Capítulo 1
Los tres gennins estaban caminando por las acaloradas calles de la Aldea de la Arena. El Hokage les había dado unas cuantas semanas libres, y así, por un acuerdo entre los cuatro integrantes de su equipo, habían decidido pasar sus pequeñas vacaciones en Suna, ya que, pese a que su relación con Konoha era frágil, estas aún no entraban en discordia (incluso Suna seria invitada a los exámenes Chunnin de ese año). Por ello habían elegido ese lugar, pues si ambas aldeas, por algún motivo, entraban en guerra, la oportunidad de conocer la tan conocida Arena se perdería.
El trío se detuvo abruptamente cuando Lee, el segundo integrante más extraño del equipo chocó con una persona y calló de bruces al suelo.
-¡Oye! ¿Qué te pasa idiota?
La persona con quien había chocado sujetó al azabache de la parte superior de su leotardo para reclamarle.
El resto del equipo miraron serios a las dos personas que lo acompañaban. Uno de ellos era una chica rubia y el otro un pelirrojo bajito, el que maltrataba a su compañero era un castaño alto con pintura en la cara. Los tres parecían tener el seño fruncido.
Lee realmente no quería pelear, mucho menos en una aldea vecina cuyas relaciones con la propia eran poco estables; es por ello que cuando el castaño levantó su puño con claras intenciones de encestar le un golpe, solo cerró fuertemente los ojos y volteó la cabeza hacia un lado.
Afortunadamente Neji había actuado rápido y detuvo el golpe con una mano.
-Le pedire que suelte a mi compañero-. Apretó más fuerte la muñeca que sostenía con si mano y la contraria tembló ligeramente. Tal parecía que el de la Arena se había enfurecido más.
-Kankuro... basta-. Aquella voz, aunque baja y ligera, había sonado fria y atemorizante. Claramente revelando una amenaza. El pelirrojo de la Arena era quien había hablado.
Kankuro retiró su brazo a la vez que Neji lo dejaba libre, aún sin soltar a Lee.
Lee, al sentir que el puño era bloqueado y escuharía la voz de su compañero, abrió los ojos.
Su cuerpo se quedó inmóvil al verlo. Parecía ser más bajo que él, sus ojos eran de un color entre el azul cielo y jade y su cabello era de un rojo muy bonito. Se había quedado enbobado viéndolo, tanto que ni siquiera había notado que este había hablado y que el castaño frente a él lo amenazaba de muerte si volvía a toparse con él.
No le prestó atención. Una vez se vio libre del agarre de Kankuro se quedó quieto unos segundos. El pelirrojo ya había dado la media vuelta al igual que sus acompañantes.
-¡Espera! -. Los detuvo Lee.
-Lee ¿qué haces?-. Le susurró entre dientes TenTen a su compañero, nerviosa por que este quisiera provocar una pelea. -Deja que se vayan.
-¿Qué quieres?
Esta vez había sido la chica rubia con el gran abanico en su espalda la que le había preguntado con brusquedad.
-¿Cuál es tu nombre? -preguntó ansioso por la respuesta.
-¿Para que quieres saberlo? Rarito. Mejor lárgate ya.
“Lee, hazle caso. Vámonos”. Le había susurrando TenTen nuevamente. La ignoró.
-No quiero saber el tuyo-. La chica pareció indignada por eso. -Quiero saber el de él-. Señaló a Gaara. Esta vez Temari se sorprendió y su mirada reflejó temor.
-¡No te impor...!
-Gaara-... Le interrumpió el pelirrojo. -Subaku No Gaara...
Al escuchar su nombre se sonrrojó ligeramente, aLee le pareció un nombre muy lindo. Se dio cuenta que el pelirrojo tenía intenciones de irse así que lo detuvo nuevamente.
-¡Gaara!
Se acercó a pasos poco cautelosos hacia él.
Gaara pareció notar que el azabache se acercaba a él decidido, entonces pensó que querría retarlo. Estaba bien, si el chico quería ayudarlo a probar su existencia entonces lo haría, después de todo, ese muchacho no representaba ningún peligro para él, fácilmente podría matarlo si quisiera y la arena bloquearía cualquier daño que esté intentará hacerle.
Pero se sorprendió cuando el azabache lo tomó de las manos y se inclinó un poco a su altura. Comenzaba a desesperarse, ¿por qué la arena no había reaccionado a la clara amenaza? El contrario habló antes de que pudiera intentar retroceder.
-Me llamo Rock Lee. Y tu... Por favor ¡se mi novio!
Los compañeros de Lee solo se planearon la frente, ellos ya sabían que su amigo era bastante raro. Si embargo, las reacciones de los otros dos presentes fueron distintas: Temari se quedó estática en su lugar con los ojos muy abiertos, solo había podido contar un gemido ahogado; mientras Kankuro se estaba ahogando con su propia saliva por la sorpresa.
Gaara también se quedó estático. <<¿Qué?>> Fue lo único que pasó por su mente. No entendía... ¿cómo que novio?... se supone que le pediría un duelo, entonces lo mataría y, una vez más su existencia seria probada en vano. Entonces ¿por qué en lugar de eso le había pedido algo tan loco como lo era ser su novio?
-Si aceptas, me dedicaré a protegerte con mi vida.
Gaara solo tenía una vaga idea de lo que ser novios se trataba, después de todo aveces veía pasar a algunas parejas por las calles de la aldea, sin embargo, eso era algo que realmente nunca le había interesado, él ya sabía de sobra que su falta de amor se mantendría por el resto de su vida, pues, después de todo era un demonio.
Entonces ¿por qué de repente se sentía intranquilo y le invadía la necesidad de huir de ese lugar?
-No.
Fue la simple y seca respuesta que le dio antes de soltarse bruscamente del agarre del contrario y caminar hacia el lado contrario con, inesperadamente para si mismo, se vio tratando que nadie notara la urgencia de irse.
-Kankuro, Temari. Vámonos.
Los nombrados, aún en su asombro, corrieron para alcanzar a su hermano.
-¡¿Po-por qué?! -preguntó Rock Lee en dirección hacia Gaara, pero este lo ignoró.
<> repitió el nombre en su mente. Era el chico más lindo que había conocido a lo largo de su vida. Incluso le había parecido más lindo que TenTen.
Se quedó ahí, deprimido, siendo arrastrado por sus amigos hacia el hotel en el que se hospedaban.