pura, nítida y triunfal.
Ambos chicos permanecían recostados sobre la cama del argentino, mientras la atención de los jóvenes se la llevaba el celular en la mano del dueño de la habitación, que se dedicaba a pasar los distintos posts que aparecían en su feed de instagram con poca importancia, hasta que una de ellas llamó su atención, volteando su vista al británico con una de esas sonrisas que sólo él tenía, delatando la picardía que iban a tener sus palabras.
─ mirá Lando, de cuando le hicimos la cola. ─
musitó mientras le presumía la pantalla del aparato móvil en donde se veía una jugada icónica de Maradona apodada la “Mano de Dios” en el mítico partido de Argentina vs Inglaterra en 1986.
Lando observaba sin mucha emoción, mirando con sus ojos entrecerrados a Franco, el cuál solo se burlaba de él por ese gol hecho cuando ninguno de los dos había nacido y en una copa del mundo que no vivieron; rodó sus ojos pues el menor no dejaba de hablar de ello, mostrando el segundo gol que había hecho el mismo jugador. En cierto punto se estaba hartando de la tomada de pelo que le estaba haciendo franco, por lo qué, esbozó una sonrisa mientras lo miraba con sus cejas levantadas.
─ mucho fútbol y lo que quieras, pero para ganar unas islitas no pueden con nosotros. ─
Musitó con tono de burla, esperando tal vez un golpe por parte de su novio o alguna reacción por el chiste, pero lentamente esa sonrisa tonta que adornaba su rostro se fue transformando en una expresión seria. Lo fulminaba con la mirada, de cierta forma le estaba dando miedo, nunca lo había visto así.
Ante esto, Lando comenzó a mover sus manos en signo de negación, mientras tragaba duro, tratando de que su franquito no se enojara por esa boludez.
─ Gordo perdón, era un chiste, no te enojes, por favor amor. ─
Dijo nervioso, tratando de imitar ese apodo que usualmente le decía su argentino, pero éste ni se inmutó, ni hizo su típico gesto que solía hacer cuando le daba ternura su mala pronunciación de ese español que tanto usaba su chico. En cambio, Franco siguió mirando, de una forma que no pudo decifrar, hasta que en un movimiento lo dejó de abrazar, levantándose de la cama que compartían.
Mierda, pensó el inglés, mirando ahora como su novio se iba de su campo visual, deduciendo que había ido hacia su clóset compartido, pues escuchaba como el menor buscaba en los varios cajones algo que no sabía que era. Pensó el peor escenario posible, ya se estaba imaginando con su valija fuera de su departamento, siendo corrido de su casa por su novio.
Seguía divagando sobre su incierto futuro hasta que pudo ver a franco nuevamente, ahora a pie de la cama mirándolo aún con su rostro serio. Analizó lo que traía en sus manos y no entendió bien, era una de sus tantas remeras de la selección argentina, pero se podía ver que no tenía su tamaño habitual, más bien, se observaba el como había sido cortada sin mucha prolijidad o paciencia, de forma que había quedado como un pequeño crop top.
Su mirada viajó otra vez a esos hermosos ojos que lo miraban fijo, se sintió intimidado por el silencio que acunaba la habitación, hasta que el menor decidió romperlo.
─ Sacate todo lando. ─
Su voz se escuchaba oscura, demandante, cosa que lo hizo estremecer y sin pensarlo dos veces acató las órdenes, sintiéndose repentinamente cohibido ante su desnudez y esa mirada que lo comía entero.
─ ahora te pones eso sin quejas. ─
Le tiro la camiseta mal cortada, frunció su ceño tomando la tela, pero por el cómo la intensidad con la que lo miraba se intensificó por su gesto decidió no protestar, suspirando para luego ponerse la prenda, viendo su propio pecho cubierto por ella, pero dejando parte de su vientre al descubierto, sin contar el hecho que no tenía ropa a parte de eso que le había dado su chico.
─ ¿felíz? ─
Pudo notar las pupilas ajenas agrandarse mientras lo analizaba, de cierta forma le gustaba su forma de verlo, notando pizcas de algo más, ya no era tanto de enojo, pero sí algo más que no lograba entender del todo.
El accionar ajeno lo sacó de su mundo, para que al darse cuenta ya se encontraba esposado al respaldar metálico; quiso tirar de sus manos pero era imposible, por lo que no le quedó otra que mirar ahora al argentino sentado sobre su pecho, éste le sonreía con superioridad mirándolo desde arriba, demostrando quién era el que tenía el poder de la situación en ese momento, quién era el que mandaba.
─ te ves tan caliente con la casaca de la selección. ─
Su sonrisa no se fue de su rostro, mientras comenzaba a quitar su propia ropa, sin salirse de encima del mayor, quería que lo viera, que se calentara con el simple hecho de tenerlo tan cerca pero no poder tomarlo.
─ te voy a mostrar lo que un argentino es capaz. ─
Volvió a hablar Franco, desabrochando su pantalón el cuál contenía su dura erección, realmente se había excitado de ver a su novio con la camiseta argentina, con esa piel bronceada que hacía destacar tan bien los colores, la concha de la lora, como me calienta este pibe, pensó sin poder dejar de ver el cómo su británico observaba su miembro el cuál había soltado hace un instante. Esos ojos le demostraban el como anhelaba su chota en la boca y quién era él para negarse a eso.
─ te voy a cojer tan duro que te vas a olvidar que sos pirata. ─
Dió golpes con su miembro en la mejilla ajena, deleitándose por el ruido seco que hacía, para que sin avisarle meterlo en la boquita del mayor, dejando caer su cabeza hacía atrás mientras salía un gemido sin pudor alguno, se sentía tan caliente, tan húmedo que tuvo que tomar varias respiraciones para no penetrarle la garganta con fuerza. Lando mientras lo miraba desde su posición, lamiendo con lentitud el glande que atrapaba con sus labios, jadeando suave cuando este comenzó a meterse cada vez más por su cavidad bucal, llenando cada parte de ella con su pene, sintiéndose deleitado por su sabor, por su tamaño y por el como lo asfixiaba cada que su novio quería ir más profundo. Estaba en el cielo, si moría ahogado con esa pija, sabría que moriría felíz, sentimiento que reflejaba ya que pudo sentir la palma del argentino en su mejilla, dándole un sonoro golpe, comenzando a sentir su rostro cosquillear.
─ ¿te encanta tenerme en la boca, no es así, Norris? ─
Ahora la mano descendió a su cuello, por donde lo sostuvo para comenzar a moverse, deleitándose por los sonidos obscenos que salían de esos labios presos bajo suyo.
─ más que pirata, sos la putita del capitán. ─
Lando trató de abrir sus ojos, mirándolo lleno de pequeñas lágrimas que recorrían sus calientes mejillas; escucharlo hablando español mientras le garchaba la boca lo hacia excitar de sobremanera aún cuando no entendía que era aquello que le decía; Su cuerpo se removió de forma refleja cuando el chico encima suyo dió una fuerte embestida contra él, sintiendo las arcadas llegar, pero solo tosiendo ante esto, pudiendo respirar con normalidad al salirse el miembro de su boca.
Cuando recuperó el aire sintió un peso menos sobre sí, pudiendo seguir con sus ojos los movimientos ajenos; lo veía expectante a lo próximo que le haría, necesitando más, queriendo tener al argentino dentro lo antes posible.
Mientras su mente pensaba millones de posibilidades, frente suyo Franco se quitaba la poca ropa que le quedaba, dejando totalmente suelto su miembro brillante por la anterior mamada que le había dado.
─ quiero ese culito inglés pedir por mí. ─
En un rápido movimiento lo dió vuelta, sorprendiendose de la inesperada fuerza que había tenido su chico para poder girarlo, misma fuerza que usó para ponerlo sobre sus rodillas, quedando con sus caderas elevadas mientras su espalda se arqueaba y seguía el sendero de sus manos alzadas esposadas a la cama, el crop top que cubría su piel se había levantado un poco, dejando su espalda baja a la vista de esos ojos verdes que lo estaban deborando y podía sentirlo aún sin voltearse. Jadeó ante el repentino tacto, contradictorio a toda la situación, fran lo acariciaba con ternura, con total delicadeza, demostrando el cuánto lo amaba con unas simples caricias que hicieron sentir mariposas en su estómago para después abrir sus ojos cuando una de esas manos se estampó en su trasero, dios mío, como amaba lo impredecible que era su chico.
─ la puta madre Lando, roga, roga por tenerme dentro. ─
Pudo percibir desesperación en sus palabras, o las que llegó a entender. Sonrió mientras volteaba levemente su cabeza, mirándolo sobre sus hombros y pudo entender el porqué de su súplica; Fran lo miraba con sus ojos llenos de deseo, recorriendo cada milimetro de su piel sin pudor alguno, una de sus manos permanecía en su miembro, jugueteando con su glande mientras fijaba ahora su vista en esa pequeña entrada que palpitaba de vez en cuándo, sabía que franco quería destrozarlo, pero primero lo haria lloriquear por él hasta tener suficiente. El británico mordió su labio, sintiendo su pene gotear ante semejantes vistas, ya no podía más.
─ por favor fran, lléname de ti. ─
Sus miradas se cruzaron, haciendo que ambos se sonrojacen, pero eso no impidió al menor extender una de sus manos al contrario, apoyando en esos carnosos labios tres de sus dedos.
─ chupa, bebé. ─
Apenas lo escuchó abrió su boca, dejando que introduzca sus dedos en él, lamiéndolos como si se tratase de ese trozo de carne que había tenido anteriormente; cerró sus ojos mientras escuchaba el sutil jadeo proveniente de su novio, haciéndolo sonreír, le encantaba cada una de los gestos del argentino, era tan expresivo al momento de tener relaciones que eso solo lo hacía excitarse más.
Luego de un rato en donde solo se dedicó a lubricar, finalmente el menor sacó sus húmedos dedos de su boca, siguiendo el camino de su brazo hasta que se perdió entre sus piernas, sintiéndose repentinamente nervioso por el roce de uno de sus dedos en su entrada; generalmente era él quién tenía al argentino en esta situación, pero el como se habían intercambiado los roles no le podía importar menos, solo sentía su corazón latir con rapidez y cierta timidez abrazó su cuerpo, sentimiento que pudo ser transmitido a su novio, el cuál comenzó a juguetear en su esfinter pero sin llegar a introducirse.
─ relájate, inglés. ─
Aunque lo seguía apodando así, su voz se había ablandado muchísimo y su mano libre sobre su trasero lo confirmaba, ya que lo acariciaba con lentitud mientras iba introduciendo lentamente su dedo en él. Lando suspiró, relajando su cuerpo bajo el del contrario, dispuesto a disfrutar lo que su novio le proponía, por lo qué, movió con cuidado su propia cintura, sintiendo como se iba abriendo con cada movimiento, a la vez que sentía leves descargas por su espalda, cosa que solo lo motivaba a seguir.
Pasaron los minutos y solo podía cerrar sus ojos mientras su boca permanecia levemente abierta, soltando jadeos sin vergüenza alguna; los tres dedos de Franco se movían increíblemente bien dentro suyo, estirandolo de forma exquisita, tocando esos lugares que debían ser tocados y sacándole varios estremecimientos a su mayor, pero no eran suficientes, él quería más, específicamente lo quería a su argentino dentro suyo, que de tan solo imaginarlo apretaba sus paredes, tomando de forma abrazadora los dedos ajenos.
─ basta ya Franco, estoy listo. ─
Empujó su propias caderas hacía atrás, logrando la profundidad que necesitaba, pero bufando cuando dejó de sentir sus dedos dentro suyo, abriendo sus ojos como monedas apenas percibió el glande del otro entrando en él, mierda, era totalmente otra cosa, sus paredes se expandían con cada centímetro que se introducía en él; ardía, claramente que ardía, pero a la vez una ráfaga de calor innundaba su cuerpo, era impresionante como ese dolor se podía mezclar tan bien con el placer de tenerlo dentro.
Cuando al fin estuvo toda la extensión introducida en él no pudo evitar soltar un pesado suspiro, se sentía lleno, era levemente incómodo pero con pasar de los segundos comenzó a desesperarse ante la quietud de su novio, intentó mover sus caderas pero unas manos en su cintura se lo impidieron, empujándolo levemente hacía abajo, casi pegando su pecho a las sábanas.
─ yo soy el que decide como se hacen las cosas, no me hagas ponerte en tu lugar. ─
murmuró Franco, saliéndose con lentitud para luego sorprenderlo con una fuerte estocada, cosa que lo hizo gemir repentinamente, se había sentido tan bien que el hecho de que se quedara quieto solo lo desesperaba.
─ por favor, por favor muévete. ─
su voz había salido con un tono de súplica que jamás pensó escuchar, y pareciera que al contrario eso le había agradado ya que finalmente le estaba dando lo que quería, suaves embestidas que lo hacían replantearse el por qué había tardado tanto en probar esto; Franco lo estaba moviendo de una forma que lo hacía gemir y jadear, pero aún quería más, deseaba ver esa rudeza con la cuál había comenzado todo esto.
Inclinó su cintura hacía atrás y como respuesta recibió una fuerte nalgada, haciendo que su piel ardiera por el reciente golpe; mordió su labio, dudoso si valía la pena forzar la paciencia del otro.
─ parece que no vas a parar hasta obtener lo que quieres, tan fiel a tu nación. ─
el argentino se había inclinado sobre su cuerpo, dejando su pecho pegado a la espalda ajena, pronunciando esas palabras en forma de susurro en una de sus orejas, para luego descender a su cuello, comenzando a llenarlo de múltiples marcas y mordidas, para después darle una fuerte embestida, en donde el mayor tuvo que poner rígido su cuerpo para no caer contra el colchón. Luego de eso, y de un par más de mordisqueos a su piel, Fran comenzó a moverse con más velocidad, muchísima de golpe, generando que su británico solo se moviera extasiado de sus golpes directos a ese lugar que nunca había explotado, Franco golpeaba sin parar su próstata y eso solo lo había vuelto un mar de gemidos y casi gritos coronados por el nombre del argentino; éste, en cambio, sonrió para parar sus penetraciones de la misma forma en que comenzaron, quedándose quieto nuevamente, produciendo que el chico bajo suyo chillara, lloriqueando por el como lo estaba haciendo sufrir, para segundos después tener su rostro pegado a la superficie en la cuál se encontraban, mientras su cabello era tirado por esa mano que lo estaba haciendo quedar inmóvil. Intentó mirar de reojo al menor, el cuál no dejaba de sonreir con picardía, volviendo a acercarse a su oído.
─ quiero escucharte gritar mi nombre mientras rogas por tener mi pija clavada en vos, bebé, porque hasta no tenerte llorando por mi, no pienso hacer lo que vos querés. ─
Su mirada se intensificó después de hablar, mientras Lando solo pudo morder su labio, se sentía humillado, pero eso le estaba encantando, amaba que su novio se portara así con él, de esa forma que jamás imaginaba que el argentino podía ser; apartó su mirada, cerrando sus ojos cuando Franco movió su propia cintura en círculo, llevándolo al límite y haciéndolo recordar que esperaba su respuesta, por lo qué, respiró profundamente para volver a verlo desde su posición, sumiso ante el accionar ajeno.
─ por favor fran, muévete, quiero sentirte profundo, que me rompas en dos, que me llenes de tu semen, usame, por favor usame, soy tu putita. ─
Un notorio sonrojo se instaló en el rostro del británico, sintiéndose bochornoso por la situación, pero recibiendo lo que tanto había rogado porque al instante de dejar de hablar su novio comenzó nuevamente a penetrarlo de forma dura, haciéndolo gemir con fuerza su nombre.
El ruido de sus pieles chocando era sinfonía para los oídos de ambos, mezclandose con los desesperados balbuceos que tenía su mayor bajo suyo, y sus propios gemidos ante el calor que lo envolvía, era una locura, pero no pensaba parar.
Una de sus manos se dirigió al desatendido miembro británico, sonriendo amplio ante la humedad que este desprendía y por el cómo se había movido su novio por el tacto; envolvió su mano alrededor de su pene, comenzando a masturbarlo a la velocidad de sus embestidas, recibiendo como respuesta un Lando hecho un desastre, lloriqueando, murmurando palabras que no entendía mientras su cuerpo temblaba ante las estimulaciones que lo atravesaban, sus manos hechas puño sin poder moverse por las esposas, la camiseta desalineada ante tanto movimiento, era una vista increíble, que lo estaba arrastrando hasta lo más profundo del infierno, estaba cerca de explotar, pero aún no quería parar, por lo qué, se salió rápidamente del contrario, para que antes de que se diese cuenta volver a tenerlo frente suyo, comenzando un desesperado beso mientras se posicionaba entre sus piernas abiertas, retomando con su trabajo de penetrar al inglés.
Lando mantenía su vista perdida, consumido por las sensaciones mientras su novio seguía dándole con rudeza, en ese punto, sus piernas habían terminado sobre los hombros ajenos, cambiando la trayectoria en la cuál lo penetraba, recibiendo ahora cada golpe en su próstata, deliraba bajo esos brazos, ese cuerpo que era cubierto por una fina capa de sudor. Trató de enfocar su vista en el chico frente suyo y sintió que en cualquier momento terminaría ahí mismo: Franco con su propio labio atrapado entre sus dientes, mientras sus ojos permanecían cerrados, perdido también en su propio placer, sus rulos pegados a su frente a causa de la sudoración y sus mejillas rojas ante tanto esfuerzo. Se quedó sin aire contemplando a su contrario, sintiendo las características cosquillas en su vientre, por lo que decidió salir de su trance para volver a hablar, aunque con dificultad.
─ estoy tan cerca fran, hazme terminar para ti. ─
Parecía que esas palabras habían desatado algo en su menor, porque comenzó a arremeter contra su cuerpo con una energía que no sabía de donde la había sacado.
Su boca permanecía abierta, ya sin poder salir un sonido alguno ante la ráfaga de placer que atravesaba todo su cuerpo, por lo qué decidió ya no resistirse más, cayendo en brazos de su inminente y abundante orgasmo, yéndose en finas lineas que comenzaron a caer por todo su pecho manchando la camiseta que tenía y algunas gotas que habían llegado a alcanzar los pectorales ajenos.
Tomo aire y dejó salir un fuerte gemido desde lo más profundo de su ser, había terminado al fin, de una forma increíble, pero la sobreestimulación lo estaba matando, sintiendo sus múltiples espasmos por cada una de las embestidas ajenas que le proporcionaba su menor, por lo qué con ojos llorosos lo miró.
Decidió abrir sus ojos, encontrándose con un Lando totalmente perdido por su reciente corrida, esas paredes lo estaban apretando tan bien y esos ojos lo miraban con tanta súplica que ya no pudo más, derramando todo su líquido dentro de su británico, tirando su cabeza hacía atrás mientras sudor recorría su frente, perdiéndose por su cuello; gimió fuerte, deleitándose de las corrientes eléctricas que viajaban por su espalda, haciéndolo estremecer.
Cuando su cuerpo decidió volver a reaccionar ante su duro orgasmo se tiró sobre el cuerpo bajo suyo, sintiendo como era envuelto por las piernas ajenas para que aún no se saliera, cosa que lo hizo sonreir, escondiendo su rostro por unos minutos en el cuello ajeno, para qué luego, con una gran fiaca, decidir al fin soltar a su británico de esas cadenas que mantenían sus manos en alto.
Cuando ya lo había soltado, Lando acarició sus propias muñecas, siendo seguido por su novio que las tomó y besó con cuidado, haciéndolo sonreír, para luego ser aplastado por ese argentino, riendo mientras lo abrazaba por fuerza, dejando múltiples besos en sus labios, totalmente contrario a la situación que antes lo envolvían.
─ no vuelvas a joder con eso, porque la próxima será peor. ─
Advirtió Franco cuando ya se habían calmado, estando recostados y siendo abrazado por su menor; Lando sólo rió, asintiendo, tal vez molestarlo más seguido sería algo que se plantearía repetir.
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HOLA, espero no haber ofendido a nadie con la temática de este one-shot, espero lo hayan disfrutado, si desean algun otro shipp, dejenmelo saber, sin más, gracias por leer. 𖹭
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