuche, necesita desahogarse.

Marisol, al verlo sentado mirándola, se resigna a lastimarlo y decide llenarse una taza de café y sentarse a su lado para seguir escuchando sus dementes historias bíblicas.


— Ya estoy amor, continua. Entiendeme, necesito un poco de tiempo para asimilar todo esto.

— Cariño, todo está relacionado, solo tienes que atar cabos. Esos sueños solo querían protegerme y llevarme por el buen camino. Los descendientes infernales en la tierra, somos perseguidos y castigados por la iglesia sin poder tener hijo varón, es por eso que solo tenga hijas. Además si te fijas, todos nacemos con la marca roja del diablo en nuestra piel. Esta marca, es una protección luciferina contra todo hombre y sobre todo, en homenaje a San Juan, contra todos los Juanes. Solo tienes que fijarte bien en todos los hombres que han pasado por mi vida, la mayoría llevan vidas siniestras plagadas de desgracias y problemas, sin nombrar claro está a los Juanes, que el que no ha muerto de una enfermedad a temprana edad, está desaparecido, arruinado y cubierto de desgracias.

— Pero... ¿Y mi hijo?


Quino, levanta la manga de su camisa dejando entrever el tatuaje del hombro. Un enorme Pentagramaton luce tatuado sobre las iniciales del pequeño varón de la familia.


— A tu hijo lo tengo protegido en mi pentagrama. Evidentemente, no puedo acercarme mucho porque la protección que yo le pueda proporcionar, siempre será inferior al poder del grandísimo Lucifer.

— ¿Grandísimo?

— Disculpa mi amor, es que es una historia bastante larga y todavía no he llegado a esa parte. Solo quiero que analices y pienses un poco el lugar donde vivimos. ¿Tu crees que un lugar mandando por un todopoderoso de buen corazón, iba a permitir todas las barbaridades que suceden.

— Es extraño sí, pero que me quieres decir.

— No se si sabrás que hubo una gran batalla en el reino de los cielos.

— Si claro ¿Por qué?

— Tú crees que verdaderamente los de corazón noble y limpios de alma iban a ganar la batalla. ¿Conoces la expresión que dice que el lobo siempre será el malo del cuento mientras caperucita cuente la historia?

— Te la enseñe yo amor.

— Pues eso mismo, actualmente vivimos en el infierno, estos ángeles blancos, verdaderamente son seres malignos con una sola intención, la de castigarnos eternamente. Ellos, se alimentan del poder de nuestras almas. Es por eso que nos quieran aquí y nos ofrezcan la vida eterna, su vida eterna. Conforme más caso le hacemos y más plegarias le pedimos, más absorben nuestro ser, para debilitarlo y apagarlo por siempre hasta su próxima reencarnación terrenal. Así, lleva la humanidad siglos castigada y sometida al poder del auténtico infierno, el poder de la iglesia y su vida eterna.


La cara de incertidumbre de Marisol, no concuerda para nada con la de su marido Quino. Está especialmente feliz contando su verdad. Todos los aspectos de su vida, están ligados y perfectamente estudiados en todas las explicaciones infernales, dándole su propia lógica a cada desgracia recibida.


— Nene, entenderás que lo que me cuentas sea difícil de creer.

— Lo se amor, a mi me pasó lo mismo pero con el paso de los años todo fue cogiendo forma y camino.

— ¿Entonces qué me dices del paraíso?

— El paraíso, el Edén, fué creado por Lucifer para nosotros. Quiso crear un lugar donde la creación divina pudiera vivir eternamente y felizmente con el único peso de la pasión eterna. Dos cuerpos desnudos con la única verdad que su propia piel. Al presentarle tal perfecta creación al todopoderoso, éste limitó la vida en él a la fruta prohibida. La iglesia, lugar maligno y gobernado para el castigo, cambió la historia para que todo ser terrenal, castigará a la mujer por la inducción al pecado. Pero para tu conocimiento, el pecado en el edén no existía, éramos libres. El Todopoderoso, limitó a Adán a la fruta prohibida de Eva, a sabiendas que estos dos cuerpos pasionales no iban a ser capaces de resistirse al amor, la pasión y el deseo. Este castigo divino, provocó el desarme celestial con una gran batalla. Batalla en la que Dios, el lobo con piel de cordero, mando al inframundo al verdadero creador del edén y la vida eterna. Creando para nosotros, esta penitencia terrenal llamada infierno.


Marisol, cada vez más intrigada por la serenidad de su esposo al contar todas estas historias, se une a ellas, rindiéndose a su tributo celestial con una infinidad de preguntas.

Sean ciertas o no sus respuestas, la seguridad y la emoción de Quino al narrarlas, la han convertido en una ansiosa oyente esclava de sus palabras.


— ¿Qué pasó con el paraíso?

— El paraíso sigue existiendo, pero no tenemos acceso a él. Está controlado por los ángeles siervos de dios, los esclavos de cristo, la voz de dios en la tierra, los portadores de alzacuellos y crucifijos, la iglesia. Su puerta, está sellada y fuertemente custodiada en una cripta de los subterráneos del Vaticano.

— Entonces que yo me entere, ¿Tú que eres un demonio?

— Yo soy un iluminado, un descendiente directo, para que me entiendas un príncipe terrenal, un enviado en busca de la salvación, el nuevo redentor.

— Pero, ¿Cómo puedes salvar a la humanidad?

— Mi padre, tenía que ser el encargado de salvarnos, pero para no volver a ser descubierto por la iglesia. Dejó miles de descendientes con un solo propósito.

— ¿Crear un ejército?

— No amor, él daba por hecho que todos sus hijos serían perseguidos y aniquilados. Por eso se encargó de fecundar tantos, para que alguno lograra su objetivo. Nosotros, estamos aquí para pasar desapercibido mientras buscamos nuestro maná, nuestra manzana, nuestra costilla, la mujer perfecta. Una mujer que no esté aprobada eclesiásticamente y que viva en el pecado, esa mujer eres tú.

— Tu has tenido dos.

— La primera era solo un paso para llegar hasta ti, sin ella no te hubiera conocido. La infidelidad era un paso importante para no ser descubiertos por la iglesia. Mi ex mujer, aunque no lo creas, también tuvo su papel en esta historia. Ella tiene alma de bruja y como tal era necesaria para que con su maldad, alocara su ser y diera paso a lo que ha llegado hoy, a delatarme.

— ¿Y tu hija mayor?

— Ángela es y será una descendiente directa mía y como tal, tiene el papel pecaminoso de la lujuria. Su labor en la tierra, con su descendencia diabólica y santera, es la de continuar en caso de aniquilación mía, con la estirpe de los ángeles caídos terrenales.

— ¿Ella sabe algo?

— No, todo a su tiempo. Si te fijas, nuestras almas son tan poderosas y desprenden tanta energía que la mayoría de los cuerpos a los que nos vemos sometidos, son incapaces de aguantarnos. Por eso, desprendemos tanta calor corporal y pecamos constantemente de gula. Absorbemos tanta energía que necesitamos del doble para sobrevivir.

— Estás describiendo a nuestra Bella.

— Anabella es diferente, mi segunda hija es la cúspide de la cadena. Mi padre, me dijo que el día que tuviera una hija a imagen y semejanza mía, sería la señal del comienzo, la señal de la victoria, la reencarnación terrenal de lo que vosotros llamáis el anticristo, el salvador de la humanidad.

— ¿Estás diciendo que nuestra hija es el anticristo?

— Si amor, se que cuesta escucharlo pero eso se debe al lavado mental a la que has sido sometida durante todos estos años por la iglesia. Eso que tu consideras malo, es la salvación, es el regreso a la verdadera vida eterna, el paraíso. Lucifer, lo tiene todo pensado. Nuestra hija tiene que integrarse y pasar desapercibida durante treinta y tres años. Debe estudiar en colegios católicos y participar en eventos de la iglesia. Tiene que ser una persona ejemplar. A la edad de treinta y tres años, su poder llegará a la cúspide, pudiendo con este, abrir las puertas del Edén, desatando la pérdida del poder católico, frente al empoderamiento satánico.

— ¿Y si tu eres su hijo, por qué no lo has hecho tú?

— Yo estoy maldecido por la iglesia. No puedo participar en nada eclesiástico. Ni tan siquiera tocar unas simples flores, acaban marchitándose en cuestión de horas. Mi papel en esta historia es otro.


Marisol, empieza a dudar, está muy nerviosa. Es tal su estado de shock por las palabras de Quino, que su taza de café se le desborda derramándose sobre ella. Dejando la taza en la mesa, se levanta y toma rumbo a la cocina para asearse un poco. Estando a medio camino y apartado de su marido, su teléfono móvil empieza a sonar. Marisol ya sabe quien es, por lo que lo descuelga rápidamente y pronuncia cinco palabras. "Si, estamos en la casa" para luego continuar su camino al fregadero y comenzar a lavarse las manos.

Quino, al ver esta reacción ya esperada, se levanta sin mediar palabra, besa a su hija en la frente y marcha a la puerta.


— Nene, ¿qué haces?

— Nada amor, espero que vengan por mí.

— ¿Qué dices?

— Ya te dije que se cuál es mi papel en esta historia. En el dormitorio, dentro de mi almohada encontrarás la respuesta. Solo te puedo decir que tiempo al tiempo.


Mientras Marisol sigue lavándose las manos en la cocina, Quino deja entreabierta la entrada de la vivienda. Segundos más tarde, hacen aparición por la puerta de la casa tres hombres con atuendos sanitarios. Su único objetivo, es el de sujetarlo e inyectarle un tranquilizante para lograr que se duerma rápidamente y no se autolesione en el traslado al centro de salud mental. Antes de caer a plomo al suelo, Quino susurra en voz baja Asmodeo, Asmodeo, Asmodeo.

Marisol con Anabella en brazos, llora desconsoladamente de camino al dormitorio, no podía creer lo que le estaba pasando. Maldita carta, maldita vida y maldita enfermedad. Adora a su esposo, pero no puede permitir que una locura de tal envergadura la lleve a ella y a sus hijos al camino de la perdición.

Una vez en el dormitorio, deja a la bebé en su cuna y empieza a rebuscar entre los enseres de Quino. En cuestión de minutos y como le dijo su marido, aparece la carta entre las fundas de la almohada.


<< Hola mi amor, sé que ahora mismo estarás confusa. Solo te pido que tengas serenidad y calma para saber afrontar todo lo que está por llegar. Tu papel en esta historia es el más importante de todos, debes criar sola y como te explique antes a nuestra hija. Verás en ella, una inteligencia por encima de lo normal, reacciones adultas y exclusiones sociales. No hagas caso de nadie, ni sigas el ritmo de la humanidad. Ella está marcada para progresar y avanzar sola. Al igual que me pasó a mi, los sueños son muy poderosos en su ser y a través de ellos, verás un crecimiento único en su personalidad. No te preocupes por los terrores nocturnos, debido a su juventud e inmadurez, son normales en su formación. Una vez dicho esto, solo me queda pedirte disculpas por el día de hoy. No te sientas culpable, sin saberlo, has seguido un guion, el guion de un plan, el plan para salvar a la humanidad. Este plan, está basado principalmente en repetir la pasión de Jesucristo pero a modo de burla. Nosotros a diferencia de la iglesia, hemos invertido los géneros y hemos tomado a la fruta prohibida, las mujeres, como protagonistas principales. Es por eso que nuestra hija sea la elegida. Mi ex mujer, Judas y tú, la que me has juzgado y lavado las manos mientras me entregabas a la muerte, Poncio Pilatos. Si, has escuchado bien, me has llevado a la muerte. No te asustes, no te guardo rencor, mi papel de redentor está más que asumido. Por eso, te pido por favor que de una vez por todas me creas y asumas el orden de cosas que te ha tocado vivir. Si todo sale bien, nos veremos en el paraíso. Me duele en el alma no haberme podido despedir de ti. Hasta siempre y con amor, Quino, tu ángel caído.>>


Un estruendo, suena fuertemente en la calle. Marisol, deja al bebe en la cuna y corre hacia la terraza. No da crédito a lo que está viendo, en el firme, yace el cuerpo sin vida de Quino. Un camión, ha colisionado contra la furgoneta en la que iba a ser trasladado.

La carta tenía razón, había entregado a su marido a la muerte. ¿Será verdad todo lo demás?. Marisol atemorizada, corre a la cuna para coger a su bebé. Cuando llega, sorprendentemente Anabella se encuentra sentada y señalando una foto de Quino. Está feliz, sonriendo y haciendole aspavientos. Seguidamente, mira a su madre y balbucea su primera palabra, Papá.