Pecador • boypussy [ Nammin ]

Summary

El camino de la lujuria puede ser más común de lo que imaginas, aún si eres un fiel creyente como Jimin. ❜❜ Infidelidad, trama religioso si no te gusta este tipo de contenido, no la leas, evita reportar. ㅤׅㅤ☆ㅤּㅤ

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 2 reviews
Age Rating
18+

Impure

La vida de casado era un sueño para Jimin, quien había contraído matrimonio con tan solo dieciocho años con un hombre dos años mayor que él. Su esposo, un ferviente creyente, le había inculcado la religión, algo que Jimin no practicaba del todo.


Todo era nuevo y sumamente cautivador; poco a poco, se fue dejando llevar por esas creencias y se convirtió en un devoto seguidor de Dios.


A pesar de ello, cada mañana se dirigían juntos a la iglesia del pueblo. Ayudaban a quienes lo necesitaban, pero lo inesperado llegó cuando el sacerdote que iniciaba las misas cayó enfermo de la noche a la mañana. Para sorpresa de todos, fue enviado un nuevo sacerdote desde las afueras del pueblo. Jimin se sentía frustrado y perdido en medio de la situación, sin saber cómo ayudar.


Pero al pasar de los días un nuevo sacerdote llegó sin previo avisó, acaparando la atención de todos los pueblerinos, sin duda era alguien agraciado por semejante belleza. Su piel levemente morena era lo que más llamaba la atención, su altura superaba el metro ochenta y su físico dejaba sin aliento, era realmente atractivo.


Jimin quedó cautivado, no podía apartar la mirada del sacerdote durante las misas de la mañana, sabía que era algo pecaminoso. Aún así, trataba de mantener la compostura, era un hombre felizmente casado, ¿Pero porque se sentia de esa manera?


Quizá era su falta de atención que su esposo estaba teniendo, ya que últimamente se la pasaba trabajando en el campo, las cosechas daban fruto cada vez más. Por lo que no tenían ningún contacto íntimo a la hora de pasar tiempo a solas.


Al pasar de los días, los pensamientos impropios hacia el sacerdote aumentaban con intensidad, tomo entre sus manos un crucifijo y comenzó a orar creyendo que todo pensamiento vulgar desaparecería. Pero no fue así.


Acudió con sus amistades más cercanas pero solo resivio regaños e insultos de su parte, por lo que decidió confesar sus pecados, precisamente con el sacerdote Namjoon.


En cuanto llego a la iglesia, fue hacia el confesionario donde el sacerdote se encontraba, puesto a que más personas habían ido a confesar, entro y habló con los nervios a flor de piel.


Las palabras por poco no salían de su boca, realmente estaba nervioso, pero entro en razón cuando el hombre habló.


—A que has venido hijo mío— Dijo el sacerdote con una voz demaciado serena y agradable.


Jimin apretó su pantalon, mordiendo su labio ante lo que sus oídos oían.


—Y-yo... vengo a confesar algo sumamente inaceptable, eh tenido pensamientos impropios con una persona con la que no debería ¿Seré perdonado?— Imploró su ayuda, tratando de calmar su nerviosismo.


El sacerdote aclaro su garganta, mirando hacia el espacio del confesionario, mirando atentamente a quien pedía la palabra de dios, alguien perdido y descarriado.


—Es algo vulgar de tu parte, siendo casado es inaceptable. Debo purificar dichos pensamientos si quieres ser perdonado por nuestro señor ¿Quieres hacerlo?— Pregunto, observando nuevamente al chico.


—S-si, estoy dispuesto— Dijo sin pensarlo, no tenía la idea de como iba a ser purificado pero su cuerpo se sentía caliente y deceoso.


El sacerdote le dio una orden de entrar junto a el, rápidamente ambos se encontraban frente a frente, las mejillas del castaño estaban rojas y sus piernas temblaban levemente.


—Arrodillate, este será tu castigo por ser tan lujurioso, no puedo permitir que un hijo tan creyente como tú esté en mal camino— Lo miro detenidamente, mirando como el pequeño se arrodillaba frente a él, quedando entre sus piernas.


Jimin solo se quedó quieto, esperando a que el hombre le indicará lo que debía hacer, pero su cabeza fue tomada con fuerza quedando frente a la entrepierna de Namjoon.


El menor se asusto al sentir como descendía una erección en los pantalones del sacerdote, por primera vez se sentía cautivo por esos actos tan íntimos, jamás había echo eso ni con su propio esposo.


—Con esa boca tuya me chuparas el pene, velo como una represalia, ahora enfócate en eso. ¿Cuál es tu nombre hijo?— Lo tomo de la barbilla para alzar su rostro, notando como la mirada del chico estaba rota del bochornoso calor que comenzaba a prolongarse por todo su cuerpo.


—M-me llamo Jimin— Sus ojos de desviaron hacia la erección, mordiendo sus esponjosos labios.


Namjoon asintió con una sonrisa, acariciando los labios del chico con su dedo pulgar, hasta liberar su molesta erección. Comenzó a mover su mano sobre su polla con lentitud, no podía esperar más por adentrarse en su boca, era un sacerdote fiel a sus enseñanzas, pero la simple idea de corromper a un chico tan hermoso como el, lo volvía loco, mayormente cuando esté creía en lo que le decía.


Pronto sintió la calida y esponjosa lengua del chico lamer su polla, dando pequeñas lamidas alrededor de su glande, un suspiro salió de su boca. Era la primera vez que hacía esa clase de cosas, y carajo, le fascinó al instante.


Jimin solo lo miro desde abajo, escupió su saliva por todo el pene de Namjoon, para luego meterla a su boca, la intromisión fue tanta que una arcada salió de su garganta.


Trato de relajarse, respirando por la nariz para seguir engullendo la polla en su boca, solo quería satisfacer al hombre, ya que era evidente de lo que sucedia. El moreno solo estaba jugando con su poca cordura, haciéndole creer que sus pecados serían perdonados por chuparle la polla.


Aún así solo fingió demencia, siguiéndole el juego, queriendo que jamás terminara, sus cabellos castaños fueron sujetados con fuerza, mientras las caderas de Namjoon se movían de atrás hacia delante, follandole la boca como nunca lo habían hecho.


Sus testículos rozaron su barbilla, golpeandola repetidamente, la saliva y el presemen escurría de su boca hasta bajar por su cuello. Por supuesto el hombre estaba al borde de su orgasmo, tomandolo nuevamente del cabello para dejar una honda embestida, corriendose en la cavidad bucal de Jimin, soltando un gruñido de satisfacción por lo delicioso que había sido follarle la boca.


—Eso es Jimin ¡Ahh! Tan bueno— Gimió aún sosteniendo su cabeza, hasta alejarse para dejar respirar al chico, quien comenzó a toser por la repentina falta de oxígeno.


No lo dejo recuperarse por completo, lo sustuvo para dejarlo frente a la puerta de madera del confesionario, bajo el pantalón y ropa interior de Jimin.


Notando como el coño del chico estaba húmedo gracias a sus jugos vaginales, dio una fuerte nalgada sobre su nalga derecha, para después enterrar su lengua por los labios gordos de su coño.


Probando sus fluidos conforme iban saliendo de su entrada, su lengua se paseo, sorbió y lamió toda su vulva, abriendo sus piernas aún más, Jimin alzó su pierna, dándole mayor acceso.


Namjoon gustoso siguió comiendole el coño tan rico, hasta llegar a su clítoris, el cual succiono, separando los labios superiores con sus dedos.


—¡Mhm, si! Que r-rico me come ¡Ahh♡! M-más— Tembló cuando la lengua del sacerdote se adentro en su cavidad vaginal.


El hombre solo abrió las nalgas redondas y blanditas del chico, observando como su agujero se contraía. Aún así, volvió a comerle el coño como a Jimin le gustaba, sus dedos se posaron hasta llegar a su vello púbico, tirando levemente de el, hasta llevar su lengua para lamerlo.


Todo olía y sabia tan bien, por alguna razón le fascinó cada parte de su cuerpo, hasta esa parte tan privada.


—No sabía que esto podía ser tan delicioso, maldita zorra— No le importa el lugar ni su puesto como sacerdote, estaba pecando, algo más imperdonable ante su fe, sin embargo le valió por completo.


Siguió lamiendo como un desesperado, sediendo por los jugos de su coño, hasta que que sintió como el cuerpo de Jimin tembló inconcientemente, haciéndole saber que estaba por correrse.


—N-no pare, me voy a correr, ¡Ahh!— Namjoon no escucho, queriendo más de sus jugos, y cuando llegó al orgasmo, chorreó aún más sobre su boca.


Jimin sollozo, había sido tan bueno, algo que su esposo no quería intentar, puesto a que el castaño le proponía pero jamás lograba hacerlo cambiar de opinión. No podía creer que aquel sacerdote lo hubiera echo como si fuera todo un experto.


Al verlo levantarse, suplicó por más, queriendo que esa enorme polla destrozara su vagina. Namjoon solo limpio los restos de fluidos con su lengua, hasta tomar su rosario entre su mano.


—Vamos a purificar tu cuerpo, es el momento indicado para hacerlo. Mi polla te hará ver lo que jamás has experimentado— Dijo cerca de su oído, sonriendo y mordiendo el lóbulo de su oreja.


Gimió bajito, ante esto, solo miro como Namjoon enredaba el rosario en su polla, para luego frotarse entre sus nalgas, sintiendo las perlas del rosario rozar contra su piel.


Su coño volvió a chorrear al imaginar lo que iba a suceder, Jimin en la misma posición, se inclino dejando su trasero al aire, meneandolo para captar su atención. El sacerdote sonrió sutilmente, la vista era tan caliente, los muslos y trasero del menor eran rellenitos, muy deseables, no pudo evitar llegar sus manos hacia la piel suave frente a él.


Apretó un poco, sacándole pequeños gemidos al menor cuando sus muslos fueron apretados por las manos grandes y venosas de Namjoon.


Las alejo para alinear la punta de su polla hacia su entrada, adentrandose lentamente sintiendo como las paredes del chico lo resivian con gusto. Inmediatamente sintió como las perlas del rosario tocaban su interior conforme la polla de Namjoon entraba, su coño se sentía tan bien, tan lleno.


No obstante, al entrar por completo se quedó quieto sin mover su polla de su interior, quitó la playera del menor para poder tocar los pezones del chico. Acariciandolos y apretandolos entre sus dedos.


—Folleme, rompa mi coñito de una vez por todas, se lo s-suplico— volteo la cabeza para mirarlo, pero sin previo avisó, comenzó a moverse.


La polla del sacerdote entraba y salía con descontrol, follandolo duramente como quería, el sonido de sus pieles chocando se escuchaba dentro y fuera del confesionario. Sin importarle, sus gemidos eran cada vez más fuertes, dejándose llevar totalmente por la polla de Namjoon, su coño se lubricaba con cada embestida.


Llevo sus dedos hacia su clítoris, frotandolo mientras sentía como su cuerpo reaccionaba a sus estímulos. El rosario tocaba lo más profundo de su coño, llegando a tocar su punto sensible, las perlas solo hacían que su interior se sintiera increíble, rozando las partes más profundas de su coño.


Apretó los labios para finalmente correrse sobre la polla en su interior, estrujando la longitud de Namjoon, pero aún así, no dejo de follarlo, faltaba mucho para su propia liberación.


Lo cargo para llevarlo hacia una de las bancas, cuando lo recosto abrió sus piernas mirando los pequeños y bien cuidados pies del chico que se encontraban descalzos, llevo su dedo gordo hacia su boca, lamiendolo con la lengua. Deslizandola por toda su planta de su pie, sacándole chillidos de placer ante esa conducta.


Dejo su pie para posicionar las piernas del menor sobre sus hombros y volver a metérsela. Pero está vez quitó el rosario, lanzandolo lejos, haciendo que este se reviente sobre el suelo de la iglesia.


—Tu coño es magnífico, dios te a perdonado, así que déjame seguir follandote. Nadie será testigo de nuestros actos impuros más que nuestro señor— Hablo con serenidad, entrando de una en su interior.


Jimin trato de aferrarse de su pecho, pero sus manos fueron apartadas, los labios de Namjoon apresaron sus pezones, lamiendolos como el quisiera, deslizando la punta de su lengua por todo su pezón, succionando hasta dejarlo sensible.


La velocidad de sus embestidas aumentaron cada vez más, volviéndose totalmente despiadadas y bruscas, golpeando duramente su interior.


Junto sus piernas para abrazarlas cerca de su pecho, dándole fuertes embestidas, robándole el aliento junto a la poca conciencia que le quedaba. Jimin balbuceo palabras sin sentido, totalmente perdido en el placer.


—¡Ah! Justo a-ahí, corrase y déjeme lleno de su semilla, lo tomare todo ¡Mhm!— Inclino la cabeza hacia un costado, sintiendo como su coño chorreó nuevamente, pero su vientre seguía cosquilleando, era diferente a su parecer.


Namjoon no tuvo de otra más que hacer lo que el chico le pedía, volvió a separar las piernas de Jimin para empujar sus caderas con fuerza. El menor arqueo la espalda en cuanto sintió su coño ser llenado por el esperma caliente del sacerdote, su cuerpo no resistió más y termino por volver a correrse


Lloriqueo cuando un chorro de orina y fluidos salió de su vagina, salpicando la camisa negra de Namjoon, importandole poco salió de su interior.


Notando como el coño de Jimin estaba abierto con el grosor de su polla, escurriendo su semen y restos de orina que se derramaban de su cavidad. Llevo sus dedos hacia su entrada, los cuales entraron con total facilidad, metiendo lo que escurría de su esperma.


—La vista es increíble, follar tu sucio coño es la gloria. Mi polla será la única que te satisfacerse como nunca, no lo olvides— Dejo un beso cerca de sus labios, para subir su pantalón y caminar hacia el altar de la iglesia.


Acomodando su ropa y su sagrada túnica, bebió un poco de su vino que se encontraba junto a su bíblia, mirando a Jimin desde lejos, notando como este comenzaba a levantarse e ir hacia el confesionario donde estaba su ropa.


Las horas pasaron, la misa estaba por empezar, el castaño solo espero y se sento enfrente. Obviamente encantado por lo que había sucedido, durante la misa, Namjoon no aparto su mirada del chico, quien se encontraba junto a su esposo que había llegado poco después.


En cambio ignoró todo a su alrededor hasta finalizar, cuando comenzaron a salir, Jimin se le acercó para besar su mano como todos los creyentes, en especial la gente mayor.


—Espero que esto se repita padre, tenga un buen día. Nos vemos luego— Sonrió y salió junto a su esposo, tomándolo del brazo.


El sacerdote solo sonrió y negó con gracia, sin duda lo volvería a repetir, una y otra vez, las veces que fueran necesarias para purificar su alma. Apesar de ello, Jimin había decidido ayudar en la iglesia, estando cerca de Namjoon todo el tiempo, sin levantar sospechas, follando mientras la gente se confesaba en el confesionario o después de cada misa.


Desde ese momento, Jimin se volvía cada vez más seductor, por supuesto el estaba dispuesto a ayudarlo, le encantaba la manera en que el menor lo seducía. Llendo hacia el de manera candente, vistiendo ropa reveladora hasta conjuntos que no dejaban nada a la imaginación.


Pero el no era nadie para negarle absolutamente nada, solo podia gozar de la situación, adoraba hacer todo lo que su esposo no practicaba junto a el.


Era un desperdicio tener a un esposo que solo lo tocaba pocas veces, Namjoon lo hacía perder la cabeza, desde ahora solo lo buscaría a el, dejándose llevar por lo bien que la pasaban, sobre todo en la iglesia, siendole infiel a su lindo y cariñoso esposo.



╰┈ Si les gusto, dejen su me gusta. 💗 ᡣ𐭩



Solo es ficción recuerden!!