Capítulo 1
La sensación de los neumáticos encima de mi cuerpo no había desaparecido después de perder el conocimiento.
Mis sentidos recibían toda la información de manera muy vaga y lejana, como si estuviera dentro de un sueño semiconsciente.
¿Que es éste lugar?
Cuando mi conciencia se estabilizó, sentí que todo estaba fuera de lugar.
Era extraño el sentimiento que recibía. Era ese tipo de sentimiento que te avisaba que no debías seguir consciente o más bien vivo.
Intenté tantear el espacio, era una percepción diferente, un poco fuera de lugar pero en general era claro, lo necesario como para darme cuenta que mi entorno era viscoso.
¿Diosito?
A medida que empezaba a procesar más información, más sentia que ‘esto no debería estar pasando’, mis funciones motoras empezaron a aumentar a un ritmo frenético. No podía detenerme sea lo que sea que estuviera haciendo.
El espacio cómodo y viscoso, empezó a convertirse en un lugar apretado pero sobre todo falto de oxígeno.
Empecé a moverme con todas mis fuerzas. Mientras movía mis pies y mis manos, logré alcanzar una ‘pared’, mis instintos me decían que tenía que romperlo. No me negué y me deje llevar por los diversos comandos que se originaban en mi mente, con todas mis energías empecé a golpear la ‘pared’ y también a moverme con brusquedad para lentamente separarme de este líquido viscoso.
!!!!!
Mi sensación de alerta y pánico alcanzó un punto máximo, cuando sentí que el líquido viscoso estaba entrando a mis vías respiratorias.
¡Alguien ayudaaa!
No podía gritar a pesar de abrir mi ‘boca’.
Muchas ideas pasaron por mi mente, tal vez había sido secuestrado por aliens, estaba dentro de un juego mortal de un psicópata asesino o estaba teniendo el peor sueño vívido de mi vida.
Cuando sentía que estaba a punto de ahogarme un sonido crujiente sonó desde el exterior.
Era como un eco que luego fue rodeandome.
¿Que está pasando?
Antes de poder entenderlo, una luz brillante cegó mis ojos.
----------------------------------------
Kong miraba detenidamente la escena.
Su reducido pensamiento que solo se limitaba a buscar presas, dormir y bañarse habían entrado en un corto circuito al ver algo tan extraño frente a él.
Era ovalado y de un color grisáceo.
Se acercó con alerta y lo observó detenidamente.
Comida....?
Kong negó con la cabeza, eso se veía feo y su primera impresión era que no era sabroso.
Sin embargo, el había escuchado algo dentro. Era débil, pero sus agudos sentidos habían logrado detectarlo. Así que decidió tomarlo y llevarlo a su guarida, una cueva cerca de las montañas rocosas de la Isla Calavera.
El objeto no era tan grande, por lo que podía llevarlo en la palma de su mano. Con una suavidad que incluso el mismo Kong no entendía cargó el huevo y lo dejó al lado de su ‘cama’ de piedra.
Luego de eso, Kong salió a buscar comida y cuando volvió se encontró con una sorpresa.
La cosa que había traído estaba agrietado. Aunque Kong no era muy inteligente reconocía esa grieta como un daño y al estar en su guarida pertenecía a sus cosas. Por ende dentro de su pensamiento alguien se había atrevido a dañar sus cosas.
Su temperamento empeoró, buscó dentro de la cueva cualquier intruso y al no encontrar nada salió afuera, para dar un rugido poderoso como un aviso de ‘no te vuelvas a meter con mis cosas’
Luego de saciar su ira, volvió a entrar solo para encontrar el objeto con más grietas. Su expresión estaba llena de aturdimiento.
“Yo busqué al intruso pero no estaba aquí, ¿por qué estás más dañado?” Sería probablemente el pensamiento de Kong si tuviera una conciencia más refinada.
Miró a todos lados pero no encontró nada, así que se sentó. Al menos bajo sus ojos nadie podría seguir dañandolo.
Sin embargo algo sucedió, una pequeña garra salió dentro de las fisuras del objeto y luego volvió a esconderse. Esto le siguió de un pequeño chirrido.
Sus ojos se abrieron con sopresa.
Algo estaba vivo y dentro de esa cosa, su mano tomó el extraño objeto pero éste se rompió.
Kong soltó un rugido bajo, mientras miraba como algo viscoso se extendía por su mano. Se acercó y lo olfateo.
Horrible
Dejó nuevamente la cosa sobre la piedra, pero una parte de él se había pegado a su mano. Kong se lo quitó con una expresión de asco.
Mientras frotaba su mano en la roca, con la intención de quitarse es sensación viscosa una masa roja salió del objeto.
Kong lo miró en silencio.
Demasiado feo
No había mucho que decir, la sola idea de comerselo era filtrada con facilidad de la mente de Kong.
La ‘masa’ extendió dos alas con pequeñas plumas. Su pico se acercó al poco líquido viscoso y empezó a comer con avidez. Luego de eso empezó a comerse los fragmentos del cascarón.
Todo eso bajo los ojos horrorizados de Kong.
Era algo nuevo para él.
La masa empezó a tomar forma. A una velocidad muy rápida las plumas fueron creciendo y su pico se fue fortaleciendo.
Si un zoologo viera está escena quedaría pasmado y diría “es imposible que eso sea un espécimen terrícola”
Kong por su parte se quedó viendo está escena con curiosidad.
En algún punto la masa se transformó en algo un poco familiar dentro de sus memorias por lo que ya no estaba asustado.
El ave empezó a dar una silbido mientras caminaba con torpeza. Sus ojos empezaron a acostumbrarse a la luz a medida que pasaba el tiempo y en tan solo unos diez minutos el ave ya tenía acceso al sentido de la vista.
Pero tal vez no era lo que necesitaba en esos momentos. Ya que en el preciso momento en el que su mirada se fijó en Kong, este se desmayo.
Raro y feo
Mientras Kong miraba el ave patas arriba, hacia estimaciones en su mente.








