Obsesion Infantil

Summary

Seong Gi-hun, un omega que creció hasta su adolescencia en compañía de sus amigos de la infancia, se ve obligado a separarse de ellos para lograr prosperar. Al regresar años después, descubre que muchas cosas han cambiado, no solo su ciudad o su pueblo, sino que sus amigos ya no son los mismos con los cuales convivio alguna vez, algo cambio, algo nuevo que le infringe temor. El lo desconoce pero esos amigos de su infancia presentaban cierta obsesión por el, la cual no llego a su punto máximo debido a su abrupta separación, pero ahora con su regreso, esta obsesión, regresara mas fuerte que nunca, provocando cambios muy severos en las vidas de los cinco amigos.

Status
Ongoing
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
18+

I-.Infancia perfecta Pt1

El sol empezaba a asomarse en el horizonte, filtrando su luz entre las hendiduras de la cortinas de la habitación de Seong Gi-hun, el niño, al sentir los rayos de luz en su cara, despertó, incorporándose lentamente mientras se sentaba en la cama, un leve bostezo escapo de su boca, pues aun seguía medio dormido, eso cambio cuando miro el reloj que tenia en su mesita de noche, al ver la hora se sobresalto y se levanto abruptamente de la cama, dirigiéndose a su baño para lavar su cara y cepillar sus dientes, al salir se comenzó a vestir frenéticamente y al terminar salió de su habitación, bajo las escaleras rápidamente y se sentó en la mesa dispuesto a desayunar lo mas rápido posible, pues se le hacia tarde.

-Buen día mama- saludo mientras se disponía a comer su desayuno, que ya estaba servido en el plato.

-Buenos días hijo- contesto su madre devolviendo e saludo. -Pensé que no te levantarías- añadió mientras se giraba hacia el fregadero a lavar los trastes.

-Lo se, me quede dormido- dijo mientras devoraba su desayuno. En esta ocasión eran waffles con arándanos y miel de maple.

-No comas tan rápido Gi-hun, te vas a atragantar- advirtió su madre, viendo la desesperación de su hijo por acabar su desayuno. -Lo siento, me tengo que ir, voy tarde para ver a Sang-woo. Te amo adiós- contesto Gi-hun mientras tomaba lo último de su desayuno y se disponía a salir de su casa y correr lo mar rápido que pudiera.

-Espera, no olvides tu chaque....ta- su madre intento recordarle pero fue interrumpida por el estruendo de la puerta principal. -Ay estos niños- dijo para si misma mientras seguía lavando platos.

POV: Gi-hun

Corría lo mas rápido que podía, no sabia cuando se había echo tan tarde, cuando me desperté el sol apenas comenzaba a salir y ahora ya estaba en todo su esplendor, brillando e iluminando todo el barrio de Ssangmun-dong.

-Sang-woo va a matarme- pensé mientras continuaba corriendo.

-Ya estoy aquí- dije mientras me inclinaba un poco y colocaba mis mano sobre mis muslos para intentar recobrar el aliento. -Llegas tarde- dijo Sang-woo mientras pasaba su vista del reloj a mi. -Específicamente doce minutos con 34 segundos- agrego mientras analizaba mi postura. -Ya se ya se, perdón, no conté el tiempo- conteste mientras componía mi postura. -Me di cuenta, si usarás el reloj que te regale por tu cumpleaños no llegarías tarde a todos lados-.

Es cierto, el me había regalado ese reloj en mi cumpleaños número ocho, mi último cumpleaños, pero la verdad no era alguien que usará reloj, ni siquiera me acordaba de que lo llevaba puesto, incluso varias veces me había duchado con el sin percatarme de su presencia, obviamente eso no se lo diría a Sang-woo, no quería que me matara por no cuidar las cosas, aunque no lo había hecho a propósito, siempre suelo ser muy descuidado, yo no soy como Sang-woo, el es controlador, perfeccionista y sobre todo muy estricto, yo suelo conformarme con las cosas.

-Vamos, que el tiempo vuela- dijo mientras me tomaba de la muñeca y me jalaba hacia un lado de la calle. Sacándome de mis pensamientos. -Espera, ya voy ya voy- dije siguiéndolo hacia la dirección donde iba.

Llegamos a un callejón en el cual nos adentramos para después sentarnos a mitad de este. Hasta ahora había notado que Sang-woo llevaba una caja de cartón un una mano, se me hacia raro, el nunca cargaba cosas, mucho menos en cajas de cartón.

-Que es eso?- pregunte con curiosidad, señalando la caja de cartón que había colocado ha un lado de el. -Pues mi mama dijo que era riesgoso que dos niños de ocho y nueve años anduvieran solos por las calles de Dobong-gu, así que me dijo que nos quedáramos cerca y jugáramos con esto- contesto mientras colocaba la caja en frente de nosotros. -Pero eres un alfa, no se supone que eso le debería de dar seguridad- analizaba la caja con curiosidad, quería saber lo que había adentro lo mas rápido posible. -Eso mismo dije, pero contesto que al ser muy pequeños seguía siendo un riesgo- dijo con un poco de ira en su voz. -Así que ahora jugaremos con esto- en ese momento destapo la caja y lo que vi dentro de ella me desconcertó un poco. -Juegos tradicionales?- pregunte mientras analizaba bien el contenido. Dentro de la caja había un estuche de plástico negro en forma de circulo, dos cuadrados de papel, una figurilla de piedra, una pequeña caja de madera y un trompo.

-Sip, lo se es raro, me sorprende que mi mama aun los tenga, la verdad no los conozco todos, solo este y este- menciono, mientras tomaba la estatua de piedra y los cuadrados de papel.

-Que son?- pregunte con curiosidad. -Bueno este me enseño a jugar mi papa, es una estatua de piedra y tienes que ponerla a cierta distancia para intentar tirarla; y este no lo conozco tan bien, solo que vi a un señor jugando en el metro con el, se llama ddakji y creo q debes de escoger uno de los cuadrados e intentar voltear el otro con el que escogiste de un golpe- termino de explicar y volvió a dejar la estatua y el ddakji en la caja.

-Tu cuales conoces- me vio directamente y extendió la caja hacia mi. -Bueno... Este se llama gonggi- dije tomando el estuche de plástico y abriéndolo, dejando ver cinco piezas de colores. -Y este se llama jegi, he visto a unos niños enfrente de mi casa jugar con el, se supone que tienes que patearlo las veces que puedas sin que se caiga al piso- todo eso lo explique mientras tomaba la caja de madera y la abría, dejando ver un disco con cerdas de colores unidad a el.

-Y el tal gonggi, como se juega?- pregunto Sang-woo tomando el estuche de plástico en sus manos-. -Ese es el mas divertido- mencione con entusiasmo mientras le quitaba el estuche de las manos, accidentalmente roce sus manos mas de la cuenta provocándome un escalofrió ante su piel áspera, pensé que diría algo pero solamente se limito a mirar hacía el suelo y ponerse rojo.

-Mi mama me enseño a jugarlo, tienes que tomar las cinco piezas y dejarlas caer, luego tomas una, la lanzas y la tienes que atrapar, luego lanzas la ya atrapaste, tomas otra del piso y atrapas la que lanzaste, todo con la misma mano y así te vas, lanzas las dos que tienes en la mano, tomas otra y atrapas las que lanzaste, haces esto hasta que te quedes sin piezas por agarrar- Sang-woo tenía una mirada de escepticismo en la cara como si no estuviera impresionado. -Así de fácil- pregunto alzando una ceja. Esta decidido, voy a poner a este alfa arrogante en su lugar.

-Nop, después de atrapar todas tienes que volver a dejarlas caer, y luego lanzas una, la atrapas y la vuelves a lanzar, pero ahora en vez de tomar solo una del piso, vas a tomar dos y tienes que atrapar todas con la misma mano, luego, lanzas las tres que ya atrapaste y tomas las últimas dos del suelo, para después atrapar las tres que lanzaste; y ahí no termina, una vez que atrapaste todas, las vuelves a dejar caer y ahora vas a atrapar de tres en tres y cuando acabes de cuatro en cuatro y para el último nivel, vas a tomar las cinco, las lanzas y tienen que caer todas en tus dedos con la palma hacia abajo, después vas a elevarlas y voltear tu mano rápidamente para agarrarlas al mismo tiempo- mientras explicaba hacia lo que decía sin prestarle atención a Sang-woo, al terminar de explicar y jugar, lo mire y vi en su cara una mirada de sorpresa y algo mas, tal vez admiración. -y listo, así se juega el gonggi, se te sigue haciendo fácil?- dije con sarcasmo mientras miraba a Sang-woo.

-Por supuesto que si, es mas, dame eso, te demostraré que yo también puedo- dijo mientras tomaba las piezas y se disponía a jugar, era obvio que no iba a admitir que le sorprendió lo bueno que era, pero la verdad ya me lo esperaba.


POV: Gi-hun

El ego de Sang-woo era tan grande que paso casi toda la mitad del día intentando completar el juego de gonggi, lastimosamente para el, no logro para de la primera fase.

-Creo que ya deberías dejar eso, que tal si jugamos otra cosa- sugerí tomando la caja de cartón y poniéndola sobre mis piernas, estaba asentado en forma de mariposa, pues ya me había cansado de ver a Sang-woo, al principio fue divertido verlo fallar pero después fue tedioso y aburrido.

-Cállate, ya casi lo logro- dijo sin para de intentar. Una y otra vez las piezas volaban debido a que no era capaz de tomarlas todas.

Estábamos tan concentrados, el jugando y yo viendo que no notamos que tres sombras aparecieron en el callejón, Sang-woo al estar de espaldas ni siquiera las noto, pero yo al estar de frente las logre ver cuando se acercaron, de hecho, las vi cuando estaban prácticamente atrás de Sang-woo.

Alcé la vista viendo a tres niños mas o menos de la edad de Sang-woo, al estar parados y Sang-woo sentado se veian mas altos. el que estaba justo detrás de Sang-woo tenía una tez un poco morena, pelo de color café casi chocolate y de mirada fría y serena, el que estaba a su izquierda era un poco mas alto que el, pero eran casi idénticos, solo que este era pelinegro, el último que se encontraba a la derecha del de ojos serenos era el mas alto de los tres, incluso talvez, mas alto que Sang-woo, tenía la piel blanca pero de un tono normal, el pelo negro con brillo azulado y sus ojos grandes y profundos, con una profundidad parecida a la del mar, a mi parecer todos debian ser alfas, su postura y su anatomia gritaban eso, desde luego eran alfas.

-Ehhhh....Sang-woo..- dije intentando llamar la atención de mi amigo sin quitarle la vista de encima a eso otros niños. -No me interrumpas, casi lo logro- seguia concentrado en el gonggi a tal grado que ni siquiera alzo su mirada. -Maldito arrogante- pensé.

-Que estas haciendo Sang-woo- pregunto una voz desconocida.


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