Drekkar by ⠀─̤ ⠀ ͟𝙣͟𝙞͟𝙙͟.𝗁𝖔̈𝗀𝗀 at Inkitt
Customize readability
Aa

Drekkar

All Rights Reserved ©

Summary

Todos los derechos reservados © Nidhogg ❛ La venganza arde en el alma de aquella a la que llaman "La Diosa Mortal". Desde su infancia, Erýka fue humillada y despojada de su linaje, condenada a la servidumbre bajo el yugo de su mayor enemigo. Ahora, junto a su hermano, solo ansía una cosa: restaurar su honor y hacer pagar con sangre a quienes destruyeron su vida. Para sobrevivir, deberá ser más astuta que sus adversarios, afilar su odio como una hoja y no vacilar cuando llegue el momento de cobrarse su deuda. Su nombre resonará con la furia de los truenos de Thor, y en su gélida mirada de zafiro no habrá compasión. Pero incluso los corazones de hielo pueden quebrarse... y, cuando lo hagan, puede que la muerte sea lo único que los reclame. ❜ ❜

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

𝐏𝐑𝐎́𝐋𝐎𝐆𝐎

Vetur* (invierno)

de 852 d.c. Adgerðr, Noruega.

Erýka la Diosa Mortal.

── ⊱ ≼≽ ⊰ ──

Las fuertes carcajadas del jarl Valgrim resonaban en las paredes de madera del Gran Salón, tan fuertes y sonoras que opacaban las risas de sus hombres. Los calificaba como “súbditos” a modo de mofa cuando comía a solas con su mujer, Ástríðr, junto a sus dos vástagos. Ahora, esos mismos hombres reían y bebían con él, sus más leales guerreros. Valgrim el Negro era conocido en toda Noruega. Su sola presencia bastaba para intimidar incluso al hombre más alto, y se decía que con tan solo sus dos manos podía aplastar el cráneo de sus enemigos. Era temido y respetado a partes iguales. Nadie se atrevía a alzar sus armas contra la aldea de Adgerðr y sus proximidades por miedo a la furia del jarl.

Desde la sombra de una columna cercana a la lumbre central del salón, una niña les observaba en silencio. Estaba lo suficientemente lejos para no ser vista, pero no para escapar de las voces atronadoras de los hombres. Sus palabras eran bramidos, sus lenguas, lascivas, como si ninguno tuvieran esposas ni hijos esperándolos en casa. Todas sus conversaciones desembocaban en el mismo tema y quien sufría esas consecuencias era la esclava que permanecía con ellos, rellenando sus cuernos de hidromiel mientras se mordía la lengua. Tove no podía evitar que las gruesas manos del jarl y de sus hombres tocaran su trasero, ella era carne, y ellos, lobos con el poder de devorarla cuando quisieran.

A la pequeña Erýka le recorrió un escalofrío y creyendo que sería por el frío, dejó de mirar y se acercó a la lumbre.

Sus manos, alzadas sobre el fuego, empezaron a cosquillear recuperando poco a poco el calor de sus dedos. A sus espaldas, los comentarios de los hombres hacia Tove se volvían más crudos cada vez. No necesitaba mirar la escena para saber que el rostro de la castaña estaría tenso por la incomodidad. Erýka no comprendería el verdadero significado de esos comentarios, pero sabía que no eran buenos.

Suspiró entonces, centrándose en la danza de las llamas a tiempo que sorbía su nariz enrojecida. Apenas llevaba unos minutos dentro; había vuelto después de que su hermano Asvald la echara. Según él, tenía mejores juegos que aprovechar con Yrsa, hija de Torleif, el herrero de Adgerðr. No le dio demasiada importancia, nunca le había gustado jugar... y aún menos con otros niños. Ella se limitaba a imitar la delicadeza de su madre Ástríðr; era lo que más ansiaba: belleza y gracilidad.

El cuerpo de la niña permaneció de pie y mientras se apartaba el pelo tras las orejas, sintió una presencia a su lado. No le hizo falta girar el mentón para reconocer de quién se trataba; Viðarr siempre tenía esa molesta costumbre de acercarse sin anunciarse. Ese niño esclavo se escapaba del control de la rubia.

—Hace frío esta noche —murmuró el niño a su lado.

Erýka no respondió. Siguió observando las llamas, como si él no estuviera allí.

—Asvald está con Yrsa otra vez.

Nada. Nada parecía llamar la atención de la niña.

Apretó los dedos en torno a la cesta, ya acostumbrado a la indiferencia de la niña, y estuvo a punto de alejarse cuando su voz lo retuvo.

—¿Y Einar?

El niño parpadeó, sorprendido de que ella rompiera su silencio. Giró su cuerpo levemente hacia ella y contestó:

—Fuera, entrenando con los mayores —respondió.

Erýka arrugó la nariz. Einar siempre estaba con los mayores. Era el hijo de Ottar Vébjörnsson, caudillo leal del jarl Valgrim, y se esforzaba demasiado por demostrarlo. Nunca tenía tiempo para cosas de “niños”. Excepto cuando escapaba para seguir a Erýka hasta la cueva donde ella solía refugiarse sola.

“Algún día será un gran guerrero”, decían. Pero Erýka no entendía qué tenía de especial, solo veía a un niño que iba con su juguete de madera a todas partes, bajo la mirada crítica de su padre. Ottar se esforzaba aún más para que su segundo hijo se hiciera notar. Temía que sus fantasías lo dejaran por debajo de sus otros hermanos. “Solo los fuertes sobreviven”, le gritaba a veces delante de quien fuera.

Solo apartó su mirada de las llamas para fijarla sobre Ottar, estaba sentado al lado de su padre, servido por Tolve que se encontraba ahora en su regazo con cierta tensión. La chica le reprimía a Svana, la hermana melliza de Viðarr, con la mirada para que se fuera. En ese momento se dio cuenta de que Viðarr se había alejado de ella para rescatar a su hermana y llevársela. Erýka y Viðarr eran niños, pero sus ojos entendían el peligro mejor que muchos adultos.

Observó cómo los niños esclavos se esfumaron por una de las puertas para seguir con sus tareas pero instantáneamente volvió a poner su mirada sobre el caudillo. No vio bondad, solo maldad y diversión en sus ojos que centelleaban lujuria mientras masajeaba uno de los pechos de Tove con su mano libre. El crujido de la madera bajo el peso de Ottar y Tove se mezclaba con el murmullo de la hidromiel llenando los cuernos. El estómago se le revolvió y el gesto de su cara se torció. Pero el pelo de su nuca no se erizó por lo que veía, sino cuando su mirada se cruzó con la del hombre. Retrocedió un paso, pero el calor de la lumbre tras ella, le mordió los talones. Estaba atrapada entre el fuego y la mirada de Ottar. Éste llamó a Valgrim con su codo y señaló con el mentón a la niña.

— ¡Erýka! ¡Pequeña *valquiria! —gritó su padre desde su asiento, con la alegría bullendo por su boca—. ¿Y el bruto de tu hermano? ¿No estabas con él?

Valgrim había dejado a su hija a cargo de Asvald mientras que él tenía la reunión con sus hombres para planear el *Jólblót que dentro de unos días tendría celebración en el Gran Salón. Habían hablado de todo, menos del jólblót. Erýka se limitó a negar con la cabeza pero sabía que su padre exigía una respuesta hablada.

—Está con Yrsa —le informó—. Dice que prefiere jugar con ella... a solas.

Ninguno de los hombres tardó ni un segundo en romper a reír. Tolve cerró los ojos.

—¡Será desgraciado!, como se nota de quien es hijo —vociferó Valgrim, provocando aún más risas entre sus hombres—. ¡Anda, Erýka, ven! No se lo tengas en cuenta, tu hermano solo se está divirtiendo.

El ceño de la niña se frunció y ladeó levemente la cabeza sin entender, el gesto le confirió un semblante inocente. ¿Acaso Yrsa era más divertida que ella, su propia hermana? ¿Había hecho algo para que Asvald ya no quisiera jugar con ella?

— Vamos, cariño, te contaré una de esas historias que te gustan sobre Frejya.

Erýka era, de lejos, la debilidad de su padre. Rumores decían que Valgrim hijo de Torleif el gigante, se había ablandado cuando tuvo a su primera y última niña. Nadie podía imaginar que ese hombre podría sentir cariño, ternura y amor, pero la llegada de su niña le cambió. El jarl abrió los brazos, animando a su hija a unirse a ellos y Erýka ignoró la sensación que mordisqueaba su estómago. Deslizó una sonrisa apenas visible y corrió en su dirección, confiando plenamente en su padre. Los pies le colgaban sentada encima de su padre mientras que las miradas de los hombres eran evasivas, como si ocultaran una verdad a medias. Ottar, por el contrario, miraba a la niña, esbozando una sonrisa escalofriante para Erýka.

Valgrim se aclaró la garganta, dejando caer su pesado codo en la mesa, aún sostenía su cuerno de hidromiel. Todo quedó en silencio, no había risas, lo único que se oía era el murmullo de la madera chistando a cualquier leve movimiento mezclándose con los sorbos de hidromiel. Estaban atentos a su jarl, pues cuando hablaba, hasta el estruendo del Gran Salón parecía menguar.

— Escucha bien, hija del ámbar, porque esta historia aún no te la había contado.

Hizo una pausa y esbozó una sonrisa antes de comenzar. Dio un trago largo a su cuerno para remojarse los labios para volver a su posición anterior, aunque esta vez se inclinó un poco hacia delante para crear un ambiente más íntimo y misterioso.

— Hubo un tiempo en el que los dioses de Asgard necesitaban un muro más fuerte que cualquier otro para protegerse de los gigantes de hielo. Un constructor se presentó ante Odín y le prometió que podría levantarlo en tan solo un invierno. Pero, a cambio... —Valgrim alzó una ceja, dejando la tensión en el aire—. A cambio, exigió a Freyja como su esposa.

Hubo algunas risas y murmullos entre los guerreros. Erýka miraba con la boca entreabierta a su padre.

—¡Pedir la mano de la más bella entre los dioses! ¡Ja! El muy necio no sabía con quién se metía. Odín, junto a Loki y Thor hicieron un trato con el constructor, pensando que jamás podría acabar el muro a tiempo. Pero su caballo, un corcel poderoso y veloz, le ayudaba más de lo que habían imaginado. Cuando los dioses se dieron cuenta de que el muro estaría listo antes del invierno, supieron que perderían a Freyja.

— ¿Y Frejya? ¿Ella no podía decir que no quería? —preguntó la niña, sumergida en su pronta inocencia—. ¿Se dejó arrebatar como una simple moneda de oro en un botín?

— ¡No! —rugió Valgrim y casi todos chocaron sus espaldas contra la silla—. Freya no es ningún premio para nadie. Loki, el embustero, tuvo que transformarse en una yegua y atraer a su caballo lejos del constructor, haciéndole perder tiempo. Y cuando Odín vio que el trato no se cumpliría, ¿qué crees que hizo?

Un silencio se extendió por la mesa, hasta que uno de los hombres, Ragnvald, levantó su cuerno y gritó:

—¡Lo mató!

—¡Así es! —afirmó Valgrim, golpeando la mesa con su puño. La hidromiel de su cuenco se derramó como una cascada—. Thor lo aplastó con su martillo antes de que pudiera reclamar su recompensa.

La historia terminó con un estruendo de risas y golpes en la madera. Pero Valgrim, sin apartar su mirada de Erýka, habló más bajo, con un deje de orgullo.

—Freyja no necesita espadas ni martillos, pequeña hija del ámbar. Su belleza es un arma, su voluntad, un escudo. Nadie le arrebata lo que es suyo.

Los zafiros de Erýka brillaban bajo la sombra de una sonrisa embelesada por la historia e ilusionada con querer ser como la vanir algún día. Ella no necesitaría ni armas ni escudo, solamente su belleza para defenderse. Para sobrevivir...

Su sonrisa fue robada cuando Ottar obligó a Tove a levantarse de su regazo, ella no corrió pero su marcha apresurada tenía la urgencia de un cachorro huyendo de un depredador. Tras ella, él se levantó con calma, con la pesadez de quien sabe que tiene el control, la silla rasgaba el suelo. Fijó sus ojos en Valgrim a tiempo que posaba sus manos en la mesa y su pelo largo caía sobre su hombro. El jarl le devolvió el gesto, con la mandíbula tensa.

— Entonces, ¿has acabado la historia, Valgrim el Negro? —pronunció con cierta lentitud el caudillo, como si saboreara el momento—. No quiero interrumpir.

El Gran Salón enmudeció. Ni siquiera la madera osó crujir bajo sus pies. Ottar acababa de lograr tensar los huesos de la niña. No sería la última vez en sentir miedo hacia él, pero sí la primera. Erýka alzó los ojos hacia su padre, desde abajo vio cómo arrugaba el ceño y la nariz, signo de desconfianza. Algo no iba bien. Lo supo cuando recorrió con la vista el cuerpo del caudillo, se detuvo a la altura de la cadera, donde se percibía el mango de un arma, apenas visible bajo sus ropas. Su estómago se encogió. Ottar la vio notar su secreto y le sostuvo la mirada con una sonrisa aún danzando en sus labios. En un acto socarrón, él puso un dedo sobre sus labios dejando escapar un “shhh” muy bajo. La respiración empezaba a dificultarse para la niña.

— Oh.., —murmuró, su voz estaba untada de falsa tristeza— ¿Era necesario comprometer en esto a la hija del ámbar?

La sutil amenaza despertó a Valgrim quien reaccionó al instante. Asió por los brazos a Erýka y la soltó en el suelo con un movimiento firme antes de incorporarse con algo de torpeza por su estado. Su primer instinto fue interponerse entre ella y el peligro, como un lobo protegiendo a su cría.

— ¡Por Odín! ¡¿Qué coño es esto?! —bramó ahora Valgrim, y su furia hizo temblar el Gran Salón.

El resto de los hombres se pusieron también en pie, siguiendo a Ragnvald, el más cercano a Ottar. Las sombras bailaron bajo el fuego de las antorchas, reflejándose en los mangos de las espadas que, aunque aún ocultas, comenzaban a brillar con amenaza. Erýka, protegida tras el cuerpo de su padre, no podía entender la magnitud del asunto.

— Tu poder acaba hoy, Valgrim el Negro —proclamó Ottar, erguido con la seguridad de quien se sabe ganador—. Te desafío en un holmganga. Tengo el respaldo de todos, ya no eres la leyenda del Negro.

— ¿Te ves capaz de matarme en un duelo, desgraciado?

Valgrim escupió a la cara de Ottar pero lejos de reaccionar mal, este simplemente se limpió con la mano antes de desenvainar la espada que había mantenido oculta. Dio un paso en frente, quedando a escasos centímetros del jarl.

— A partir de hoy no serás más que carne, huesos y sangre sobre la nieve.

Tras pronunciar las palabras con la tranquilidad de un mar en calma, pero en sus ojos brillaba la tormenta. Luego, sin más, salió dejando entrar un cañón de frío helado de la nieve por la puerta. Valgrim gruñó y recorrió con la mirada a los que creía sus mejores hombres pero ninguno se la sostuvo mas que Ragnvald. La presión pudo más que la razón, y sin siquiera volverse hacia su hija, avanzó tras Ottar.

— ¡Quédate aquí, Erýka!

Uno a uno, los hombres lo siguieron, como si se llevaran el calor de las antorchas que ahora se hallaban apagadas.

Erýka se quedó inmóvil. Su respiración se volvió un eco en el vacío que habían dejado los guerreros al partir. A su espalda, las puertas permanecían abiertas, dejando entrar el murmullo de la multitud que se había aglomerado en torno a Valgrim y Ottar. Los vítores y cuchicheos llegaban a sus oídos como si ya estuviera entre ellos. No necesitaba volverse para saber qué estaba pasando. El choque del metal de sus armas retumbó en sus oídos.

Su padre era el guerrero más formidable de toda Noruega. No podía caer.

Un abrazo por la espalda la sacó de su ensimismamiento, el olor de su madre embriagó sus sentidos, calmando el temblor de sus extremidades por unos instantes. Ástríðr, la giró con urgencia hacia ella y le sostuvo el rostro entre sus manos.

—Cariño, tu hermano, ¿dónde está tu hermano? —preguntó desesperada con la voz quebrada—. Tenemos que irnos, ¿entiendes? No tenemos tiempo.

La mujer estaba de rodillas, observando el rostro de su hija. En sus ojos ardía el miedo, sabía que aquello era algo más que un reto, algo más que un caudillo revelándose. Erýka, aún así, no comprendió el peligro que acechaba, ella confiaba en Valgrim, su padre. No hubo respuesta, tan solo apartó las manos de su madre y al fin sus piernas reaccionaron. Ástríðr intentó detenerla, pero no fue lo suficientemente rápida en incorporarse. Antes de que pudiera agarrarla por el vestido, Erýka ya corría por la nieve dejando a su madre en el suelo gritando su nombre.

Erýka corría con dificultad sobre la gruesa capa de nieve. El aire olía al hambre de la gente y a sangre. La multitud delataba dónde estaba ocurriendo la escena, la niña se lanzó en esa dirección, haciéndose paso con desesperación entre los cuerpo apretados.

Cuando llego a la primera fila, su aliento se escapó en un jadeo helado.

Valgrim aún estaba en pie.

Ottar sangraba por el muslo izquierdo y cojeaba ligeramente. Ella pudo exhalar un suspiro de alivio cuando se llevó la mano al corazón al ver la espada del traidor tirada en el suelo, tras de Valgrim.

Sabía que su padre no podía ser derrotado.

Él alzaba la espada, dejando escapar un grito que retumbaba sobre la llanura helada. Pero aunque estaba en ventaja, sus pasos no eran firmes. La hidromiel pesaba en sus venas. Su voz se apagó cuando nuevos gritos rasgaron el aire. El sonido del hierro chocando se mezcló con el ulular del viento. Valgrim miró a su alrededor, buscando una nueva amenaza. Entonces los vio. Los hombres de Ottar estaban atacando a los que aún rendían lealtad a Valgrim. Pero Erýka ya no miraba a su padre, sino al otro a quien le habían dado otra arma. No hubo tiempo para advertirlo. En un solo segundo de despiste, el hacha ya estaba clavada en el pecho de Valgrim.

— ¡No!

Erýka corrió de inmediato hasta su padre ya caía, la nieve lo recibió con un golpe cruel. Ottar tenía una respiración agitada y la pierna herida le temblaba, era joven de modo que pudo aguantar con el orgullo intacto.

Valgrim seguía vivo. El vaho se escapaba de la boca, cada vez más débil. Ríos de sangre oscura teñían la nieve. La niña se arrodilló a su lado de su más admirada figura, incluso por encima de cualquier *æsir. Erýka acunó el rostro de su padre en sus pequeñas y finas manos, obligándole a mirarla. Buscaba una promesa de que se encontraría bien, la sabía falsa pero sus lágrimas la buscaban. Las lágrimas temblaban en sus pestañas, negándose a caer. Pero cuando el sol logró abrirse paso por un instante entre las nubes grises, las gotas resbalaron por sus mejillas y cayeron sobre la piel de su padre.

Los débiles rayos iluminaron su rostro, tiñendo de ámbar la tristeza en sus ojos.

—Erýka... —musitó Valgrim con la respiración entrecortada. Con su última fuerza pudo limpiar las gotas con las yemas de sus dedos de la mejilla de su hija—. Hija del... ámbar... Erý-ka, la Diosa Mor-tal no llorará nu-nunca más.

La gran mano del hombre cayó y sus ojos se perdieron en el vacío. Las palabras se llevaron el último aliento que le quedaba. Valgrim el Negro dejó de existir para convertirse en la leyenda que dio vida a la Diosa Mortal que nació en ese instante. Erýka ya no lloraba, su furia se alzó sobre el cadáver de su padre. Sus manos temblaban aún junto a su labio inferior, pero cuando alzó su mirada hacia Ottar, el pudo encontrar un fuego distinto.

Una promesa.

—Témeme Ottar el Traidor porque voy a ser el vívido fantasma de Valgrim el Negro.

( 𓊝 ) . GLOSARIO · ──────────

* Vetur : estación del año referente al invierno. De octubre a abril, tiempo para refugiarse, prepararse para la próxima temporada y convivir en la aldea.

* Jólblót : Celebrado en el solsticio de invierno (alrededor del 21 de diciembre). Dedicado a Odin, Thor y Freyr, con banquetes y sacrificios para asegurar la fertilidad y el renacimiento del sol. Luego se convirtió en la festividad de Jól (Yule), que influyó en la Navidad cristiana.

* æsir : Los æsir son los principales dioses del panteón nórdico. Están emparentados con Odín y habitan en Asgard.

* Valquiria : Las valquirias o valkirias son, entidades femeninas menores que servían a Odín bajo el mando de Frejya, en la mitología nórdica.



Let ⠀─̤ ⠀ ͟𝙣͟𝙞͟𝙙͟.𝗁𝖔̈𝗀𝗀 know what you thought about this chapter!
Love this

2

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

1

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Charly's Weihnachten

T.M: Ich kann es gar nicht anders sagen also ich liebe diese Geschichte einfach. Sie hat für mich einfach alles was es braucht. Sie hat mich einfach mitgenommen auf eine echt schöne Reise. Danke❤️

Read Now
Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Read Now
Luna auf der Flucht

Grazia: Wirklich tolle Geschichte mit Klasse Charakter 👍🏻

Read Now
Ruthless Lord

franny_panchis: Su padre la separó de ella por que no soportaba verla ya que se parece a su madre.Su padre, un lord, le arregla un matrimonio con el mejor soldado del rey .

Read Now
Death's Shadow MC Book 1

shay: I enjoyed this story, I love the FMC she’s badass, but also sweet. I also love the MMC, he’s hardcore but protective, which is so hot. The story has excitement and love, it’s great in my book, and the spice is beautifully written.🥹🌶️🌶️🌶️🌶️😍🥵😱😏

Read Now
Called by the Alpha

Kabir Pal: Must read....even after reading too many werewolf stories...this one gives a fresh vibe...

Read Now
Buried Alive

Vika Kostyuk: NGL, when I read the title of the story as 'Buried Alive' and saw a pregnant woman on the cover, I was expecting it to get sad, dark and brutally painful, maybe depressing, but as they say never judge a book by it's cover and title.The first chapter did bring sadness and tackled depressing parts wit...

Read Now
Ein Kuss für den CEO

eLue: Dieses „Buch“ ist so schön, ich muss mich zwischendurch bemerkbar machen, bevor der Roman zu recht in den Verkauf kommt.Luftig, leicht, lustig und trotzdem wunderschöne, ernsthafte Romantik, ohne aufdringlich zu sein. Man taucht ein beim Lesen in rosarote, schöne Gefühlsfelder wie aus Blumen und Duf...

Read Now