One shots Lawlu. El amor entre el Sol y la Luna.

Summary

Historias one shot que narran el amor entre Luffy y Law en diferentes escenarios -canon y Au- donde sus sentimientos trasciende tiempos, mares y destinos. Lawlu One Piece [EN EMISIÓN]

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

El pirata con el aroma a sol...

El día, lleno de sol y con un cielo maravilloso pintado de azul, se cernía sobre Dressrosa. Era como si el firmamento mismo celebrara la libertad que ahora vivía la isla, gracias a los esfuerzos de los Mugiwara y Law.

Justamente él, aún recuperándose de sus heridas por la batalla, decidió salir a caminar a solas por el extenso prado lleno de girasoles del lugar. Lo más hermoso era pasar entre ellos y rozar sus pétalos amarillos; lo más irónico, pensar en Luffy al ver cada uno de ellos. Porque, a pesar de que todos decían que Luffy le debía su vida a Law, lo cierto era que para él eso no importaba... porque él sí le debía su vida y libertad al sombrero de paja.

Y ahora, al parecer, también le debía la felicidad de su corazón...

Porque, al andar en ese paraje, el único deseo que tenía Law era oír la voz de Luffy, llamándolo por ese nombre que le había puesto cuando se reencontraron: «Torao». Aunque era ridículo, en ese momento a solas —el primero desde que se aliaron en Punk Hazard—, necesitaba oír su voz y, con ella, su risa, para seguir sanando su alma.

Tal vez era demasiado pedir, después de que un plan que había fracasado se hubiera logrado al final gracias a ese chico de goma que obraba milagros. Como el milagro que ni él mismo había notado en su ser: hacerlo sonreír.

¿Sería mucho salir corriendo de regreso a la cabaña donde se quedaban para forzar esa situación que tanto anhelaba en ese instante? ¿O era solo el espacio que necesitaba para reflexionar acerca de todos esos sentimientos que estaban surgiendo en él, como impulsos que lo llevaban al punto de querer solo estar a su lado?

Pensar eso le resultaba abrumador, tanto que terminó sonriendo sin control. Miró el sol y percibió el aroma propio de este, su calma y su calor. Fue entonces cuando tomó la decisión: debía ir con él otra vez, porque, aunque solo fueran unos minutos, ya no soportaba no tenerlo cerca. ¿Qué importaba si todo eso no era normal?

Decidido, iba a dar media vuelta, cuando escuchó entre el viento cargado de pétalos de girasoles la voz que tanto anhelaba segundos atrás...

—¡Torao!

Law volteó de golpe y vio a Luffy corriendo hacia él, con esa camisa de girasoles y esa sonrisa dulce que tanto le llenaba el alma.

—Mugiwara...

Luffy llegó hasta él, y ambos se quedaron mirándose, como si el tiempo se detuviera y nada más importara. Law parecía más sorprendido de lo que hubiera querido, pero no le importaba; solo intentaba no revelar lo que en ese momento le vibraba en el pecho.

—Te estaba buscando. Desperté y no te vi y...

—Quería pasear un rato y... No debes preocuparte, sé cuidarme solo —dijo Law, aún tratando de sonar rudo, aunque saber que el chico se preocupaba por él le hacía feliz.

—Lo sé, pero aún estás recuperándote y, si pasa algo y no estás cerca, no podré protegerte.

—No necesito que me protejas...

—¡Pues yo quiero hacerlo! —Luffy reclamó, su tono firme pero su semblante alegre.

—Solo nos aliamos para pelear. No puedo ir por la vida esperando que me salves —aunque Law decía eso, la realidad era que sabía que el chico lo había salvado ya en más de un sentido. Lo hacía con solo estar ahí, frente a él.

—Pues lo haré si lo necesitas, aunque no lo quieras —Luffy hizo un puchero, aunque su expresión seguía siendo luminosa.

—Siempre haces lo que quieres, sin importarte nada más —Law le hablaba en más de un sentido, lo cual Luffy no imaginaba.

—Es porque soy libre. Eso es todo lo que realmente quiero: poder ser libre y hacer lo que deseo —Luffy abrió los brazos, como si pudiera abrazar el mundo entero. Eso era lo que más le gustaba a Law de él: su sinceridad y su determinación, sin ataduras ni límites—. Y tú, Torao, ¿qué es lo que quieres ahora que has logrado tu sueño?

—Eso... —En realidad nunca había pensado más allá de ese sueño. Aunque su meta era derrotar a Doflamingo, en el fondo jamás creyó que podría lograrlo... no hasta que conoció a Luffy y vio de qué era capaz. Pero, aunque habían pasado solo algunos días, aún no podía pensar más allá, salvo en una sola cosa de la que estaba seguro—. Tal vez, solo disfrutar de este sueño que me has cumplido... un poco más.

El rostro de Law se sonrojó por haber confesado algo así, mientras intentaba ocultar su mirada bajo su gorro, acomodándolo con la mano izquierda.

—Lo cumpliste tú, porque todo era tu plan; yo solo peleé —Luffy también se había sonrojado, halagado por las palabras de Law.

—Sin ti no lo habría logrado, y lo sabes. Tú hiciste ese sueño realidad, no solo para mí, sino para todos en Dressrosa.

—Espero entonces que haber cumplido tu sueño te permita ser libre de todo ese dolor del pasado que llevabas dentro —dijo Luffy, con un tono dulce, sus ojos brillando y su sonrisa hermosa iluminando su rostro—. Si es así, entonces estaré feliz...

Law perdió la respiración. Un gemido ahogado salió de su garganta, pero su corazón pudo más y lo dobló. Con las miradas fundidas, cortó el espacio entre ambos, dejó caer su espada al suelo y abrazó a Luffy, mientras le temblaban las manos y el corazón.

Sus brazos rodearon la espalda del chico, quien permanecía inmóvil, con el rostro apoyado en su hombro, percibiendo su calor y su respiración acelerada.

Todo dentro de Law estaba de cabeza. No sabía cómo explicarle lo que sentía. Tenía miedo de mirarlo más, porque esa sonrisa dulce y esa mirada llena de paz lo hacían sentir algo que nunca antes había experimentado. Creía que no lo merecía, que eso no era para él. Pero ahora, con ese chico que lo había liberado de todo el dolor, ¿era prudente perder el control, la razón, y enamorarse sin importar nada más?

—Luffy... Tal vez sí tengo un sueño ahora...

Luffy se sorprendió al oírlo llamarlo por su nombre. Y sin dudarlo, se acercó a su oído y, rozando apenas las arracadas en su oreja, susurró:

—¿Y cuál es?

—Que este momento no tenga fin...

Luffy no pudo evitar sonrojarse y sonreír al escuchar esas palabras. Tomó a Law por la espalda, sujetándose de su gabardina negra. El corazón de Law latía tan fuerte que estaba seguro de que Luffy podía escucharlo, pero no le importaba. Ahora solo quería vivir este nuevo sueño que él le había regalado sin condiciones.

Ojalá ese sueño se cumpliera y se quedaran ahí, abrazados entre los girasoles y el sol, por siempre...

—Ojalá fuera así... aunque tenemos que comer.

—Eso...

Se separaron un poco, sin soltarse del todo, lo suficiente para mirarse a los ojos, sonrojados pero sonrientes. Law quiso decirle algo más, pero no pudo; sus labios solo se movieron sin emitir sonido. Al ver esto, Luffy lo miró expectante, hasta que Law prefirió cerrar el momento inclinándose para besarle la frente.

En ese instante, con el sol en el zénit, se percató de algo que nunca antes había notado: Luffy tenía el aroma del sol. Podía percibirlo en su piel, saborearlo al tenerlo cerca, sentirlo por todo su ser.

Y eso lo asustó. ¿Quién era ese chico que podía lo mismo obrar milagros que comer sin cesar, que podía pelear a muerte y luego sonreír con tanta paz? ¿Quién era él, que podía oler como el sol y hacerle latir el corazón?

No tenía las respuestas, pero tampoco las necesitaba. Solo lo quería a él...

—Law... —susurró Luffy, mientras sentía la calidez de ese toque puro en su frente, su corazón agitado y su sonrisa más brillante que nunca.

El beso de Law se desvaneció al oír su nombre de labios de Luffy. Sus miradas volvieron a encontrarse. Las pupilas doradas de Law brillaban en las ébano de Luffy. Todo parecía un sueño, un momento que Law había creído inalcanzable porque, eso era la felicidad.

Y su corazón, latiendo al compás del de Luffy, agradeció haber creído en él ciegamente y, sobre todo, tener la oportunidad de dejarse llevar por ese sentir que lo hacía vibrar.

—Me conformaré entonces con estar a tu lado todo el tiempo que el destino nos quiera juntar... y un poco más.

La sonrisa que Law le regaló a Luffy era algo nuevo para él, y eso le emocionó profundamente. Solo miró cómo Law se acercaba lentamente, hasta que ambos cerraron los ojos y permitieron que un beso uniera sus labios y sus corazones...

Al final, la búsqueda de Law había acabado. Pero el amor y la felicidad para su vida, estaban comenzando...

Todo gracias a un pirata con un sombrero de paja y el aroma del sol, que le había mostrado que los milagros sí se hacen realidad...



FIN