A secret love-Regulus black and Pandora

Summary

Un romance que nace de la amistad sincera de dos corazones, una tragedia que destruyó la esperanza y separó a dos amantes antes de que comenzará a florecer un amor entre ellos. Los dos dispuestos a dar la vida por quienes los aman, proteger lo que para ellos es valioso. Lograran encontrar una solución hacia su cruel destino?

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prologo

Pandora extendió la mano, temblorosa, hacia Regulus, como si cada palabra que pronunciara pudiera desmoronar todo lo que había intentado construir. Su tono, entrecortado por la desesperación, resonó en la quietud de la habitación.

“Regulus...” su voz se quebró ligeramente, la angustia en sus ojos ahora más visible que nunca. “Encontraremos la forma. Por favor, no hagas tonterías...”

Pero Regulus no cedió. Su mirada era firme, y aunque una parte de él deseaba creer en sus palabras, la razón, esa fría y calculada razón, lo mantenía cautivo. La historia que compartían no era solo de amor, sino también de secretos oscuros y engaños.

“¡Regulus!” Su voz se elevó, cargada de desesperación. “¡Mírame a mí, por favor!” Exigió, los ojos fijos en los suyos. “No puedes seguir huyendo. Sabes que lo que encontraremos la solución... algo habrá que hacer para salvarte.”

Regulus permaneció inmóvil, su expresión endurecida. Las palabras de Pandora le golpeaban como una ola, llevándose consigo los vestigios de la confianza que alguna vez había tenido. Pero la tormenta dentro de él no se disipaba. Sabía que ella estaba desesperada, y aún más, que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por conseguir lo que quería. Pero ¿a qué precio?

“Salvarme...” repitió, su voz baja y fría, como si ya no quedara nada de su antiguo yo. “¿Es eso lo que realmente quieres, Pandora? ¿Salvarme? ...por qué quieres salvarme

Pandora sintió el peso de la pregunta, como una piedra lanzada al agua que hacía ondas en su alma. Regulus la estaba mirando con ojos que parecían haber dejado de esperar algo bueno del mundo. Como si la esperanza misma ya no tuviera cabida en su corazón. La angustia creció en el pecho de Pandora, que sintió cómo la brecha entre ellos se abría más y más con cada palabra no dicha.

“¿Por qué quiero salvarte?” La pregunta retumbaba en sus oídos, pero no dudó. No podía. “Porque te amo, Regulus. No solo por lo que eres, sino por lo que éramos. Por lo que aún podemos ser, si tan solo... si tan solo me dejaras ayudarte.”

Las palabras salieron con desesperación, pero también con una honestidad feroz, la misma que había mantenido guardado por tanto tiempo. Era cierto que había secretos entre ellos, pero en ese momento no importaba. Lo único que importaba era que Regulus, la persona que había sido su todo, estaba perdiéndose a sí mismo en una oscuridad de la que no podía salir solo.

Él frunció el ceño, sus manos cerrándose aún más alrededor del guardapelo, como si al aferrarse a él pudiera alejar todo lo que Pandora le ofrecía. “¿Y qué pasa si lo que soy ya no existe? ¿Qué pasa si el Regulus que conocías se ha perdido para siempre? ¿Qué pasa si el precio de salvarme es más alto de lo que estás dispuesta a pagar?”

Pandora dio un paso más cerca, su mirada fija en él. “No sé cuál es el precio, Regulus, pero lo que sé es que no quiero perderte. No así. No dejando que esta... maldición te consuma.”

Un leve temblor recorrió la mano de Pandora, pero no dio marcha atrás. “Sé que hay más en ti, sé que no eres solo este hombre roto que se ve en el espejo. No tienes que hacer esto solo. Te necesito, Regulus. No solo para salvarme a mí... sino para salvarte a ti mismo.”

Las palabras de Pandora eran su última súplica, un grito ahogado en el abismo entre ellos. Sabía que su amor no podía ser la solución a todo, pero esperaba, con cada fibra de su ser, que pudieran encontrar la respuesta juntos. Sin embargo, la fría mirada de Regulus no mostraba signos de ceder, y por un momento, Pandora temió que se estuviera perdiendo por completo en el mismo abismo del que ella quería rescatarlo.

“¿Y si ya no quiero ser salvado?” La pregunta colgó en el aire, como un eco lejano, mientras Regulus bajaba la mirada hacia el guardapelo, ese objeto que parecía simbolizar tanto su condena como su libertad.

—No dejaré que hagas esto —dijo Pandora, su voz firme, pero con una angustia evidente. Se acercó un paso más, su mirada fija en él, como si su presencia fuera lo único que pudiera desafiar la oscuridad que lo consumía—. Solo... —su respiración se entrecortó, sus palabras saliendo con dificultad—. No importa que te niegues, buscaré una manera de destruirlo y darte tu libertad.

Regulus la miró, sus ojos tan fríos y vacíos que Pandora sintió como si todo el calor que alguna vez compartieron se hubiera esfumado. El guardapelo en sus manos parecía brillar con una luz tenue, casi como si tuviera vida propia.

—No entiendes —respondió él, su voz grave, resonando en el aire pesado—. Este guardapelo no es solo un objeto. Es más que eso. Pandora, es lo que me mantiene... lo que me define. No puedes destruir algo que está tan arraigado en mí.

Pandora dio un paso hacia él, su mirada feroz y decidida.

—Lo sé —respondió, más tranquila, aunque su corazón seguía latiendo rápido. La verdad es que comprendía la magnitud de lo que él decía, pero no iba a rendirse—. Lo sé mejor que nadie. Pero eso no cambiará el hecho de que seguiré buscando una forma de destruirlo, Regulus. De darte tu libertad.

Un silencio tenso llenó la habitación. Regulus observó el guardapelo en sus manos como si fuera lo último que le quedaba de su antigua vida. Luego levantó la vista hacia Pandora, con una mezcla de dolor y desesperación en sus ojos.

—Pandora... —murmuró, su voz mucho más suave ahora—. Este guardapelo... no es solo un objeto. Es una prisión. Me ata a un destino que no puedo cambiar, que no quiero que cambies. Te arrastraría conmigo, y eso es lo que no quiero para ti.

Pandora se acercó aún más, su decisión más firme que nunca.

—Ya estoy atrapada en esto, Regulus —dijo con calma, sin dudar—. No puedes protegerme de lo que ya he elegido, ni alejarme de lo que somos. Y no te dejaré luchar solo. Si hay una forma de romper esta maldición, la encontraré. No importa lo que cueste.

El guardapelo brilló entre las manos de Regulus, casi como un recordatorio de su condena, pero también un símbolo de lo que todavía podía perder. Pandora se mantuvo firme, sin retroceder ni un paso, segura de que, a pesar de todo, aún había esperanza.

Continuará.........

Espero les guste, es mi primera vez publicando por aquí

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