Mi amor en Corea

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Summary

¿Qué estás dispuesto a hacer con tal de encontrar al amor de tu vida? Ese al que todos llaman alma gemela o, quizás, un amor de telenovela. No sé qué harías tú, pero yo tomé un vuelo de 43 horas y 39 minutos, dejando atrás Latinoamérica para adentrarme en las calles de Seúl. ¿Sabía que esto cambiaría radicalmente mi vida? Sí, pero jamás imaginé todo lo que esto conllevaría. Si te preguntas si he encontrado al amor de mi vida, quizás debas averiguarlo conmigo. (Esta historia no pretende ser solo de amor, pues en ella relatare lo difícil que es para una latinoamericana vivir en un país cuya cultura hace un gran contraste con el nuestro. Escribo esta novela basándome en las experiencias que muchas latinas han tenido en Corea , mezclando la realidad con un toque de k-drama)

Genre
Romance/Drama
Author
Merlym
Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

No son chinos, coreanos

¿Sabes qué tienen en común mi amor por ti y esta tarjeta? Que no tienen límite.

La frase resonó en la pequeña sala de mi casa, seguida de un grito de emoción que no pude contener; culpa de  estar completamente absorta en mi tercer k-drama de la semana. Estaba tan inmersa en la historia que apenas noté el reloj marcando las tres de la madrugada. A pesar de mi agotamiento, no podía apartar los ojos de la pantalla de mi televisor.  Hasta que de repente la pantalla fue invadida por un resplandeciente color azul y la frase "sin señal".

Parpadeé un par de veces, desconcertada.

—¿Qué? ¿¡Mamá, olvidaste pagar el internet!? —grité desde el sofá, segura de que ella tenía algo que ver.

—¡No olvidé pagar nada! —respondió a gritos desde su habitación, con la voz llena de irritación—Y no voy a pagar nada más si sigues gritando a las tres de la mañana viendo a esos chinos.

—¡No son chinos, son coreanos! —respondí con un tono que mezclaba indignación y cansancio—¿Y qué tiene? Estoy de vacaciones, mamá. Déjame descansar a mi manera.

—¡Cállate y duerme de una maldita vez si no quieres que venga y corte los cables de la televisión!


Suspiré, resignada. Tal vez tenía razón. Quizá debería dormir un poco. Apagué la lámpara y me acomodé en el sofá, pero antes de cerrar los ojos, decidí revisar mi celular. Tal vez, en un rincón olvidado de mi bandeja de entrada, podría encontrar una llamada, un mensaje o una notificación que cambiara mi vida. Pero lo único que encontré fue silencio. Un vacío tan desolador como la playa santa Clara en invierno.


Estaba a punto de rendirme al sueño cuando un sonido suave y familiar vibró en mi celular. Una notificación. Mi corazón dio un vuelco. Una brisa de esperanza se instalo en mi. Desbloqueé el teléfono con manos temblorosas, solo para encontrarme con un mensaje de Duolingo: "Tu racha de tres días en coreano está a punto de perderse".


Suspiré con una mezcla de frustración, sintiéndome bastante decepcionada, al no encontrar nada ignoré la notificación y cerré los ojos. Siendo vencida por el cegador sueño.

Al menos en esta podría tener algo de paz, la cual no duro mucho.

—¿¡Quién demonios es usted y por qué mi hija tendría que ir a Corea del Sur a estudiar!? ¿Acaso quieren que se vuelva comunista como ustedes?


La voz de mi madre me despertó como una alarma. Me incorporé, aturdida, mientras las palabras flotaban en el aire como piezas de un rompecabezas que no lograba armar.

—¡Oh, por Dios! Mamá, dame eso —dije, acercándome rápidamente para arrebatarle el teléfono.

—¡Valeria! ¿Qué clase de locura es esta?

—Por favor, disculpe —dije al interlocutor mientras intentaba calmar a mi madre con la otra mano—. Es solo una vecina loca que vive al lado. ¿Qué decía?

—¿Es usted la señorita Valeria Martínez?

—Sí, soy yo —respondí, con el corazón latiendo más rápido de lo normal.

—Nos complace anunciarle que ha sido seleccionada para asistir a Haneul, nuestra prestigiosa institución educativa ubicada en Seúl, la capital de Corea del Sur.


Sentí cómo el mundo se detenía por un momento. Mi mente no lograba procesar esas palabras. ¿Había escuchado bien?


Y entonces grité. Grité con una emoción tan pura que sentí que mi voz resonaba en cada rincón de la casa, quizá incluso en todo el barrio.


—Una vez más, disculpe —dije, tratando de recuperar la compostura.


—¿Esa fue la vecina loca? —preguntó la voz al otro lado de la línea.

—No, esa fui yo. ¿Qué tengo que hacer para ir?

—Primero realizaremos con usted una videollamada en vivo para acordar algunos términos. Después de eso, deberá gestionar sus documentos para viajar a Corea. ¿Está de acuerdo?

—¡Sí! ¡Claro que sí!

—¿Oye, qué fue todo eso? —preguntó mi madre, intrigada, sin esperarse el repentino abrazo que le di.

—¡Mamá! ¡Voy a ir a Corea del Sur! —Mi emoción era tanta que no pude quedarme quieta y empecé a dar saltitos en mi lugar.

—¿En qué demonios te metiste esta vez? Al único lugar al que irás es al almacén a comprar pan para el desayuno.

—¡Mamá, esta es la oportunidad de mi vida, ¿entiendes?! Me ofrecieron una beca en el colegio más prestigioso de Corea del Sur. ¡Significa que por fin puedo salir de Latinoamérica!

— Pero ¿Por qué demonios un país comunista quiere llevarte a su país? Ah ya sé, es que ya no tienen gente para poblar no es así-la mire extrañada, hasta que mi cerebro proceso el hecho de que ella estaba confundiendo a Corea del Sur con Corea del Norte.

—Mamá, el Corea al que voy no es comunista.

—¿De que hablas? Claro que lo es, yo he visto con mis propios ojos como el presidente Taehyung prohibió la libertad de expresión en Corea del Sur, si no me crees mira- me mostró un meme hecho por una ia en la que se muestra a un integrante de BTS como un dictador, lo cual hizo que estallara en risas.

—Mamá, Taehyung es un cantante idol, Kim Jong-un es el dictador y ni siquiera pertenece al país al que voy. Bueno, sí pero no- recibi miradas raras de mi mamá.

—Como sea, no iras.

—¿Qué? Pero mamá, es la oportunidad de mi vida ¿O es que acaso no quieres que sea feliz?

—¿Y con que dinero? Si apenas tenemos para mantenernos.

—Pues trabajare, tengo tres meses para hacerlo y cuando este ahí haré lo mismo para mantenerme, pero no puedo dejar pasar esta oportunidad-agarre a mi madre de las manos- mamá te lo juro por lo mas sagrado que tengo, que es mi póster autografiado de Black Pink, que no puedo dejar pasar esta oportunidad- la mire con ojos de gatitos.

—Ay, pensé que dirías que lo mas sagrado para ti era yo ¿Es que acaso no me quieres?

—No me desvíes el tema, mamá por favor.

—Okey, esta bien. Pero tendrás que trabajar entendido- asentí dándole un abrazo.






Esa misma tarde no perdí tiempo y empecé a buscar trabajo, no sin antes avisarle a Camila, mi mejor amiga, todo lo que sucedía.


Acordamos en vernos en el parque a las dos de la tarde, pensé que no vendría hasta que la veo llegar con su perfecto outfit de lo que presiento que es nada mas y nada menos que Zara, una marca bastante costosa.


Mi amiga es tan bella que no pasa desapercibida, obteniendo la mirada de todos a nuestro alrededor. Por supuesto, ella gustosa acepta todas estas atenciones que yo solo en mis sueños tendría.


Minutos después nos sentamos en un banco, mientras le cuento todo lo que sucedió en menos de 12 horas.


—¿Estas segura de que quieres hacerlo?

—Sabes que he soñado con esto desde siempre ¿Por qué no lo estaría?

—Es que amiga, solo mirate -me miro de pies a cabeza, lo cual procedo a hacer lo mismo.

—¿Pues que tengo o que?- me agarra de las manos.

—Ay, no se como decirte esto sin sonar a una mala amiga, sabes que te adoro pero... ay tal vez deba callarme.

—No, por favor dímelo, sabes que jamás podría tomar mal todo lo que venga de ti.

—Ay amiga es que tengo miedo de que allá en Corea te puedan humillar, ya sabes como son de gordofobicos y racistas.

—Si lo se pero, yo no estoy gorda, peso 42 kilos.

—Es que por tu estatura pues no se nota, aparte estas súper chiquita y e leído que las personas ahí son súper altas. Ya te hacen bullying aquí, imagínate allá.

—Se que estas preocupada por mi, pero no te preocupes. Todo va a estar bien. Podré manejarlo.

—¿Y con que dinero piensas ir? No creo que tu mamá te de y menos tu papá. Aparte ¿te imaginas que en vez de viajar a Corea del Sur terminas yendo a Corea del Norte?

—Tengo unos ahorritos, aparte trabajare en lo que sea y juntare el dinero suficiente para ir y estar allá como por una semana. Luego conseguiré trabajo ahí y ganare súper bien. ¿Lo vez? tengo todo planeado- mi amiga suspiró con resignación.

-Eres un caso perdido, pero se que lo lograras- me apresure a abrazarla.

-Gracias, eres la mejor. Sabía que me apoyarías.

-Para eso están las amigas, por cierto te ayudare a conseguir trabajo ¡Es mas! Ya se en donde puedes trabajar.


Esas palabras me emocionaron, solo que jamás imaginé cual seria el lugar al que mi mejor amiga me recomendaría para trabajar.

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